(+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por LucieAlways el Dom Dic 29, 2013 12:21 pm

Continua pronto Smile

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por maria_cs el Miér Ene 08, 2014 9:57 am

Aunque la lectura del spin-off no es obligatoria para seguir el hilo de esta historia, la recomiendo para conocer a Castle a través de sus amigos. Un beso.

Capítulo 38



-Buenos días, servicio de habitaciones.

Parpadeando espero a que mis ojos se acostumbren a la luz para ver como él se sienta en el borde de la cama y coloca con cuidado una bandeja con el desayuno. Al instante el aroma de café recién hecho y croissants me abre el apetito. Tomo un dulce y lo muerdo, está caliente y untado con mantequilla, delicioso. Tras dar otro mordisco me doy cuenta de que me está mirando fijamente.

-¿Qué?
-Ese gesto que haces cuando comes algo que te gusta… es excitante.
-¿Sólo piensas en sexo?
-Cada minuto del día –se ríe -. No me juzgues, la culpa es tuya.
-¿Mía?
-Si tú no fueras tan atractiva, tan sexy y tan increíblemente buena en la cama, yo no estaría todo el día así –señala hacia su entrepierna, donde su amiguito me da los buenos días.
-Bueno… tú también eres bueno –digo; Richard se acerca y me besa, pero mi móvil suena, me aparto de él y trato de reírme ante su evidente frustración. –Es del trabajo, creo que tendrás que darte una ducha fría.
-Esto no se me baja ni con todo el agua de la Antártida –murmura mientras yo le hago un gesto para que se calle y me deje hablar.

-¿Señor? Siento lo de ayer, me incorporaré ahora…
-No llamo para echarte la bronca, sino para darte unos días libres.
-¿Cómo dice? –Pregunto, perpleja.
-Trabajar con el detective…
-Señor –lo interrumpo- no es necesario, puedo manejar la situación.
-Da igual, Esposito y Ryan se las apañarán, usted tómese un respiro.
-Pero…
-Disfrute de sus vacaciones, Beckett –y me cuelga. Richard me mira con curiosidad.

-¿Qué ocurre?
-Me ha dado unos días libres.
-¿Y eso es malo?
-Pues… -Sí, odio que me protejan quiero decir, pero no me apetece hablar de ello así que me encojo de hombros.
-¿Cuántos días?
-No lo ha dicho…
-¿El fin de semana entero? –insiste.
-Supongo que sí, ¡qué más da!
-Llamaré a Matt –dice, levantándose sin darme explicaciones. Yo aparto la bandeja y me incorporo.
-¿Qué tiene que Matt con mis días libres?

Richard me sonríe: -Se te va a enfriar el café.
-Al diablo el café, Richard, ¿qué estás tramando?
-¿Sabes? Estoy harto de que me llames Richard, me recuerdas a mi madre, llámame Rick, por favor.
-¿Tú no preferías señor? –replico.
-Cuando estemos jugando –responde y luego me pinza los labios con los dedos para hablar con su amigo -. ¿Matt? Escucha, Kate tiene el fin de semana libre. Dile a Pam que deje la tienda a cargo de alguien.
-¿Me quieres explicar… -empiezo a enfadarme, pero él me dedica uno de sus famosos gestos de “calla o te caliento el culo” y sigue hablando.
-Sí, allí estaremos más tranquilos y Pam estará más cómoda. ¡Pues claro que tengo todo lo necesario, parece mentira que no me conozcas! Vale; no, Troy aún no está para juergas…
-Rick…
-Espera un momento. –Me mira con cara de pocos amigos-. Cielo, ¿puedes esperar cinco segundos a que termine de hablar?
-¡Quieres explicarme que estás tramando! –le grito, indignada. Él resopla y vuelve a centrar la atención en el móvil.
-Sí, quizás tengas razón, a lo mejor te dejo -¿Dejarle? ¿Dejarle qué? -. No sé, ¿sobre la hora de comer? Genial, nos vemos allí entonces, adiós.

Se gira hacía mí, parece satisfecho.
-Vamos a aprovechar tus días libres para relajarnos en los Hamptons –me anuncia, dejándome boquiabierta. Me da un beso en la boca, alegremente y luego toma un croissant.
-¿Cómo dices?
-Lo que oyes. Supongo que tendrás que hacer una pequeña maleta, a no ser que quieras coger algo de tu armario de arriba –me dice, recordándome toda la ropa de marca que me espera en la habitación blanca.
-¡No puedes tomar una decisión así sin consultarme! ¡Y si no quiero ir! –Estoy enfadada.
-¿No quieres ir? –Pregunta, tranquilo.
-No… bueno sí pero… ¡esa no es la cuestión! ¡Tú no puedes decirme “te vienes conmigo” y esperar que acepte como un perrito faldero!
-¿Entonces quieres ir o no?
-¿Ahora me lo preguntas? –A veces me exaspera, por no decir la mayoría de las veces.
-Vamos a ver –me mira como si fuera una niña que se niega a aceptar que las nubes no son de algodón -. Tienes unos días libres, ¿correcto?
-Sí, pero…
-Y tú solita ayer dijiste que quieres estar presente en la sesión entre Matt y Pam, ¿no?
-Pero…
-Y se trata de los Hamptons, no de la Franja de Gaza, ¿me equivoco?
-Rick…
-Entonces, ¿exactamente qué hay de malo en que quiera que vengas a pasar unos días conmigo y con una pareja de amigos para que te relajes y te olvides de todo?
-Podrías haberme preguntado –digo, enojada.
-Te lo estoy preguntando ahora, ¿quieres venir?
-¿Será una reunión de amigos o de amos y sumisas?
-Habrá de todo un poco.
-Te lo preguntaré de otro modo, ¿tendrá que ponerme de rodillas y llamarte señor?
-No, no cuando no estemos en el Cuarto.
Claro, allí también hay una mazmorra, obviamente. Me siento en la cama y medito la situación. Rick va a ir, si yo no voy, no podré vigilarlo cuando esté con Pam y si no lo vigilo me volveré loca. Conclusión: soy una celosa paranoica. Veredicto:
-¿Cuándo nos vamos?
Sus labios se curvan hacia arriba, su expresión triunfante me enfada… aunque al final acabo riéndome yo también.
-Supongo que no querrás usar lo que te he comprado…
-Supones bien.
-Iré a por ti dentro de un par de horas, no lleves mucha ropa, no la vas a necesitar –dice, seductor.
-Dios, eres imposible –resoplo.
-Y te encanta –replica. Y me besa.


Última edición por maria_cs el Miér Ene 08, 2014 10:13 am, editado 2 veces

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por Ruth Maria el Miér Ene 08, 2014 10:10 am

COmo me hacia falta este fic! vamos a ver de que va la sesión entre Matt, Rick y Pam. No tardes tanto en actualizar pues este es uno de mis fic preferidos

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por chelcas el Miér Ene 08, 2014 10:11 am

Jajaja, muy dura pero termina
Sediendo, jajaj, sigue Smile

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por castle&beckett..cris el Miér Ene 08, 2014 11:45 am

Sigueeee

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por Emily Claire el Miér Ene 08, 2014 3:55 pm

me alegras tanto el día cuando subes capitulo... y mas ahora que estoy viendo los PCA Smile me reí mucho con la conclusión de celosa paranoica de Kate... ya quiero ver el cap. 39 el encuentro y como reaccionaran Pam y Kate frente a sus Amos, ojala salga todo bien... ojala lo continúes pronto  Cool 

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por Verispu el Miér Ene 08, 2014 4:31 pm

Porque nos das probaditas? Esto es angustiante quiero mas y mas y lo sabes! (Por cierto me ha encantado el spin off) Continua pf Awesome

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por maria_cs el Vie Ene 10, 2014 4:37 am

He disfrutado mucho escribiendo este capítulo, espero que os guste (si es así dejad un comentario, que es gratis)  Kiss Gracias por leer

Capítulo 39


-Háblame de Matt –le pido. Rick aparta la vista de la carretera durante unos segundos y me mira, entre sorprendido y divertido.
-Empieza a caerte bien, ¿eh?
-Bueno, es un buen amigo tuyo, hago un esfuerzo.
-De acuerdo. Veamos… es hijo de uno de los empresarios más importantes del país...
-Ya decía yo que me recuerda al típico niño rico. A ver si adivino, no necesita ni trabajar ni nada y su padre se lo paga todo.
-En realidad su padre no le paga nada, vive cómodamente gracias a una herencia que le dejó su madre…
-Lo que yo decía…
-… y eso le permite dedicarse a lo que más le gusta –concluyó.
-¿Qué es?
-Los animales. Matt es veterinario, tiene una clínica y es el director de una residencia para animales abandonados.

