Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

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Mensaje por Elena_NyPD@ el Lun Jul 08, 2013 10:33 am

Dios, ¡Cada vez odio más a Aaron! Mataloooooooooooo, le odio le odio, le odio, le odio, le odio, y a Rox! Esos dos fuera! A ver cuando Kate entra en razón y se da cuenta de Lo que ha perdido y lo recupere, estaría bien que esto pasase en la serie...muy pero que muy Chachi!

Me encanta como escribes Smile

BESOTES! Very Happy

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por choleck el Lun Jul 08, 2013 10:40 am

Medicamentos... lo van a drogar?
Muy buen capi, como siempre

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Beckett_Castle_Alba el Lun Jul 08, 2013 10:46 am

Como siempre Ana, un capítulo de 10 y no te disculpes por las descripciones, a mi personalmente me encantan, ayudan a meterte en la historia y en tu caso hace que tenga la sensación de estar viviéndola en primera persona.

No sé que decirte que no te haya dicho ya, realmente es complicado porque cada capítulo me parece aun mejor que el anterior.

Como hasta ahora ha venido siendo, es un capítulo duro, donde tanto Castle como Beckett buscan olvidar al otro en los brazos de otras personas, siendo estas conscientes de lo que sucede. Creo que he descubierto por que tu fic me gusta tanto y es porque es un fic real, tan real como la vida misma y eso me encanta.

Me sorprendió la reacción de Alexis, no esperaba que fuese a aceptar tan bien el hecho de que su padre estuviese siguiéndola. Si al final va a ser que es más madura de lo que podría aparentar por su edad.

El momento buceo me ha encantado, sin duda ha sido mi parte favorita del capítulo, es una maravilla poder leer descripciones de ese tipo.

Y el final, casi que me da miedo. Si Lanie es la cabeza pensante del plan y le dice a Alexis que no va a ser agradable lo que tiene que hacer, me espero cualquier cosa por su parte.

Estaré esperando el siguiente capítulo con ganas.
Besos.

______________________




Castlet: What happens if you don’t like what you see?
Beckett: What happens if you don’t let me look?

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Derika_caskett el Lun Jul 08, 2013 11:00 am

Parece que es la primera vez que te comento en esta historia y ya han pasado ocho lunes desdé el primer capitulo. MUY MAL de parte mía.


Como cada una de tus historias, me fascinan, y claro, esta no es la excepción. Me gusta la manera en que describes cada uno de los detalles, te puedes imaginar la escena a la perfección, la parte del buceo me encantó, haces que aumenten mis ganas de conocer el mar, y más aún, lo que este contiene, lo que se puedes encontrar  si te sumerges. Seguro que es una maravilla.


El encuentro Padre-hija, no pudo ser mejor, como al principio Alexis le "reprocha" y hace que su padre le confiese que aun sigue amando a Kate. Es bueno saber que contamos con la adolescente para poder hacer que Rick y Kate entren en razón y vuelvan a estar juntos, cosa que, seguro,  va a ser dificil.


Me gusta que las cosas hayan quedado claras entre Richard y Rox, así como Katherine y Aarón, pues ambos personajes tienen en claro los sentimientos que aún tienen.


Me pregunto ¿Cómo influira que Kate este de vuelta en Nueva York para os planes que tienen Alexis y Lanie? Espero que de la manera más positiva.


La reflexión que hace Kate con su "nueva vida" que se ha formado debido a su "nuevo trabajo" y la decisión que tomó, me parece buena, sobretodo en la parte que lo relaciona con su madre, parece que esta entrando "algo" en razón, pero si tomó una decisión tendrá que sufrir las consecuencias; como dice una ley de Newton "Cada acción tiene una reacción" xD


Como siempre, Ana, ESTUPENDO capitulo, espero con ansias el siguiente lunes Wink

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por cururi el Lun Jul 08, 2013 11:34 am

dios esta buenisima... esa lanie tiene una mente!!! esperemos k resulte lo k a planeado y k castle se escurra y vuelva a NY luego y por dios k kate deje de hacer pavadas y k vaya a por castle y dejo los simples polvos!!!

Anver espero con ancias el lunes!!!

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Yaye el Lun Jul 08, 2013 11:49 am

Desde principio a fin, con exceso de descripciones (como tu dices), ha sido un capítulo espectacular, me ha encantad y dejado muy intrigada ese final, ¿qué piensan hacer con esos medicamentos? Drogar a Castle y llevárselo sin que se de cuenta??, tomárselo una de ellas para que Castle preocupado por su salud se vaya con ellas?? En fin, que habrá que esperar hasta el siguiente lunes si queremos enterarnos de algo más.

Que larga espera!!!

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por SaraS17 el Mar Jul 09, 2013 12:21 am

Un capítulo IMPRESIONANTE. De 10, de verdad de la buena, a mi personalmente me enganchas a la historia de una manera increíble.

Gracias a ti por compartir con nosotros tu talento, y no tenemos nada que perdonar, las descripciones son necesarias y perfectas. Es increíble como narras todo el trabajo que hacen, con tantos detalles. Precioso el momento con el jaguar, y la parte del submarinismo... ¡mi favorita! Por momentos me veía a mi misma bajo el agua contemplando esas impresionantes vistas. Espero probarlo al menos una vez en la vida.

Me ha encantado la conversación del principio, como Alexis se enfada con él, como él intenta defenderse y como finalmente se dan ese abrazo padre-hija que lo cura todo. La parte de "Tendré que recurrir a la tropa para que me digan que debo hacer." Laughing Out Loud Laughing Out Loud En serio, ¡que bueno! Me mató lo de "la tropa" jajajajajaja Muero de ganas por saber cual es el plan B, esperemos que no se pasen mucho con el pobre Rick, porque con semejante combinación jajajajaja

Y la parte de Kate genial también, como cree estar con Richard al despertar y como reacciona al darse cuenta que es Aaron, me gustó mucho la conversación con él, y que se sincerase, pero más aún me gustaron sus reflexiones, sobre su madre y lo que está haciendo ella.


De verdad, espectacular todo el capítulo Reverence Reverence 

Intentaré inventar una máquina del tiempo solo para que se me haga más corta la espera Razz

Kiss

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por alcalde100 el Mar Jul 09, 2013 1:45 am

Que ganas de saber cual es el plan B!!!!! Jajaja:)

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por stanathan_caskett el Mar Jul 09, 2013 10:47 am

Por favor continua pronto , tengo muchas ganas de leer el siguiente capitulo

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por _Caskett_ el Jue Jul 11, 2013 10:23 am

Me encanta continua pronto

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Anver el Lun Jul 15, 2013 9:05 am

Gracias por leer, mil gracias por vuestros comentarios.

Se me complicó el verano y apenas tengo tiempo libre para poder seguir cumpliendo con este reto de subir más de cinco mil palabras cada lunes. Intento no fallar, y espero que en ese intento no sufra la historia y encontréis más fallos de los ya habituales. Os pido perdón por ello.

Por cierto, un pequeño giro inesperado hasta para mí, pero a petición de varias personas... aún así sigo la línea de lo que tengo en mente, salvando obstáculos.


CAPITULO 9. DE VUELTA A CASA.

Lanie paseaba nerviosa arriba y abajo sobre la misma línea de baldosas de la terminal de llegadas del JFK.

- Querida – le observó Martha – como sigas así harás un surco en el suelo.
- Lo que no entiendo es como tú puedes estar tan tranquila – contestó la forense – vamos a engañar a tu hijo y no sé si seré capaz de ser creíble.
- Soy actriz querida. Pero te entiendo perfectamente. Pánico escénico. Suele pasar al principio – le dijo haciendo un aspavientos con las manos – la primera regla de una buena actriz es creerse lo que está representando.

Lanie la miró asustada.

- Vamos, no pongas esa cara. Alexis está haciendo muy bien su papel, por algo es nieta mía – aseguró Martha sonriendo – en cuanto la veas bajar de ese avión, hasta tú misma pensarás que tiene salmonelosis y querrás ponerle un tratamiento cuanto antes.
- ¿Estás segura?
- ¡Pues claro! Alexis ha ensayado muchas escenas conmigo. Se lo que digo. Y aunque no me guste nada su madre, tiene en las venas la interpretación, por ambas partes – dijo haciendo un gesto con la mano – aunque Richard sea escritor también dramatiza lo suyo.

Lanie miró fijamente a la mujer y sonrió asintiendo. Soltó aire por la nariz intentando relajarse, Martha le hizo un gesto para que continuase con ese ejercicio de respiración que le había recomendado unas horas antes.

- Te aseguro que tu trabajo diario enfrentándote a esos cadáveres es mucho más complicado que tomar el pelo a Richard.
- Precisamente por eso Martha, mi “público” habitual no puede juzgarme – contestó la forense.
- Tonterías – aseguró Martha – lo vas a hacer genial. ¿Preparada? – preguntó al ver como empezaban a salir los primeros pasajeros por la puerta asignada.
- Si – dijo rotunda Lanie observando como Martha se llevaba un pañuelo tapando su boca y cambiando completamente su gesto al de preocupación y tristeza.
- Tú síguenos el juego a Alexis y a mí. Y recuerda que es por el bien de Richard y por el de Katherine – le recordó Martha.

Después de varios minutos observando pasajeros, divisaron a Richard que empujaba un carrito lleno de maletas y a su lado Michelle conducía una silla de ruedas en la iba sentada Alexis, tapada con una manta. Martha levantó su mano haciendo una señal a Richard que la buscaba con la mirada y que asintió en cuanto cruzaron sus ojos.

- ¡Cariño! – dijo Martha agachándose al lado de su nieta y besándola sobre la mejilla - ¿Cómo te encuentras?
- Mal abuela – contestó Alexis con un hilo de voz.
- Gracias por venir Lanie – dijo Richard dirigiéndose a la forense que le abrazó intentando darle algo de consuelo.
- Se pondrá bien – le aseguró Lanie y el asintió – estará en las mejores manos, te lo prometo.

Martha se incorporó y se abrazó a su hijo.

- Será mejor que nos pongamos en marcha cuanto antes – dijo Lanie mientras miraba a Alexis poniéndole la mano sobre la frente.

El chófer de la pequeña mini van que habían alquilado les esperaba en la zona de carga y descarga de pasajeros, en cuanto les vio llegar abrió las puertas y corrió hacia Richard para hacerse cargo de las maletas.

Acomodaron a Alexis en la parte trasera, Martha se sentó a su lado recostándola en su regazo y Lanie se acomodó delante de ellas junto a Michelle. Richard se sentó junto al chófer. Tenía cara de cansado y se mantenía en silencio.

- Al Hospital presbiteriano de la Calle 68 – le dijo Lanie al chófer que asintió – y ahora contarme todos los síntomas y cuando empezaron – dijo Lanie a Michelle y Alexis.

