The Dragon (Capítulo 13)

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por agecastbet el Dom Ene 27, 2013 12:11 pm

Estoy que vivo sin vivir en mí............., OYOYOYOYOYOYOY, no se si soy yo o esto va muy lento para mí, necesito información en vena ya¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡. Tengo los pelos de punta, las venas de mi cuello parecen cuerdas de violín, y no me llega la camisa al cuerpo, el vello como escarpias y estoy rechinando los dientes, los ojos no se como estarán pero mi visión es catastrófica, A TÍ TE PARECE BONITO TRATARME ASÍ. ES QUE NO GANO PARA DISGUSTOS, A ESTE PASO VOY A SER YO LA QUE VAYA A TERAPIA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.
ANDA SE BUENA CHICA Y SUBE PRONTO EL SIGUIENTE, Y A SER POSIBLE CON ALGUNA BUENA NOTICIA, POR QUE NO ES QUE ESTÉ AL BORDE DEL INFARTO, ES QUE ME LLEVA A CABALLO.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por Yaye el Dom Ene 27, 2013 12:23 pm

La espera ha merecido la pena, ha sido un capítulo genial, muy emocionante e intrigante. Me encanta esa forma que tienen de intentar darle ánimos a Kate y hacer que no se derrumbe.

Espero que estas pistas que han aparecido sirvan para reabrir el caso y den muy pronto con él, pero que no vayan a perjudicarles.


Continúa en cuanto puedas, estaré impaciente por leer una continuación.

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por AlwaysSerenity el Dom Ene 27, 2013 1:33 pm

affraid Esto se pone cada vez mas interesante...
Por qué tambien esta la sangre de Castle?
CONTINUA PRONTO! :3

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por Fanny_123 el Dom Ene 27, 2013 1:53 pm

Ainsss esta historia me deja bien intrigadisima Exclamation
Continua pronto Smile

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por forever23 el Dom Ene 27, 2013 4:02 pm

Me encanta! Esto cada vez se pone más interesante
Diios que aparezca ya Castle y por supuesto que este vivo!!
Sigue pronto! Very Happy

forever23
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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por saratheplatypus el Miér Feb 13, 2013 12:06 pm

Uuuuffff, por fin estoy aqui jajaja. Siento mucho tardar tanto en actualizar, pero hay veces que los capitulos son dificiles de escribir Crying or Very sad. Aun asi, aqui me teneis! Razz Solo espero que os guste! ^^ Y muchas gracias por los comentarios y taaaal, jo! Love Sois unos amores.

Pd.: locas, os dedico este capi, gracias por haberme ayudado con ya sabeis que parte ^^. Ahi os va, con cariño Razz

***

Capítulo 4: Decisión

Llevan viviendo juntos un año. Después de tanto tiempo conociéndose y caminando con pies de plomo, no les costó ni una semana adaptarse a las necesidades del otro. Al principio Beckett estaba insegura porque no sabía cómo era convivir con alguien como Castle. Estaba acostumbrada a verle todos los días en la comisaría. Y su loft se había convertido, prácticamente, en su segundo hogar. Pero eso era llevar la relación a un nuevo nivel. Era forjar una especie de lazo entre los dos que les ahogaba y la simple idea de no verse capaz de conllevar todo eso hacía que el pánico la dominase.

Pero fue fácil. Fue demasiado fácil y Beckett incluso se extraña cuando le faltan esas pequeñas manías del escritor que tanto la ponen de los nervios. Ambos son el día a día del otro y ella lo acabó agradeciendo a largo plazo, a pesar de sus discusiones y esa tensión con la que se duermen, sumado al mal sabor de boca. Siempre les resulta difícil. Y siempre da igual porque comparten esa necesidad mutua que acaba rompiendo la barrera entre el orgullo y la devoción.

Pero lo de hoy es diferente. Beckett vuelve a percibir esa tensión diluida en el ambiente producida por esa desconfianza que se tenían cuando todavía no estaban juntos. Cuando ella se cerraba un poco más en sí misma y Castle iba perdiendo la esperanza en llegar a alguna parte con todo eso. Le recuerda a aquella vez que resumió doce años de su vida en tres frases con una brevedad que parecía hasta absurda. Le recuerda a ese día en el que casi estuvieron a punto de no volver a verse. Y duele porque esas son las últimas veces que tuvieron que sufrir las consecuencias de la soberbia, y revivir esas sensaciones a estas alturas no les concede el vaticinio que ellos quieren oír.

Y ahora la detective se ve colgada de esa cornisa, nuevamente, al borde del abismo que ellos mismos han cavado y siente que no va a haber nadie para agarrarle la mano. No le gusta estar sobre la cuerda floja, básicamente porque no le sobra el aplomo para afrontar estas situaciones. Lo peor es que sabe que él tampoco quiere estar así, pero la diplomacia nunca ha sido su punto más fuerte. Y ambos son conscientes de eso.

-Te lo pedí, Castle –suspira, agachando su cabeza y pasando sus manos por su frente y su cabello. No va a dar su brazo a torcer si él tampoco lo hace-. Te dije que te mantuvieras al margen.
-Este también es mi caso, Kate.
-No. No me vengas con esas chorradas porque no lo es. Tú no eres el poli –se señala a sí misma, ferviente-. Yo, sí.
-Pero formo parte de él.
-¿Y qué pretendías? ¿Ir por ahí como un justiciero buscando a tu posible asesino y darle, por tu propia mano, el castigo que se merecía? ¿No te das cuenta del peligro al que te expones? –respira, profundamente. Siente como se le va yendo de las manos poco a poco toda esa discusión- Vas por ahí, interrogando a personas aleatorias, ocultando pruebas, suplantando una identidad. Castle, ¿en qué estabas pensando?
-¿Y tú? Me tienes encerrado en casa, bajo protección oficial. No puedo ni moverme, y parece que tengo que pedir permiso hasta para ir al baño. Kate, de verdad. ¿Qué pretendes tú?
-Protegerte, es lo que pretendo.
-¿A costa de tu vida?
-¡Eso me da igual! –antes de que se dé cuenta, están hablando con un tono de voz tan elevado que parece que su discusión se basa en los gritos. Quiere relajarse, pero sabe que no va a poder-. Me da igual, Castle. Yo te metí en esto, prácticamente.
-¿Y qué pasa conmigo si te mueres?
-Ya tuvimos esta conversación, Castle. No me hagas repetírtelo otra vez –se acuerda de ellos en el ascensor de la comisaría. Se acuerda de esa charla y cuando le mira a los ojos, contra su propia voluntad pero por necesidad, sabe que él también se acuerda. Y titubea cuando va a decir algo y ella solo espera que eso se acabe.
-Hablas como si no te importase.
-¿Qué no me importa? Es lo primero que pienso cuando me levanto y lo último cuando me duermo. ¿Te crees que para mí esto es fácil?
-¿Y va a ayudarte tenerme aquí encerrado? ¿De verdad quieres verme cargando con el peso en la conciencia de saber que te mataron por mi culpa?
-¿Y quieres morir en el intento?
-Lo que quiero es que estemos juntos en esto, Kate. Siempre lo estamos, y últimamente no parecemos nosotros. Solo te veo por la mañana y por la noche, y cuando vienes no me dices nada. No hacemos nada. No parecemos nada. Y siempre eres así, cuando ves algo que se te escapa de las manos lo tiras todo por tierra –Beckett está a punto de decir algo, pero Castle la corta con su mirada. Resopla, parece enfadado, ella está cada vez más asustada. Sabe que no puede acabar bien-. Y hay veces que no sé qué pinto aquí.
-¿Que qué pintas aquí, dices? –se cruza de brazos. Siente al escritor llevando eso a un terreno que no le gusta, y por suerte o por desgracia, ser policía durante tantos años la ha hecho pensar que su integración vale más que cualquier otra cosa. A pisar antes de ser pisada.

Rick deshace el contacto visual, caminando lentamente hacia ningún punto concreto, resoplando. Exasperado, cansado y Beckett puede leer en todos y cada uno de sus movimientos que le duele. Que se están haciendo daño y que necesitan una tregua. El problema se encuentra en que las palabras hieren, y a veces maldice ese espíritu de escritor. Esa asombrosa habilidad para, utilizando pocas palabras, dejarla a la altura del betún. Puede que ella no sea un dechado de sensibilidad y raciocinio en esos momentos, pero Castle tampoco está por la labor de hacerlo más llevadero. Más ligero.

Y todavía está esperando una respuesta.

-Rick, por favor. Deja de hacer eso.
-¿Hacer qué?
-
Eso. Eso que siempre haces; evadir el tema cuando ya has abierto la boca. Salir corriendo y hacer como si nada. Respóndeme.
-No parecemos una relación en los momentos de verdad. No parece que tengamos nada, Beckett. Siento que no confías en mí, que te encierras, como siempre. Y me haces sentir fuera de lugar, como me hacías sentir cuando no estábamos juntos y volvías a sentir esa inseguridad.

Le detective puede notar todo el peso de la conversación cayéndose sobre ella. El nudo en la garganta, ese dolor de estómago, ese nerviosismo y cómo pierde el control con una facilidad casi inexplicable. Lo más frustrante es ver que no es capaz de manejar nada. No puede.

Castle se da la vuelta y vislumbra ese brillo en sus ojos. Esas ganas de llorar, contenidas y se ve a sí misma. Indefensa, buscando refugio en el otro pero no encontrando ni una sola muestra de empatía. Ni nada de lo que suele definir su relación. Se ven escribiendo sobre una página en blanco de una historia que no lleva a ningún sitio, y la congoja va aumentando cada segundo.

-¿Entonces por qué sigues aquí?
Él se encoge de hombros, escéptico por lo que oye- Por qué va a ser –ella niega con la cabeza, desesperada-. Porque te quiero, Kate. Y no sé por qué, pero cada día me levanto con esperanzas de que parezca algo mutuo.
La detective ya ha perdido toda la capacidad de analizar y razonar todo lo que sale por la boca de su novio- ¿De que parezca algo mutuo? –se muerde los labios, conteniendo un sollozo. Ve a Castle mirándola, y al instante dándose cuenta de su situación. Kate no se ve a sí misma, pero se imagina que su estado es deplorable- Rick, llevamos cerca de dos años juntos. No me digas esto ahora, por favor.
-¿Entonces por qué no eres capaz de hacer que me lo crea?