Lo miro sorprendida. ¿Veterinario? Es lo último que me esperaba de él. Rick me mira como diciendo “te has equivocado completamente” y aprieto los dientes.

-¿Cómo lo conociste? –continúo.
-En el Pauline Réage, es miembro y socio.
-¿Socio?
-Sí.
Resoplo –Supongo que tú también lo eres.
-Supones bien. El dueño iba a cerrarlo por falta de fondos y Matt y yo nos ofrecimos a saldar sus deudas y devolverlo a flote. Nos costó lo nuestro, pero lo conseguimos y ahora es uno de los clubs BDSM más populares del país.
-¿Sabe tu madre que aparte de escritor y poli de mentira eres dueño de un club de ese estilo?
-¿Sabe tu padre que te gusta que te aten mientras te follan? –replicó él.
-¿Qué hay de Pam? ¿Qué hubo entre vosotros? –cambio de tema.
-La conozco desde la facultad, es la hermana pequeña de quien era mi compañero en la residencia. Más adelante, cuando creció la llevé al club, Matt le hizo la doma.
-¿Pam es un caballo? -pregunto, tensa. Él suspira.
-Así es como hablamos del entrenamiento de los sumisos nuevos, no es nada denigrante, no en nuestro mundo.
-¿Hablar de una persona como si fuera un animal no te parece denigrante?
-Las personas follan a cuatro patas como animales, ¿también criticas eso? –pregunta, con desdén.
-Hablábamos sobre Pam –Vuelvo a cambiar de tema, lo reconozco, enfrentarme a mis prejuicios no es algo que me guste. ¿Matt y ella tuvieron algo serio?
-Nunca tuvieron una relación –responde -. Él le enseñó todo lo que la sumisión implica y tras la doma ella quiso jugar sin ataduras emocionales. A veces lo hacían en el club y son muy amigos, pero nada más.
-¿Y qué hay de ti?
-Jugamos juntos, somos amigos, punto.
-¿Nunca fue una de tus sumisas?
-No, Matt me hubiera cortado los huevos si se me hubiera ocurrido enseñarle a Pam ese contrato.
-El contrato de neandertal –comento, arrugando el gesto. Él entorna los ojos, pero continúa hablando como si no lo hubiera interrumpido.
-Pam no sólo era una sumisa sexual, ella quería control más allá de la cama, créeme, el contrato de neandertal le hubiera encantado.
-¿Entonces qué problema tenía Matt con ello?
-Digamos que desde la conoció se proclamó su auto-protector, él jamás habría permitido que yo la tratase tal como trataba a mis sumisas. Pam es su princesita, por así decirlo. O al menos lo fue hasta que conoció a su ex. Entonces todo cambió. Ese cabrón prácticamente la esclavizó.
-¿Qué pasó con él?
-Está en la cárcel, le han caído diez años. Matt está preocupado, el hijo de puta tiene influencias, buenos abogados y además en la cárcel no da problemas.
-Le preocupa que lo suelten por buena conducta.
-Sí… si ese animal sale Pam no volverá a dormir tranquila –suspira. Noto como aprieta los puños en el volante, parece tan preocupado por ella.
-Pam te importa mucho, ¿verdad?
-Es una buena amiga, la conozco desde hace siglos y sí, le tengo mucho cariño. Cuando me enteré de que lo que su marido le había hecho quise matarlo –susurra.


Al fin llegamos a su casa y cuando salgo del coche no puedo evitar quedarme con la boca abierta. Dios, en esa casa caben diez apartamentos como el mío. Rick ignora mi cara de asombro y saca nuestras maletas. -¿Vamos?
La casa es preciosa, decorada con muy buen gusto. Rick me enseña cada habitación y yo cada vez me siento más pequeña y más fuera de lugar. Salir al exterior y ver las increíbles vistas que tiene del mar no ayuda.

-¿Te gusta?
-Mucho –respondo con voz quedamente.
-¿Qué te pasa?
-¿Cuántas sumisas han estado aquí? –Él me mira fijamente, no esperaba la pregunta, pero antes de que diga nada la voz alegre de Matt suena desde el interior de la casa.
-¿Rick? ¿Preciosa? ¿Hay alguien en casa?
-¿Entra aquí como Pedro por su casa? –digo, sorprendida. Rick se encoge de hombros.
-Hay confianza –me mira durante unos segundos más, serio, con una extraña expresión antes de volver la vista hacia la mansión -. ¡Estamos aquí!
-Ahí estáis –Matt se acerca a nosotros sonriendo; tras él aparece una mujer que debe tener más o menos mi edad. Es muy guapa, rubia, de ojos azules, mediana estatura. Lleva el pelo largo, recogido en un par de trenzas y un vestidito de flores que le dan un aire muy juvenil. Pam también nos sonríe, pero aquello no disfraza el miedo y el dolor. Está asustada y no la culpo por ello. Su ex debe haber sido un auténtico monstruo.

Rick le da una palmada en el hombro al pelirrojo antes de dirigirse hacia ella y abrazarla para después darle un par de besos en la mejilla. -¿Cómo estás, nena?

Nena, la ha llamado nena. No quiero parecer celosa. No con esta aterrorizada mujer, pero no puedo evitarlo. Siento que Pam lo conoce mucho mejor que yo, al fin y al cabo son amigos desde jóvenes y ella comprende y acepta todo lo que el BDSM plantea.
-Estoy bien –dice; su voz apenas es un susurro, como si alguien se la hubiera robado a gritos. Rick le acaricia suavemente la mejilla antes de tomarla de la mano y llevarla hacia mí.
-Ella es Kate; Kate, te presento a Pam.
-Un placer –le tiendo la mano. Pam la acepta y noto como me mira, casi analizándome. Al final parece que le gusta lo que ve, porque al fin esboza una verdadera sonrisa.
-El gusto es mío –responde antes de volver junto a Matt. Él la abraza y le da un beso en pelo, aparto la mirada. Es estúpido, teniendo en cuenta lo que haremos esta noche, pero aquellos sencillos gestos me parecen mucho más íntimos que cualquier juego sexual. Por un momento me pregunto si entre esos dos hay mucho más que amistad. Y entonces Rick les rompe el momento.

-Dejad eso para luego, supongo que querréis ver vuestra habitación.
-¿Nuestra? –Pam se aparta de repente del pelirrojo y mira a ambos hombres, tensa. Matt no parece sorprendido, Rick intercambia una mirada con él.
-Puedes dormir sola si lo prefieres –dice, su voz amable -. Pero…
-Dormirás conmigo –ataja Matt -. Los dormitorios son enormes y con sillones. Puedes quedarte la cama para ti sola, si quieres, pero te quedas conmigo –su voz es firme. Miro de reojo hacia Pam, quien está temblando. Me enfurezco.
-¡Si quiere dormir sola déjala!
-Kate –Rick me mira - no te metas.
-Está aterrada, él no tiene ningún derecho a tratarla as…