Michelle comenzó a hablar, se había aprendido a la perfección todos los síntomas, horarios y reacciones que Lanie les había indicado. Lanie miró con preocupación a Alexis, realmente y como advirtió Martha, la chica estaba tan metida en su papel que parecía extremadamente enferma. La morena comenzó a preocuparse, preguntándose si habían utilizado las dosis correctas en los medicamentos que les había dicho que utilizasen para simular diarrea y vómitos. ¿Y si le habían sentado peor de lo previsto?

Lanie se giró, colocando su mano sobre la frente de Alexis, que había cerrado los ojos. Richard la observó preocupado. Lanie comprobó que su temperatura era más alta de lo habitual. Eso no estaba previsto. Miró a Martha quien no pudo decir nada ni hacer ningún gesto o sería descubierta por su hijo.

La forense estaba realmente angustiada. O Alexis estaba verdaderamente metida en su papel o algo no iba bien. Al girarse para volver a su posición inicial, se topó con los ojos de Richard que la suplicaban en silencio.

- Se pondrá bien – le dijo poniéndole la mano en el hombro e intentando trasmitirle una tranquilidad de la que ella misma carecía – mi amigo es uno de los mejores especialistas en enfermedades gastrointestinales y está esperando nuestra llegada.
- Gracias Lanie – contestó él agarrando su mano –. Gracias por venir y…
- Richard – cortó poniéndose muy seria y apretando su hombro– sois muy importantes para mí, deja de darme las gracias, debería de dártelas yo por confiar en mí antes que en cualquier otra persona.

Richard asintió con una leve sonrisa y Martha disimuló como pudo la alegría que le daba oír esas palabras en boca de la forense. Giró para mirar a su nieta, que continuaba con los ojos cerrados, la cogió de la mano y notó el calor que desprendía. Recordó que Lanie no había hablado de fiebre. Pasó su mano por el pelo de la joven y miró hacía delante, cruzando su mirada con la de su hijo. Estaba inquieto y no dejaba de observar a Alexis.

Por la mente de Martha pasó por un momento la idea de descubrir todo, se lamentó al verle sufrir así. ¿Se habrían pasado? Una cosa era hacerle volver y otra provocarle una depresión.

El chófer, presionado por Richard se saltaba normas y esquivaba el denso tráfico de la autopista 495 hacia Manhattan. Afortunadamente el túnel bajo el East River no estaba colapsado. Varios minutos después la mini van paraba frente a la puerta de urgencias y Lanie saltaba literalmente y se dirigía a un hombre alto, delgaducho y pelirrojo que la abrazó deprisa mientras ambos se encaminaban al coche. El hombre levantó la mano y un celador acudió deprisa con una silla de ruedas al ver como Richard ya tenía a Alexis en brazos y pretendía entrar al hospital con ella así.

- ¿Le importa rellenar el impreso de acceso? – le dijo a Richard tendiéndole la mano – Soy el doctor Carlson, Lanie me ha puesto sobre aviso de todo.
- Preferiría no separarme de ella – contestó con seriedad Richard.
- La acomodaremos en una camilla, la tomaremos una vía, muestras de sangre y la subiremos de inmediato a la habitación 318, podrá verla allí en unos minutos, pero necesito que tomen sus datos primero y nos facilite su historial médico – le explicó con tranquilidad.
- Está bien – dijo Richard al comprobar que Lanie le asentía - ¿Dónde?
- En aquel mostrador, pregunte por Rachel, ella le ayudará y le acompañará después hasta la habitación de su hija.
- Gracias doctor.

Richard se dirigió al mostrador que le habían indicado.

- Te acompaño – dijo Michelle con una sonrisa.
- Gracias Michelle – le dijo a la chica rodeando sus hombros con un brazo mientras ambos se dirigían al mostrador.

Lanie miró a Carlson que pidió que tanto ella como Martha le siguiesen hasta uno de los box de urgencias donde segundos antes un celador había llevado a Alexis. Pidió al celador que llamase a una enfermera y comenzó a rellenar un par de impresos.

- Pediré una analítica y le pondrán una vía – les dijo – tengo que hacerlo o…
- Lo entendemos – contestó Lanie mirando a Alexis - ¿Cariño te encuentras bien?
- No demasiado – dijo la pelirroja con un pequeño hilo de voz.

Martha y Lanie se miraron asustadas. La enfermera entró en el box y pidió que esperasen fuera. Carlson hizo una señal a Lanie para que saliese sin poner pegas y no delatarle.

Unos minutos más tarde el celador volvía a entrar en el box y salía empujando una camilla en la que iba tumbada Alexis con los ojos cerrados, el brazo extendido y conectada a una botella de suero.

- La suben a la habitación y en media hora pasaré por allí – le dijo Carlson a Lanie.

Siguieron al celador por el entramado de pasillos hasta entrar a un ascensor, cuando salieron del mismo encontraron a Richard y Michelle esperando en la puerta de la habitación.

Lanie estaba deseando quedarse a solas con las chicas y Martha para preguntar que era lo que estaba ocurriendo. Richard se acercó a Alexis en cuanto el celador fijó la cama en la habitación, besándola sobre la frente. Alexis abrió los ojos y le sonrió levemente.

- Deberías ir a ducharte papá y dormir– le dijo suavemente – la abuela estará aquí.
- Alexis tiene razón hijo – añadió Martha dirigiéndose también a Michelle– ambos deberíais ir a descansar.
- Prefiero esperar a que venga el doctor y ...
- Richard – cortó Lanie mirándole muy seria – deja que yo me ocupe por favor, te llamaremos si es necesario.

Richard miró a su hija que le esbozó una sonrisa.

- Id a descansar por favor – pidió Alexis a ambos – ha sido un viaje muy largo.
- Está bien – cedió él agotado – pero me llamaréis…
- En cuanto venga Carlson – prometió Lanie.

Richard se despidió de su hija con un beso sobre la frente.

- Vendré en cuanto tome una ducha y me cambie de ropa – le dijo.
- No papá – pidió Alexis – descansa por favor.

Richard recapacitó. Había pasado muchas horas despierto y sería más útil si descansaba y se turnaba con su madre para cuidar de Alexis.

Salió de la habitación después de dejar que Michelle se despidiese de su hija. El chófer aún les esperaba y les llevaría hasta sus casas. Lanie les acompañó hasta el ascensor prometiéndole que le llamaría en cuanto Carlson le diese un diagnóstico.

Las puertas del ascensor se cerraron y Lanie se giró para volver a la habitación, pero cuando se acercaba a la puerta, vio como Martha salía de la misma mirando a todas partes.

- ¿Ocurre algo Martha? – preguntó Lanie nerviosa.
- ¿Se ha marchado ya Richard? – preguntó Martha mirando el pasillo.
- Aún debe estar en el ascensor – dijo Lanie señalando con el pulgar su espalda.
- Ven – dijo la actriz cogiendo a Lanie por el brazo y arrastrándola al interior de la habitación de Alexis.

Lanie entró deprisa y asustada pensando que Alexis habría sufrido una recaída, Martha se asomó de nuevo al pasillo y volvió a entrar cerrando la puerta y apoyándose en ella.

- ¿Alexis? – preguntó Lanie acercándose a la chica que tenía cerrados los ojos- ¿Va todo bien cariño?
- ¡Querida! – exclamó Martha a su espalda - ¡Bravo! ¡Bravísimo!
- ¿Verdad que sí abuela? – preguntó Alexis de repente sentándose de un salto en la cama.
- Lo has bordado – afirmó Martha – creo que hasta Lanie se lo ha tragado.
- ¡Oh! ¿Entonces…? – preguntó Lanie sonriendo.
- Seguimos tus instrucciones – afirmó la chica – y lo pasé mal vomitando – aseguró.
- Pero… la fiebre… - dijo Lanie poniendo su mano sobre la frente de Alexis.
- ¡Ah! Eso fue un truquito de Michelle – dijo Alexis señalando la bolsa donde habían puesto su ropa al colocarle el camisón del hospital.

Martha le acercó la bolsa y Alexis sacó de sus zapatillas deportivas unas pequeñas plantillas para que ambas las viesen.

- Me las dio Michelle. Es muy friolera y se las llevó por si acaso – explicó la pelirroja – y también esto otro – dijo sacando del bolsillo de su cazadora una pequeña bolsita con un líquido azul y una placa metálica dentro – se activa doblando el metal y emite calor durante horas – explicó mientras lo doblaba y se lo pasaba a Lanie.
- Así que has pasado calor ¿eh? – dijo Lanie con una amplia sonrisa – me tenía preocupada esa fiebre.
- Ya no tengo – dijo llevando la mano de la forense a su frente para que lo comprobase.
- Te dije que era una excelente actriz – dijo Martha a Lanie que asintió – Richard está realmente preocupado y no sospecha nada.
- Pobre papá – dijo Alexis – me daba mucha pena y realmente lo estaba pasando bien con las tortugas.
- Sí, pero recuerda que también estaba esa veterinaria – dijo Martha.
- Ya… a Michelle y a mi no nos caía nada bien – aseguró – aunque ha firmado nuestras prácticas con buena nota, supongo que por papá.
- ¿Crees que querrá volver? – preguntó Lanie.
- No – aseguró tajante Alexis – por su forma de despedirse lo dudo.
- ¡Cuenta! – dijeron a la vez Martha y Lanie sentándose cada una a un lado de la cama.
- ¡Vaya! – dijo Carlson entrando en la habitación y mirando a Alexis – Veo que mi paciente ha mejorado milagrosamente…

Una carcajada se hizo general entre los cuatro.

/../

Richard se sentó al lado del chófer y pidió a Michelle que le diese su dirección para que pudiesen dejarla a ella primero.
Los tres iban en completo silencio, Richard observaba por la ventanilla los altos edificios, esa era la ciudad que le había visto nacer, hacerse escritor, ser padre, enamorarse… Era tan distinta la vida que acababa de dejar en Costa Rica.

Suspiro bajando su mirada hasta el intenso tráfico. Miró el taxi que tenía a su lado y pensó en lo complicado que era conseguir uno los días de lluvia. Recordó la noche en la que él y Katherine salieron del cine y se empaparon bajo la lluvia sin conseguir que parase ninguno teniendo que volver andando hasta su casa donde tomaron un largo y cálido baño, sonrió al recordar como acabo aquella noche. Katherine… Katherine…

El taxi de su derecha adelantó unos centímetros, los suficientes para poder observar a la pasajera que iba en su interior… ¡Katherine! ¿Era ella? Un ciclista paró entre ambos coches, no dejando que pudiese verla de nuevo. Se removió nervioso en su asiento moviendo la cabeza para intentar mirar en el interior del taxi. El ciclista se movió y a Richard le golpearon los latidos de su propio corazón. La mini van se puso en marcha pasando al lado del taxi que se había quedado atascado tras otro que había parado para dejar a un cliente.

