Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

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Mensaje por choleck el Lun Ago 05, 2013 12:28 pm

Desespero por saber el cambio de pelo, lo dejaras calvo, peluca larga a lo heavy, rizado y negro,
una cresta punky, le afeitaras la coronilla convirtiendolo en un monje? Lo que sea que se haga estara
guapo.

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Kynu el Lun Ago 05, 2013 2:31 pm

Lo primero de todo


Anver escribió:
Ana, suerte con lo tuyo y disfruta del capi que es para ti, por tu insistencia.

Muchísimas gracias por dedicarmelo, sabes que me encanta esta historia y reto, y que a pesar de saber que no es fácil cumples con ello. Y si, insistencia porque es realmente bueno.
Gracias por la suerte, porque sin ti no tendría cabida. Así que no me cansare de dartelas.


Pasando al capítulo, que aunque tarde porque acabo de salir, no iba a acostarme sin comentarlo y mucho menos sin leerlo,

La primera parte, con esa conversación entre madre e hijo, deja una clara evidencia de que ya no trata de "un plan", sino de su felicidad y cómo le devuelve Martha la pelota del tejado cuando le habla de esa segunda oportunidad que si para uno pero cuando toca ciertos ámbitos no para otros. La intervención de Alexis, con mucha coherencia, le da ese punto de "drama familiar" del que estamos acosmbrados y no por ello menos interesante.

La primera parte excelente. Necesitábamos leer esta parte, al menos yo, después del capi tan intenso de la semana pasada.


La segunda parte de Gina y Paula, le dan ese punto de trama interesante y, a la vez, emotivo al ver que no solo son "mujeres de negocio" sino que detrás de ellas hay un resquicio de conocer bien a Richard Castle;sobre todo Gina, quien nos muestra ese lado que todos nos estaría ver en la serie.

El regreso de Ka a DC esta muy bien ligado inclusive el sentimiento de tristeza con algo tan significativo como lo es para ella un café matutino.

Lo de Aaron me lo venia venir, mi sexto sentido, no se... me lo olía jajajajj pero no sabia como ibas a llevar ese personaje así que me alegro haber acertado, aunque la reacción de Kate es mas que coherente,  también me sentiría molesta.

Esa conversación durante la comida me ha encantado, realista, sincera, al grano... ese beso en la mejilla, ese volverse para decirle que luche... ESPLENDIDO


En definitiva, un capitulo muy bueno Ana, y como siempre un gustazo leerte e incordiarte :p

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por SaraS17 el Mar Ago 06, 2013 2:15 am

Dos capítulos de golpe y necesito más, esta historia es increíble.

Perdona que no comentase el anterior, pero no pude pasarme antes por el foro, así que ahora comentaré por encima los dos e intentaré no liarme mucho.

Impresionante la historia que les cuenta Martha sobre su historia de amor, el detalle de las diecisiete(uno de mis números favoritos) rosas, como a pesar de no volverlo a ver sabe que el se sigue acordando y preocupándose por su familia, precioso, de verdad.

Las cosas se complican para la tropa, con la decisión de Richard de marchar, Kate de vuelta en DC y la cabezonería de los dos, no sé que es lo que van a hacer. Ni tan siquiera con el nuevo fichaje, Gates, que vaya cambio, de ser "La dama de hierro" a colaborar con ellos para juntarlos... sin duda mostrando su lado más humano. Esperemos que se les ocurra algo.

Muy buenas las conversaciones de este último capítulo, todas, tanto las de Richard con su familia, Gina y Paula como la de Kate con Aaron. En la primera se ve la preocupación de una madre y una hija al ver lo que el está haciendo y todo lo que debe de estar sufriendo, una conversación muy emotiva. Con Gina y Paula vemos algo que no estamos acostumbrados a ver en la serie, y es la relación que tienen con Rick más allá de lo profesional, esa amistad que los une y ese cariño que se tienen después de tanto tiempo, a ver como queda la cosa y esperemos que la editorial no lo demande, bastantes problemas tiene ya el pobre. La conversación de Kate con Aaron, wow, ¿casado y con un hijo? No me lo esperaba. Es muy comprensible la reacción de ella, y me encanta como él le da ánimos para continuar, para que no tire la toalla y para que luche por lo que siente.