Los dos se callan a la vez. Beckett no va a decir nada y la expresión que acaba de gesticular el escritor da por finalizada la discusión. Kate se frota sus ojos con su dedo índice, limpiando todo resquicio de lágrimas, y cuando mira a Castle parece que se va a acercar para decir algo. Nervioso, luciendo arrepentido y negando con su cabeza. Ella deja de mantener el contacto visual, dirigiéndose hacia la puerta. Las palabras siguen doliendo y aquel espacio se ha hecho demasiado reducido, tanto que se ahoga con su propio aire. Oye los pasos del escritor detrás de ella, dudosos, como si la fueran a seguir y abre la puerta, dispuesta para irse.

-Kate, oye, no quería–
-
Vete a la mierda.

---

-No quería volver a recordarlo. No es que me haya acostumbrado a vivir con eso. Aún es pronto, y lo sé. Pero empezaba a doler menos. Cuando me acordaba de él ya no me entraban tantas ganas de llorar, ¿sabes?

Su terapeuta la mira, expectante. Se lo ha contado todo, citando las palabras textuales de Lanie, como si pensara que él también era un policía. Le ha explicado que los casos estén probablemente relacionados y también le ha explicado que, desde entonces, le cuesta seguir sosteniendo todas sus emociones porque estas caen por su propio peso. Es inspectora de homicidios y sabe que tiene su propio cometido. Lo que no esperaba es volver a verse acorralada por sus propias leyes morales.

Una cosa es cumplir con su trabajo y otra poner en riesgo su integridad física y moral a costa de ello. Y siempre se lo ha dicho, Montgomery se lo recordaba cada semana y ella se lo repetía antes de irse a dormir. No tenía que dejar que eso se convirtiera en algo personal, aunque se sintiera comprometida con el caso.

Pero eso está elevado a un nuevo nivel. No solo porque es, totalmente, un déjà vu y ella siente que no va a ser capaz de superarlo nunca como se implique de lleno. Sino porque sabe que va a encontrar respuesta a preguntas que nunca ha querido hacerse, aunque estén ahí.

-Me has dicho que has vuelto a pensar en dimitir.
Ella asiente- Lo veo difícil. Esperaba apartarme un poco de todo eso. Quería llevar un caso de esos que tanto me gustan. Algo que me volviera a hacer sentirme viva, como antes. Pero lo único que he hecho es cavar mi propia tumba.
-Kate, esto no es cosa tuya. Tú no sabías que este caso tomaría este rumbo.
-Soy policía, tarde o temprano iba a encontrarme cara o cara con algo relacionado con su muerte, y más tratándose de Tyson. Y aunque no fuera él, el otro caso estaba sin cerrar.
-Lo dices como si estuvieras preparada.
-Estaba preparada.
-Entonces, ¿cuál es el problema?

Beckett piensa antes de hablar. Es algo que se pregunta cada día, cuál es el problema. Tiene que vivir con la ausencia de su novio todos los días, pero sabe que eso no la exime de hacer un trabajo basándose en la chapuza. Que podría haber levantado cabeza, y más al cabo de tantos meses. Pero es acordarse de cómo se sentía cuando estaba centrada en el asesinato de su madre y siente que retrocede un poco más en su madurez como persona. No quiere volver a pasar por eso, no quiere verse envuelta en algo de lo que no va a poder salir. Quizá con el tema de su madre tuvo suerte. Pero no está Castle para concederle el raciocinio que necesita y eso es un punto menos a su favor.

Suspira, ni siquiera sabe qué está haciendo con su vida. Mira a su doctor, está expectante. Esperando una respuesta. No es capaz de encontrar unas palabras que definan el problema en sí, porque involucra todo con lo que tiene que vivir cada día. Siente que hasta su desayuno forma parte de ello. No sabe cómo, pero siempre encuentra una relación y es algo que la pone de los nervios.

-El problema es… que no sé cuál es el problema –confiesa, se siente más estúpida que nunca-. No sé por dónde llevar mi vida. No sé qué es lo que me conviene y eso me hace cada vez más insegura. Quiero pensar en que, de verdad, estoy hecha para ser inspectora. Que todos esperan eso de mí y que yo también –puede visualizar a Lanie, Ryan y Esposito mirándola con esa sonrisa fraternal, dándole coraje, y a Gates aportándola esa dosis de autoconfianza, y ella sonríe, también.
-Entonces quizás deberías buscar tu propia solución.
-Ni siquiera sé lo que me pasa. ¿Cómo lo voy a hacer?
-En realidad, sí lo sabes. Pero te da miedo asumirlo.

Se muerde la lengua. No va a rebatir eso, ha sido una descripción perfecta de sus últimos pensamientos. Es orgullosa, obcecada pero aún le queda esa madurez propia de ella, y la templanza de la que hace uso cuando necesita esclarecer su propio modo de ver las cosas, y funciona. Resopla, acomodándose sobre el sofá, perezosa.

Está pensando en hacer una visita urgente a unas viejas conocidas suyas. Quizá eso es lo que le falta, ese coraje del que ha carecido durante todo este tiempo.

---

-¿Se lo decimos a Gates?

La pregunta de Ryan esparce una incómoda tensión en el aire. Sus otros dos compañeros suspiran, con inseguridad pero peligrosa resignación ante la evidencia de que se encuentran en un callejón sin salida. Por mucho que se muestren evasivos, ella no tardaría en buscar las respuestas y ellos no tardarían en dejar ese cabo suelto que, probablemente, les metería en un curioso problema.

Al fin y al cabo, son policías y están acostumbrados a ver cómo las cosas caen por su propio peso, y Gates era demasiado perspicaz. Tanto que Ryan no tardaría en toser y ponerse a sudar como un cerdo en cuando preguntase algo relevante al caso y él les estaría delatando a todos. Lanie no sabe mentir, se le trabarían las palabras y Esposito cambiaría de tema con esa impericia tan propia de él que Gates hasta se reiría de su pobre intento por ocultar los hechos. Después vendría la reprimenda de turno.

Lo último que quieren es acabar encargándose de dirigir el tráfico y ser relevados del caso.

-Lo único que podemos hacer es darle algo de tiempo a Beckett –Lanie se sienta sobre la camilla, apartando los instrumentos que se ha dejado por encima. El moreno la acompaña y Ryan se recuesta contra la pared, impotente-. Necesita aclarar sus ideas.
-¿Y cuánto tiempo? –inquiere Esposito. Suena tan desesperado que a Lanie le cuesta encontrar las palabras para aliviar el ambiente- Lanie, ya sabes cómo es Beckett. Sabes cómo se puso con lo de su madre, lo que le costó superar el estrés post-traumático. Y esto es algo mucho mayor. Lo relaciona directamente con la muerte de Castle.
-Y si se lo seguimos ocultando a Gates nos pillará, nos quitará el caso y… –mira hacia otro lado, aflojando su corbata con torpeza. Esposito y Lanie aprecian cómo ha empezado a sudar- No quiero sonar paranoico, pero ¿te acuerdas de lo que hizo cuando Beckett y tú os fuisteis a por Maddox? Y esto es mucho peor.
-Confío en Beckett. No es la misma, ha cambiado. Castle la ha cambiado. Vale, él… ya no está, y su vida ahora es diferente. Pero ha cambiado, y sé que acabará encontrando su propia respuesta. Y vosotros también deberíais confiar en ella.
-Y lo hacemos –contestan a la vez, firmes y seguros, con reproche-. Lo hacemos, Lanie –termina Ryan, cruzándose de brazos.

---

Titubea ligeramente antes de disponerse a dar unos toques contra la superficie con sus nudillos. Lleva todo el camino de ida pensando en qué va a soltar por la boca y ordenando todas sus ideas con delicada rigurosidad porque sabe que no es un tema fácil de tocar y no quiere darle un tono violento, y menos en un día tan inapropiado como ese. Respira hondo, y antes de dejar que todo su brazo se agarrote por los nervios y sea algo imposible razonar sus movimientos, golpea dos o tres veces la puerta, retraída pero firme.

Cuando oye el sonido de unos pasos aproximándose, se sobrecoge. Le cuesta no ahogarse con su propia respiración, se esfuerza hasta para pensar en cómo saludar. Pero cuando se abre la puerta y la ve, mirándola directamente a los ojos, siente que ha perdido toda facultad para la comunicación mientras un aturdimiento la embarga.

Aún no es capaz de sostenerle la mirada sin sentirse culpable de que ya no tenga ese brillo de siempre. De que no sonría con su típica jovialidad. Lo que más le pesa de todo eso es que ve en ella su propio reflejo y lo último que siempre ha deseado es que un ser cercano pasara por algo parecido a lo que pasó ella, y se juró a sí misma que no lo permitiría. Sabe lo que es estar de pie, ahí, con el cielo derrumbándose sobre ti. Es notar cómo te arrancan sin mucho pudor una parte de ti y es un dolor del que no te deshaces nunca. Te acostumbras, pero nunca se va.

Y ahí está Alexis Castle, con el pijama puesto todavía, usando todos sus recursos para mantenerse sobre sus dos piernas, estable y segura, y demostrar que puede con todo eso, porque es una mujer fuerte. La joven se las apaña para sonreír levemente y murmurar un débil pero cálido “hola, Beckett”. Y por cómo se mueve la pelirroja, sabe que ha estado llorando. Se muerde el labio, y no dice nada, solo se acerca hacia ella, envolviendo su cuerpo entre sus brazos mientras percibe el rostro de la joven humedecerse sobre su hombro.

Durante un par de minutos, solo se dedica a eso. A acariciar su espalda, estrechando más su contacto, intentando reconfortarla de todas las maneras posibles y buscando el consuelo mutuo para todos esos castigos que, por desgracia, tienen que compartir. Quiere hacerla sentir sobre seguro, refugiada, es lo mínimo. Y cuando lo hace, ella también se siente así.

-Alexis, tenemos que hablar –susurra, sin deshacerse de su abrazo. Ella asiente bajo sus barbilla, débil pero comprensiva y se separan los justo y necesario para caminar sin problemas hacia el sofá y sentarse. Beckett dirige su mirada hacia las escaleras-. ¿Tu abuela está arriba? –vuelve a asentir, acurrucándose sobre su hombro mientras ella rodea su espalda con su brazo, protectora, ciñéndola contra su cuerpo- ¿Martha? –pregunta, en un tono lo suficiente alto como para hacerse oír.