Por unos segundos pudo ver como ella miraba su reloj poniendo cara de fastidio.

- ¡Katherine! – dijo girando su cabeza sin dejar de mirar el taxi mientras avanzaban.

Michelle le miró girándose para ver que es lo que él estaba viendo. Acto seguido la chica miró su móvil y comenzó a teclear un mensaje para Alexis.

Volvió a girarse y mirar hacía delante. Quizás había sido una equivocación, le pasaba a menudo, creía verla en todas partes. Justo ahora la necesitaba tanto…

Llegaron a la casa de Michelle y bajó para ayudar con la maleta y despedirse de ella. La chica vivía con sus abuelos, que la esperaban impacientes en el portal y se lanzaron sobre ella para abrazarla y colmarla de besos. Después de las presentaciones la mujer le tomo las manos.

- ¿Cómo está su hija? – preguntó la anciana – Michelle nos ha contado…
- Aún no lo sé – contestó apesadumbrado – el viaje ha sido largo y estamos agotados – dijo mirando a Michelle – mi madre y una amiga se han quedado con ella y han insistido en que vaya a descansar.
- Y es lo que debe hacer hijo, será más útil descansado – afirmó la anciana y su marido asintió.

Media hora más tarde Henry, el conserje de su finca, se hacía cargo de las maletas de Richard y Alexis, subiendo con él en el ascensor y dejándolas en la entrada de su casa.

Richard miró a su alrededor y aspiró el olor. Su hogar. Todo le parecía extraño y pequeño. Casi dos meses viviendo prácticamente al aire libre le hacia sentirse agobiado en su propia casa. Además, sin Martha, con Alexis en el hospital… y echaba terriblemente de menos a Katherine.

Katherine. Pensó si realmente era ella la mujer que le pareció ver en aquel taxi o si había sido una mala pasada de su subconsciente. Entró en su habitación y comenzó a desnudarse para tomar una ducha. Abrió el armario para preparar el pijama y descubrió que aún tenía ropa de ella.

Debería deshacerse de ella, empaquetarla y mandársela, aunque en el fondo de su alma una llamita de esperanza le decía que no lo hiciese, que quizás las cosas cambiasen en algún momento y volvería a recuperarla.

Al fin y al cabo la relación entre ambos no había sido fácil en ningún momento, siempre había sido un tira y afloja, él esperando una señal, ella esperando un cambio en él, él dándola espacio, ella intentando superar sus miedos… Un gato y un ratón sufriendo de celos si alguien osaba meterse en el terreno que les separaba y unía.

Acarició con las yemas de los dedos una de las camisetas que ella utilizaba para dormir y sonrió. Si tan sólo le llamase y le dijese “ven” el dejaría todo por volar a su lado y ser su esclavo si era necesario. Jamás había sentido nada igual por nadie.

Se metió en la ducha intentando alejar esos pensamientos de su mente. Ahora lo realmente importante en su vida era Alexis y que se pusiese bien. Lanie aún no le había llamado. Se enjabonó el pelo dándose cuenta que realmente necesitaba un bueno corte. Salió de la ducha y se puso frente al espejo, pasándose la mano por la cara. También necesitaba afeitarse, llevaba tres o quizás cuatro días sin hacerlo. Se observó. El sol le había tostado bastante la piel.

Se secó rápidamente y se puso un pantalón de pijama y una camiseta y llamó a Lanie mientras abría la nevera y sacaba el zumo de naranja.

- ¿Lanie?
- Richard… Te iba a llamar. Carlson ha pasado hace un par de minutos, ha descartado la salmonelosis, pero nos ha dicho que se trata de una gastroenteritis bastante fuerte y prefiere dejar a Alexis aquí hasta que todo vaya bien.
- ¿Cómo se encuentra ella?
- Dormida. Carlson ha dicho que será mejor que la dejemos descansar, quizá los síntomas sean más fuertes por el viaje y el agotamiento de su estancia en Costa Rica.
- ¿Entonces no es nada grave?
- No Richard, no lo parece – aseguró la forense – pero estará en observación para evitar que se deshidrate y ver como evoluciona.
- ¿Sigue con el suero?
- Sigue con el suero y con medicación para evitar los vómitos – informó Lanie – y el calmante que le pusieron en urgencias hará que descanse. ¿Te meterás en la cama y dormirás? – preguntó Lanie curiosa.
- Si Lanie, si tu y mi madre prometéis que si hay algún cambio me llamáis yo…
- Richard… me turnaré con tu madre y no quiero que aparezcas por aquí hasta mañana.
- Pero Lanie, tu tienes que trabajar y…
- Richard… he pedido un par de días que me debían, estaré por aquí un rato y dejaré que se quede tu madre. Por la noche me quedaré yo y mañana por la mañana será tu turno ¿de acuerdo?
- Gracias Lanie no sé que haría sin tu ayuda – le dijo con sinceridad.
- Richard… cuenta conmigo para todo lo que necesites – afirmó la forense – somos amigos.
- Gracias Lanie.
- Descansa, te veré mañana.

Richard colgó más tranquilo. Se llevó el zumo de naranja a su habitación, abrió el primer cajón de la mesita junto a su cama y sacó un bote de somníferos. Los miró con recelo. No le gustaba utilizarlos. Se los había recetado su médico al día siguiente de que ella le rechazase y únicamente había tomado uno para poder conciliar el sueño aquella noche.

Ahora necesitaba descansar, dormir durante veinte horas seguidas recuperando el sueño perdido de los últimos dos días y poder estar descansado para ocuparse de su niña al día siguiente.

Se metió una en la boca y tomó un trago de zumo, configuró una aplicación en su teléfono para que únicamente sonase si le llamaban Martha, Lanie o Alexis y se tumbó en la cama mirando el techo.

Recordó los días pasados en Costa Rica, Lena, Rox… pero irremediablemente ella aparecía en su mente.

El somnífero empezó a hacerle efecto, notaba el sopor, se giró sobre su cuerpo para quedar con su cara en el centro de la cama. Cerró los ojos y se quedó completamente dormido.

/../

Katherine miró su reloj, llegaría justa a su cita con el gobernador y para colmo el taxi delante del que la llevaba a ella se paraba para que bajase un cliente. Fue consciente de la cara de fastidio que había puesto hasta que vio al taxista que la miraba a través del espejo retrovisor.

Tenía que comunicar en persona al gobernador que su amante había sido asesinada por su exnovio. El fiscal había pactado con el abogado del joven para que no fuese acusado de asesinato y si de homicidio imprudente por manipular los frenos del coche de la chica a cambio de que no revelase el nombre del gobernador en ningún momento.

Eso era lo que a Katherine le molestaba. Ese chico tendría que pasar el resto de su vida en la cárcel, pero se libraba simplemente por política. Katherine cada día se sentía más frustrada. Prefería sus antiguos casos en los que el culpable pagaba por su crimen y salvo en escasas y contadas ocasiones se mezclaba la política. No sabía cuanto odiaba a los políticos hasta que había descubierto la trama del senador Bracken.

El taxi reanudó su marcha y ella suspiró. Si llegaba a tiempo y hablaba con el gobernador volvería a su hotel, mandaría su informe a Amanda y tendría cuatro días libres por delante para poder ver a su padre y a sus amigos. Cogió su móvil y comenzó a teclear un Whatsapp para Lanie, pero decidió borrarlo. Mejor le daría una sorpresa ella misma. En cuanto saliese de la oficina del gobernador iría a ver a Lanie en su laboratorio.

Tras un par de horas, al fin Katherine salió del despacho del gobernador. Aquel tipo merecía ir a la cárcel tanto como el exnovio de Hillary, no se había mostrado en absoluto apenado ni eufórico porque hubiesen apresado al asesino de su amante. Tan sólo estaba preocupado porque su nombre no apareciese por ningún sitio y pidió poder ver las condiciones del trato ofrecido por su silencio. Katherine pensó que era un completo gilipollas.

Y ahora era libre, iría a buscar a Lanie y después a su hotel, mandaría un informe, recogería sus cosas e iría a la casa de Lanie, no le apetecía quedarse en casa de su padre, siempre que lo hacía tenía pesadillas que le hacían retroceder hasta el día en que murió su madre.

El conserje de las oficinas del gobernador paró un taxi y ella subió dándole las gracias. Le dio la dirección al taxista y sonrió al pensar en la sorpresa que iba a llevarse su amiga al verla aparecer sin avisar.

Durante el trayecto y ahora más relajada, se permitió contemplar la que había sido su ciudad y amaba con toda su alma. Elevó la vista… Manhattan, cemento, cristal y gris acero. Las prisas de miles de personas con su café en la mano y el olor a comida de los puestos ambulantes. El vapor de las alcantarillas y el denso tráfico amarillo. Su ciudad.

Accedió sin problemas al laboratorio de Lanie, los vigilantes la conocían y no le pidieron ningún tipo de identificación. Ella supuso que para ellos seguía trabajando para el NYPD y no les iba a sacar de su error mostrándoles su identificación del FBI.

Salió del ascensor y caminó por el pasillo por el que tantas veces había caminado junto a Richard. No dejaba de pensar en él.

Llamó con los nudillos en la puerta oscilante y la empujó entrando.

- ¡Inspectora Beckett! ¿O tal vez debería llamarla agente especial? Que alegría volver a verla.
- Buenos días Perlmutter – contestó ella con una sonrisa.
- ¿Qué la trae por aquí? – preguntó sin levantar la vista del interior de un cadáver – es un placer volver a verla, la hemos echado de menos. Pero únicamente a usted, no al escritor que llevaba pegado todo el día.
- Gracias – dijo ella soltando una risita -. Venía buscando a Lanie.
- ¡Vaya! ¿No lo sabe?
- ¿Qué? – preguntó Katherine con cara de preocupación.
- Lanie está en el Hospital presbiteriano de la calle 68 – le dijo pausadamente mientras extraía muestras de tejido del cadáver – al parecer la Alexis Castle, que hizo un eficiente y magnífico trabajo cuando estuvo con nosotros – sentenció – ha contraído una enfermedad en un viaje de estudios a Costa Rica y está allí ingresada bajo los cuidados de un amigo de la doctora Parish… Y… cuénteme inspectora… ¿Qué tal su trabajo en la capital? – dijo el forense levantando la vista y descubriendo para su sorpresa que había terminado su frase para nadie, pues Katherine había abandonado la sala sin despedirse y que aún se balanceaba la puerta de la entrada.

Cuando salió de la morgue intentó parar sin éxito un taxi libre durante varios minutos, hasta que finalmente se dio un pequeño golpe en la frente con la palma de la mano y se dirigió corriendo hasta la primera entrada del metro.