Lo que me temo es que cuando Kate se decida a realizar esa llamada y ser totalmente sincera con Rick, será imposible localizarlo. Estoy segura de que vamos a disfrutar mucho de esa escapada de Rick con su padre, pero también vamos a sufrir, de eso no hay duda.

De verdad, muchas gracias por sacar tiempo para escribir esta gran historia, es un placer leerla, es increíble. Espero con ganas el próximo capítulo, necesito más.

Kiss Kiss

(P.D: Seguro que me olvido de comentar algo, pero son demasiadas cosas de golpe...)

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por cururi el Mar Ago 06, 2013 8:00 am

uhy esto cada vez esta mas bueno! esperemos k ese cambio de look no sea muy drastico si muy sexy aunk mas de lo k ya es , keda dificil =) y esperemos a er como toma esto kate haber si es ella ahora la k lo espera!
continua pronto esto es genial!
espero con ancias el proximo lunes aunk voy a estar de vacas y no te podre comentar estoy segura de k sera igual o mas genial k este!

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por silvanalino el Miér Ago 07, 2013 6:18 am

Excelente como siempre....

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Anver el Lun Ago 12, 2013 9:00 am

Lunes... 22:00h

Gracias a todos los que os molestáis en seguir leyendo.

Como siempre, gracias especiales a quienes seguís alentándome a continuar con vuestros comentarios. Esto es vuestro.

Alba... Este capi es para ti. Me he acordado de ti al escribir, y no pude más que hacer un guiño... lo entenderás cuando lo leas.

CAPITULO 13. VARIOS PLANES.

Nueva York, comisaría número doce de la NYPD.


Si había algo que destacaba a Victoria Gates del resto de capitanes de la NYPD era que no se rendía cuando quería conseguir algo. Así era ella, experta en despachos.

No había olvidado sus días de acción en la calle, pero era cierto que habían quedado muy muy atrás. Ella había sido una policía que encerraba a compañeros corruptos y eso no se hace desde un coche patrulla.

En eso ganaba a muchos capitanes y jefes de departamentos, sabía como poner las palabras justas para dar la vuelta a su favor en cada reunión o petición. Estaba tan acostumbrada a salirse con la suya, que cuando por alguna extraña razón no lo conseguía, se enfadaba tanto que parecía incluso una niña pequeña con un gran berrinche.

Y eso lo sabían bien los detectives de su departamento, que solían recordar su enfado cuando el Alcalde de Nueva York la obligó a admitir a Richard en su equipo, o cuando la CIA ordenó a Katherine y a Richard a mantener absoluto silencio sobre un caso en el que se vieron inmersos y que acabó con la vida de Sophia Turner.

Y ahora pretendía salirse con la suya utilizando sus dotes burocráticas. Tenía muy claro lo que quería y como convencer a sus superiores para que comenzasen a planteárselo a los federales.

El departamento de homicidios de su comisaría era el más eficaz resolviendo crímenes de todo Nueva York, y amparándose en las estadísticas, iba a solicitar que le asignasen un enlace federal y poder hacerse cargo de casos que hasta ahora les eran vetados.

Su idea era solicitar después el traslado de su ex detective Katherine Beckett para ese puesto, y recuperarla tanto a ella como al escritor, que sin duda la seguiría. Formaban buen equipo aunque eso no lo iba a admitir jamás.

Aún no había comunicado su idea a su nuevo grupo de Whatsapp "la tropa", no quería adelantar acontecimientos por si sus jefes la tachaban de ilusa y no atendían a su propuesta. Ya lo haría más adelante cuando lo tuviese claro. Sería una gran sorpresa para todos y una forma de hacer regresar a Katherine. Aunque tuviese ir que ella misma hasta DC para exponerle su punto de vista.

Miró por los cristales de su despacho a su nuevo equipo. Estaba contenta con el trabajo de Moira, aprendía rápido y aportaba dinamismo gracias a sus conocimientos. Y se llevaba bastante bien con sus dos compañeros, con los que se había entendido a la perfección desde el primer momento.

Victoria sonrió, aunque instantes después de hacerlo, volvió a su gesto serio habitual esperando no haber sido descubierta por sus inferiores. Tenía que mantener la imagen que se había forjado durante años, y eso es algo que había dejado muy claro a sus dos detectives el día de su primera reunión con la tropa. El trabajo era el trabajo, y como osasen a mencionar cualquier tema personal en comisaría, serian relegados a cualquier otro departamento, incluido el de control de tráfico.