-Ven aquí –me interrumpe y cogiéndome del brazo me aleja. Me suelto de un tirón, indignada, pero él no cede -. Pam tiene pesadillas cada noche, no conoce esta casa, él solo quiere ayudarla.
-Está traumatizada, tú mismo me has dicho que su ex la trataba como una esclava, darle órdenes sólo la asustará más.
-Kate –me mira con paciencia y yo le devuelvo el gesto con indignación -. Es sumisa, ¿vale? Matt es su amo, él sabe cómo tratarla y donde está la línea, te lo pido por favor, no te metas en esto.
-¡No me puedes decir que me quede quieta viendo como…
-¿Sabes lo que está pensando Pam ahora mismo? –me interrumpe, enfadado. –Ahora se estará viendo a sí misma como una mujer patética al lado de otra fuerte e independiente que no acepta órdenes de nadie. Así es como muchas sumisas se sienten cuando alguna vainilla le reprocha que se deje dominar. Ella era feliz siendo sumisa, Matt quiere que vuelva a sentirse a gusto consigo misma, con su forma de ser y que tú critiques eso no la ayuda.
-No lo había visto así –murmuro.
-Míralos –ladea la cabeza hacia ellos -. ¿De verdad crees que él le haría daño?
Vuelvo la mirada hacia la pareja. Matt está sentado sobre una cómoda tumbona de madera, con ella en su regazo. Desde aquí veo como le acaricia el pelo, ella parece sentirse bien, en paz. Noto como Rick tiene toda su atención centrada en mí. Niego.
-Él está enamorado de ella, ¿no?
-El amor no es el único sentimiento que une a las personas, Kate –responde.
-Creo que debería irme… -digo en voz baja, ignorando su respuesta -. No creo que estar aquí la ayude.
-Tonterías –replica -. Tú sólo controla a la vainilla que llevas dentro y todo irá perfectamente. Pam te necesita aquí, cariño, si te fueras pensaría que te avergüenzas de ella.
-Vas a tener que ayudarme a no meter la pata. Esto es como tú cuando te haces el gracioso en algún caso, no voy a poder evitar sacar mi genio.
-Creo que olvidas algo –observa, con un brillo travieso en los ojos –Tú también tienes un amo.

---o---

-La cena está deliciosa.

Pam ha cocinado para nosotros, Rick ha intentado rechazar el ofrecimiento pero ella ha insistido. Asegura que le encanta cocinar y por lo buenas que están estas fajitas de pollo no debe mentir. Durante la tarde nos hemos mantenido bastante separados, ella ha estado todo el día pegada a Matt y yo he disfrutado de la piscina junto a Rick. Desnuda. Y él se ha aprovechado bastante de la situación. Y aún lo hace.
Otra vez esa maldita vibración. Lo más disimuladamente que puedo me muevo en el asiento, pero hasta un ciego se daría cuenta de que algo no va bien. Me muerdo el labio con fuerza, estoy empapada gracias a la bala vibradora que el hijo de puta ha metido en mi vagina. Un suave gemido se escapa de mi boca, siento todo mi cuerpo arder y temblar. Matt deja un nacho empapado en guacamole en su plato y me mira, burlón.

-¿Estás bien, preciosa? –pregunta y yo lo fulmino con la mirada. Pam se levanta y vuelve con cuatro copas de mousse de limón. Rick sonríe abiertamente.
-Eso tiene muy buena pinta, nena.
-Gracias, Rick. ¿Ahora serías tan amable de dejar a la pobre chica para que se coma el postre tranquila?
Rompo a toser y me apresuro a beber un trago de agua mientras Matt pasa de estar sorprendido a reírse a carcajadas. Mi amo entrecierra los ojos.
-Tu sumisa hablándome así y tú riéndole la gracia. ¡Luego el blando soy yo!
-Lo siento, amigo, pero hasta que ese postre no esté en mis manos la que manda es ella.

La aludida se sienta y entrega una copa a cada uno, dirigiéndome una mirada simpática y yo le devuelvo una agradecida porque la vibración al fin ha parado. De momento.

La mousse está increíble y mientras la saboreo una idea traviesa surge en mi mente. Aprovecho que Rick está delante de mí para llevarla a cabo. Cuando me mira me meto una cucharada del postre en la boca y me relamo gimiendo de placer. Entonces tengo toda su atención y continúo el juego.

Dejando un tacón a un lado acerco mi pie descalzo hacia él y lentamente lo acaricio, primero con sutileza, para luego ir subiendo hasta apretar con firmeza sobre su erección. Me siento poderosa, por primera vez yo tengo el control.

Rick cierra los ojos y luego me enseña la mano, aquella en la que tiene el mando del vibrador. ¿Quieres jugar?, pregunta sin hablar y yo respondo presionando aún más fuerte. Y entonces las vibraciones comienzan de una forma nueva, más potentes y violentas. Jadeo, aferrándome al borde de la silla. Que Matt y Pam estén junto a nosotros, disimulando no enterarse de nada y aun así atentos a todo, hace el juego más excitante. Y de repente Rick habla, con su voz de amo y su orden parece un reto:
-Arrodíllate. Debajo de la mesa.

Siento la mirada del pelirrojo clavada en mí, llena de lujuria y la de Pam, quien más que avergonzada parece curiosa. Evidentemente se pregunta hasta donde soy capaz de llegar.

-Sí, señor –respondo. Me gusta el juego, Rick.

No siento vergüenza, ni temor, ni preocupación. Sólo lujuria, un deseo incontrolado que me hace obedecer sin pensar y arrodillarme para sacar su erección del bañador que lleva puesto y llevarla hasta mi boca. Chupo, con entusiasmo; esta vez él no sujeta mi cabeza, sino que me deja hacer. Me controla de otra manera, con el vibrador, cambiando la velocidad, haciéndome consciente de ello a cada instante. Siento la humedad corriendo entre mis muslos, la necesidad de correrme se hace más y más fuerte, pero sé que no me dejará hacerlo hasta satisfacerlo completamente. Él quiere jugar duro y yo también.

Tomo sus testículos, pesados y los acaricio antes de meterme su pene profundamente en la boca, hasta la garganta. Lo escucho gruñir, me quedo quieta, cerrando mis labios en torno a él, apartándome para volver a meterlo de golpe y apretar con firmeza de nuevo sus bolas, haciendo que se corra violentamente. Su miembro salta en mi boca y me trago su semen, oyéndolo rugir. No le importa que haya gente a nuestro alrededor, ni a mí tampoco. Quizás no soy consciente de ello, estoy concentrada en él. Lamo la punta de su pene, limpiándolo y me aparto. Rick me toma y me sienta en su regazo, por un momento me avergüenzo ante las miradas de la otra pareja, pero el amo vuelve a gruñir y me exige su atención con un beso. Mete su lengua entre mis labios con firmeza y me da una muestra de lo que hará en un futuro no muy lejano.

-Eso ha estado muy bien, cariño –murmura sobre mi pelo, antes de morder el lóbulo de mi oreja. Dios, no de jugar con la ruedecita del mando y me vuelve loca. Las vibraciones son intensas, me acercan al clímax para de repente descender de golpe, dejándome al borde. -¿Quieres correrte? –susurra.
-Sí –gimo, histérica. ¡Zas! Una fuerte palmada sobre mi muslo resuena en toda la estancia. No duele, al contrario, me enciende todavía más, mi clítoris sobresale de entre mis pliegues, rogando por ser acariciado; el vibrador en mi vagina hace estragos.
-¿Sí? –pregunta, su voz quiere sonar fría, pero está encendido, tanto como yo.
-¡Sí, amo! –grito.
-Mírale –dice en voz muy baja. Sorprendida ladeo la cabeza, enfrentándome a sus ojos, oscurecidos por el deseo. Quiere que mire a su amigo. De nuevo toma mi boca con la suya y me muerde el labio, fuerte. –Mírale, quiero que lo mires a los ojos. Quiero que vea lo hermosa que eres cuando te corres. Mírale, cariño.

Y obedezco, clavo mis ojos en los de Matt y Rick cubre mi sexo con la palma de su mano. Un roce sobre mi clítoris, un gemido. Otro, un jadeo. Y uno más, experto, cuidadoso y todo desaparecer a mí alrededor. Y me dejo ir, gritando, mientras unos ojos verdes me miran excitados y las manos de mi amante me acarician. Me veneran.