No oye nada como respuesta, pero el sonido de sus pies bajando por los escalones, casi arrastrándolos y su delgada y encorvada figura dejándose ver mientras se dirige hacia ellas le indican que le ha hecho caso. Se levanta, apartándose de Alexis con suavidad. Ha perdido demasiado peso desde lo que pasó, y ahora que la ve con ese camisón puede verificarlo aún más. Cuando está bajo esa casa se siente más abrumada que nunca, todo le ahoga, y le resulta demasiado curioso como en el lugar donde más recogida está el respirar le supone todo un martirio.

La abraza de la misma manera que a Alexis, agradeciendo que la reciban como si formara parte de esa familia. Como si ese fuera su hogar, porque nunca ha estado segura de que se lo merezca. Simplemente lo ha aceptado, por el mero hecho de que ellas también. De que en algún momento surgió ese acuerdo en el que ellas dos la hicieron formar parte del seno de su familia, automáticamente, y ella se dejó acoger, porque para Beckett también lo era. Y cada vez que está cerca de ellas, como ahora, siente algo especial dentro que la transmite la paz y el alivio que necesita.

Como si la familia Castle fuera algo connatural a ella.

-Vamos al sofá, ¿vale? –la voz se le resquebraja con cada palabra. No se siente cómoda hablando de eso. No quiere hablar de eso, es un terreno prohibido.

A paso lento y titubeante, Beckett se desliza hasta colocarse entre Alexis y Martha, estrechando si es posible la distancia entre ellas. Suspira, intentando idear algún tema de conversación lo bastante trivial como para quitarle algo de hierro al asunto antes. Las conoce lo suficiente como para saber que algo así se tiene que dar lo más masticado posible, no solo por ambas, sino también por ella misma. Porque no se acostumbra a oírse hablando sobre algo como eso, y mucho menos se acostumbra a siquiera dejar que ocupe un espacio en su mente y permitirse usar algo de su tiempo en darle vueltas. Pero ahí está, nada esquivo y la vida no va a concederle una tregua hasta que suelte palabra, y lo sabe.

-¿Qué tal todo? –pregunta de la manera más dulce de la que puede hacer uso, intentando parecer tranquila.

Puede percibir ambos cuerpos a sus lados encogiéndose de hombros a la vez. La situación no hace que la comunicación sea sencilla. Más bien tiene la sensación de que a este paso se irá corriendo por la puerta al borde de un ataque de nervios. Intenta contener su respiración, rogando para que pudiera tener las circunstancias bajo control y maldiciendo mentalmente su afán por conseguir mantener todo en la palma de su mano.

-Algo va mal, ¿verdad? –ese hilillo de voz procedente de Alexis hace que la detective se sobrecoja. Sabe que no puede competir contra esa perspicacia tan propia, transmitida de generación a generación como un poderoso don- Kate, no intentes suavizarlo. Dolerá de todos modos –la pelirroja la mira con cierto reproche, hasta ese punto no se da cuenta de lo bien que son capaces de conocerse-. Es sobre mi padre, ¿a que sí?

La detective se revuelve el pelo, con nerviosismo. Se incorpora levemente, curvándose hacia delante, porque siente que de la otra manera se va a ahogar en un intento por respirar en medio de aquella crisis neurológica. Habían conseguido dejar de hablar de Castle durante medio año y volver a traerlo a colación es como querer recordar esa cosa que tanto daño te hacía y no querías volver a recordar. Aún así, se las arregla para asentir con la cabeza, mirando a ambos lados.

Parecen aún más desoladas. Ella sabe que no es su culpa. Pero no puede evitar sentirse responsable de todo eso.

-Estábamos en mitad de un caso. Encontramos un cadáver y… bueno –se ahorra todo el protocolo, yendo directamente al grano. No le apetece volver a sacarlo a relucir-, el caso es que está directamente relacionado con su desaparición –ellas también se incorporan, expectantes, es como si el rostro se les hubiera iluminado. Parece que van a decir algo, pero ella las corta-. Pero no sabemos cómo. Y… no sé si llegaré a saberlo.
-¿Por qué? –inquiere la mayor, sonando impaciente. Beckett se muerde la lengua.
-Es difícil, ¿sabéis? –empieza a jugar con sus dedos, insegura- Ha pasado más de un año. Hoy era su cumple. Es como si alguien se estuviera riendo de nosotros –agacha más su cabeza, siente el peso de todo lo que estaba huyendo esos últimos meses descargándose sobre su cuerpo-, y no sé si voy a ser capaz. No solo por mí, sino también por vosotras.
-Has vuelto a pensar en dimitir, ¿verdad?

Martha desliza su mano hasta tocar la de la detective, rodeándola con comprensión, y esta lo agradece poniendo su mejor sonrisa. Flaca pero sincera. Beckett asiente y las mira, compartiendo un poco de comunicación no verbal que las deja en un callejón sin salida. Ella no va a pedirles que la convenzan al igual que ellas no se molestarán ni en hacerlo. Básicamente porque ven en un futuro su cara nuevamente. En la televisión, periódicos, revistas.

Ya tuvieron que vivir con eso una vez, durante un tiempo relativamente largo y, sobre todo, insufrible. Beckett no quieren que vuelvan a pasar por eso. No cuando asimilarlo empezó a costar menos.

-¿Es por nosotras? –interviene Alexis, sus palabras sonaban titubeantes y la detective la relaja como puede acariciándole la espalda. La pelirroja niega con la cabeza, en un intento de restar importancia al asunto- Beckett, eres policía.
Echa un fugaz vistazo hacia su bolsillo, la placa sobresalía debajo de la tela. Traga saliva, volviendo a centrar su atención en las otras dos mujeres- Pero antes que eso soy persona. No quiero haceros pasar por esto. Ni yo.

Suspira, volviendo a relajar su peso, descargando su espalda sobre el sofá. Se siente un poco más liviana y la saliva ha empezado a pasar por su garganta con normalidad. Incluso su respiración empieza a adquirir un ritmo normalizado.

-Que esto no dé pie a nada, querida –empieza Martha, tras aclararse su voz-, pero no pienses en nosotras –Beckett va a protestar, pero ella levanta la palma de la mano enfrente de su cara y la detiene-. Piensa en cómo lo llevarías si renunciaras a esto y qué pasaría si no lo haces.

Kate eleva su mirada hacia el apartamento, estudiándolo minuciosamente. Puede recordar todas las conversaciones que ha tenido en todas y cada una de las paredes de aquel espacio con Castle. La mitad, probablemente, de un tema parecido. Y su voz retumba en sus oídos como una grabación imaginaria recordándole todos esos consejos que parecían cosas de locos, y que de alguna manera conseguían sonar lo suficientemente convincentes e irrefutables como para dejarse llevar.

Después desvía su mirada hacia la puerta de su casa y se encuentra cara a cara con una vieja evocación. Los párpados empiezan a temblarle y casi empieza a echar de menos la voluntad de aquella detective que se plantó firmemente ahí y, por primera vez en su vida, hizo lo que quería. Realmente. Y se encuentra en la misma situación, a punto de llamar a la puerta. Se muerde el labio, sumergiéndose más en el recuerdo.

Ahora solo queda una sombra de todo eso. Y duele.

-¿Os acordáis de aquella vez que os juré que le haría justicia? –Beckett pasa su dedo índice bajo ambos párpados, limpiándose las incipientes lágrimas.

Ambas la rodean con sus brazos y ella se deja acoger ahí, en ese sitio. Y se siente reconfortada y segura, con ese calor tan especial que ella asocia fácilmente con su hogar. Sabe que es una persona impulsiva, sabe que no le gustan las cosas a medias. Y está segura de que a Alexis y a Martha tampoco. Las estrecha contra ella, necesita mantenerse un rato más así, envuelta, protegida. Donde sus ideas se suelen ordenar de la manera más adecuada antes de emitir un veredicto.

-No voy a hacer nada que no queráis. Así que avisadme si pasa cualquier cosa. Si os sentís incómodas, si no aguantáis más con la presión de los medios de comunicación o cualquier cosa de la que no queráis saber nada. Avisadme, ¿vale? Y pedidme que pare, porque lo haré. Pero pedídmelo, por favor –suplica, volviendo a sumergirse en un abrazo con las dos.

---

Cuando entra en su casa después de tirarse un día entero arropada por los consuelos de Lanie, la ausencia de Castle en ella le resulta hasta evidente. Cuando le llama un par de veces sin obtener ninguna respuesta se encoge de hombros, lleva casi dos días sin verle. Se habrá ido a casa de su madre, piensa. Y le resta toda la importancia que le es posible porque es el protocolo que ambos suelen seguir. Si hay alguna hostilidad, se dan un poco de tiempo y luego vuelven a verse casi rogándose el perdón mutuo, acunándose entre caricias, besos y todo tipo de carantoñas cursis pero adorables y todo vuelve a ser felicidad.

Y después de la charla que ha tenido con la forense ha ganado el suficiente aplomo como para querer hablar con él e intentar aliviar un poco el peso de la situación –porque sabe que no pueden seguir así, y cuando la situación se enfría empieza a sentir la irrefrenable necesidad de sentir ese calor tan especial sobre su cuerpo-. Así que decide tragarse un poco de orgullo, pensar con la mente fría y con el corazón bajo la mano, porque Castle está por encima de todo eso. Enciende su móvil, no le apetecía responder ninguna llamada que proviniera de Castle, no hasta ese momento.

Cuando ve las quince llamadas perdidas desde el loft, casi se muere por dentro de la ternura, esbozando una sonrisa. Esa es una de las cosas que más le enamoran del escritor, esa insistencia sobrehumana. Se sobrecoge un poco cuando marca el número, y la boca se le empieza a secar. Al cabo de tres pitidos, le recibe la voz de Martha y ella se pone aún más nerviosa.

-¿Kate? Gracias a dios –el tono de su suegra parece nervioso, preocupado. Se quiebra bajo las palabras y la detective empieza a sentirse insegura-. ¿Has visto a Richard?
-No. Pero… –traga saliva, sus manos empiezan a temblar- ¿no está allí?
-Llevo dos días llamándole al móvil y no responde. No nos ha devuelto las llamadas ni se le hemos visto pasar por ahí. Nada.

La detective se queda en blanco, notando como, repentinamente, el aire le falta. Como su vista se empieza a emborronar y siente que le falta fuerza para mantenerse sobre sus dos piernas. Casi a tientas busca el sofá, descargando su peso contra él, intentando moderar su respiración.