Pidió información sobre la habitación de Alexis en la recepción del hospital y la dirigieron a la tercera planta, tras esperar un rato el ascensor se decidió a subir por las escaleras y llegó con la respiración algo agitada hasta el control de las enfermeras.

- Tiene que esperar un momento – le indicó una de las enfermeras – no se permiten visitas para esta paciente.
- ¿Por qué? ¿Es muy grave? – preguntó nerviosa.
- Lo siento. No puedo darle ese tipo de información sin permiso del doctor Carlson.

Katherine lo pensó por unos instantes y les mostró su identificación del FBI.

- La entiendo agente… agente Beckett – dijo la enfermera mirándola por encima de las gafas – pero no podrá verla si no es con autorización de su médico.

Katherine bufó y paseó su mirada por los pasillos por si podía ver alguna cara conocida. La enfermera colgó el teléfono después de unos minutos y la llamó.

- Agente… habitación 314
- Gracias – le dijo ella volando hacía donde le indicaba la enfermera.

Llamo muy despacio con los nudillos sobre la puerta y abrió levemente la puerta tras unos instantes. La habitación estaba en semi penumbra y Katherine entró en silencio. Alexis estaba tumbada sobre la cama y conectada a un bote de suero. Tenía los ojos cerrados. Miró a su alrededor y no vio a nadie en la habitación. Ella esperaba encontrarse allí a Lanie, Martha y Richard.
Se acercó muy despacio hasta ella y se inclinó hasta darle un beso en la frente. En ese instante la pelirroja abrió los ojos y al verla sonrió.

- Hola Lex – le dijo retirándola el pelo de la cara - ¿Qué tal te encuentras?
- Agotada – contestó – pero mejor.
- ¿Me cuentas qué ha sucedido?

La chica le contó como habían sido sus últimas horas en Costa Rica, y como su supuesta enfermedad había preocupado a su padre que movilizó a varias personas hasta conseguir que un helicóptero fuese a por ellos al Parque y los llevase hasta San José, donde tomaron el primer avión hasta Nueva York. Le explicó las pruebas que le habían realizado esa misma mañana y como les habían indicado que únicamente se trataba de una gastroenteritis.

Katherine le preguntó por Lanie, omitiendo hacerlo por Martha y por su padre.

- Lanie se ha portado genial con nosotros – aseguró – ha bajado con la abuela para asegurarse que come algo y después se irá a su casa a descansar un rato, ha prometido a papá que se quedará conmigo esta noche.

Ella asintió en silencio, y Alexis aprovechó para llevarla a su terreno.

- Sé que mi padre te echa de menos – le dijo directa.
- Alexis… yo…
- Perdóname – cortó la chica – pero después de verle este último año tan feliz a tu lado, no puedo hacerme a la idea de verle como un alma en pena… y no soy tonta, sé que ambos os queréis.
- Es complicado Alexis – contestó tras unos segundos ella.
- Tan complicado como ambos queráis que sea – contestó ella cogiendo su mano y apretándola – ojalá decidieseis daros una segunda oportunidad.

Katherine la miro curvando levemente las comisuras de sus labios. Después de la llamada que recibió de Richard y en la que pensó que ella le había mentido, ya no tendría ninguna oportunidad con él. Le había fallado y no estaba segura si Richard la podría perdonar algún día. En aquel instante deseo abrazarle, besarle y decirle que todo iba a salir bien, que Alexis no corría ningún tipo de peligro y que le diese tiempo… tiempo para poder cumplir su contrato y volver…

La puerta de la habitación se abrió y Martha entró seguida de Lanie, ambas la miraron con cara de fingida sorpresa, pues habían recibido la llamada de Carlson avisando de la llegada de la agente Beckett.

- ¡Katherine querida! – le dijo Martha acercándose para abrazarla.
- ¿Ha ocurrido algo que debamos saber? – preguntó Lanie a su amiga.
- Me enviaron hace unos días para resolver un caso y no quise llamaros hasta no solucionarlo. El caso está resuelto y tengo cuatro días - explicó – he pasado por la morgue y Perlmutter me ha dicho que estabas aquí, con Alexis así que…
- Nuestra chica ya está fuera de peligro – dijo Martha besando a su nieta – aunque debería descansar.
- Ya nos vamos Martha – dijo Lanie - ¿Dónde te alojas? – preguntó a Katherine.
- En un hotel de Queens, había ido a buscarte para cambiarme a tu casa – contestó ella.
- ¿A mi casa? – preguntó la forense algo descolocada.
- Eso pensaba, pero también puedo ir a la de mi padre – aseguró mirándola extrañada.
- Mi vecino de arriba ha tenido un problema con su bañera y la habitación de invitados es un desastre, pero puedo ofrecerte mi sofá – dijo la forense mientras miraba a Martha.
- De eso nada querida – afirmó tras unos segundos Martha – tú te vienes a casa.
- Martha, te lo agradezco pero no puede ser…
- ¿Cómo que no? – le preguntó algo enfadada – Haya pasado lo que haya pasado entre Richard y tú, siempre serás bienvenida a nuestra casa.
- Eso no deberías dudarlo – añadió Alexis desde la cama.
- Además querida, sabes de sobra que hay una habitación de invitados que nadie usa – afirmó – ve a recoger tus cosas al hotel y Henry te abrirá la puerta, yo le avisaré.
- Martha – cortó – yo te lo agradezco pero Richard…
- ¿Qué ocurre con Richard? ¿Acaso crees que le gustaría que durmieses en un hotel teniendo una habitación libre en su casa? – preguntó – Haz caso y ve a por tus cosas.
- Yo te llevaré – dijo Lanie – iremos a por mi coche y después iré a descansar para volver esta noche y hacer mi turno – dijo acercándose hasta Alexis y dándole un beso en la mejilla.
- Una condición – dijo Katherine – si me quedo en vuestra casa, yo me quedaré esta noche con Alexis.

Martha, Lanie y Alexis cruzaron sus miradas. Maktub (*) pensaron las tres a la vez. Martha asintió y Katherine se despidió de Alexis, prometiendo que volvería por la noche para hacer el relevo a su abuela y salió de la habitación con Lanie.

- Me alegro mucho de verte – le dijo Lanie – pero podías haber avisado.
- Quise daros una sorpresa – aseguró ella – y me la llevé yo. ¿Es grave?
- No – aseguró la forense – pero sus síntomas se confundían con la salmonelosis y cuando Martha me llamó le insistí para que la trajesen cuando antes.
- Fue una suerte que Richard estuviese allí – dijo casi pensativa Katherine.
- Si estaba allí era por olvidarte – le dijo directa Lanie.
- ¡Lanie!
- ¿Qué? Tomaste las riendas de tu vida chica – le dijo – pero le empujaste sin cuidado al hacerlo. Es la realidad. Le has hecho daño. Y debes aceptarlo.

Katherine guardó silencio. Si había algo que Lanie hacía realmente bien, era dar su opinión y su consejo. No tenía pelos en la lengua. Y era la verdad. Tenía que aceptarla y vivir con ella.


(* La palabra "maktub" procede del árabe y significa “lo que está escrito”. Puede decirse que hace referencia a esas extrañas casualidades que nos suceden a veces y que parecen inevitables, como si fueran producto del destino (fuente Wikipedia)

/../

Martha se asomó al pasillo instantes después de que ambas jóvenes hubiesen salido de la habitación y las vio entrar en el ascensor.

- ¡Esto no podía haber ido mejor! – le dijo contenta a su nieta.
- Cuando el doctor Carlson ha llamado para avisarme que estaba aquí no podía creérmelo – dijo Alexis.
- Nosotras hemos dejado el postre para subir por si se marchaba – aseguraba Martha – menos mal que Carlson ha dado orden para que no dejen entrar a nadie sin su permiso y nos avisa antes o al final nos pillarán.
- Bueno, yo estaba medio dormida.
- ¿Te encuentras mejor cariño?
- Necesito descansar y que me quiten de una vez el suero.
- Ya oíste a Carlson, entre el viaje y los vómitos te has deshidratado, podrían cambiártelo por bebida, pero queda más dramático así – le dijo dándole unas palmaditas en la mano.
- Espero que Katherine no descubra que Lanie no tiene goteras en su casa – dijo riendo la pelirroja - ¿Lo traíais ensayado?
- No cariño… Lanie debería de pasar por mi escuela – dijo Martha pensativa.

/../

Un par de horas después, Lanie dejaba a Katherine en el portal de la casa de Richard. Henry, al verla salió deprisa para hacerse cargo de su pequeña maleta y acompañarla hasta la puerta para dejarla entrar, tal y como Martha le había pedido.

Lanie la había advertido que Richard estaría descansando para poder ir a relevarla a la mañana siguiente. Dio las gracias a Henry y cerró con cuidado la puerta. La habitación de Richard estaba cerrada y con cuidado se descalzó y subió por las escaleras para dejar su equipaje en la habitación de invitados, tomar una ducha, ponerse algo cómodo y volver al hospital.

Una hora después bajaba con cuidado por las escaleras del loft. Se dirigió a la puerta de salida y agarró el picaporte, pero se quedó inmóvil por un instante. No podía evitarlo.

Soltó el picaporte, se dio la vuelta y se descalzó, dirigiéndose con seguridad a la habitación de Richard. Abrió con cuidado y entró en la habitación. Se quedó quieta un momento adaptando sus pupilas a la oscuridad y comenzó a caminar sin hacer el menor ruido hasta llegar a la cama. Un rayo de luz entraba por la ventana, no era mucho pero si el suficiente como para permitir distinguir todo lo que había a su alrededor.

Richard estaba tumbado de costado, con la cara en el centro de la cama. Se acercó hasta el lado contrario para poder mirarle bien. Dormía profundamente, había aprendido que cuando el escritor estaba completamente dormido hacía un pequeño ruidito al respirar. Se fijó en un bote de medicamentos que había sobre la mesita y se dio la vuelta para comprobar que era.

Leyó el contenido e identificó un somnífero, miró la fecha de prescripción. Un día después de la última vez en la que se vieron. Una sensación de culpabilidad la invadió.

Volvió de nuevo al otro lado de la cama y sin poder evitarlo se arrodillo junto a la misma. Podía ver su pelo más largo, su cara tostada y su barba de varios días.

Sintió el impulso irrefrenable de besarle y muy despacio se incorporó gateando sobre la cama y acercándose a su cara. Besó su mejilla, aspirando su olor, ese olor que tanto echaba de menos desde hacía dos meses. Le amaba y le había perdido. Se sintió angustiada.

Debía marcharse de allí. Si él despertaba y la sorprendía podía enfadarse. Bastante era haber aceptado la invitación de Martha para dormir en su casa sin que él lo supiese como para también que la pillase mirándole mientras dormía.

Volvió a besarle en la mejilla y un mechón de su propio pelo cayó sobre la cara de Richard, que suspiró y abrió los ojos mirándola.