---o---

-Eso ha sido increíble –le digo en un suspiro mientras acepto su mano y me recuesto en la bañera, sobre él.
-¿Te ha gustado? –pregunta mientras vierte una pequeña cantidad de champú en la palma de su mano y empieza a masajear mi cabello. Cierro los ojos, relajada.
-Sabes que sí.
-¿No ha sido incómodo tenerlos a ellos delante?
-Bueno… no. Él ya me había visto, en el club, ¿recuerdas? Y Pam… es como si ella me entendiese, es extraño, apenas he intercambiado dos palabras con esa mujer pero es como si la conociese.
-Es una mujer que se deja dominar, al igual que tú. Ella hace que te sientas comprendida, aun sin conocerla.
-Será eso –me encojo de hombros.
-¿Viste cómo me pidió que te dejase en paz? –pregunta, de repente entusiasmado. Mi expresión se vuelve confusa -. Hace unas semanas ni se hubiera atrevido, temiendo que le pegase…
-¿Eso hacía ese cabrón? –pregunto, muerta de rabia.
-Y cosas peores –murmura -. Pero piensa en cómo me habló antes en la cena, se está recuperando.
-Parece una mujer muy fuerte.
-Lo es –asegura -. Hay que ser muy fuerte y muy valiente para ser sumisa y dejar el control a alguien, pero más aún si ya lo has hecho antes y has salido dañada de ello. Pam quiere curarse. Y estoy seguro de que lo hará.
-¿Qué vamos a hacer ahora?
-Cuidar de ella –responde.


-Este cuarto de juegos no es exactamente igual al del loft –me dice, antes de abrir -. Espero que sepas apreciar la diferencia. Gira el pomo y me deja entrar la primera, me sigue, Pam y Matt tras él. Echo un vistazo a mi alrededor y no entiendo que quiere decir. Todo igual, el mismo color, las mismas máquinas, la cama y la cómoda exactamente iguales… Lo miro, perpleja y él se limita a sonreír. –Ya te darás cuenta –dice, guiñándome un ojo.

No sé cuál de las dos está más nerviosa. Pam no aparta la mirada del suelo, la noto temblar, agarrada a la mano de Matt, quien la sujeta, el rostro duro y aun así los ojos llenos de preocupación por ella. Me pregunto qué clase de amo será él, conmigo apenas hizo nada, ¿será paciente?, ¿inflexible?, ¿cruel? Me cuesta creer que un hombre que está siempre bromeando pueda ser cruel.

Rick maneja una a una cada máquina y cuerda, asegurándose de que todo sea seguro. Cuando termina asiente y sin volverse echa la mano hacia atrás. Sin dudar se la cojo y voy con él. Me da un beso rápido en los labios antes de mirar hacia la otra pareja y susurrar en mis labios:

-Está aterrada, sería más fácil si te desnudases tú también.

Basta con mirarla para saber que quiero hacer esto, por ella. Lentamente me desnudo, hasta quedar en un conjunto de lencería de color celeste. Rick me mira orgulloso:

-Continúa, cariño –dice en voz alta. Y le respondo con un firme “sí, señor”.

Estoy como Dios me trajo al mundo delante de un hombre al que apenas conozco, una completa desconocida y mi amante. Este último me frota suavemente los hombros, no me había dado cuenta de que estaba temblando yo también. –Puedo subir la calefacción si tienes frío –me dice, pero niego, estoy bien. Salvo por el detalle de que me siento abrumada. No entiendo porque me siento así después de lo ocurrido en la cena. Esto no es peor que lo otro…
-Estar aquí dentro lo hace más real –me explica con suavidad; no me había dado cuenta de que había hablado en voz alta.
-Muy bien, es tu turno, princesa. Desnúdate para nosotros, Pam –Matt se aparta y camina hacia nosotros, dejándola sola en medio de la habitación o eso intenta, porque enseguida ella lo sigue. Él se gira, mirándola con ternura. –No cariño, esto tienes que hacerlo tú sola, quédate ahí y desnúdate.
-No me dejes –suplica. En su voz cualquiera notaría el miedo, el dolor y otros horribles sentimientos. Matt toma un mechón de su cabello y lo coloca detrás de su oreja, ella inclina la mejilla, queriendo sentir la caricia y la cercanía de su amo.
-Estoy aquí –murmura -. No voy a dejarte. –Vuelve a alejarse, pero esta vez no le da la espalda, no deja de mirarla. Pam lo mira y con las manos temblorosas apenas atina a desabrocharse el primer botón de su camisa. Al final, desesperada se la arranca de un tirón, dejando que los botones vuelven en todas direcciones. Matt y Rick no dicen nada, la dejan seguir a su ritmo, pacientes. Ella pelea con el cierre de su sujetador y se lo quita; junto con la camisa se lo tiende a su amo pulcramente doblado quien lo acepta con una inclinación de la cabeza. Unos minutos después cargados de miedo o preocupación se queda desnuda, al igual que yo, con la diferencia de que ella mira al suelo. –Enséñale tu espalda al amo Rick, nena –Matt le ordena, el tono amable no disfraza la orden y ella aprieta con fuerza los puños, negándose. Rick se dirige a ella por primera vez:

-Pam, gírate.

Alza la mirada, sus ojos llenos de lágrimas no derramadas y vuelve a negar, rogándole a Matt sin hablar, pero éste no cede. –Es la última vez que te lo digo, date la vuelta.

Quiero gritarle que sea más comprensivo, abrazar a la pobre mujer que tengo delante, pero Rick parece notar mis intenciones porque en voz muy baja me dice para que sólo yo lo oiga: -Ella quiere ser capaz de hacer esto, por eso la presiona. Tu compasión no la ayudará. –Luego alza la voz -. Pam, ni tu amo ni yo queremos castigarte, por última vez, déjame ver.

Tragándose los sollozos se da la vuelta y entonces comprendo el porqué de tanta reticencia. Su espalda, sus nalgas, las piernas, todo está cubierto por blancas cicatrices que quizás ya estén curadas pero no dejan de estar ahí, muestra de su horrible experiencia con el cabrón que la maltrató. He visto cosas horribles en mi trabajo, pero esto me supera, empalidecida me tengo que apartar y me siento sobre la enorme cama que preside la habitación. Rick se acerca a ella y sin hablar traza una de las marcas con su dedo, Pam no deja de llorar.

-¿Todavía duelen? –le pregunta con dulzura y ella asiente varias veces con la cabeza, trata de contener el llanto y comienza a hipar. Las cicatrices ya no pueden dolerle físicamente, pero que no se borren la destroza por dentro. –Él ya no está, cariño –le dice -. Ahora estás a salvo.

Matt se acerca a ella y la hace girar para encerrarla entre sus brazos. Le susurra una y otra vez que está preciosa, que no puede haber mejor sumisa para él, que la desea como nunca antes había deseado a nadie; palabras que pueden parecer superficiales, pero que ahora mismo ella necesita escuchar. Las cicatrices no sólo son un recuerdo de una cruel experiencia, son algo que puede minar la confianza en alguien que antes se consideraba hermosa. Pero Pam sigue siéndolo y parece que Matt está empeñado en demostrárselo. Poco a poco ella se calma y él sonríe.