-¿Kate?
-¿Cuándo fue la última vez que supiste algo de él? –Beckett empieza a tartamudear, percibiendo una notable carencia de saliva en su boca. Sigue esforzándose por controlar su respiración, pero solo consigue hiperventilarse más.
-Me llamó hace dos días, en torno a la once –empieza a relacionar la línea temporal de los hechos esquemáticamente dentro de su cabeza, eso fue poco después de que ella se fuera de casa, después de la discusión-, me dijo que había sido un “imprudente cretino y un egocéntrico sin pena ni gloria” –cita textualmente- además de “todo un cabronazo sin emociones”. Y me dijo que iba a hacer una locura y esperaba que estuviera en casa para “arrullarle entre mis brazos” si algo salía mal.
Beckett no responde. Se da medio minuto a sí misma para concebir los hechos con precaución e intentar pensar con el mayor optimismo del que es capaz de hacer uso. Pero deja de engañarse y sabe que su trayectoria profesional la exige constantemente que se ponga en lo peor. Que si hay algo que no encaja en todos esos esquemas, por muy nimio que fuese, lo tratase de la manera más cautelosa posible porque podría crear el efecto dominó.

Y ahí está esa pieza, y siente como las fichas de dómino se le caen encima. Se levanta rápidamente, casi mareándose y desequilibrándose, pero apañándoselas para alcanzar la puerta corriendo, agarrando su abrigo mientras sale de su casa, sin aliento.

-Martha, tengo que colgar. Intenta relajarte, ¿vale? Te prometo que en cuanto tenga algo, te volveré a llamar. Pero tranquilízate, por favor.

Y cuando cuelga, se siente como la hipócrita de turno. Como una mentirosa. Da igual lo buenas que hayan sido sus intenciones, Beckett nunca podrá quitarse ese tipo de peso de encima. Lo peor de todo es cuando sistemáticamente asume toda la responsabilidad, porque se siente una basura. Y saber que Castle podría estar en la más violenta de las situaciones, oliendo el miedo por el acercamiento a la muerte es algo que la acaba deshaciendo por dentro y le quita todas las ganas de seguir valorando su propia existencia.

No tarda ni medio minuto en salir a la calle y coger su coche, medio llorando, rogando a cualquier ser inexistente para que esto solo quede en un susto.

Para que esto pase a ser una de esas anécdotas de las que te ríes al cabo de un tiempo.

---

Las puertas del ascensor de la Duodécima se abren frente a ella, dejando pasar una suave brisa que le acaricia el pelo, y ella la respira llenándose de aquel olor a papel, café y misterio. Puede ver a Esposito y Ryan, sosteniendo sendas carpetas, sentados sobre sus escritorios, ladeando sus cabezas para centrar su atención de la pizarra hacia ella, inquisitivos y dudosos. La detective se acerca hacia ellos, a paso decisivo, metiendo su mano dentro de su bolsillo derecho, palpando el objeto que consigue definir esa parte tan característica de ella, mientras sonríe.

Cuando consigue estar a su altura, observa la pulida superficie de la pizarra, blanca. A la izquierda se posicionaba la foto del tío congelado y unos cuantos apuntes, y siente que hay demasiado espacio libre. Toma la carpeta de Ryan y este se la cede. Busca más fotos, sacando las de Helen Murray y su homicidio y colgándolas en la pizarra, a la derecha. Sigue buscando y se encuentra con la de un viejo conocido, sonriente. A Beckett le cuesta no estremecerse cuando analiza minuciosamente su rostro, otra vez, ahí. Suelen ser en estos momentos cuando más se da cuenta lo mucho que echa en falta a Richard Castle descolocándole su vida. Como echa de menos certificar que su sonrisa y esos ojos azules son lo primero que ve cuando se despierta.

Y se dice a sí misma que no quiere echar de menos más cosas que son parten de su día a día. Parte de ella. Que hay cosas que no se pueden remediar por el simple hecho de que las leyes físicas impiden viajar en el tiempo. Pero sí sabe que hay otras tantas que sí, porque todavía tiene unos segundos para tomar una decisión.

Por eso coloca la foto de Castle entre medias de ambos, poniendo su mejor sonrisa, después saca la mano de su bolsillo, sosteniendo su placa, mientras ve su número. Le encanta ese distintivo. Le encanta sentir tanta fuerza emanando de su mano, tantos años creciendo y sentir que ahora es algo mucho más grande. La extiende hacia sus dos compañeros, sonriéndoles con calidez y fraternidad. Y estos imitan su mismo gesto, acercándose hasta estar uno enfrente de otro, sacando sus placas, reluciéndolas con orgullo y poniéndolas una encima de la otra, casi uniendo sus manos.

Y Beckett puede jurar con seguridad que ese ha sido, es y será una parte muy grande de su propia concepción de hogar.

-¿Por Castle? –pregunta Kevin, observando sus tres manos, una sobre la otra, sosteniendo sus placas y mirando de reojo a Esposito y a Beckett.
Esta asiente, intensificando más su sonrisa mientras una sensación de regocijo recorre su cuerpo- Por Castle.

***

Muchas gracias por leeeeeer! Inlove Nos vemos dentro de... bueno, espero que poco Razz jajaja.






Última edición por iamaplatypus el Miér Feb 13, 2013 12:30 pm, editado 1 vez

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por saratheplatypus el Miér Feb 13, 2013 12:29 pm

Delta5 escribió:Pues me parece genial, largo e interesante, me gusta mucho. Clap

Juuup muchas gracias! ^^ Pues si te gusta lo largo, con el cuarto creo que vas a estar satisfecho Razz jajaja.

Cata Castillo escribió:Genial. La historia está cada vez más interesante. Espero que puedas seguir pronto

Joooo muchas gracias! Crying or Very sad Ya he colgado el cuarto, siento la tardanza y tal Razz. Espero que te guste! Very Happy

Maria román@caskett escribió:Hay dios, ¿por qué nos haces esto?...
Sigues emocionándome e intrigándome.
SIGUE.

PD: Espero que ya que no tienes que hacer un fic cada día puedas actualizar este más a menudo. Pero sin prisas eh, que las cosas con prisas no saen, jejeje y lo tuyo ha merecido la espera. Ya te digo si la ha merecido. SIGUE.

Aiiiins, muchas gracias! Crying or Very sad Jo, me alegra saber que estoy consiguiendo el efecto deseado con vosotros Very Happy. Y bueno, pensaba que iba a estar un poco mas desahogada con eso de subir mas a menudo, pero es que la musa a veces se me pone en pla rebelde Razz jajaja. Siento la tardanza, en serio Facepalm pero bueno, que espero que el cuarto te guste! ^^

rubiodav escribió:No te preocupes por la tardanza porque esta genial como los anteriores.
Me encanta como escribes, las descripciones y las emociones de los personajes se pueden sentir como propias a traves de tu narración.
Enhorabuena. Me encanta.

Jooo si me preocupo, a veces me siento un poco irresponsable Razz. Ay muchas gracias! Love En serio, no sabeis lo mucho que me emociona cuando me decis esas cosas Crying or Very sad. Muchas gracias otra vez, en serio! Inlove A ver si el cuarto consigue estar a la altura! Smile

corona93 escribió:Sigue...pero tienes que juntar a estos dos....no puede ser un final feliz si la pareja caskett no estan juntos.... Crying or Very sad
Pero muy bueno tu fic!!! Happy Clap continua asi...lo haces genial Exclamation

Jajajaja bueeeeno, tendras que seguir leyendo el fic para saber que pasa Wink jaja. Y muchas graciaaas, juuuuu Big Crying. Espero que el capi 4 te guste! ^^

Toñi20 escribió:Me a encantado Sara continua por favor Very Happy

Toñiiiii! Inlove Muchas gracias, loca! Love Ya te lo he dicho, pero bah jajaja que espero que te guste el cuarto, nena <3.

Beckett_Castle_Alba escribió:Que interesante se pone la historia, me encanta además la cuentas de tal forma que parece muy real, es como si fuese un guión de la serie.
Me da mucha pena de Kate, lo mal que lo está pasando por todo el caso y más ahora que sabe que está ligado con el de Castle. Pero yo sigo pensando que Castle no murió, que está vivo y por algún motivo no puede dar la cara...
Me encanta esta historia Sara, espero que la puedas seguir pronto Wink

Halaaaaaa Big Crying en serio, al final voy a llorar Crying or Very sad. Muchas graciaaaas, Alba! <33 Ya, a veces creo que me estoy pasando tres pueblos con mi pobre :__ pero es que me gusta echarle un poco de dramatismo a la cosa Razz jaja. Y bueno, ya veremos si al final estas en lo cierto Wink jajaja. Jooop muchas gracias otra vez! Love Espero que el cuarto te guste! <3

agecastbet escribió:Estoy que vivo sin vivir en mí............., OYOYOYOYOYOYOY, no se si soy yo o esto va muy lento para mí, necesito información en vena ya¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡. Tengo los pelos de punta, las venas de mi cuello parecen cuerdas de violín, y no me llega la camisa al cuerpo, el vello como escarpias y estoy rechinando los dientes, los ojos no se como estarán pero mi visión es catastrófica, A TÍ TE PARECE BONITO TRATARME ASÍ. ES QUE NO GANO PARA DISGUSTOS, A ESTE PASO VOY A SER YO LA QUE VAYA A TERAPIA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.
ANDA SE BUENA CHICA Y SUBE PRONTO EL SIGUIENTE, Y A SER POSIBLE CON ALGUNA BUENA NOTICIA, POR QUE NO ES QUE ESTÉ AL BORDE DEL INFARTO, ES QUE ME LLEVA A CABALLO.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Jajajaja pues no te preocupes por la lentitud, que a partir de ahora ira un poco mas rapido Razz. Jo, de verdad estas asi por mi fic? Crying or Very sad Muchas gracias por todo eso, en serio Big Crying. Espero no hacerte ir a terapia, que me iba a sentir mal jajaja. Y siento haber sido mala chica, he tardado un poco Razz. Pero espero que haya merecido la pena y el cuarto te guste! jajaja

Yaye escribió:La espera ha merecido la pena, ha sido un capítulo genial, muy emocionante e intrigante. Me encanta esa forma que tienen de intentar darle ánimos a Kate y hacer que no se derrumbe.

Espero que estas pistas que han aparecido sirvan para reabrir el caso y den muy pronto con él, pero que no vayan a perjudicarles.


Continúa en cuanto puedas, estaré impaciente por leer una continuación.

Ñaaaaaaa, muchas graciaaas! Inlove Ains, es que son Ryan y Esposito, estos chicos tienen que ser adorables por fuerza Razz. Y bueno, ya se ira viendo que pasa con el caso y tal jajaja. Espero que te guste el cuarto capi! Very Happy Siento la tardanza, espero que esta vez tambien merezca la pena ^^.