Tenía gracia, pero Victoria Gates jamás se había divertido tanto en su trabajo como desde que había llegado a la doce… Y eso sin duda, le hacía trabajar aún mejor. Ahora entendía a Montgomery, sacudió la cabeza sonriendo y volvió a hundir su mirada en montones de papel.

/../

Washington. Cuartel general del FBI, edificio John Edgar Hoover.[


Lance Sweets era un joven y brillante psicólogo que no había tenido ninguna dificultad en acceder a trabajar en el FBI al salir de la universidad, y todo gracias a sus cualidades y su historial académico. Era experto en crear perfiles, le bastaba con que le diesen los detalles de un asesinato para hacerse una idea de cómo podía ser la persona que lo había cometido.

Pero su trabajo no quedaba ahí, su misión también consistía en ayudar desde dentro, tratando con sus compañeros, los agentes de campo. Les asistía y recuperaba cuando era necesario. Para ello, normalmente los jefes de cada equipo le remitían agentes en activo cuando estos tenían alguna dificultad en su trabajo, o bien habían pasado por una situación traumática con alta implicación psicológica, o bien había sufrido un encontronazo de bruces con la muerte.

Pero en aquel momento, Lance hacía trabajo de rutina, estudiaba informes realizados a los nuevos agentes que se habían incorporado recientemente a los diferentes departamentos que el FBI tenía en ese edificio, y llevaba retraso, en los últimos meses se habían jubilado a la vez decenas de agentes que habían sido sustituidos casi de inmediato por nuevos agentes provenientes de diferentes rincones del país y que habían sido seleccionados minuciosamente por sus aptitudes en el desarrollo de su anterior trabajo. Era raro pero sus superiores le habían ordenado revisarlo y eso le fastidiaba.

Tenía ante si un buen montón de historiales. Suspiró al pensarlo y cogió la primera carpeta.

Después de varias horas de trabajo buceando entre vida y milagros de policías, militares, informáticos, matemáticos, físicos, médicos… entre todos ellos había un expediente que atrajo su atención tras leerlo. Revisó con atención la carpeta, buscando la hoja destinada a las apreciaciones. No había ninguna anotación de su colega encargado de hacer el estudio y eso le sorprendió, no es que dudase de su profesionalidad pero la nueva agente necesitaba un mínimo seguimiento dado su historial.

Hizo varias anotaciones en el expediente, consultó su agenda y tras pensarlo un rato, canceló una de sus citas, y en su lugar convocó por mediación de su superior, el subdirector Freedman, a la agente Beckett para que le viese al día siguiente.

Volvió a leer su historial. Sin duda quién la había recomendado para el puesto había considerado todos sus conocimientos entre los cuales se hallaban varios de los más valorados por el FBI en sus duras pruebas de acceso por oposición: Trece años de experiencia en la policía de Nueva York como investigadora, había estudiado derecho, tenía conocimientos financieros, podía mantener una conversación en ruso con relativa fluidez…

Revisó su historial en la policía, sorprendido por las cifras que leía y que fueron remitidas junto a la amplia carta de recomendación que su capitana les había enviado. Su porcentaje de casos resueltos superaba el ochenta por ciento.

Las condecoraciones que había recibido por parte de la NYPD no quedaban atrás, tres menciones a su unidad estando ella en activo allí, Cruz de combate de la policía por su coraje al enfrentarse a un adversario armado, Medalla al valor por su valentía personal frente a una situación de peligro que amenazan la vida de su ciudad…

Impresionaba, pero no por eso podía obviar que se había inscrito en la academia de policía varios meses después de que su madre fuese asesinada en las calles de Nueva York y eso sin duda, era una señal de que algo no iba del todo bien.

/../

Interestatal 95 a su paso por el pequeño estado de Delaware.

Richard miraba el paisaje por la ventanilla. Aún estaba intentando asimilar que había comenzado su peculiar aventura sin saber dónde iba, sin equipaje y sin haberse despedido ni de su madre ni de su hija.

- Necesito un café – dijo el curtido agente tomando el desvío que tenía ante si.