-Muy bien, princesa –saca del bolsillo de sus vaqueros un paquete de pañuelos de papel y le limpia la cara, luego le entrega una botella de agua, ya abierta –Bebe.
Rick lo deja atendiéndole y se acerca a mí, también con una botella de agua. –Estás muy pálida –observa, preocupado -. Toma, te sentará bien.
-Gracias, señor –respondo. Miro un momento a la sumisa antes de volver a centrarme en él -. Has sido muy dulce con ella.
-La gente que no conoce nada de este mundo cree que se trata sólo de dar órdenes y sexo –dice -. Pocos entienden que hay mucho más. Confianza, cariño, ternura… un amo debe darle a su sumisa lo que necesite. Pam necesita control y cariño, eso es lo que vamos a darle hoy.
-No fuiste tan tierno con Celia –digo las palabras antes de pensarla, su mirada se vuelve fría.
-Celia necesitaba disciplina en ese momento. Te pediría por favor que no hablásemos de ella ahora, aunque no te lo creas a mí también me dolió su pérdida.
-Lo siento, no era mi intención…
-No importa.
-¿Lista para jugar? –ambos nos volvemos hacia la pareja. Pam parece más tranquila, está arrodillada junto a su amo. Asiente con un débil “sí, señor”. -¿Cuáles son tus palabras de seguridad? –Intuyo que él ya las conoce de sobra, pero insistir en el tema realza la sensación de seguridad. Ella puede parar esto cuando quiera, está a salvo, protegida.
-Rojo y amarillo.
Miro sorprendida hacia Rick -¿Esas no son tus palabras? –Pregunto en voz alta, olvidando que no debo hablar sin permiso.
-Son las palabras clásicas, mucha gente las usa.
-Creía que…
-Que era algo mío y de mis anteriores sumisas, lo sé –parece divertido -. Se equivocaba, inspectora. Como también te equivocas al hablar sin permiso –añade con tono severo. Me muerdo la lengua, yo sabía las normas antes de entrar y aquí estoy, voluntariamente.
-Lo siento, señor.
-Sólo recuerda que si incumples las reglas Matt tiene derecho y mi permiso para castigarte –comenta sin mirarme. El aludido suelta una carcajada y me mira, provocador, invitándome a saltarme las normas. Cuando se da la vuelta le saco la lengua y para sorpresa de todos los presentes, Pam suelta una risita. Su amo la mira y una verdadera sonrisa de felicidad se dibuja en su rostro antes de tomarla y besarla impetuosamente.

-¿Lista?
-Sí –responde y esta vez su voz no tiembla.
-Bien –su voz vuelve a ser demandante, dura. Señala el banco de azotes y le dice que se coloque en posición. Tuerzo el gesto, acaba de entrar y ya va a castigarla. Además, no ha hecho nada. Que yo sepa -. ¿Recuerdas cómo me llamaste ayer? –Pregunta.
-Amo…
-Pam, mentir está mal, mentir delante de dos amos está muy mal. Mentir delante de dos amos dentro de una mazmorra es…
-Zanahorio –responde a toda prisa -. Zanahorio, señor.
Rick suelta una carcajada que resuena por toda la habitación y yo ahogo una risa. Matt entrecierra los ojos y se centra en Pam.
-¿Te parece bonito llamarme así?
-Te sienta bien –me burlo sin poder evitarlo. El pelirrojo se acerca a mí, serio como nunca antes lo había visto y me habla en voz muy baja.
-Podría dejarte atada en esa cruz de San Andrés, con un vibrador en tu culo y otro en tu coño hasta que suplicaras una y otra vez que te soltase. No me pongas a prueba, nena, tu amo te parecería un nenuco comparado conmigo.
No me dejo avasallar y respondo en el mismo tono: -Ni en tus mejores sueños me harías sentir lo que me hace sentir él.
-¿Amo? –La voz asustada de Pam nos hace girar a ambos. Se ha colocado sobre el banco. Matt me sonríe, cínico y vuelve con ella, dejándome, y me avergüenza reconocerlo, completamente empapada. Me pone histérica y aun así me excita. Y sin embargo lo que siento con él no se acerca ni remotamente a lo que siento con Rick. ¿O quizás debería decir por Rick?
-Estoy aquí, princesa –le dice -. Serán diez –le informa –con esto –sostiene en alto una paleta -. Quiero que cuentes cada golpe. Si pierdes la cuenta, empezamos de nuevo. Si te mueves, empezamos de nuevo y duplicamos los azotes. Me da igual que no tengas puestas las esposas, hazte a la idea de que estás completamente atada a mí. ¿He sido claro?
-Sí, amo –murmura, sin miedo. No estar atada la tranquiliza. Rick me toma de la mano y me sienta sobre su regazo en el sillón que hay junto a la cómoda. Me dice que mire y que cuente con Pam.

¡Zas! El primer azote es duro, cae sobre su nalga derecha, enrojece la zona y la hace moverse, pero no trata de escapar. –¡Uno! –grita. –Uno –susurro.

Otro. Igual de intenso que el primero, sobre la otra mejilla de su culo. Pam aprieta los puños, no sólo su trasero se enrojece, toda ella. Empieza a calentarse. –¡Dos! –exclama. –Dos –murmuro.

El siguiente cae justo entre ambas nalgas. Es más suave, pero esta vez no aparta la paleta enseguida, sino que la deja ahí, antes de pasearla sobre las zonas rosadas, la acaricia con ese instrumento, hasta arrancarle un pequeño gemido. Pam vuelve la cabeza y sus ojos se encuentran con los míos. Deseo. Entrega. Placer. Todo ello compartido conmigo -¡Tres! –suelta. –Tres –digo en un suspiro.

Matt la acaricia antes de cambiar el ángulo y darle dos rápidos, más bajos, más dolorosos y sensuales. Ella se arquea, alzando su trasero, inconscientemente pidiendo más. Mis pliegues están empapados. Rick habla en mi oído –Estás muy caliente. No veo la hora de empezar a follarte…
-Señor… -gimo. -¡Cuatro! ¡Cinco! –Pam cuenta. –Cuatro, cinco…

Uno nuevo, el golpear de la paleta sobre la piel me parece el sonido más erótico que he oído nunca. Y en este lugar se entremezcla con otro sonido, uno que se mete bajo mi piel, sin saber que es. Sobre el banco Pam se retuerce, Matt la acaricia entre sus labios, sus dedos brillan con sus fluidos –Estás empapada, cariño –le dice, como si ella no lo supiera –Cuenta –ordena, dándole una palmada con la mano. Una gota de sudor recorre mi cuello y se cuela entre mis pechos. El calor me envuelve, me siento atrapada. -¡Seis!
-Cuenta, Kate –Rick susurra en mi oído.
-Seis –termino el número en su boca, su lengua me posee, la mía lo conquista. Pero cuando siento que al menos voy a poder satisfacer una pequeña aparte de mi deseo, él se aparta y mira al frente.
-No pierdas la cuenta –murmura -. U ocuparás su sitio. -Una imagen de mi cuerpo desnudo siendo azotado delante de ellos hace que me estremezca. Se me eriza la piel y mi clítoris se hincha aún más. El placer es doloroso. Desde que estoy con Rick, siempre lo es.

Matt para y se acerca a la cómoda. Se ha quitado la camiseta que llevaba y por su musculoso cuerpo corren gotas de sudor. Su erección es una muestra del placer que torturar a Pam le provoca. El placer de tener su confianza. El de tenerla en sus manos para llevarla al éxtasis.
-¿Qué buscas? –Rick le pregunta.
-Un plug.
-Tercer cajón –responde. Por un instante me muevo, intentando aliviar un poco la incomodidad, pero él lo nota y mantiene mis piernas bien separadas. –Pásame un huevo –le pide, sin dejar de sujetarme -. Segundo cajón.
Matt le entrega un huevo vibrador sin decir palabra y vuelve con su chica, enseñándole un dilatador pequeño. Ella abre los ojos y veo en ellos preocupación. Él le acaricia el pelo, apartándoselo de la empapada frente.

-Hace mucho que no usas uno de estos –le dice -. Por eso vamos a empezar con los pequeños.
-Amo, yo…
-Él no está aquí, cariño –le recuerda, queriendo enterrar viejos miedos. Pam me mira, aún asustada y sin pensar asiento. Sí, puedes confiar en él.
-Como quieras, amo –dice. Él se agacha y la besa, lento, dulce. Otro gesto tierno e íntimo en medio de todo esto. Y después vuelve a situarse junto a su culo y extiende un poco de lubricante en su ano. Pam cierra los ojos con fuerza, tensa.
-Shhh –susurra, antes de hacer círculos alrededor con su dedo. Lentamente la penetra con él, esperando -. ¿Es bueno? –Le acaricia las nalgas, suave. Pero ella no responde.