AlwaysSerenity escribió: affraid Esto se pone cada vez mas interesante...
Por qué tambien esta la sangre de Castle?
CONTINUA PRONTO! :3

Claudiaaaaaa! Inlove Jup, me alegra saber que estoy consiguiendo lo que quiero Big Crying. Y bueno, ya se ira aclarando todo mas adelante Razz jajaja. Muchas gracias por comentar, loca! <3 Espero que el 4 te gusteee! Very Happy

Fanny_123 escribió:Ainsss esta historia me deja bien intrigadisima Exclamation
Continua pronto Smile

Jajaja entonces me quedo conforme! Razz Muchas gracias por comentaaar! <3 Espero que el cuarto te guste! ^^

forever23 escribió:Me encanta! Esto cada vez se pone más interesante
Diios que aparezca ya Castle y por supuesto que este vivo!!
Sigue pronto! Very Happy

Laurazaaaaaa! Kiss Juuuu muchas gracias! <3 Bueno, bueno, eso ya se vera en un futuro Razz jajaja. Espero que el cuarto te guste, loca! <3

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por Yaye el Miér Feb 13, 2013 12:50 pm

Y ha merecido la pena también la espera. Me encanta este fic, aunque me da mucha pena, Crying or Very sad aquí estoy a moco tendido leyéndolo. Me ha gustado mucho el memento Kate-Marta-Alexis.

Espero que puedas continuar pronto.

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por MariaRomn@caskett el Miér Feb 13, 2013 12:51 pm

Nada simplemente mi historia favorita, es que, me encanta, no tengo palabras....bueno sí una sigue!

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por AlwaysSerenity el Miér Feb 13, 2013 12:57 pm

Crying or Very sad Por Castle?... Por Castle Crying or Very sad
Por favor, CONTINUA PRONTO ORNITORRINCO!

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por Fanny_123 el Miér Feb 13, 2013 1:06 pm

La espera ah merecido la pena... me encanto el capi....pero al igual q el resto me da penita Crying or Very sad
Pero se q lo vas a arreglar...

Sigue Ornitorrinco!!!

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por Delta5 el Miér Feb 13, 2013 1:09 pm

Sencillamente maravilloso, me ha encantado. Sigueee. Thumb

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por Jorja el Miér Feb 13, 2013 2:13 pm

El final del capítulo me puso la piel de gallina... Genial! Espero que sigas pronto!

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por monsta el Jue Feb 14, 2013 8:40 pm

Sin palabras ornitorrinco me has dejado sin palabras, esta genial es lo único que puedo decirte cuando recupere el aliento después de este cap tan jebdyqvdivwbfuwbufuub te diré mas cosas Smile Kiss continua prontooo

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por RcKb el Vie Feb 15, 2013 4:31 am

DIoosss que triste capitulo sobre todo el final
- Por Castle? + Por castle
Hay me he puesto a llorar y todo Crying or Very sad
SIgue pronto porfavor!!

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por Beckett_Castle_Alba el Sáb Feb 16, 2013 3:24 am

Me he tomado mi tiempo para leer este capítulo porque creo que esta historia hay que leerla con tranquilidad para no perder detalle.
Me fascina tu forma de narrar la historia, haces que parezca que puedo verlo todo, es como estar metida de lleno en la historia.

Me gusta como has ligado la situación que vivió Kate cuando perdió a su madre con el hecho de que Alexis haya perdido al suyo. Pensé que no querrían verla después de que Castle desapareciera tras la pelea con Kate, pero se ve que Martha y Alexis son comprensibles y no la culpan de nada. Me gusta mucho como se siente Kate con ellas, que se sienta como en su hogar.
Me alegro que hablando con ellas decidiera no dejar su placa, al fin y al cabo, es lo que es gracias a su trabajo, que le enseño a vivir en un mundo de adultos cuando era una niña.

Yo espero no equivocarme y que Castle esté vivo, Kate le está pasando muy mal no teniéndolo cerca.

Por cierto, me encanta que aparezca Burke en todo esto, puede serle de mucha ayuda.

Precioso Sara, esta historia es genial. Espero que sigas pronto.

______________________




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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por Anver el Sáb Feb 16, 2013 6:58 am

Beckett_Castle_Alba escribió:Me he tomado mi tiempo para leer este capítulo porque creo que esta historia hay que leerla con tranquilidad para no perder detalle.
Me fascina tu forma de narrar la historia, haces que parezca que puedo verlo todo, es como estar metida de lleno en la historia.

Me gusta como has ligado la situación que vivió Kate cuando perdió a su madre con el hecho de que Alexis haya perdido al suyo. Pensé que no querrían verla después de que Castle desapareciera tras la pelea con Kate, pero se ve que Martha y Alexis son comprensibles y no la culpan de nada. Me gusta mucho como se siente Kate con ellas, que se sienta como en su hogar.
Me alegro que hablando con ellas decidiera no dejar su placa, al fin y al cabo, es lo que es gracias a su trabajo, que le enseño a vivir en un mundo de adultos cuando era una niña.

Yo espero no equivocarme y que Castle esté vivo, Kate le está pasando muy mal no teniéndolo cerca.

Por cierto, me encanta que aparezca Burke en todo esto, puede serle de mucha ayuda.

Precioso Sara, esta historia es genial. Espero que sigas pronto.


Sara, no queda mucho más que decir, creo que Alba ya lo ha dicho todo.

Es muy buena tu historia, y es increíble tu forma de escribir. Sigue cuando puedas, te estamos esperando.


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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por saratheplatypus el Mar Feb 19, 2013 10:37 am

Helooou! ^^ Mi musa esta sorprendentemente cooperativa ultimamente y parece que no le cuesta escribir jajaja. Por eso os traigo el quinto de Dragon, recién salido del horno Razz. Que espero que os guste y tal. Y muchas gracias por seguir leyendo y comentando este fic, de verdad <33. Por vosotros! Love

***

Capítulo 5: Investigación

Los colores del crepúsculo primaveral se cuelan perezosamente por los pequeños espacios entre los estores de las ventanas de la 12. Se imprimen sobre todas las superficies y hasta que la detective no mira hacia abajo en un acto reflejo por descansar su vista –lleva cerca de dos horas mirando hacia el mismo objeto, sin desistir, sin darse un respiro- no se da cuenta del día tan largo que está viviendo. Todavía son las siete. Quizá es porque mantenerse inmóvil, enfocada en un único aspecto hace que se abstraiga lo suficiente para que los segundos pasen como si fueran horas.

O a lo mejor por el simple hecho de que ha sentido cómo su modo de ver las cosas cambiaba tanto en tan poco tiempo que es como si en algún momento hubiera hecho un viaje espacio temporal, provocando que su reloj biológico se haya desplazado hacia algún momento de un futuro poco certero, sin que el transcurso del tiempo natural se haya visto demasiado alterado.

Suspira, frotándose sus ojos con vaguería, buscando con su mirada por su escritorio la taza de café. Está vacía, y se levanta para volver a llenársela de nuevo. Necesita esa pequeña dosis extra de energía. Cuando se pone en pie se da cuenta de que le cuesta andar con normalidad. No sabe cuánto tiempo ha estado sentada con la misma posición, pero ahora sus piernas sufren las consecuencias y ese leve agarrotamiento de mantener la postura fija castiga sus extremidades.

A la que va hacia la sala de descanso echa un vistazo de refilón a sus dos compañeros, que hablan entre ellos intercambiando documentos, pasándose llamadas con presteza y casi le conmueve ese sentimiento de entrega. Una agradable sensación de alivio y amparo la mueve a sentirse más ligera al saber que no está sola y tiene esa ayuda que la sostiene por donde más cojea. Esposito mira hacia ella y Beckett responde el gesto con una tierna sonrisa, sacando una igual al moreno mientras se dirige hacia la máquina de café.

Desde el momento en el que Beckett colgó las tres fotos no han dejado de ordenar sucesos en ambas líneas temporales. Sopesando cualquier posibilidad en un intento por mantener su fría inteligencia, y ha estado a punto de asombrarse por el hecho de que tiene más del escritor de lo que ella cree. De que se le ha pegado esa irremediable manía por sacar a relucir cualquier teoría descabellada que suena a chiste malo, pero que con un razonamiento lo suficiente retorcido suena hasta convincente. Y supone que eso que dicen de que los malos hábitos se pegan tiene una base razonable.

Ahora lo que necesita es arrojar un poco de luz, y espera a que el café la ayude. Espera que alivie un poco todo ese cansancio mental y su raciocinio esté por la labor de reordenar sus ideas. Aspira el aroma de la bebida y siente una especie de calor reconfortante entrar en su cuerpo y revolucionar un poco aquella maraña mental, estimulando todas y cada una de sus neuronas. Está preparada.

Cuando da un sorbo, el sonido de unos pasos aproximándose hacia ella hace que aparte el borde de la taza de su labios, relamiéndoselos degustando un poco más aquel delicioso sabor antes de prestar atención a la persona que ha decidido unirse.

-He echado un vistazo a la pizarra, detective –Gates se maneja con aplomo sirviéndose un café y Beckett asiente, firme y segura como nunca lo ha estado-. ¿Cómo le está yendo?
-Bueno –se encoge de hombros, la máquina termina de servir el expreso a su capitana y esta dirige toda su atención hacia la policía-, acabamos de empezar, ya sabe. Estamos sopesando todas las posibilidades, aunque probablemente nos enfoquemos en el caso de Helen Murray, volviendo a interrogar a–
-No me refiero a eso –la corta y ella la mira confundida. Se pone nerviosa cuando siente a Gates mirándola fijamente por encima de sus gafas, haciendo ese típico estudio de su estado anímico con solo mirarla de arriba a abajo, perspicaz. Ella odia cuando empieza así-. Ambas sabemos cómo se va a desenvolver este caso.
-Señor, si se refiere a que tiene algo que ver con Castle –traga saliva, dando pequeños toques a la porcelana con sus dedos, medio nerviosa- le aseguro que no dejaré que me afecte.
-No haga promesas que luego no va a cumplir, Beckett –esta ladea su cabeza, impasible-. No quiero que esto suene como algo inflexible, pero sé lo que significa para usted. Y para ellos –la detective observa cómo su capitán hace un leve movimiento con su cabeza señalando a sus dos compañeros a través de los cristales de la sala de descanso, y ella se estremece levemente-. Si no puede permitirse ser constante, no empiece con esto.