- ¿Te gusta el café? – preguntó Richard pensando que tendría muchas cosas que aprender de su padre para poder recuperar cuarenta y dos años.

- Sólo y con media cucharada de azúcar – respondió con una sonrisa – sin embargo a ti te gusta con tres dedos de leche y dos cucharadas de azúcar, aunque últimamente también lo tomabas con sacarina y vainilla, como le gusta a tu novia.

- Veo que lo tienes todo bajo control…

- Aquí hacen unas de las mejores tortitas que he probado nunca, les diré que me dejen el bote de nata y te dibujaré una sonrisa para que se te pase el disgusto por no haberte despedido de ella – añadió refiriéndose a Alexis y su peculiar forma de desayunar cuando ambos se sentían tristes.

- ¿Cómo sabes eso? – preguntó algo molesto – Eso es un dato privado que…

- ¿Yo no debería conocer? – terminó la frase – Que no haya estado junto a vosotros no quiere decir que no haya estado siempre ahí.

Richard se mantuvo en silencio mientras llegaban hasta el pequeño pueblo de Christiana y se adentraban por las callejuelas del mismo hasta llegar a una pequeña cafetería, donde pararon y ambos bajaron del coche entrando a la misma.

- ¡Sasha! – dijo la anciana y regordeta camarera acercándose y dando un gran abrazo al agente – hacía demasiado tiempo que no te dejabas caer por aquí.

- Las rutas, ya sabes – le dijo guiñándola un ojo.

- ¿Tu hijo? – preguntó la anciana escrutando a Richard – os parecéis…

- Si – admitió él – es Richard, mi hijo.

- Me alegro de conocerte muchacho – dijo la mujer dándole un gran abrazo – has crecido mucho desde esas fotos que tanto miraba tu padre cuando eras un niño.

Richard no supo que decir, únicamente se limitó a sonreír a la mujer mientras su padre se dirigía a sentarse en una mesa alta cerca de la ventana y él le siguió. Pensó para si mismo que no debía sorprenderle nada sobre él. Aquella mujer le había llamado Sasha debía de conocerle desde hacía mucho tiempo… ¿Fotos de cuando era niño?

- Tienes muchas preguntas – admitió el agente mientras tomaba asiento.

- La primera es tu nombre – dijo Richard sin pensarlo – no voy a llamarte papá, no me saldría aunque quisiese.

- No te culpo.

- Alexander… ¿Es tu verdadero nombre?

Se hizo un silencio entre ambos.

- Vamos hombre… cediste cuando te dije que quería conocerte, creo que al menos debería saber tu nombre.

- Es curioso… - contestó después de mirarle durante un rato – ni siquiera tu madre estaba segura de cómo me llamaba y decidió llamarte con los dos nombres que creyó…

- ¿Richard Alexander? – preguntó Richard.

- En realidad es sólo Alexander, Richard era mi nombre tapadera en ese momento.

- Me gustaría oír esa parte de la historia – admitió Richard – debió de ser muy dolorosa para ella porque nunca quiso contarme nada, salvo que únicamente estuvo contigo una noche y que te amó como a nadie durante esas horas.

Alexander asintió perdiendo la mirada en un punto inconcreto de la calle, viajando seguro en el tiempo.

- Para mí fue una alegría cuando supe que te había llamado así – dijo mirándole – y un gran honor que mi nieta se llame Alexis.

- Sinceramente Alexis se lo pusimos por mí… no tenía ni idea de donde provenía mi nombre.

- A Martha le dije que me llamaba Richard – confesó – pero cuando fueron a buscarme ella oyó como me llamaban Alexander…

Ambos hicieron un silencio mientras la camarera se acercaba y tomaba nota a Richard.

- ¿No vas a tomar nada? – preguntó Richard.

- Cariño – dijo la camarera – sé lo que quiere, hasta donde alcanza mi memoria siempre ha pedido lo mismo.

Richard afirmó. Era curioso como su propio hijo no le conocía y una camarera de un pueblo perdido del estado más pequeño del país, sabía su nombre y sus gustos.

- Sasha es Alexander en Ruso… ¿Porqué ella…?

- Me oyó hablar en ruso con unos agentes, me tuve que inventar que mis padres eran de Tula, cerca de Moscú, sus abuelos eran rusos y comenzó a llamarme Sasha.