- Katherine – dijo mientras pasaba su mano a la nuca y la atraía para darle un beso en los labios.
- Richard… yo…
- Te amo – la dijo mientras comenzaba a besarla.

Ella correspondió al beso, incapaz de hacer otra cosa, mientras sentía que su corazón latía sobresaltado dentro de su pecho.
De repente el beso acabó como había empezado y la presión de su mano en su nuca terminó y ella notó el peso de la misma. Se separó mirándole. Estaba completamente dormido…

********

G R A C I A S por leer hasta aquí, espero no defraudar a nadie.

Hasta el próximo lunes.

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Yaye el Lun Jul 15, 2013 10:20 am

Creo que cuando Castle despierte va ha pensar que ha tenido un sueño demasiado real. Deseando que Rick vaya al hospital a la mañana siguiente y se encuentra con Kate, si es que lo hace.

Un gran capítulo, a la espera del próximo lunes para la continuación. ¡que larga se va ha hacer la semana!

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por stanathan_caskett el Lun Jul 15, 2013 10:34 am

Se me va a hacer la semana suupeerrrr laarrgaaa ufff , tengo muchas ganas de leer el próximo capitulooo.....

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Beckett_Castle_Alba el Lun Jul 15, 2013 10:36 am

Ya te vale Ana, para una vez que parece que la historia va a acabar bien, tiene que ser así, con él dormido. Eso no vale It\'s no 

Es curioso el modo en el que el plan ha salido a la perfección sin que mucha de las cosas estuviesen planeadas. Por cierto, un elaborado plan aunque yo todavía me pregunto como cuadran en todo esto Gina, Jenny, Ryan, Josh y todos los que dijeron que harían todo lo posible porque Castle y Beckett volviesen a estar juntos...
Me sorprende la faceta de actriz de Lanie, no se le da nada mal, como tampoco se le da mal a Alexis. Pobre Castle, la que le están haciendo pasar entre todos. Cuando se entere que todo estaba planeado y a Alexis no lo pasaba nada, no le va a hacer ninguna gracia. Me da que la frase "el fin no justifica los medios" puede ser lo que él piense tratándose de Alexis. Esperemos que cuando se entere su relación con Beckett sea la que era antes de que ella se marchara a Washington.

Al final todo les ha salido redondo: Beckett vuelve de Washington por unos días, se entera de que Alexis está en el hospital y acaban enredándola para que se queda en el loft de Castle. Mejor imposible.
Por un momento pensé que el final sería real, que fue uno arrebato de Castle al verla allí, pero no me esperaba que estuviese dormido. No podía ser tan bonito.

Estoy deseando leer la reacción de Castle cuando sepa que Kate está de vuelta y además, en su casa.
Estaré esperando con ganas el siguiente capítulo y por cierto, deja de decir que esperas no defraudar porque eso en tu caso es imposible.
Besos.

______________________




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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por AlwaysSerenity el Lun Jul 15, 2013 11:55 am

Me gusta este cambio que ha dado la historia, pero me parece que no va a ser tan facil Think
TE ESPERO EL LUNES QUE VIENE! Smile

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por trinity640 el Lun Jul 15, 2013 1:31 pm

Me encanta, se me va a ahcer eterna la semana

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Ethan3 el Lun Jul 15, 2013 8:24 pm

increibleee...como siempre!!estoy sin palabras...

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por _Caskett_ el Mar Jul 16, 2013 1:56 am

Me encanta, esta genial y parece que las cosas van mejorando entre Kate y Rick.
Continuaaaa.

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por cururi el Mar Jul 16, 2013 5:01 pm

omg:puppyeyes: va a ser un bello sueño para castle!! veamos como reacciona kate Thumb estas chikas estan para un oscar Reverence Reverence
veamos como van las cosas ahora desde aki! este fic esta cada vez mas genial
espero el proximo lunes con ansias!

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por SaraS17 el Miér Jul 17, 2013 6:59 am

¡Toma plan! Y lo mejor es que está saliendo a la perfección Very Happy Anda que ya les vale también, me temía que sería algo así, pero... el pobre Rick sufriendo por su hija Crying or Very sad Y Alexis, si que se metió en su papel si, hasta Lanie se preocupó, y yo me preocupe al ver que Lanie se preocupaba, pensando que si las cosas no iban como en el plan, algo malo podía pasar, con lo cual, ¡nos ha engañado a todos! Razz Están hechos todos unos manipuladores y mentirosos, mira Lanie, toda nerviosa en el aeropuerto y luego ya improvisando y todo con lo de las goteras Laughing Laughing 

Ya es casualidad que con toda la de gente que hay en NY, se cruce justo con el taxi de ella, pero las casualidad existen y están hay por algo, hay que aprovecharlas bien y ver las señales, ninguno de los dos puede dejar de pensar en el otro, se quieren, eso está claro, esperemos que las cosas se solucionen...

Ay Kate, Kate, que no puede resistirse a verlo y además a besarlo, ¡normal! Si encima bronceadito estará más guapo, eso si, de barba grande y greñas nada, eh! Al peluquero pero ya Bleh Y Rick, medio dormido medio despierto, ese beso y esa declaración... esperemos que Kate vea eso como algo a lo que aferrarse, y que no se ponga cabezota con que está todo perdido, jum.

Estoy deseando ver como despierta Rick y lo que piensa sobre ese "sueño", y sobre todo, ver como se reencuentran en el hospital, ¡van a saltar chispas! Love Love Love 

Y bueno, supongo que después de lo anterior te habrá quedado claro, pero por si no es así... ¡un GRAN capítulo! Ya estoy deseando que llegue el lunes para disfrutar del próximo. Gracias!

Kiss 

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por colombianita el Jue Jul 18, 2013 7:56 am

Ahhhhh por Dios!!!!!
Esto pinta bueno, muy bueno...eso espero¡!¡!Happy Clap Happy Clap 

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Kynu el Lun Jul 22, 2013 6:07 am

Sí, no te había comentado antes ¿vale?

Pero............... WWWWWWTTTTTTTFFFFFF!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

No he podido parar de reirme en casi todo el capitulo que lo sepas! xDDD Esa faceta de Lanie y Alexis, junto a las situaciones y a lo "casi te pillo", traspasarlo en cómo sería en la serie y el resto lo hacía mi imaginación han sido el fruto de quedarme embobada leyendo leyendo y de repente estar en el final.

Me ha encantado este capitulo, en serio Ana. un 10 hija mia! xDDD


ña ña ña ña la parte final todo un lujo pero conociendo a Kate como la conozco.. le va a dejar estragos.
A ver como se desarrolla el resto porque pinta bien, pero reaaaaaaaaaaaalmente bien.

Besos

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Anver el Lun Jul 22, 2013 9:45 am

Lunes, un poco más tarde... lo siento...
Gracias por seguir leyendo.
Gracias especiales por comentar. Es duro seguir escribiendo. Gracias por ayudarme.


CAPITULO 10. Reacciones.


Martha se despidió de su nieta con un beso dejándola con Katherine, a la que notó pensativa y callada.

Bajó del taxi y Henry salió a su encuentro para abrirle la puerta del ascensor preguntándole por el estado de la joven Alexis.
Entró a su casa descalzándose, tomó nota mental de volver a la mañana siguiente con unas zapatillas para cambiarse mientras estuviese en el hospital.

Miró a su alrededor. Todo estaba en silencio y en penumbra. Abrió con cuidado la puerta de la habitación de Richard para comprobar que estaba allí, y le vio tumbado sobre la cama mirando al techo.

- Richard… ¿Estás bien?
- Hola Madre ¿Cómo está Alexis?
- Cansada, pero mejor. Le han quitado el suero y ha empezado a tomar líquidos.
- Bien… Eso es una estupenda señal.
- La mejor. ¿Ocurre algo hijo? – dijo Martha acercándose hasta sentarse en su cama.
- Estoy muy cansado, como si no hubiese dormido. Y la echo de menos – afirmó sin mirarla.
- La he dejado en buenas manos – le dijo Martha acariciándole la pierna sobre la sábana.
- Sé que está en buenas manos – dijo él mirándola –. Pero me refería a Katherine, no consigo quitármela de la mente.
- Querido…
- He tenido un sueño que me parecía tan real…

Martha escuchó como él relataba el sueño que había tenido. Decidió no decirle nada e intuyó que no se trataba de un sueño. Eso hizo que sintiese una gran alegría, por un lado su hijo la extrañaba y por otro Katherine no había podido evitar acercarse a él para besarle. Tendría que informar a la tropa de los avances.

Lo que tenía muy claro es que no iba a decir nada a Richard sobre la decisión de invitar a la joven a quedarse en su casa durante esos cuatro días, y esperaba que ella finalmente no llegase a dormir en el cuarto de invitados.

- ¿Quieres cenar algo? – le preguntó después de oírle.
- No he comido comida china desde que me fui de Nueva York – aseguró él - ¿Te apetece si llamamos…?
- Claro hijo… iré a darme una ducha, pide tú, ya sabes lo que me gusta.

Martha subió a su habitación y cogió su móvil para llamar de inmediato a su nieta.

- Cariño…
- Hola abuela ¿Has llegado ya?
- Si Alexis, tengo que contarte algo, dime que estás bien y te lo contaré por Whatsapp procura que ella no lo lea.
- Abuela, no te preocupes, estoy perfectamente y tendré cuidado – contestó Alexis - ¿Papá está descansando?
- Vamos a cenar en un rato y después volverá a dormir, aún está cansado. Y tú deberías hacer lo mismo.
- Lo haré abuela, dormiré. Hasta mañana.

Katherine miró a Alexis con una pequeña sonrisa.

- Deberías hacer caso y dejar ese móvil para mañana – le dijo.
- Dame unos minutos y te prometo que lo apagaré – contestó ella sonriendo – en Costa Rica apenas podía utilizarlo y tengo tantos mensajes que contestar.
- Te daré media hora y si no lo apagas lo haré yo… - advirtió.
- No sé si querría tenerte de madrastra ¿Eh? – dijo la chica riendo.
- Bueno, creo que te he ahorrado la preocupación por esa situación - dijo cambiando su cara.
- Sigo pensando que mi padre te quiere demasiado como para dejar que te escapes tan fácilmente.

Alexis vio como la joven esbozaba una tímida sonrisa. Acto seguido su móvil lanzó un aviso y se dispuso a leer lo que su abuela tenía que contarla.

Después de varios minutos en los que la pelirroja se ponía al día y no podía evitar sonreír, Katherine le apremió para que dejase el móvil y descansase. Alexis hizo caso, se despidió de su abuela por escrito y lo apagó para evitar que Katherine pudiese leer sus comentarios.

Después de intercambiar opiniones con su nieta, Martha tomó su ducha y bajó a cenar con Richard. Le notaba triste y no pudo evitar comenzar una conversación.