Beckett opta por mirar a través de los ojos de Gates y ve ese significado subliminal bajo sus palabras. Y nota ese trasfondo de la típica madre preocupada. La capitana suena severa y profesional, pero a la vez comprensible y sabe que, en otras palabras, la está dando esa pequeña tregua para pensar un par de veces más sobre las posibles consecuencias. Beckett agradece ese gesto enormemente y lo percibe como un soplo de aire fresco, pero sonríe y niega con la cabeza.

No quiere un descanso. No quiere un consuelo, ni tampoco el consejo de una madre. Quiere coraje y respaldo, por eso devuelve una mirada desafiante a su capitana que esta acaba correspondiendo con la misma intensidad, produciéndose ese momento de conexión y admiración mutua.

-Señor –pronuncia, altiva pero respetuosa, intentando sonar lo más prudente y dulce posible cuando se dirige a una autoridad superior-, le aseguro que no dejaré este caso. No porque yo quiera. No porque no pueda. Si lo dejo, será porque hay personas importantes para mí que me lo han pedido. Mientras tanto haré que se sienta orgullosa de los policías que tiene bajo su mando.
-¿Está segura?
Afirma, alargando su sonrisa- Por Castle, señor. Creo que se merece que le hagamos esto.
Gates la mira autoritaria y rígida, casi reprochándole con la mirada y Beckett se pone más recta, como si fuera un soldado- Entonces la quiero ver pegada a esa pizarra, detective. Ya. No pierda más tiempo.

Antes de salir de la sala de descanso, Gates la dedica una sonrisa fraternal, cálida y la detective se siente arropada. Da otro sorbo a su café, más segura de sí misma que en los últimos doce meses y vuelve a dirigirse hacia su despacho, ágil, saboreando su desaforada emoción.

---

-Empecemos con Helen Murray –Beckett golpea suavemente la parte del capuchón del bolígrafo contra sus labios, pensativa-. La encontramos muerta en un callejón, asfixiada siguiendo el riguroso método de nuestro sospechoso número uno, el 3XK –relata casi recitando, señalando la foto de Tyson con su bolígrafo-. Pero, de alguna manera, tiene el ADN de nuestro pobre hombre congelado, anónimo, asesinado hacia la misma altura que ella. De esto podemos sacar dos cosas –apunta bajo la foto de este-: ¿novio o asesino?
-¿O ambos? –propone Ryan, ladeando su cabeza, ocurrente. Beckett le da la razón con un movimiento de mano.
-Deberíamos volver a interrogar a las personas más cercanas a Helen Murray. Tiene que haber alguna conexión, alguien debió de verle.
-¿Os acordáis de aquella vez que Tyson se las apañó para que alguien se auto inculpara por él? Puede que esta vez haya ido más lejos –Esposito interviene, encogiéndose de hombros-. A lo mejor ha contratado a alguien.
-Es su estilo –Beckett asiente, escribiendo la palabra “¿contratado?” bajo el polo humano-. Lo hace más retorcido.
-Eso podría explicar lo de Castle –Ryan se arrepiente cuando ve a su compañera contraerse ligeramente, luego se tranquiliza cuando esta le quita hierro al asunto con una sonrisa.
-Sí. Pero hay algo sin explicar –localiza la foto del escritor, escribiendo bajo esta “sangre en el cadáver”-. ¿Cómo ha llegado hasta ahí? Es lo que me sigue sin cuadrar. Quizá no le contrató. Quizá simplemente era su novio, entonces se aprovechó de ello y les secuestró a él y a Castle y así hacerlo más retorcido, si era posible –Beckett casi se asombra de la frivolidad con la que habla del tema, y se alegra de verse a sí misma tratando con naturalidad algo que parecía un tabú-. Por eso su sangre está en la ropa de este tío –mira la foto de Tyson, colgada en una esquina-. No podemos confiarnos, probablemente haya cambiado de rostro o algo parecido. Aún así, quiero que paséis la foto del 3XK a todas las comisarías de Estados Unidos. Contactad con la Interpol si hace falta. No quiero que se me escape ese hijo de puta. No esta vez –Ryan y Esposito asienten mientras la detective intenta templar sus ánimos, intentando no hacer del asunto de Tyson algo más personal-. Yo volveré a interrogar a los amigos de Helen.

Los tres vuelven a sus lugares, raudos, como si les fuera la vida en ello.

---

Lo bueno de conducir por las calles de Manhattan en primavera es que no hace ni frío ni calor. Puede incluso bajar la ventana para dejar entrar algo de aire neoyorkino y embargarse de él y sentirse un poco más liberada de todo aquel ambiente policial. Será un tema tabú, o al menos lo fue hasta hace horas, pero se siente más revitalizada que nunca. Empieza a perder el miedo que le suponía implicarse más que lo necesario en el tema de Castle. Y ahora lo lleva con la normalidad que nunca creía que llegaría a ver.

Y observar cómo se supera a sí misma es lo que hace que se sienta más segura, y eso provoca que se crezca y siga dejando de tener miedo. Beckett recupera algo de aplomo mientras conduce y aprovecha un semáforo en rojo para peinarse levemente, arreglando el pequeño duelo que han tenido su cabello y el aire de abril movido por la velocidad de su vehículo.

Se quita las gafas de sol, el cielo empieza a adquirir un tono más oscuro y el cielo empieza tener esos tonos rojos violentos y morados indicando que la noche se viene encima. Mira su reloj de pulsera brevemente, las ocho y cuarto. Aumenta algo la velocidad, el bufete de abogados donde trabajaba Helen cierra a las nueve y no se siente con la paciencia necesaria para esperar un día más.

Afortunadamente, no queda demasiado lejos de la comisaría y tarda poco más de diez minutos en llegar. Se desabrocha el cinturón, dándose un tiempo para ordenar sus ideas, respirar hondamente, pensar con la mente en blanco y salir del coche, con firmeza.

Le gusta el sonido que hacen sus tacones al pisar contra el suelo con esa decisión. La hace sentirse una mujer fuerte y que puede comerse el mundo en ese momento. Poniendo su mejor sonrisa, llama al telefonillo. Tiene una pequeña cámara, así que aprovecha para sacar la placa de su bolsillo y situarla frente al objetivo.

-Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarla?
-Policía de Nueva York –aclama, agitando su distintivo.

Sube las escaleras, se encuentra en un primer piso. Cuando una señora de mediana edad la abre la puerta, el ambiente a burocracia la ahoga y ver toda esa muchedumbre de gente trajeada ir de acá para allá, sosteniendo kilos y kilos de papeles entre sus brazos casi la marea. El desorden de los amantes de la justicia, piensa. Cada uno tiene su cruz.

La oficina en sí era sencilla. Como recordaba, de pequeños pleitos. Lo justo para algún caso menor como un divorcio y esas cosas. Estaba amueblada de forma señorial, como si pretendieran dar un ambiente más solemne y profesional a su oficio. Pura fachada. Será producto del resquemor que los policías tienen hacia los letrados, supone la detective. Su trabajo consiste en mantener el orden social y los abogados se encargan de ponérselo más difícil. Como el típico profesor que, con su mejor intención, te jode toda una carrera.

-Buenas tardes. Busco al señor Miller –muestra su placa, volviendo a guardársela-. ¿Sigue aquí?
-Sí, acompáñeme, por favor.

Beckett no entiende la necesidad de mostrarle el camino de escasos diez metros, en línea recta hasta una habitación considerablemente más grande en todo aquel zulo administrativo, pero lo agradece de la mejor forma posible, gesticulando una artificial sonrisa. Se adentra en el despacho, amplio. Tanto como su salón, amueblado de la misma manera. Pero huele mejor, hay menos papeleo.

-Buenas tardes, señor Miller. No sé si se acordará de mí.
-Sí, creo que es aquella detective que vino a preguntar por el asesinato de Helen –la estrecha la mano, invitándola a sentarse en la silla frente a su escritorio. Ella asiente con gratitud, dejando que la comodidad presuntuosa del aterciopelado mueble se adapte a su cuerpo-. No vendrá a decirme que, después de un año, sigue pensando que yo soy el asesino.
-No lo pensaba. Simplemente tenía que descartar hipótesis. Es un mero protocolo –se encoge de hombros, casi le repugna esa hipócrita mirada del jefe de los demás letrados-. En realidad, quería preguntarle si reconoce a este hombre –le muestra la foto del carné de conducir ampliada de Jack Harbor.
El otro arruga sus labios- ¿Le quiere meter en una encerrona o algo?
-Por favor, no sea cínico. Esto es una investigación –se aclara la voz-. Este hombre tiene algo que ver con Helen Murray. Posiblemente con su asesinato. ¿Sabe si mantenía algún tipo de relación sentimental con él?
-Creo que ya se lo dije la última vez, detective, pero Helen era una chica muy discreta con su vida personal. Si tenía alguna relación, yo no lo sabía. Ni probablemente nadie de aquí. Aunque tampoco era nuestra mayor importancia, me conformaba con que siguiera honrando el nombre de este bufete –se reclina sobre su silla, impasible. A la detective se le revuelve el estómago ante la apaciguada insensibilidad de aquel hombre-. Pregunte a sus amigos.
-Una pena. Muchas gracias de todas formas –se levanta, guardándose la foto. Antes de salir por la puerta, dedica una mirada provocativa y socarrona al letrado, arrugando su nariz-. Pero, por si acaso, no salga de la ciudad.

---

Antes de salir por la puerta del infierno burocrático, nota una mano envolviéndose alrededor de su antebrazo, frenándola. Da un giro sobre sus pies para posicionarse cara a cara con la persona que ha captado su atención, encontrándose con una joven abogada de semblante nervioso. No tiene más de veintisiete años, presupone, mientras la mira arqueando una ceja.

-Disculpe –se frota el cuello con timidez, a la detective le parece hasta tierno el comportamiento inhibido, y piensa que en medio de esa jauría de personas que luchan por pisotear al de al lado se encuentra alguna pobre oveja descarriada, y se siente aliviada-. No he podido evitar escuchar la conversación que ha tenido con el señor Miller.
-Era privada, ¿lo sabía?
-Sí, sí. Perdón, perdón –su nerviosismo se incrementa y Beckett se siente culpable por momentos, intenta relajar su expresión para transmitirle toda la confianza que le es posible-. Pero es que pensaba que venía aquí por el asesinato de Helen y quería comprobarlo.
-¿Es amiga suya? –pregunta, algo esperanzadora y esta ladea la cabeza, dubitativa. La policía suspira- En cualquier caso, no se preocupe. La haremos justicia, créame.
Ella sonríe, mientras abre la boca para decir algo-: Se lo agradezco, y sé que lo harán. Pero en realidad quería hablar con usted.
-Si quiere podemos ir a mi comisaría cuando acabe.
-En realidad solo será un momento –parece considerablemente más cómoda y Beckett se muestra expectante-. Helen estuvo algo rara los días antes de morir. Llevaba unas semanas llevando documentos extraoficiales. Hacía varias llamadas a gente que no tenía nada que ver con sus casos y cuando alguien le preguntaba acerca de eso, simplemente escapaba de la pregunta saliendo con otro tema. Estaba como… intranquila.