- ¿A qué supone ella que te dedicas?

- Compro antigüedades.

- ¿Tengo hermanos?

Alexander sonrió y negó con la cabeza. Era una de las preguntas que esperaba y que Richard necesitaba saber con tanta urgencia como conocer su nombre.

- No que yo sepa. No tengo otra familia. ¿Es un alivio para ti?

- En parte sí – afirmó pensativo – he estado con muchas mujeres y en ocasiones me he llegado a preguntar si alguna podría ser hermana mía. Aunque por otro lado me hubiese gustado saber que se siente al tener un hermano.

- Lo siento si te he defraudado – le dijo – pero no poder vivir contigo ni con tu madre ya suponía bastante…

Richard asintió. La camarera les trajo lo que habían pedido. Café para ambos, cada uno a su gusto, y tortitas con huevos y bacón para Alexander y con nata y fruta para Richard.

- ¿Quieres que pida la nata? – preguntó Alexander sonriendo.

- No hace falta. Eso me recuerda que tengo que llamarla.

- Aprovecha para hacerlo, en un par de horas desactivarás tu teléfono.

- ¿Cómo?

- Apagándolo y entregándome la tarjeta. Elegiste venir. Asume mis condiciones.

- Pero yo pensé que al menos el móvil podría…

- Ellas sabrán que estás bien, te lo aseguro. Yo me encargaré.

- Pero no son sólo ellas, mi editora, mi representante…

- No te pondrán problemas.

- Pero…

- Tengo entendido que no estás pasando por buen momento con tu novia, pero no te preocupes por eso, ella también sabrá que estás bien.

- Pero… ¿Y si ella intenta localizarme…?

- Tendrá que esperarte… Tú lo hiciste por ella. En esta vida cuando uno no toma la decisión correcta en el momento adecuado, descubre que el volver a lo correcto conlleva el triple de trabajo. Es su momento de aprender. No te preocupes por ella.

Richard cerró la boca. ¿Cómo era posible que ese completo desconocido supiese tanto de él?

- ¿Te dedicas a espiarme o algo así?

- Digamos que me preocupo por mi familia.

- ¿Tú familia? Digamos mejor que te olvidaste de tu familia… No te recuerdo en Navidades, ni en Acción de gracias, ni en los cumpleaños, ni en los triunfos de mi madre, ni el día de mi graduación…

- ¡Basta! Te he dicho que siempre estaba ahí aunque no fuese a vuestro lado.

- La vida no fue siempre de color rosa para nosotros, podías haber echado una mano a mi madre.

- Hice lo que pude.

Richard le miró y siguió comiendo. No pretendía echarle en cara nada de su vida. Al fin y al cabo la vida que había llevado era la mejor que su madre pudo darle.

- Lo siento – le dijo tras un instante – no debí…

- Estás en tu derecho. Cuando elegí mi profesión sabía a lo que tendría que renunciar, pero aunque no estaba en mis planes me enamoré y todo fue demasiado rápido. No podía poneros en peligro, ni a vosotros ni a nuestro país. Tú mismo viste lo que pasó con Alexis, si hubiesen sabido de vuestra existencia antes, quizás… Hice lo que pensé que era correcto, aunque con ello haya renunciado a mi vida y os haya hecho renunciar a vosotros conmigo. Entiendo que estés enfadado.

- ¿Has intervenido en nuestras vidas?

- Intenté hacerlo en muchas ocasiones para que la dieran trabajo en muchos de los casting… pero no siempre estaba en mi mano. Créeme que hice lo que pude. Espero que esto no se lo digas jamás…

- ¿También en mi vida?

- Digamos que todo es más fácil cuando se conoce a la persona adecuada. Tu madre y tú sois quienes sois por vuestro trabajo, tan sólo necesitabais que os diesen la oportunidad de demostrarlo.

- Así que Sophia Turner tenía razón cuando dijo que gracias a ti pude acceder hasta ella.

Alexander se encogió de hombros y siguió con su desayuno.

- Por un momento llegué a pensar que mentía – dijo Richard después de un rato.

- Nuestro trabajo es mezclar mentiras con verdades.

- ¿Me estás haciendo eso ahora?

- Voy a retirarme en breve Richard y quiero dedicar el resto de los años que me queden a cumplir la única promesa que he hecho en mi vida.