- Querido, yo creo que ambos os echáis de menos. Deberíais entenderla e intentarlo de nuevo.
- No es tan sencillo madre. Hasta me parece sentir su olor.
- Es tan sencillo como queráis hacerlo – le respondió.
- Ella no me quiere – afirmó.
- ¿En que te basas? – preguntó Martha.
- Hablé con ella hace un par de semanas y descubrí que iba a salir con un tipo que no se cortó un pelo y habló mientras ella estaba al teléfono – dijo pinchando de mala gana una gamba.
- Supongo que tiene derecho a divertirse –dijo Martha sorprendida – según tengo entendido en Costa Rica tú…
- Sí madre – cortó él – Alexis ya te ha contado que me divertía con la veterinaria… pero fue después de saber…
- ¿No hubo nadie más? – preguntó Martha que conocía de sobra a Richard.
- Una mujer, una noche… pero no es lo que piensas – dijo él arrepentido y pensando en Lena – no podía quitármela de la cabeza y todo fue un desastre.

Martha decidió no insistir. Con lo que él le había dicho era más que suficiente para sacar conclusiones. Terminaron de cenar y ella se ocupo de recoger, enviándole a la cama.

Cuando se aseguró que se había dormido, después de saber que iba a tomarse otro somnífero, subió a su habitación y llamó a Lanie.

- ¡Martha! – contestó la forense - ¿Ocurre algo?
- ¡Querida! No te vas a creer lo que ha pasado. ¿Puedes hablar?
- Estoy en casa con Javi, poniéndole al día, pondré el manos libres para que te oiga.
- Katherine ha llegado al hospital a las ocho – comenzó a relatar - y me he venido para casa. Cuando he llegado he ido a ver a Richard y estaba despierto y muy triste.
- ¿Triste? – preguntó Javi.
- Cuando le he preguntado me ha dicho que había tenido un sueño muy real, que Katherine estaba allí, arrodillada junto a él sobre la cama y que él despertaba, la confesaba que la amaba y se besaban.
- ¡Martha! – dijo Lanie – ¡Ha sido incapaz de reprimirse y ha entrado en su habitación para verle!
- Sí querida, creo que opinamos lo mismo – aseguró Martha.
- ¿Se lo has dicho a Richard? – preguntó Javi.
- ¡Ni hablar! – respondió con seguridad – Si se lo digo es capaz de no ir al hospital para no cruzarse con ella. Está demasiado dolido, la ama pero está completamente seguro que ella no siente lo mismo.
- Cuando volvíamos de recoger sus cosas del hotel, me confesó que Richard había hablado con ella y Richard oyó como su compañero preguntaba si estaba preparada para ir a cenar – dijo Lanie – ella cree que fue el punto final y que Richard no quiere saber nada de ella.
- ¿Pero pese a eso ha aceptado dormir en vuestra casa? – preguntó Javi – Eso sin duda es por que aún tiene esperanzas. La conozco.
- ¿Y que harás mañana Martha? – preguntó la forense.
- Iré con él a primera hora al hospital e intentaré que se queden solos.
- Avísame y llamo a Carlson para que lleven a Alexis a alguna prueba absurda e intentas acompañarla tú.
- Eso sería perfecto.
- Ahora Martha, será mejor que cuelgues y descanses.
- Estoy emocionada – confesó la actriz – creo que todo está saliendo mejor de lo que esperábamos.
- Esperemos que no se tuerza – dijo Lanie con un suspiro – Martha dame un toque cuando sepas a que hora podéis estar en el hospital.
- Lo haré. Buenas noches chicos.
- Buenas noches Martha.

/../

Richard durmió de tirón toda la noche, y cuando el primer rayo de luz entró por su semi abierta ventana, sus ojos se abrieron y se estiró en la cama, notándose descansado por primera vez desde hacía dos meses. Se levantó rápido y entró al baño para afeitarse y tomar una ducha.

Salió de la habitación vistiendo un pantalón informal de algodón de color claro, una camisa blanca de manga corta y zapatillas deportivas blancas.

Martha le miró de arriba abajo.

- Vaya…
- ¿No te gusta? – preguntó él – fui de compras en Costa Rica.
- Deberías cortarte el pelo.
- En eso tienes razón madre – afirmó – pero hasta que mi niña no esté en casa no podré hacerlo.
- Come – le dijo mostrando un plato con tostadas y un café – no quiero llegar tarde.
- ¿No prefieres ir tú después?
- Quiero ver a mi nieta cuanto antes.

Terminó de desayunar mientras Martha subía para coger su bolso y retocar su maquillaje y a los diez minutos subían al taxi que Henry había localizado para ellos.

Martha mandó un Whatsapp al grupo denominado “tropa” informando que en diez minutos estarían en el hospital.

Cuando Richard entró en la habitación de su hija fue directo hasta ella para sentarse a su lado y abrazarla mientras Martha dejaba en el pequeño armario la ropa que había traído a sabiendas que Alexis saldría del hospital en horas.

- ¿Cómo está mi niña? – preguntó
- Mucho mejor papá – contestó ella hundiéndose en su pecho.
- ¡Buenos días! – dijo un celador entrando en la habitación – bajamos a rayos, rutina.
- ¿Puedo acompañarla? – se adelantó a preguntar Martha.
- Sí, pero únicamente una persona.

Richard miró a su madre que le devolvió una mirada suplicante, se levantó de la cama y besó a su hija en la frente.

- Está bien – dijo – estaré aquí esperando y aprovecharé para hacer unas llamadas. ¿Dónde está Lanie? – dijo mirando a su alrededor dándose cuenta que la forense no estaba.

El celador comenzó a mover la cama y Alexis cambió de tema haciendo que olvidase a la forense.

- No tardaremos mucho – comentó el celador – unos treinta o cuarenta minutos.
- Bien – contestó Richard – si no estoy aquí cuando volváis estaré en la cafetería.
- Está bien ¿Ocurre algo? – le preguntó Martha al ver su gesto.
- No madre… tan sólo es… ese olor – le dijo cerca de su oído – vuelvo a sentirlo.

Martha le apretó el antebrazo y salió acompañando al celador y a su nieta.

- ¿Dónde está? – preguntó Martha en cuanto la puerta de la habitación se cerró.
- Casi tuve que obligarla a ir a por café –contestó la pelirroja mientras entraban en el ascensor.

Richard comenzó a marcar el número de Paula y se acercó a la ventana mientras colocaba el móvil en su oreja. Notó el ruido del picaporte a su espalda y se giró.

Se quedó inmóvil mirándola. Ella le sonrió levemente, sonrisa que se transformó en pánico a los dos segundos cuando fue consciente que la cama de Alexis no estaba allí.

- ¿Dónde está Alexis? ¿Qué ha pasado? – preguntó nerviosa – Estaba aquí hace diez minutos…
- La han llevado a rayos – atinó a contestar él –. Que… ¿Qué haces aquí?
- ¿Pero está bien? Sólo he ido a por café…
- Está perfectamente, sólo es rutina – contestó él –. No me has contestado ¿Qué haces aquí?
- Vine a resolver un caso a Nueva York y ayer me enteré de que Alexis estaba aquí… ¿Te molesta?

Él se mantuvo en silencio durante unos segundos. Ella empezó a sentir pánico.

- No… no – dijo él - claro que no… perdóname si lo has entendido así – dijo acercándose a ella ¿Puedo? – preguntó extendiendo sus brazos.
- Richard – dijo ella acercándose y abrazándole – me alegro mucho de verte.

Se mantuvieron abrazados unos interminables segundos. En ese momento él comprendió que el olor que había notado al entrar minutos antes era real.

- ¿Lanie? – preguntó cuando se separaron – Se suponía que ella pasaba la noche aquí.
- Preferí hacerlo yo – dijo ella y el asintió.
- Gracias.
- No tienes que dármelas, lo he hecho encantada, se trata de Alexis.

Él volvió a asentir con una ligera sonrisa.

- ¿Qué tal tu trabajo? – intentando cortar el violento silencio que les amenazaba.

Ella le miró negando con la cabeza.

- ¿No puedes hablar de el? Lo entiendo…
- No. No puedo hablar – le dijo sin mentir – pero si puedo decirte que no era lo que pensaba.
- Lo siento.
- Yo lo lamento aún más.

Se miraron por un largo instante.

- Estás muy moreno – le dijo sonriendo – te sienta bien. Alexis me contó que la habías seguido a Costa Rica – omitió que lo sabía por sus propios medios.
- Sí. Y viendo lo que ha pasado no me arrepiento en absoluto de haberlo hecho.

Ella asintió y bajó la mirada. Él intentó tranquilizarse, desde que la había visto entrar su corazón latía deprisa en su pecho.

- Tardarán en volver… ¿Te apetece tomar un café? Si no tienes que marcharte ya…
- Tengo unos días libres – le dijo – y sí… me apetece un café.

Él abrió la puerta de la habitación dejándola pasar y siguiéndola por el pasillo hasta los ascensores. Cuando la puerta se abrió y ambos entraron, él no pudo evitarlo y preguntó:

- ¿Estás en la casa de Jim?
- No – contestó ella temerosa.
- ¿Con Lanie? – ella fue incapaz de responder tan sólo negó con la cabeza.

Richard la miró extrañado.

- ¿No estarás en un hotel? Porque en mi casa siempre habrá sitio para ti…

Ella no sabia como decírselo, le miró y abrió la boca cerrándola de inmediato. El ascensor paró en la siguiente planta y subió una enfermera que les saludo cordialmente. Ella agradeció esa compañía que la infundió valor para contestarle:

- Martha insistió ayer que me quedase en el cuarto de invitados y… - dijo esperando su reacción – ayer llevé mis cosas…

Richard la miró con sorpresa primero y con una gran sonrisa acto seguido. El ascensor volvió a parar y la enfermera se despidió saliendo del mismo.

- Dime que no lo soñé – dijo Richard acercándose a ella.

Ella negó tímidamente con la cabeza y él se acercó aún más acorralándola contra la pared del ascensor.

- ¿No fue un sueño verdad? – volvió a preguntar mientras acercaba sus labios a los de ella.
- No – contestó ella cerrando el espacio entre ambos y besándole – no lo soñaste.

El beso duró apenas un instante, hasta que el ascensor paró y abrió sus puertas en la planta baja. Él se separó sonriéndola y salió del mismo metiéndose las manos en los bolsillos. Ella reaccionó un par de segundos después, cuando él se volvió para mirarla y apremiarla a que saliese.

Richard pidió que se sentase mientras él se acercaba hasta la barra para pedir los dos cafés. Ella le miró desde la distancia. Le gustaba su cambio de look, su ropa clara y cómoda y el tono dorado de su piel, incluso le pareció más atractivo con el pelo algo más largo de lo habitual.