-¿Pam? ¿Quién está tocándote? –Rick pregunta, su voz alta y clara. Lo miro sorprendida, extrañada de que haya intervenido. Aún asustada abre los ojos y lo mira.
-Mi… mi amo… M… Matt –tartamudea.
-¿Te hace daño tu amo?
-No… se… señor. Yo le importo.
-¿Hay alguien aquí que quiera hacerte daño?
-No.
-¿Qué queremos tu amo y yo de ti? –Ella clava sus pupilas en las suyas; Matt espera.
-Mi placer.
-¿Y? –insiste.
-Mi confianza –suspira y como por arte de magia se relaja. Su amo sonríe, aliviado y orgulloso y tras dirigirle una mirada de agradecimiento a Rick unta el plug con lubricante y acerca la punta hasta su culo.
-¿Tengo tu confianza, cariño?
-Sí, amo –gime, mientras el tapón empieza a entrar. Es muy pequeño pero yo conozco bien esa sensación, el objeto entrando despacio, resbaladizo gracias al lubricante, el cuerpo aceptándolo y apretándose en torno a él. Siento como mi propio cuerpo demanda algo que lo llene y de repente algo vibra sobre mi clítoris. ¡Oh, Dios!
-No se te ocurra correrte –me avisa. Y justo en ese momento otro azote resuena en el cuarto y Pam grita; ese ha dado justo sobre la base del dilatador. Joder.

-Sie… siete –dice, con la voz entrecortada.
-¿Kate? –Rick presiona el huevo, pero baja su intensidad.
-Siete, siete señor –gimo mientras todo se aprieta en mi interior. Necesito que él me folle. Como nunca antes lo había necesitado.
-Tres más –dice -. Y serás mía.

Junto a nosotros Matt ha sacado el tapón y lo ha vuelto a meter, rápido, justo antes de darle otro azote. Pam grita y se arquea. También ella necesita desesperadamente el clímax. -¡Ocho! Por favor señor, ocho… -lloriquea, y no de dolor, precisamente. Mientras mi torturador coloca la punta del huevo a un lado de mi clítoris, toda mi sangre se concentra allí. –Ocho –sollozo –nuestras voces suenan igual de histéricas, anhelantes. Ellos saben bien como llevarnos hasta allí.

-¿Pam? –Matt se coloca frente a ella, la toma de la barbilla, la mira, sus ojos la atrapan. Vuelve a su sitio. –Acaba –ordena y le da los dos últimos azotes para luego tirar la paleta a un lado y meter en su vagina tres dedos de golpe. Y ahí Pam no puede más y estalla en un orgasmo demoledor, uno que estoy segura invade cada uno de sus sentidos. Se deja ir. Y por primera vez en mucho tiempo es libre. Libre de todo miedo. De todo dolor. Libre en manos de su amo.

No tengo tiempo de preocuparme por Pam porque Rick me alza y se baja los pantalones para dejar libre su erección, bajándome de golpe sobre ella. Uff No voy a durar nada, él lo sabe, yo lo sé. –Cabálgame –me dice y obedezco. Me muevo, arriba y abajo, lo necesito, necesito sentir su miembro dentro de mí, su piel rozándose con la piel, sus manos en mi culo, dándome suaves azotes que me hacen apretar los dientes y gemir. Llevo una mano hacia mis pechos y juego con mis pezones, él no pierde detalle, me mira apretándolos, me responde clavando sus dedos en mi trasero, me insta a ir más rápido. Sí, así, sólo un poco más…
-¿Lo quieres? –exige, dándome otro azote, mucho más fuerte.
-Sí, ¡sí, sí!
-¿Ahora? –él también hace un esfuerzo para no dejarse ir, asiento, no quiero que se controle, quiero que se venga conmigo.
-Sí, amo, por favor –grito, subiendo de nuevo hasta casi sacármela y bajando de golpe. Y entonces -¡Dios! -El vibrador sobre mi hinchado clítoris es lo último que necesito y pierdo el control. Pero esta vez, algo hace clic en nosotros, yo lo siento y él también. Y cuando el orgasmo nos deja los dos nos sentimos libres, al igual que Pam. Me siento libre estando presa en sus manos. Y entonces entiendo cuál es el otro sonido que oía. El que hace diferente esta sala de juegos de la otra. Libertad.

-Es el mar –susurro, dejándome caer sobre su pecho, agotada.
-Es el mar –coincide –Descansa, mi amor.

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por Teresita_yocastle$$NYPD el Vie Ene 10, 2014 5:13 am

uffff que calor por dios me subió la temperatura jajajajajaja

impresionante sigue pronto

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por trolido el Vie Ene 10, 2014 5:29 am

No tengo palabras simplemente extraordinario, yo que estoy con fiebre y mala pues creo que después de leer el capitulo me a vuelto a subir la temperatura

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por Ruth Maria el Vie Ene 10, 2014 6:44 am

Gracias a dios te llego la inspiración!! Excelente como siempre y demasiado calor por estos lados!! La química entre ellos, sus miradas, sin palabras

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por Verispu el Vie Ene 10, 2014 8:41 am

Pero k estupendo capitulo! La manera k describes lo que sienten cada uno de ellos es magnificada. Ha valiido la espera totalmente. Este tiene de todo de vdd cada dia te superas. Continua pf Awesome

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por chelcas el Vie Ene 10, 2014 9:33 am

Ufff, madre mia, que intenso,
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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por MARIAFV el Vie Ene 10, 2014 9:43 am

Dios!! qué decirte?? Simplemente te digo que me ha encantado, que escribes genial y que te adoro!!Oh, my God!  Espero que pronto puedas subir una continuación, por favor estoy ansiosa de ver cómo sigue esta história y cómo progresa su química. Rolling Eyes Love  Muchos besos!!  Kiss Kiss

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por castle&beckett..cris el Vie Ene 10, 2014 12:41 pm

Ke exitaciooonn dios mioo

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por maria_cs el Sáb Ene 25, 2014 9:16 am

Este mini capítulo es paralelo al 3 de "Yo cuidaré de ti". En el spin-off lo protagonizan Pam y Castle y aquí Matt y Kate. Espero que os guste.

Capítulo 40

Nunca había dormido tan bien. Me siento relajada, agradablemente cansada, no quiero moverme de aquí, pero desde la cocina me llega un olor delicioso. Busco en mi armario pero la camisa de Rick colocada pulcramente en una silla llama mi atención. Cogiéndola, aspiro su fragancia y me la pongo, me queda enorme, pero me da igual. Me gusta oler a él.

Ayer me llamó mi amor. Ni siquiera sé si se dio cuenta o si fue una expresión común, pero me encantó. Mi amor… quien iba a decirme que el frío escritor que me cogió de la muñeca en aquel interrogatorio iba a ser tan tierno. Tenemos muchas cosas de que hablar y todo el fin de semana para ello.

Al llegar a la cocina encuentro a Pam temblando y a Rick detrás de ella, masajeando sus hombros, intentando calmarla. Preocupada pregunto si todo va bien y la rubia se aleja, empezando a llevar platos hasta la isla. Quiero ayudarla, pero al coger un plato ella no lo suelta y acaba cayendo al suelo. Pam llora, avergonzada y asustada y murmura mil disculpas, ni la voz tierna de Rick parece tranquilizarla. Pero entonces llega Matt y se hace cargo de la situación. El veterinario es como un bálsamo para ella. La conduce hasta la isla y poco a poco consigue que se calme, para después recoger él mismo el estropicio y servirle el desayuno. Aun así, la chica sigue ida y apenas levanta la vista de su comida. Decido hacer como si no hubiera pasado nada, no agobiarla y me concentro en el desayuno. Sabe bien, mejor que bien, está increíble. Y como con ganas, hasta dejar el plato limpio. Cuando termino,0 Pam me está mirando:

-Voy a echar mucho de menos comer así cuando volvamos a casa –aseguro.

-Gracias –susurra. A mi lado siento como Rick la mira con preocupación antes de intercambiar un plan con Matt sin hablar. El pelirrojo se levanta.

- Kate, me he dejado unas bolsas en el coche, ¿me ayudas a traerlas?

Asiento, entendiendo a la primera. Dejamos a nuestras parejas en la cocina para que hablen y Pam consiga olvidar lo sucedido. Por el camino Matt parece agotado. Al llegar al coche se apoya en él y me mira:

-Antes era tan alegre… tan risueña –me dice con tristeza -. Tendrías que haberla visto el día en que abrió su tienda de antigüedades, ese brillo en sus ojos… Pero ese animal la convirtió en una chiquilla aterrada.