- Eso no responde a mi pregunta.

- Le prometí a tu madre que volvería y me quedaría a su lado para siempre. ¿Responde eso a tu pregunta?

Richard le miró mientras terminaba sus tortitas.

- ¿Y crees que mi madre te aceptará a su lado después de cuarenta y tres años?

- Sí.

Media hora después ambos subían de nuevo al coche y Alexander le pidió a Richard que le entregase su teléfono. Este lo hizo sin demasiadas ganas y el agente lo dejó caer por la ventanilla.

- ¡Eh! ¿No podías apagarlo sin más?

- No – repuso con seguridad.

Richard suspiró. Las primeras horas con su padre estaban resultando más duras de lo que pensaba en un principio.

- ¿Y qué va a ser lo siguiente?

- Tu aspecto.

- ¿Puedo saber dónde vamos?

- A Washington, tengo unos asuntos pendientes allí. Estaremos un par de días.

Dos horas después Alexander salió de la autopista por un desvío próximo a la capital, condujo durante varios kilómetros por una carretera secundaria y se desvió por un camino de tierra. Paró el coche en un pequeño descampado y salió del mismo.

- Sal – le dijo a Richard.

Richard obedeció sin rechistar mientras observaba a su padre. Alexander sacó del maletero una pequeña mochila que se colgó a la espalda y una garrafa que fue vaciando dentro del coche.

- ¿Gasolina?

- Siento decepcionarte si pensabas que podía utilizar cualquier otra cosa.

Cogió un periódico y sacó de su bolsillo un mechero con el que le prendió fuego, tirándolo después al interior del coche, que en cuestión de segundos comenzó a arder.

- En marcha – le dijo encaminándose por el lado contrario por el que habían venido.

- ¿En serio? – le preguntó casi en un grito - ¿Pretendes que lleguemos a Washington andando?

Tres horas después Richard descubrió que efectivamente Alexander había pretendido llegar a la capital del país andando, aunque había sido comprensivo y habían esperado durante lo que le pareció una eternidad, un destartalado autobús que les llevaría hasta uno de los barrios de las afueras de la ciudad.

Alexander le condujo hasta un piso en un barrio de clase media. Tras examinar con atención la puerta, el agente entró invitándole a hacerlo. Richard echó un vistazo a su alrededor, en la sala sólo había dos mesas y cuatro sillas. No tenía ningún tipo de decoración. Le sorprendió que tuviese chimenea.

- ¿Vives aquí?

- Es un piso seguro en esta ciudad – le informó encogiéndose de hombros.

- ¿Tienes muchos pisos seguros por el mundo?

- Los suficientes.

Richard supuso que no debía seguir preguntando, porque no iba a conseguir más respuestas sobre ese tema. Le siguió hasta una de las habitaciones que él le mostró.

- Dormirás aquí.

Richard observó la habitación. Una cama, una silla, una mesa y un pequeño armario eran todo el mobiliario. Tenía una ventana, intentó subir la persiana, pero estaba atascada, supuso que estaría así por algo. Al menos tenía las suficientes rendijas como para que entrase el aire.

Abrió el armario. Tenía dentro un par de mantas. Eso le recordó que no tenía equipaje, ni siquiera tenía ropa interior para cambiarse.

- Alexander – dijo saliendo de la habitación y dirigiéndose a él – no me dejaste traer equipaje y no tengo…

- Lo solucionaremos, pero antes será necesario hacer algo con ese pelo – le dijo mientras entraba al baño y buscaba en un armario del mismo.

El agente le mostró un paquete de tinte para el pelo y le indicó que se sentase en un taburete del baño.

- ¿Ahora?

- ¿Quieres venir conmigo o no? – le preguntó mientras abría el paquete y comenzaba a hacer la preparación del tinte con bastante naturalidad.

- ¿Has hecho esto antes?

- Te sorprendería – dijo sonriendo e indicándole de nuevo que se sentase.

Richard suspiró haciendo lo que su padre le indicaba, y este le puso una amplia toalla cubriendo sus hombros y comenzó a extender el preparado sobre el cabello de Richard.

Un par de horas después Richard observaba su nueva imagen en el espejo. Su padre le había cortado el pelo, lo había teñido de color negro y había cubierto parte del mismo con mechones grisáceos, en especial sobre las sienes.