Un par de minutos después, él se acercaba una pequeña bandeja con dos cafés y dos donuts.

- ¿No serán para mí? – preguntó señalándolos.
- Uno sí… estás demasiado delgada ¿te has mirado últimamente en un espejo?
- Estoy perfectamente.
- Come. Has pasado toda la noche aquí, tienes que tener hambre. ¿Qué tal se ha comportado Alexis?
- Ha pasado la noche durmiendo – dijo ella comprobando que él había pedido su café con vainilla y sonrió – he podido dormir.
- ¿Sabes? Me ha dado un susto de muerte – confesó por primera vez – no paraba de vomitar y estaba ardiendo. Nunca la había visto así.
- Por suerte estabas allí…
- Sí… - dijo él riendo – no te puedes imaginar mi cara cuando vi que aparecía en el parque… se suponía que ella no saldría del centro de estudios y la tenía controlada…

Se hizo un silencio entre ambos. Él no se atrevió a contarle su aventura y ella no se atrevió a preguntar nada.

El rompió el silencio preguntándole por su nueva casa y ella le contó como la había encontrado mientras ambos se comían sus donuts y bebían su café.

- Creo que deberíamos volver para ver si ya está en su habitación – dijo ella consultando el reloj de su padre.
- Y te irás a descansar – sentenció él.
- Sí. Empiezo a notar el cansancio.

Subieron a la habitación, en ningún momento volvieron a acercarse o a hablar del beso que se habían dado minutos antes. Alexis aún no estaba allí, pero no tuvieron que esperar mucho tiempo, el celador entró empujando la cama de una sonriente pelirroja que les miró alternativamente.

- ¿Todo bien? – preguntó Richard a su madre.
- Tendremos que esperar al doctor Carlson – dijo Martha acercándose a Katherine para abrazarla – gracias por quedarte anoche con ella.
- ¡Martha! Gracias a ti por dejar que me quedase – contestó.
- Deberías irte – le dijo Richard serio poniendo las alarmas de nieta y abuela.
- ¡Richard! – regañó Martha
- Debe ir a descansar – dijo mientras sacaba sus llaves del bolsillo y se las entregaba a Katherine.

Martha asintió sonriendo al ver ese gesto y lanzó una mirada cómplice a Alexis.

- Luego te veré – dijo Katherine acercándose a la paciente y dándole un beso en la mejilla.
- Gracias Katherine – contestó cogiendo su mano y apretándola.
- Te acompañaré al ascensor – dijo Richard mientras ella cogía su chaqueta.

Ninguno de los dos pudieron ver el gesto de triunfo, que tanto nieta como abuela, hicieron en cuanto se cerró la puerta de la habitación. Martha se acercó a la puerta y la abrió con sigilo asomándose muy despacio al pasillo siguiéndoles con la mirada.

Ambos pararon frente al ascensor y Richard presionó el botón de llamada y se giró para mirarla.

- Sé que lo has hecho porque has querido, pero vuelvo a darte las gracias por estar aquí.
- Dormiré un rato y os llamaré para ver como sigue – dijo mientas se abrían las puertas del ascensor y dio un paso para entrar.
- ¡Espera! – dijo mientras la agarraba del brazo - ¿Podemos hablar un rato esta noche?

Ella le miró asintiendo y él tiró de su brazo acercándola y dándole un pequeño beso sobre los labios. La morena se separó bajando la mirada y entró al ascensor, podía sentir su mirada clavada en su nuca. Se giró y le miro a los ojos sonriéndole. El metió sus manos en los bolsillos y la devolvió la sonrisa mientras se cerraba la puerta del ascensor y desaparecía de su vista.
Martha se metió deprisa en la habitación corriendo hasta la cama de su nieta mientras hacía aspavientos con las manos.

- ¡Se han besado!
- ¡Bien! – exclamó Alexis con su móvil en la mano – se lo diré a Lanie

Richard entró en la habitación y fue directamente hacía la cama de Alexis, sentándose junto a ella y pasándole un brazo por sus hombros.

- Tienes mejor cara cariño – le dijo muy contento.
- Y yo puedo decir lo mismo de la tuya papá – le dijo la chica sonriéndole.
- En cuanto a ti – dijo Richard señalando a su madre con el dedo – no me ha gustado nada que me escondieses que estaba alojada en casa.
- Lo siento – dijo ella levantando las manos enseñándole las palmas – pero no podía saber como ibas a reaccionar si te lo contaba.
- Y yo confesándote mis sueños madre…
- Eso se llama confianza querido…
- ¿Cómo está hoy mi paciente? – preguntó Carlson entrando en la habitación.

Después de examinar el informe de Alexis y después de lo que ya habían convenido con Lanie, el médico les dijo que esperaría a los resultados del análisis de sangre que le habían hecho por la mañana y que posiblemente le daría el alta médica en un par de horas.

Richard sonrió. Sintió que el día comenzaba bien y deseo que continuase así.

Por su parte Katherine llegaba al loft y abría con las llaves de Richard. Subió a la habitación de invitados y tras tomar una ducha se puso el pijama que siempre llevaba consigo en sus viajes y se metió en la cama, no sin antes mandar un Whatsapp a Lanie, que la contestó de inmediato provocando una gran sonrisa en la agente.

Se abrazó a la almohada tocándose los labios y se quedó profundamente dormida en minutos.

Tal y como el doctor les había dicho, dos horas después Alexis se preparaba con la ayuda de su abuela para abandonar el hospital.

- ¿Quieres que pida una silla de ruedas? – preguntó Richard
- Papá, estoy bien.
- El doctor ha dicho que debes descansar.
- Voy a bajar en el ascensor papá, no voy a ir por las escaleras.

Richard sonrió, no podía dejar de sentirse sobreprotector con ella.

Cuando llegaron a su casa Alexis prefirió quedarse en el sillón de la sala, Richard se ofreció para subir a su habitación y traerle ropa cómoda y su iPad. La chica quería mostrarles centenares de fotografías.

Cuando él cogió el pijama que Alexis le había indicado, y antes de volver a la sala, no pudo evitar la curiosidad y entró con sigilo en la habitación de invitados. Ella dormía. Se acercó a la cama y se arrodilló para observarla. Dormía de lado con el antebrazo fuera de la cama y la boca ligeramente entreabierta. Él sonrió y acercó lentamente sus labios a los de ella hasta atraparlos suavemente en un beso. Se levantó despacio y salió de la habitación con cuidado.

Ella abrió los ojos viéndole salir y sonrió, dándose la vuelta y volviendo de nuevo a quedarse dormida.

Varias horas después ella despertó abriendo los ojos e intentando situarse. Tardó unos instantes en hacerlo y sonrió al recordar la fugaz visita de Richard. Se quedó inmóvil intentando escuchar cualquier sonido que le indicase si los habitantes de la casa se encontraban en la misma. No logró escuchar nada y decidió levantarse y darse una ducha.

Minutos después se encaminó a las escaleras vestida con un pantalón vaquero, una camiseta con escote de pico y descalza. Según iba bajando escuchó la voz de Alexis riendo con otra chica. La pelirroja y su amiga estaban sentadas en el sillón en cuanto la vio la saludó antes de que terminase de bajar.

- ¡Katherine! ¿Has descansado?
- ¿Estás mejor? ¿Cuándo te han dado el alta? – dijo acercándose a ambas chicas sentándose en el reposabrazos y saludando a Alexis con un beso.
- Ella es mi amiga Michelle – dijo presentándola –. Llegué a casa antes de comer, un par de días de reposo, dieta blanda y estaré como nueva.
- Me alegro que estés en casa de nuevo – le dijo muy seria.
- Gracias

Se hizo un pequeño silencio y Alexis finalmente lo rompió.

- Papá está en su despacho – dijo señalando con la cabeza la puerta cerrada.
- Sí… - contestó ella levantándose y encaminándose a la puerta del mismo.

Llamó con los nudillos y abrió la puerta pasando sin esperar a que él contestase.

Richard levantó los ojos de su portátil y al verla sonrió.

- ¿Has dormido bien?
- Lo suficiente – le dijo mientras se sentaba frente a él.
- ¿Alexis sigue…? – preguntó señalando la puerta.
- Sí…

Él cerró su portátil mirándola.

- ¿Te apetece dar un paseo? Echo de menos Nueva York…

Ella negó con la cabeza.

- He quedado con Lanie y los chicos para tomar una cerveza.
- Entiendo – dijo algo desilusionado.
- Si quieres venir…
- Mi madre se ha ido con su grupo de la academia… Prefiero no dejar a Alexis sola.

Se miraron en silencio y ella asintió.

- Puedes llevarte mis llaves – le dijo.
- Oye Richard… gracias por…
- Siempre serás bienvenida a esta casa – cortó él.
- Cuando vuelva si quieres podemos hablar…
- Si estoy despierto...
- Si estás despierto.

Volvieron a mirarse en silencio y ella se levantó saliendo del despacho. En cuanto lo hizo, él apoyó los codos en la mesa dejando caer su cabeza entre las manos soltando un pequeño bufido de desesperación.

Katherine entró a la cervecería cercana a comisaría y a la que siempre iban cuando querían tomar algo al salir del trabajo, buscando con la mirada a sus compañeros.

- Hola chica – dijo una voz en su oído mientras tiraba de su cintura para abrazarla.
- ¡Javi! – dijo ella volviéndose y dejándose abrazar.
- ¿Vuelves para quedarte?

Mientras caían varias rondas de cervezas los chicos y Lanie escuchaban atentamente lo poco que podía contarles ella sobre sus casos y su trabajo, y reían recordando varios casos que habían tenido ellos y como Gates se había desesperado en varias ocasiones maldiciendo por su marcha. En ningún momento le hablaron o preguntaron por Richard, pese a que todos estaban al día por Martha de sus besos en las últimas horas.

Para sorpresa de todos y después de un buen rato, Moira, la nueva compañera de Kevin y Javi, entró en la cervecería acompañada de varios compañeros que querían saludar a Katherine.

Las cervezas siguieron cayendo y Lanie cogió del brazo a Katherine para que la acompañase al baño.

- Me parece que Moira no te cae muy bien – dijo Katherine riendo desinhibida por efecto del exceso de alcohol.
- No me fio de ella ¿Has visto como mira a Javi?
- ¡Bah! No creo que él la haga mucho caso – dijo con un gesto de su mano.
- Supongo que no opinarías lo mismo si Richard decidiese volverá a la doce y colaborar con ellos…

Katherine se encogió de hombros.

- Supongo que tendrá claro que voy armada y tengo permiso del gobierno – dijo riendo – ella verá.
- ¿Qué tal con Richard? – dijo Lanie que llevaba todo el día deseando poder preguntarlo.

Ella suspiró colocándose el pelo con una mano.