Beckett se cruza de brazos, pensativa.

-¿A usted no la interrogué?
Ella lo niega, suspirando- Lo siento, no lo consideré importante. Y estaba demasiado asustada por lo que había pasado, lo olvidé completamente y… no sé. Lo siento muchísimo, de verdad
Le resta importancia, sonriendo mientras niega con la cabeza- ¿Por casualidad no conocerá a este tipo? –hurga en su bolso hasta encontrar la foto de Harbor y mostrársela.
La chica asiente y a Beckett se le ilumina el rostro.

-Nunca la pregunté. Me daba un poco de palo meterme en su vida personal, era muy discreta. Y tampoco teníamos mucha confianza. Pero lo veía recogiéndola de vez en cuando.
-¿Eso es toda la información que tiene?
Asiente, con resignación- Sé que no es mucho. Pero espero que haya sido útil.
-Gracias.
-Y por cierto –empieza a jugar con los mechones de su pelo, con inseguridad-. Creo que empezaron a salir dos meses antes de ser asesinada.

Beckett vuelve a darle las gracias antes de salir del remilgado bufete.

---

Está a punto de llegar al bloque de apartamentos donde residía Helen Murray cuando su móvil empezó a vibrar contra la tela de sus pantalones. Inclina la vista ligeramente para observar la pantalla del móvil y ver que es de la comisaría. Esposito y Ryan, deduce. Luego pulsa el botón del manos libres y vuelve a centrar su atención en la transitada carretera neoyorkina.

-Tengo buenas noticias. O casi buenas –dice Beckett, apoyando el aparato contra el salpicadero.
-Nosotros también. Y probablemente mejor que las tuyas.
-Sorpréndeme –reta, sonriendo desafiante aunque sepa que no pueden verla.
-Alguien ha reconocido a un tipo que tiene un físico similar al de Jerry Tyson.

---

Le han dicho que no se haga ilusiones ni haga de un grano una montaña de arena. Que puede haber sido una perfecta equivocación. Lo típico, vas por la calle, crees ver a alguien y luego te confundes. Como ver a un fantasma. Beckett inspira profundamente mientras sube por el ascensor e intenta alejar todas esas hipótesis rebosantes de locura e irracionalidad de sus pensamientos y se centra en lo básico.

Helen. De apellido Murray. Vecinos que puedan haber oído o visto algo. Y que rece para que así sea.

Pero resulta imposible y Beckett empieza a sentir un principio de paranoia extendiéndose por su cuerpo. Automáticamente se pone a la defensiva cada vez que ve una esquina. Luego vuelve a su posición normal y así continuamente.

No puede evitar que ese animal que lleva dentro, contenido, salga en algún momento. No cuando cree que está demasiado cerca.

Las puertas se abren y localiza la puerta donde vivía Helen. Supone que todas sus pertenencias estarán clasificadas en el almacén y piensa en que no sería mala idea volver a echarlas un ojo. Se lo apunta mentalmente mientras fija su mirada en la puerta de enfrente.

Da un par de toques con sus nudillos.

-Buenas noches, ¿desea algo? –un hombre aparece bajo el marco de su vivienda, de treinta y pocos años. Beckett le sonríe, cordial.
-Policía de Nueva York, buenas noches –muestra su placa brevemente-. Quería hacerle unas preguntas sobre Helen Murray.
-Claro, pase –se aparta y Beckett deniega la oferta, haciéndole un gesto con la mano.
-Solo quería saber si vio u oyó algo fuera de lo común antes de que fuera asesinada.
-La verdad es que no. Era una mujer bastante tranquila. Algo cerrada pero agradable. Me dio bastante pena.
-Ya –le muestra la foto del tío congelado, ante la que reacciona impasible-. ¿Reconoce a este hombre?
Se encoge de hombros- ¿Quién es?
-Tengo entendido que mantenía una relación con Helen.
-Ni siquiera sabía que tenía pareja –se muestra sorprendido, mientras se cruza de brazos-. Siento no poder ayudarle, pero no me suena. Ya sabe, la chica era reservada.

Beckett suela un sonido de desaprobación mientras golpea la suela de sus zapatos levemente contra las baldosas, con frustración. Sonríe con gratitud al hombre.

-Gracias por su colaboración.
-Por cierto, me acabo de acordar. A las semanas de haber muerto una mujer me pregunto por ella. No parecía saberlo así que le conté lo ocurrido. La pobre se hundió.

Beckett está a punto de darse la vuelta cuando la reveladora declaración hace que fije su atención en aquel hombre.

-¿No sabrá de quién se trataba, por casualidad?
-Sí, me dijo que era su prima o algo así. Acababa de llegar de un viaje y tenía que hablar urgentemente con ella.

---

Beckett le había pedido a Ryan y Esposito que localizaran a la prima perdida mientras ella inspeccionaba una vez más las pertenencias de su víctima. No ha encontrado mucho. Documentos de antiguos casos que había llevado, infinitos libros sobre derecho, fotos –entre las que no se encuentra ninguna en la que salga el rostro del presunto amante-, pero opta por quedarse con sus llaves. Nunca sabe si las va a necesitar.

Un mensaje procedente del móvil de Ryan la indica que su prima ya se encuentra en la comisaría y Beckett resopla. Ruega a nada en particular que su interrogatorio sea como un rayo de luz que esclarezca un poco más el caso, porque ya está empezando a tirarse de los pelos. Vuelve a guardar todo, inspirando profundamente. Recuerda lo que le había dicho Burke de hacer de todo eso algo demasiado personal y se esforzó por anteponer sus necesidades a los pilares de su caso.

Como era de esperar, Beckett se vio fallando en su intento.

Se aparta el pelo de la cara y se abanica levemente con su mano antes de subir a encontrarse con la mujer. Esposito y Ryan están ahí como si la esperasen.

-No entiendo cómo se nos ha pasado por alto –dice antes de entrar.
-Resulta que llevaba diez años residiendo en Europa, sin ningún familiar cercano –informa Esposito, dejándola pasar-. Luego fue como si no quisiera saber nada del asesinato.

Beckett espera que ahora sí quiera saber algo. O al menos, proporcionar un poco de claridad.

---

-Gracias por venir, señora Gavin. Entiendo que esto sea duro.
-Ha pasado un año. Lo llevo algo mejor –se cruza de brazos, esforzándose por sonreír y Beckett se ve reflejada en esa mirada triste. En ese intento por parecer que tiene todo bajo control, pero no. Y su voluntad flaquea un poco-. Éramos como hermanas, ¿sabe?
-¿Pasaban mucho tiempo juntas?
-Nos criamos una al lado de la otra, prácticamente. Ella perdió a su madre cuando solo tenía cuatro años, su padre se hundió en el alcohol y… bueno. Esa familia estuvo a punto de hundirse –la similitud es tan grande que Beckett se siente intimidada. Le cuesta hasta tragar saliva-. Mi madre era hermana de su padre y le acogimos.
-¿Era?
-Su padre murió cuando tenía dieciséis años –suspira, melancólica, ladeando su cabeza con pesadumbre.

Helen no ha tenido una vida fácil y el simple hecho de darse cuenta de que ha sido un infierno hasta en la hora de decir adiós hace que a Beckett se le forme un nudo en la garganta. Carraspea, alejando todos esos sentimientos. Ahora necesita profesionalidad y fría inteligencia.

-Parecía que últimamente estaba algo nerviosa. ¿No le comentó nada?
-Ahora que lo dice… –se muerde el dedo pulgar, pensativa, mirando hacia otro lado. Beckett se incorpora para oírla mejor- Llevábamos meses sin saber una de la otra y un día, de repente, me mandó un email. Venía con un número de teléfono y decía que, si la pasaba algo, llamase a ese número. También decía que no estaba segura de por dónde saldría, pero posiblemente tenía el caso más importante de su vida entre manos. Por eso intenté venir lo antes posible a Nueva York, pero cuando llegué…
-Y ese número –busca algo con lo que apuntar. Papel y boli, quiere insistir un poco más en eso- ¿podría dármelo?
-Claro. Solo necesito meterme en un ordenador para consultar mi correo. Lo siento, no me llevo muy bien con la tecnología. Mi móvil es simple: envía y recibe llamadas y mensajes. Así que no puedo acceder a cosas más personales.

---

Además de buscar el número, aprovecharon para imprimir el correo entero. Helen parecía absorta en ese único tema, tanto que hasta los demás percibieron esa personalidad más enrarecida que de costumbre. Beckett quiere hacer hincapié porque siente que puede ser lo que anda buscando. Lo que ilumine un poco los hechos y les proporcione ese camino que buscan seguir hasta la verdad.

Mientras se imprime el correo, dirige su mirada hacia la pizarra. Castle sigue ahí, sonriente. La detective sonríe amargamente antes de volver a centrarse en el papel.

-Espero que no le importe –se disculpa Ryan, cogiendo el correo una vez ha terminado de imprimirse. Ella niega con la cabeza, cooperativa.
-Déjame ver –Beckett agarra el papel y empieza a leerlo. No es muy extenso y sigue al pie de la letra lo que la señora Gavin había declarado previamente.

Sea lo que sea en lo que estaba metida Helen, parecía algo demasiado peligroso. Y espera que tenga que ver con 3XK y, de paso, con el tío congelado y la gran interrogación que supone su falsa identidad.

Cuando llega al número, se queda en blanco. Lo lee un par de veces más, reafirmándose y llegando a la misma situación. Le cede el papel a sus compañeros, confusa y la señora Gavin le pregunta, preocupada:

-¿He pasado algo por alto?
Beckett niega con la cabeza- El número –traga saliva, frotándose la coronilla con desesperación. Si en algún momento el intrincado puzle había empezado a encajar, en ese momento se ha vuelto a echar a perder-. Es mi número de móvil.