- Parezco George Clooney – dijo observándose lateralmente.

- Mientras no parezcas Richard Castle es suficiente. No debes afeitarte. Y ahora iremos de compras.

Alexander le llevó hasta unos grandes almacenes donde eligió para él ropa sencilla y económica y le pidió que se la probase.

- Pero… esta ropa no va conmigo…

- Volverás a tus lujos cuando vuelvas a tu vida.

Richard suspiró y entró a un probador. Se probó dos pantalones vaqueros, dos camisetas, dos gruesos jerseys y una cazadora impermeable.

Después eligió algo de ropa interior y unas botas todo terreno. Cuando se dirigieron a la caja para pagar Richard sacó su tarjeta de crédito, pero Alexander se lo impidió y pagó en efectivo.

Cuando volvieron al piso, Alexander le hizo cambiarse de ropa y le pidió que le entregase tanto la ropa como las tarjetas de crédito y la documentación que hubiese llevado con él.

- No pretenderás que me quede sin documentación…

- Voy a preguntártelo por última vez ¿Quieres venir conmigo?

Richard supo que no podía hacer otra cosa que hacerle caso y le entregó lo que le pedía. El agente cogió la ropa, los zapatos y la documentación y se acercó a la chimenea, metió todo dentro de la misma, lo impregno con un líquido y le prendió fuego.

Richard no dijo nada. Su padre le estaba haciendo desaparecer. En parte le pareció muy excitante pero a la vez pensó en Martha, Alexis y por supuesto en Katherine.

Cuando comenzó a anochecer ambos salieron a la calle para cenar. Entraron en una cafetería y pidieron unos sándwich.

- ¿Puedo preguntarte cuanto tiempo estaremos en Washington?

- Nos iremos mañana, tengo que recoger instrucciones.

- Bien – dijo Richard – así que aquí está tu cuartel general.

- ¿Acaso pensabas otra cosa? – le preguntó riendo.

- ¿Dónde iremos?

- Dependerá de las instrucciones.

- Espero que no sea fuera del país… mi documentación se quemó en la chimenea…

- No creo que eso deba preocuparte.

Salieron de la cafetería y decidieron dar un paseo. Alexander no tuvo más remedio que contestar a algunas de las preguntas que la excesiva curiosidad de su hijo no paraba de plantearle.

Le explicó que tanto su gobierno como gobiernos extranjeros, disponían de cientos de miles de identidades falsas a disposición de sus agentes, eran vidas inventadas. En el caso de su propio gobierno estas identidades, con biografías que se iban actualizando cada día, eran copiadas de ciudadanos reales de cualquier parte del país, ciudadanos con trabajos normales, con vidas totalmente corrientes. El gobierno seleccionaba cada día entre los nacimientos registrados a lo largo y ancho del país, cientos de identidades a los que copiar. Cuando un agente necesitaba una identidad, esta le era remitida junto a su biografía y toda su documentación. Si un gobierno extranjero consultaba en su sistema, todo parecía en orden.

Y así actuarían con él. Le encontraría una identidad.

- ¡Vaya! – contestó Richard entusiasmado - ¿Y el gobierno permite que yo pueda utilizarla?

- Después de cincuenta años la agencia me lo debe.

Después de esa revelación, Richard pareció quedarse conforme y caminaron en silencio por las calles de la ciudad. De pronto el escritor paró en seco, observando una escena que protagonizaban dos jóvenes al final de la calle.

Alexander siguió su mirada. Un hombre abrazaba a una mujer mientras la daba vueltas en el aire, tras un instante la dejó en el suelo y ella rodeó su cuello, él le dió un fugaz beso en los labios y ella le empujó levemente separándole, después el hombre la abrazó por los hombros y comenzaron a caminar en dirección a ellos mientras hablaban y reían.

Alexander tiró de su brazo obligándole a reanudar su camino, Richard parecía conmocionado y comenzó a andar sin quitar la mirada de la pareja, que ajenos a ellos, siguieron hablando y riendo hasta sobrepasar su lado.

Richard se paró girándose para seguirles con la mirada.

- La vida sigue, muchacho, la vida sigue.

/../

Washington. Cuartel general del FBI, edificio John Edgar Hoover.