- No lo sé Lanie – dijo mientras desaparecía su sonrisa de la cara – la verdad es que no tengo ni idea. Anoche entré en su habitación, necesitaba verle – confesó – y me besó mientras dormía.
- Guau chica… ¿En sueños?
- Esta mañana me dijo que lo recordaba y volvimos a besarnos…
- ¿Y?
- Estoy hecha un lío Lanie – dijo abrazándose a su amiga – yo…
- Le quieres.
- Mucho – una lágrima comenzó a deslizarse por su mejilla.
- Pero te empeñas en hacer lo contrario a lo que sientes…
- Mi trabajo…
- Cariño – dijo separándola para mirarla a los ojos – antes era el caso de tu madre, ahora tu trabajo…
- No lo entiendes Lanie.

La puerta del baño se abrió y entro Moira.

- Perdón – dijo al verlas e intentó irse.
- Pasa… ya nos íbamos – dijo Lanie mostrando su faceta más antipática y arrastrando a Katherine fuera del baño con ella.
Cuando salieron del baño, Katherine se limpió la cara con un pañuelo de papel que le tendió Lanie y volvieron con Kevin y Javi.

Katherine cogió otra cerveza del cubo con hielo que tenían sobre la mesa y tras abrirla casi se la bebió de un trago mientras Javi miraba atónito a Lanie que elevó sus cejas queriéndole decir que luego se lo contaría.

Varias cervezas después, los móviles de los detectives y de la forense comenzaron a sonar a la vez. Era un caso.

Katherine lo comprendió. Kevin intentó convencerla para acercarla en su coche hasta donde ella quisiera, pero ella se negó en rotundo. Volvería dando un paseo, estaba relativamente cerca. Mientras paseaba se dio cuenta que había bebido más de lo que pensaba, afortunadamente diez minutos después estaba junto a la puerta de la casa de Richard. Sonrió recordando aquella noche, un año antes, cuando esperó impaciente a que él la abriese. Metió la llave en la cerradura y empujó la puerta con cuidado.

Pese a que eran más de las doce la luz de la sala estaba encendida. Pasó con cuidado cerrando la puerta tras de ella y Richard la miró:

- Llegas pronto.
- Y tú aún estás despierto.
- Hace unos minutos que se fueron a dormir… ¿Ha pasado algo?
- Les han llamado para un caso.
- ¿Y no has querido ir con ellos?

Ella negó con la cabeza y se acercó hasta el sofá donde él estaba sentado con su portátil en las piernas. Se sentó frente a él y le miró en silencio.

- Esta mañana dijiste que por la noche querías hablar.
- Sí – dijo mientras apagaba el portátil y lo dejaba sobre la mesa – me apetece saber que ha sido de ti durante todo este tiempo.
- He trabajado – dijo ella – y me he comprado una casa gracias a la generosidad de un amigo.
- ¿Cómo estás Katherine? – dijo inclinándose y tomando una de sus manos.

Ella le miró y comenzó a llorar. Richard se asustó y se arrodilló a su lado tomándole la cara entre ambas manos e intentando calmarla, pero su llanto cada vez era más profundo y cuando comenzó a tener pequeñas convulsiones él se levantó tirando de ella y abrazándola fuertemente.

- ¿Qué te ocurre? – preguntó susurrando en su oído.

Ella no contestaba, seguía llorando abrazada a él, que repetía la pregunta bajito una y otra vez. Hasta que ella cogió las fuerzas necesarias y le contestó.

- Que te quiero.

Él no había pensado que esa era la respuesta que le daría, pero si era la que más deseaba obtener, la separó despacio de su pecho, cogiendo de nuevo su cara entre las manos y comenzó a besarla suavemente sobre los labios. Cuando el beso comenzó a intensificarse y sus lenguas se juntaron, él se separó como un resorte alertado por el sabor de su boca y la miró a los ojos.

- ¿Has bebido mucho?
- Cerveza.
- Yo no quiero que tú puedas arrep…

Ella no le dejó terminar, se lanzó a su boca devorándola y aunque él lo dudó un instante, no podía resistirse y correspondió al beso con la misma pasión que lo hacía ella. Cuando Katherine comenzó a desabotonarle la camisa, él bajó sus manos hasta su culo y se agachó un instante tomando impulso y subiéndola contra él. Ella le rodeó la cintura con sus piernas y sin dejar de besarse él comenzó a andar atravesando su despacho y entrando en su habitación.

Se dejaron llevar, haciendo el amor salvajemente y cuando finalmente después de que ambos llegasen al climax, ella se dejó caer sobre él agotada y satisfecha, él la rodeó con sus brazos y tiró de la sábana para taparse. Ella intentó rodar y quedarse a un lado.

- Ni se te ocurra – dijo Richard impidiendo que se moviese y hundiendo su nariz en el pelo de ella – quédate así.

Al día siguiente, y después de volver a regalarse varios asaltos apasionados, disfrutaron de un día juntos, como si nada hubiese pasado entre ellos los últimos dos meses. Martha se había ido temprano, sabiendo que su hijo y Katherine dormían en la habitación del primero y Alexis alertada por su abuela, le había dejado una nota a su padre indicándole que estaba mucho mejor y que pasaría el día en su universidad.

Ambos evitaban hablar de los dos últimos meses y de la petición que les había llevado a la ruptura. Se limitaban a abrazarse en el sofá viendo películas de ciencia ficción, como si todo ese tiempo hubiese sido borrado de sus mentes.

Al día siguiente ella se marchó temprano. Había quedado con su padre en pasar el día con él, pero le prometió volver pronto, y así lo hizo. Para alegría de Martha y Alexis, cenaron los cuatro juntos, y cuando la pelirroja preguntó que cuando tendría que volver a Washington un silencio cayó en la casa. Su avión salía por la mañana… muy temprano. Abuela y nieta no tardaron en excusarse y retirarse a la planta superior para dejarles intimidad.

La noche fue muy larga para ambos, besos, abrazos, caricias, sexo… y cuando uno de los dos se quedaba dormido, el otro no tardaba en despertarle demandando más.

Ella desconectó la alarma de su móvil, quedaba poco menos de una hora para que sonase y no sería capaz de conciliar el sueño en ese rato.

Él la subió sobre su pecho, como la noche anterior, y comenzó a acariciar su espalda.

- Antes de que te vayas tengo que preguntarte algo – dijo él.

Ella se incorporó apoyando su cabeza en la mano y mirándole.

- ¿Tienes a alguien en Washington? – preguntó temiendo la respuesta.

Ella lo negó, mintiéndole. Su relación con Aaron no tenía futuro, ambos lo sabían, pero no quería hacerle daño.

- ¿Y tú? – preguntó ella.
- No – dijo con seguridad – no hay nadie, pero no voy a mentirte, hubo una mujer.

Ella no se esperaba esa respuesta, y agradeció su sinceridad. No podía reprocharle nada. Ella le había dejado. Se arrepintió de no ser tan valiente y no decirle que ella también había intentado buscarle entre las sábanas de otro.

- Prefiero no saber más – dijo ella y ambos callaron.

Durante un instante se mantuvieron en silencio, disfrutando de las caricias que ambos se prodigaban.

- No quiero que te vayas. Te quiero.
- Tengo que hacerlo.
- Puedes dejarlo, ni siquiera tienes que volver a comisaría, no tienes porqué trabajar…
- Richard… es mi trabajo… quiero hacerlo.
- Te quiero.
- Y yo a ti… acumularé días y volveré lo antes posible y…

Él se incorporó con dificultad, sentándose y haciendo que ella se recostase sobre él.

- No Katherine… Te pedí que te casases conmigo sin importarme tu decisión, pero ahora sé lo que no quiero. No quiero una relación a distancia, quiero que vuelvas y te quedes aquí. Ese trabajo no te gusta, no es tu sueño… No quiero que perdamos el tiempo en algo que no te gusta. Vuelve. Ambos sabemos que te readmitirán encantados en la doce…
- No puedo Richard…
- No quieres – dijo él - ¿De verdad que no tienes a nadie?
- No lo entiendes, no puedo… - dijo ella levantándose de la cama.
- Tú pareces no entenderlo… Lo quiero todo Katherine… todo… no cinco días al mes.
- No puedo darte todo – le dijo – ahora no…

Él la miró y volvió a tumbarse sobre la cama, arropándose.

- Márchate entonces – dijo – y cuando decidas que de verdad me quieres como para darme todo, llámame. Pero te recomiendo que lo hagas rápido.
- Richard…

Él giró dándole la espalda. ¿Cómo decirle que no podía romper su contrato?

- Richard…
- No me lo pongas más difícil por favor – le dijo susurrando – y márchate.

Ella se metió en la ducha llorando y cuando salió para vestirse y coger sus cosas, él ya no estaba en la cama. No estaba en su despacho, ni en la sala, ni en la cocina.

Esperó pensando que quizá estaba en el baño de arriba, pero después de un rato decidió marcharse, tendría que buscar un taxi o perdería su avión. Lloró durante el trayecto del taxi, durante el vuelo y cuando llegó a su casa lloró hasta quedarse rendida tumbada sobre su cama.

Richard llevaba horas sentado en la misma mesa de la cafetería. Había salido de su casa para no ver como se iba. Había mandado un email y cada diez minutos revisaba su correo por si había respuesta. Se levantó y pagó a la camarera los cinco cafés y salió del local para volver a su casa. Volvió a revisar su correo y para su sorpresa le había llegado una respuesta.

Sonrió. Necesitaba olvidarla y nada mejor que pasar un tiempo junto al remitente del correo para hacerlo.

Cuando llegó a casa Martha pensó que venía del aeropuerto.

- ¿Cuándo volverás a verla? – preguntó con naturalidad.
- No lo sé, quizás nunca madre.
Martha se puso en alerta.
- ¿Qué ha ocurrido?
- No me quiere lo suficiente como para renunciar a ese estúpido trabajo que no le gusta.
- ¿Y que harás ahora? – preguntó Martha
- Me voy madre… estaré fuera durante un tiempo.
- ¿Qué?
- Es la única forma de olvidarme de ella…
- ¿Volviendo con esa veterinaria?
- No – dijo con una sonrisa.
- ¿Entonces?
- Ahora que ya sé quién es mi padre, quiero pasar un tiempo con él y conocerle…
- ¡Richard!
- Y él ha aceptado, me iré en una semana…

*** **** ****
G R A C I A S por llegar hasta aquí. Como de costumbre.... "espero no defraudaros"


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Mensaje por stanathan_caskett el Lun Jul 22, 2013 10:11 am

Siguueee , pon un adelanto o algooo ...... Cada vez me gustan mas los lunes jajja

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por stanathan_caskett el Lun Jul 22, 2013 10:12 am

Siguueee , pon un adelanto o algooo ...... Cada vez me gustan mas los lunes jajja

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