-Ayer estuvo bien –respondo -. Llegará el día en que deje de estar asustada y pase sólo a estar bien.

-Llevo diciéndome eso dos años, Kate. Primero como amigo y ahora como amo. Pero no sé cómo puedo ayudarla. Sé lo que necesita como sumisa, pero ¿cómo dárselo sin asustarla? ¿Cómo voy a castigarla cuando cometa un error sin recordarle a ese mamón?

-No la castigues.

-Ella no es como tú, Kate. Pam necesita los castigos que un amo da para asegurarse de que la sumisa no cometa de nuevo el error. Tú confundes castigo con maltrato, te dejas llevar por esa idea de que si duele y la hace llorar es malo, pero olvidas que ella, por su propia voluntad, me permite hacerlo.

-¿Y no es eso lo que hace una mujer maltratada? ¿Dejar que su marido le pegue porque cree que lo merece?

-No es lo mismo.

-Explícamelo.

-Un maltratador odia al mundo y odia a su mujer, le pega para hacerle daño. Porque quiere hacerle daño. Un amo castiga a su sumisa de la misma manera que un padre castiga a su hijo si ha hecho algo mal. Al entregarse a un amo una mujer acepta y se ofrece para ser dominada, cuidada y castigada cuando sea necesario y lo hace porque ella siente y cree que necesita ese tipo de relación. No lo hace por él. Una sumisa no es la que se deja convencer por otro para iniciar una relación de D/S, sino la que quiere por sí misma esa relación. Se entrega totalmente a su amo porque sabe que él jamás le hará daño. Porque confia en él. Y un amo que se precie, un buen hombre, jamás abusará de esa confianza. Un buen amo cuidará de su sumisa asegurándose de que tenga siempre lo que necesita, ya sea un beso, un abrazo, un azote o una zurra. Jamás sería cruel con Pam, no me educaron para odiar a las mujeres, sino para venerarlas. Y así es como ella necesita y quiere ser venerada, si no le doy lo que necesita, lo que sea, ella no será feliz.

-Yo me dejé convencer por Rick… –susurro. El pelirrojo se acerca a mí y me acaricia el rostro, tierno.

-Rick no necesitó convencerte, nena. Tú eres una mujer fuerte que sabe decir no, pero quisiste probar porque dentro de ti algo te decía que lo deseabas. Que sentías esa necesidad de ponerte en las manos de otro. He hablado con él, sobre ti. Sobre tu trabajo, tu vida. Siempre llevas el control en todo, cuidas de todos para que todo salga bien. ¿Pero quién cuida de ti, Kate? Ayer, en la sala de juegos te vi, vi cómo te liberabas de ese control en sus brazos. Después te sentiste querida, cuidada, ¿no es así? Y si esto no es suficiente, ¿de verdad te ves a ti misma como una pobre tonta de la que alguien se aprovecharía? Ayer se la chupaste delante de mí, de Pam. ¿Harías eso si no quisieras? ¿Puede alguien, a ti, a la inspectora Kate Beckett obligarte a hacerlo? Yo te veo más como una mujer que le pegaría un tiro a cualquiera que se atreviera siquiera a sugerirlo.

-Pero con él no…

-¿Y eso es por?

-Porque quiero hacerlo –termino, mirándolo a los ojos y viendo por primera vez como un amigo. Sonríe, devolviéndome la mirada con aprecio -. Porque quiero ser sumisa. Porque soy sumisa.

Su sumisa.

-La sumisa de Richard Castle. –Por primera vez lo digo en voz alta. Sin miedo. Sin culpa. Feliz.


Parece que Kate por fin lo tiene claro. ¿Seguirá así cuando aparezca alguien del pasado por sorpresa? GRACIAS POR LEER

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por castle&beckett..cris el Sáb Ene 25, 2014 10:44 am

Uuuuuii sigueee

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por caskett_10fogue el Sáb Ene 25, 2014 10:49 am

Sigue ya, pero vamos ya de ya

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por Emily Claire el Sáb Ene 25, 2014 11:40 am

sigueee, esta buenisimo, por fin Kate lo tiene claro... ojala la persona que aparezca no estropee todo el progreso en su química, me encantan estas 2 parejas... Razz

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por Teresita_yocastle$$NYPD el Sáb Ene 25, 2014 11:57 am

continua pronto esta muy bien , me gusta

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por chelcas el Sáb Ene 25, 2014 5:50 pm

Alguien del pasado?!?!?!?!?, que no afecte a Kate,
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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por qwerty el Lun Ene 27, 2014 11:26 pm

maria_cs escribió:Parece que Kate por fin lo tiene claro.
Pues mi impresión es que la chica no lo tiene claro, apareciendo alguien del pasado o no. Creo que le gustaba el ejercicio duro pero no había encontrado a nadie a la altura o que se lo propusiese debidamente, entonces sumisión y sexo duro no es lo mismo. Eso ya lo dijo Pam a Castle en otro capítulo, que igual no es tan sumisa. Pues la chica, Pam, por muy aterrada que esté, no tiene un pelo de tonta.

maria_cs escribió:¿Seguirá así cuando aparezca alguien del pasado por sorpresa?
Si ha soñado con su madre y no le han quedado remordimientos tras imaginarse que ella la ha visto y le ha dado el visto bueno... que venga hasta El Tato.

maria_cs escribió:GRACIAS POR LEER
Y a ti por escribir.

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por maria_cs el Mar Ene 28, 2014 11:52 am

qwerty escribió:
maria_cs escribió:Parece que Kate por fin lo tiene claro.
Pues mi impresión es que la chica no lo tiene claro, apareciendo alguien del pasado o no. Creo que le gustaba el ejercicio duro pero no había encontrado a nadie a la altura o que se lo propusiese debidamente, entonces sumisión y sexo duro no es lo mismo. Eso ya lo dijo Pam a Castle en otro capítulo, que igual no es tan sumisa. Pues la chica, Pam, por muy aterrada que esté, no tiene un pelo de tonta.


Cuando Kate dice que es sumisa se refiere a una sumisión sexual. El personaje de Pam es el lado opuesto de la sumisión, ella quiere más control en su vida, tal como dijo Rick, hubiera firmado encantada el contrato de neandertal. Intento con los dos fics mostrar los dos lados de la sumisión: el de la sumisa sexual y el de la sumisa "24 horas".

De nuevo gracias por leer =D

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por maria_cs el Dom Feb 23, 2014 1:48 pm

Tenía pensado subir un capítulo largo, pero no quería haceros esperar más así que lo divido en dos. No se cuando podré subir la siguiente, pero un poquito de anticipación nunca viene mal. Besos y gracias por leer. =)


Capítulo 41


Dejamos pasar varios minutos en un cómodo silencio, dándoles tiempo a Rick y Pam para hablar, hasta que Matt mira su reloj y señala hacia la casa, diciéndome que vaya delante. Al llegar a la cocina entiendo que están hablando de mí y los miro, con curiosidad:

-¿Hablabais de mí? –pregunto, acercándome a ellos. Matt viene junto a nosotros, frunciendo el ceño ante la evidente complicidad que hay entre mi amo y Pam, también yo siento una punzada de celos, pero me la guardo.

-No te pongas celoso. Sabes que soy todo tuyo –se burla él, haciéndome reír. Matt hace un gesto con el dedo corazón y divertida me vuelvo hacia Pam.

-¿Siempre están así?

-No, la noche en la que hicimos el trío estuvieron muy compenetrados –sonríe ella. Un trío, repito en mi mente antes de dirigirme a Rick:

-¿Un trío? ¿Con ella? –arrastro las palabras, pero antes de que pueda responder Matt habla, con voz helada.

-Pam, ¿qué dijimos de no comentar eso con nadie?

El semblante de Pam cambia, parece asustada, intento decir algo, pero Rick no me da la oportunidad y sin preguntarme me coge de la mano y me saca de la cocina, llevándome escaleras arriba, hasta su habitación. Ya allí me lleva hasta la cama, donde se sienta y me arrastra hacia su regazo, abrazándome por la cintura, acariciando mis manos con sus pulgares, queriendo calmarme.