---

No tiene ni la más remota idea de por qué quería contactar con ella. Intenta volver a encajar las piezas, pero sabe que no tiene ni por dónde empezar. No sabe por qué la conocía, ni en qué estaba metida. Tampoco quién era su novio, por qué fue asesinada según el modus operandi de Tyson, ni qué pintaba la sangre de Richard Castle en la ropa de Jack Harbor. Y cuanto más vueltas le da, más siente el peso del mundo desplomándose sobre su espalda.

Entra en su casa, cerrando la puerta con su espalda y apoyándose sobre esta, abatida. Está tan cansada que no tiene ganas ni de dormir. El 1 de abril está siendo un día demasiado largo y cargante, y con demasiadas sorpresas. El día hace honor a su nombre, porque Beckett se siente víctima de algún tipo de broma demasiado pesada impartida por una entidad superior.

Lo peor es cuando hasta ella misma pierde la noción espacio-temporal y no sabe qué está pasando. Ni de dónde mierdas ha salido el caso. Solo sabe que empezó siendo una especulación y ha terminado por convertirse en el caso más retorcido y tergiversado de su carrera.

Y se replantea si seguir siendo policía va a ser bueno para su salud en un futuro.

Cuando se mueve ligeramente para encender la luz, oye un ruido extraño. Metálico, una especie de click. Y su corazón da un vuelco.

Instintivamente lleva su mano hacia la cartuchera de su cinturón para desenfundar su pistola, pero una voz la detiene:

-Como lo hagas, te vuelo la cabeza.

Esa voz se le mete hasta los huesos y no le hace falta oírla otra vez para reconocerla. Ese tono altamente perturbador y oscuro. Frenético pero tranquilo. Entorna sus ojos para ver una silueta levemente alumbrada por la luna sentada con un semblante solemne sobre el sofá. Relajado. Tan relajado que a Beckett dejan de funcionarle los cinco sentidos por el pánico que está experimentando en ese momento.

Eso, sumado a la agresividad de su ira que lucha por salir y canalizarse en forma de balazos, contusiones y golpes provocados por un objeto lo suficiente contundente como para dejar una grave secuela. Y Beckett solo alza sus manos, sin despegar su mirada de él. Puede notar su sangre brotar a un ritmo rápido y desacompasado por todas y cada una de sus extremidades. Llega un punto en el que nota el corazón golpeando contra su garganta. Y se pregunta si saldrá viva de esa.

-¿Me has echado de menos, detective Beckett?
Y si le queda alguna duda, acaba de ser despejada- Tyson.

***

Muchas gracias por leer! ^^ Nos vemos en el proximo!




Última edición por iamaplatypus el Mar Feb 19, 2013 11:05 am, editado 3 veces

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por saratheplatypus el Mar Feb 19, 2013 10:56 am

Yaye escribió:Y ha merecido la pena también la espera. Me encanta este fic, aunque me da mucha pena, Crying or Very sad aquí estoy a moco tendido leyéndolo. Me ha gustado mucho el memento Kate-Marta-Alexis.

Espero que puedas continuar pronto.

Jo, tanto como para estar a moco tendido? ASDASFDFSFSD Crying or Very sad. A mi si que me dejais a moco tendido, en serio. Jop, muchisimas graciaaaaas! <3 Y bueno, si te da pena recuerda: even on the worst days there's a possibility for joy Wink. Muchas gracias por el comentario! <3 Espero que el cinco te guste! :3

Maria román@caskett escribió:Nada simplemente mi historia favorita, es que, me encanta, no tengo palabras....bueno sí una sigue!


Jooo, favorita? ADFASDFDFDDS MUCHAS GRACIAS! Big Crying Y no te preocupes, que ya he seguido jajaja. Espero que el 5 te guste y gracias por comentar! <3

AlwaysSerenity escribió: Crying or Very sad Por Castle?... Por Castle Crying or Very sad
Por favor, CONTINUA PRONTO ORNITORRINCO!

Jajajaja CLAAAAAUUUU <3. Es que me pongo muy sentimental a veces Razz jajaja. Juuup, muchas gracias por comentar, loca! Inlove Espero que el quinto te guste! Love

Fanny_123 escribió:La espera ah merecido la pena... me encanto el capi....pero al igual q el resto me da penita Crying or Very sad
Pero se q lo vas a arreglar...

Sigue Ornitorrinco!!!

Joooo me alegro de que asi sea! Crying or Very sad Muchas graciaaaas! Love Ya, creo que me estoy pasando un poco con este fic Razz jajaja. Pero en fin, sigue leyendo y... a ver con que sorpresas te encuentras Wink jaja. Muchas gracias por comentar! <3 Espero que el quinto te guste! Very Happy

Delta5 escribió:Sencillamente maravilloso, me ha encantado. Sigueee. Thumb

Halaaaaa, muchas gracias! Crying or Very sad Espero que el quinto te guste! Smile

Jorja escribió:El final del capítulo me puso la piel de gallina... Genial! Espero que sigas pronto!

Juuuup, me alegro de que os haga sentir asi, esta teniendo el efecto que esperaba Razz jaja. Muchas gracias por comentaaaar! Love Espero que el quinto te guste! Very Happy

Toñi20 escribió:Sin palabras ornitorrinco me has dejado sin palabras, esta genial es lo único que puedo decirte cuando recupere el aliento después de este cap tan jebdyqvdivwbfuwbufuub te diré mas cosas Smile Kiss continua prontooo

TOÑIIIIII! Inlove Juuup muchisimas gracias, loca! Big Crying Y no hace falta que digas mas, eh? Razz jajaja. Espero que el quinto te guste, loca! <3

RcKb escribió:DIoosss que triste capitulo sobre todo el final
- Por Castle? + Por castle
Hay me he puesto a llorar y todo Crying or Very sad
SIgue pronto porfavor!!

Jajajaja yaaaa, a veces creo que me estoy pasando con mis pobres Razz pero es que no puedo evitarlo jaja. Hala, a llorar? Pero pero pero pero JOOOOOOO Big Crying YO SI QUE ME PONGO A LLORAR. Muchas gracias por el comentario, juuup <3. Espero que el quinto te guste! Very Happy

Beckett_Castle_Alba escribió:Me he tomado mi tiempo para leer este capítulo porque creo que esta historia hay que leerla con tranquilidad para no perder detalle.
Me fascina tu forma de narrar la historia, haces que parezca que puedo verlo todo, es como estar metida de lleno en la historia.

Me gusta como has ligado la situación que vivió Kate cuando perdió a su madre con el hecho de que Alexis haya perdido al suyo. Pensé que no querrían verla después de que Castle desapareciera tras la pelea con Kate, pero se ve que Martha y Alexis son comprensibles y no la culpan de nada. Me gusta mucho como se siente Kate con ellas, que se sienta como en su hogar.
Me alegro que hablando con ellas decidiera no dejar su placa, al fin y al cabo, es lo que es gracias a su trabajo, que le enseño a vivir en un mundo de adultos cuando era una niña.

Yo espero no equivocarme y que Castle esté vivo, Kate le está pasando muy mal no teniéndolo cerca.

Por cierto, me encanta que aparezca Burke en todo esto, puede serle de mucha ayuda.

Precioso Sara, esta historia es genial. Espero que sigas pronto.

Albaaaaaa! Love Jo, me has dejado sin palabras con ese pedazo comentario Crying or Very sad. Muchas graciaaaas! Big Crying. La verdad es que esa parte que dices me preocupaba mucho, no queria que quedase muy OOC y mas despues de ver que a Martha y a Alexis no les gusta la idea de que Castle trabajase con la poli. Pero no se, quiero pensar que si esto pasase seria asi, despues de todo parecen muy unidos Love. Y bueno, eso ya se vera en futuros capitulos Razz jajaja. Y jooo, es que Burke me encanta, Me parece un pilar muy importante en el cambio de Beckett, tenia que hacer que apareciese aqui ^^. Y asdsdfasdfdas que muchas gracias otra vez, de verdad. A mi comentarios como el tuyo me revolucionan, en serio Big Crying. Espero que el quinto capitulo haga justicia a todo lo que dices <3.

Anver escribió:Sara, no queda mucho más que decir, creo que Alba ya lo ha dicho todo.

Es muy buena tu historia, y es increíble tu forma de escribir. Sigue cuando puedas, te estamos esperando.


Joooop, muchas gracias! <33 Te digo lo mismo que a Alba Big Crying. Muchas gracias por comentaaar, Ana Love. Y bueno, que espero que el capitulo cinco este a la altura! Very Happy

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por rubiodav el Mar Feb 19, 2013 11:19 am

Es realmente genial. Haces que la espera merezca la pena ya que cada capitulo es mejor que el anterior. Una historia genial.

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por Delta5 el Mar Feb 19, 2013 11:44 am

Muy bueno, continua. Very Happy

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por Yaye el Mar Feb 19, 2013 12:06 pm

Uff, los pelos de punta con el final, ha sido increíble todo el capítulo. Espero que a Kate no le pase nada malo y que por fin den con Castle.


Continúa pronto.

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por AlwaysSerenity el Mar Feb 19, 2013 12:07 pm

Hija de pu... PERO COMO NOS DEJAS ASI!!
No tienes perdon de Andrew Neutral
Pe, pe, pero por qué Helen tenia el numero de Beckett? Y por qué Tyson este en su apartemento? Y por qué TRADAS TANTO EN CONTINUA??
Por favor, mi nivel de histeria aunmenta por momentos asi que te pido que no tardes mucho en continuar ORNITORRINCO... Escribes fenomelas Wink

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por xisaa el Mar Feb 19, 2013 12:44 pm

Big Crying por quéééééééééééééé ?!?!?! Eres peor que Marlowe Big Crying
espero que lo continúes pronto y Castle aparezca vivito y coleando Laughing

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

Mensaje por Beckett_Castle_Alba el Miér Feb 20, 2013 12:49 am

Este capítulo ha sido genial Sara Happy Clap Happy Clap
Me gusta la cercanía que muestra Gates hacia Kate y su comprensión, esa mujer de hierro no lo es tanto como aparenta.
Me encanta como llevas el caso, las vueltas que ha dado y como al final la ha llevado hasta Kate. Me tienes intrigadísima, no sé que tendría que ver Helen con ella para que le dijese a su pirma que la llamase si a ella le pasaba algo...
El final es impresionante, pero ¿cómo lo dejas así?
Ahora nos toca esperar hasta que las musas te vuelvan a acompañar ... Espero que eso sea pronto.

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Re: The Dragon (Capítulo 13)

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