-¿Qué va a hacerle? –susurro. Sé que va a castigarla y lo entiendo, pero…
-Supongo que le dará una buena azotaina –responde, serio.

-¿No puede dejarlo pasar? No es tan grave… yo no soy una desconocida ni…

-No se trata de a quien se lo haya dicho, Kate, sino que lo ha hecho cuando acordamos que nadie diría nada.

-¿Cómo sabes que no le hará daño?

-Porque lo conozco bien; Matt puede ser muy duro castigando, muy severo, pero nunca ha lastimado a una sumisa. Es un amo con una reputación intachable, por eso le confié la doma de Pam.

-¿Le confiaste? ¿No fue ella quien lo eligió?

-Pam confiaba en mí y en mi criterio. En un primer momento pensé en enseñarla yo mismo, pero enseguida vi que entre los dos había química. Ella se sentía traída por él y Matt jamás diría que no a jugar con una chica como Pam. No tienes que preocuparte por ella, nunca le haría dañ…

Su charla es interrumpida por un grito que viene de abajo; asustada y a la vez enfadada aprieto los puños con fuerza. Rick me da un beso en el pelo:

-Está bien, tranquila.

-Ella necesita esto, ¿verdad?

-Sí. Ahora le dolerá, después probablemente llorará, pero al final se sentirá mejor.

-¿Cómo podéis estar tan seguros de eso?

-Porque si no fuera así nadie se ofrecería para ello –responde. Oímos un nuevo grito y no puedo evitar levantarme, es un acto reflejo, esa voz que me dice que debo bajar y parar esto, pero antes de que llegue a la puerta Rick me atrapa y me abraza desde atrás, apoyando su barbilla en mi hombro: -Tranquila –murmura -tranquila.

-No lo soporto.

-Lo sé, piensa en otra cosa –sugiere. Como si fuera tan fácil… aunque…

-¿Qué tal si me cuentas eso del trío? –lo digo, apartándome de él y cruzándome de brazos. Su mandíbula se endurece.

-¿De verdad quieres hablar de eso?

-Sí.

-¿No preferirías bajar y darle una patada a Matt en la entrepierna? Creo que está siendo demasiado duro…

-No me vengas con esas –mascullo. Él resopla.

-No hay nada que contar, una noche hicimos un trío Matt, Pam y yo. Punto.

-¿Igual que el nuestro? –insisto.

-No, lo nuestro no fue un trío, Matt estaba ahí como… ayudante.

-¿Ayudante? ¡Oh, por favor! –suelto un bufido, exasperada -. ¿Entonces cómo fue?

-¿Tengo que explicarte como se hace un trío?

-Claro, señor, enséñeme –replico.

-No voy a darte detalles –masculla.

-¿Acaso te avergüenzas?

-¿Avergonzarme? –Me mira, cabreado -¿Quieres detalles, Kate? La follamos, los dos a la vez, mientras Matt se la metía por delante yo le follaba el culo, luego cambiábamos; al final me corrí en su boca y Matt en su coño, ahí tienes los detalles, ¿contenta?

Aparto la mirada, él resopla, exasperado. –Kate, fue hace siglos.

-Lo sé… es sólo que… siento que hay una complicidad entre vosotros tres… y esa complicidad… no existe entre nosotros.

Me mira, sorprendido ante mis palabras y vuelve a sentarse en la cama, dando unas palmaditas sobre el colchón. Me coloco a su lado, triste.

-¿Sabes que pienso cuando voy a la comisaría? –Pregunta. Me encojo de hombros.

-Que Ryan te adora y Esposito haría cualquier cosa por ti. Montgomery… te ve como una hermana pequeña y Lanie… bueno si Lanie fuera lesbiana ya hace rato que hubiera tenido unas palabras con ella. Te quieren. Y tú los quieres a ellos. Yo quiero a mis amigos. Pam es una gran amiga, alguien en quien confío y a quien admiro profundamente y Matt, y negaré haber dicho esto, es como el hermano que le pedía a mi madre cuando era un niño. Pero lo que haya entre nosotros o lo que haya entre tú y tu equipo no tiene porqué influir en lo nuestro.

-¿Esa palabrería te funcionaba con todas? –Le pregunto, subiéndome a su regazo, mimosa. Se ríe, apoyando su frente contra la mía.

-En realidad las otras se conformaban con un “porque lo digo yo”.

-Sumisas de corazón, ¿eh?

-Desde la cuna. –Me da un beso, mientras juega con mi pelo. Me dejo disfrutar del momento, hasta que algo llama mi atención. Ya no se oyen gritos, pero del piso de abajo viene un sollozo, como el de un animal herido. Rick me pone en mi pie. –Ahora ella te necesita –me dice suavemente.

Bajo y me apoyo junto a la puerta, mirándolos, sintiéndome como una intrusa en medio de algo tan íntimo. Pam no deja llorar, Matt la arrulla, murmura palabras de consuelo, le dice que está orgulloso, que ha sido muy valiente, que jamás podrá tener una sumisa con ella. No la presiona, ni insiste sobre el error cometido. Sólo espera. Yo no quiero esperar, quiero hacer algo más que mirar. -¿Puedo hacer algo por ella?

Matt le da un beso en el pelo antes de volverse hacía mí y pedirme que caliente una jarra de chocolate que hay en la nevera. El chocolate es un gran consuelo. Asiento y voy hacia allí, donde me encuentro a Rick, que lleva un bote de pomada en la mano. Me mira con aprecio y me acaricia la mejilla antes de ir hacia el salón.

Mientras la taza gira en el microondas espero apoyada en la encimera, pensativa. ¿Podría yo soportar recibir un castigo como ese? ¿Uno que me deje destrozada? Ya lo hiciste, con un espejo, ¿recuerdas? Pienso en esa Kate desnuda que miraba horrorizada su reflejo y comprendo que Rick tenía razón. No hay dos Kate, sólo una. Yo. El problema es que ahora he aceptado lo que deseo. Y lo que quiero.

Llevo el chocolate a la pareja y para mi sorpresa Matt lo prueba antes de dárselo a ella. Unos minutos después Pam parece sentirse un poco mejor y saca fuerzas para pedir unas, creo que innecesarias, disculpas. Después Matt y ella se pone en pie y el pelirrojo fuerza una sonrisa antes de proponernos un plan: ir a su refugio de animales. Uno nuevo que ha abierto en los Hamptons.

-A mí me encantaría –digo entusiasmada cuando pregunta si nos apetece ir. Pam también parece ilusionada, Rick se encoge de hombros.

-Si queréis pasar la mañana viendo bichos…

-¿Cómo puedes decir eso? ¡Tú tienes un gato!

-Es sólo que cuando te dije de venir a mi casa en la playa pensaba más en ti tomando el sol desnuda –responde, arqueando las cejas, juguetón. Me obligo a ignorarle, no quiero que vea la facilidad con la que sus palabras me afectan, me calientan. Matt interviene diciendo que hay tiempo de sobra para todo y añade un chiste sobre nosotras; Rick me rodea la cintura, posesivo, casi… ¿celoso? Lo miro sorprendida pero él no dice nada y al final mi amo acepta, aunque lo pospone para nosotros.

-Kate y yo tenemos algo que hacer.

-¿Ah, sí?

-Sí –responde, invitándome a cerrar la boca. Pam me guiña el ojo y me pregunto qué me estoy perdiendo.

Tras apuntar la dirección del refugio Matt sube con ella de la mano y Rick me hace girar.

-Espérame en el cuarto de juegos. Desnuda. Abierta. Y mojada.

Me deja allí, conteniendo la respiración y con su última exigencia ya acatada. Porque no estoy mojada. Estoy empapada. Y dispuesta a todo.

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

Mensaje por Ruth Maria el Dom Feb 23, 2014 2:47 pm

por que siempre nos dejas en lo mejor? kate cada vez mas identificada en su rol de sumisa, veremos como le va en el cuarto de juegos

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Re: (+18) Amo del Universo - ÚLTIMOS CAPÍTULOS Y EPÍLOGO

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