A Katherine no le gustaba en absoluto que la hubiesen obligado a visitar al psicólogo de la agencia. Era consciente que el doctor Burke la había ayudado mucho en el pasado, pero aquello era eso, pasado.

Salió del ascensor y preguntó por el despacho del doctor Sweets. Llamó a la puerta con los nudillos y se sorprendió cuando ésta se abrió. Un joven vestido con traje y con cara de adolescente la saludó.

- Usted debe de ser la agente Katherine Beckett ¿Verdad?

- Sí.

- Soy Lance Sweets, adelante – dijo haciéndose a un lado para que ella pasase.

Se sentó en un pequeño sillón y la invitó a hacer lo mismo en otro justo enfrente. Ella le miró desconcertada.

- Por su mirada intuyo que piensa que soy demasiado joven para ser psicólogo y trabajar aquí.

- Así es.

- Si no estuviese preparado no podría trabajar aquí.

- Entiendo. ¿Puedo saber para que me ha llamado?

- Sí, claro… estamos aquí para hablar de ti… y puedes tutearme.

- Bien… ¿Puedo saber para que me has llamado? – dijo un poco a la defensiva.

Sweets comenzó a hacer preguntas sobre su pasado, su infancia, su época escolar, su adolescencia… hasta que llegó dónde quería, hasta el momento de la muerte de su madre.

Katherine contestaba a todo de forma rápida y muy precisa, no se sentía nada cómoda y quería acabar cuanto antes.

- Así que entraste a la academia para poder encontrar de forma legal al responsable de su muerte.

- No fue así exactamente.

- ¿Y cómo fue exactamente?

Ella suspiró. No le apetecía hablar sobre el tema. Ya lo tenía más que superado. Todo el mundo pensaba que había decidido entrar en la policía para poder vengarse y encontrar al responsable de aquel asesinato, cuando en realidad lo que la empujó a hacerlo fue descubrir que aquel inspector que les dio la noticia a ella y a su padre, no se tomaba su trabajo en serio. Pero ella si lo haría. Ella se encargaría de atrapar culpables y hacerles pagar por sus delitos. Ella se lo explicó de manera muy corta, y él la miró atento haciendo un silencio.

- Todos tenemos una razón para escoger. Yo también he tenido la mía.

- ¿Quieres saber algo más? – preguntó ella mirando su reloj.

- Sí. Pero te lo preguntaré la semana que viene. Hoy se nos ha terminado el tiempo-

- ¿La semana que viene? – protestó ella.

- No quiero que tu pasado sea un impedimento para que hagas tu trabajo.

- No lo ha sido durante catorce años.

- Ya… pero no estamos en una comisaría de Nueva York.

Katherine salió del despacho enfadada. No le había gustado en absoluto el rumbo de aquella conversación. ¿Qué creía ese niño? Seguramente aún andaba en pantalón corto cuando ella ya se enfrentaba a lo peor de las calles de Nueva York.

Se sentó en su mesa y tras unos instantes de reflexión con la mirada perdida en ninguna parte, sacudió su cabeza y encendió su portátil. Debía olvidar el tema cuanto antes y centrarse en su trabajo. Maldito FBI y sus estúpidas formas. A saber cuantas visitas tendría que hacer a ese despacho.

Después de varias horas de concentración, una vibración en su móvil consiguió arrancarla una sonrisa. Era Aaron. Había vuelto a la ciudad y la invitaba a cenar con él para poder terminar la conversación que habían dejado pendiente cuando él tuvo que marcharse por su hijo.

Le contestó de inmediato, realmente le apetecía distraerse un poco. Entre el psicólogo y no poder sacar a Richard de su cabeza, no era su día. Le citó en un lugar intermedio entre el trabajo de ambos y continuó con sus informes. Aprovechó el momento para perder cinco minutos en contestar a varios WhatsApp que no había contestado, y volvió a sumergirse de nuevo en sus informes, volviendo una vez más a pensar que ese trabajo no era en absoluto lo que había esperado.

La alarma de su móvil sonó, indicándola que quedaba media hora para su cita con Aaron. El tiempo la había volado aquella tarde. Apagó su equipo y decidió dejarlo allí. Se puso su abrigo y salió en dirección al ascensor.

Mientras se iba acercando al lugar dónde había quedado con Aaron, le vio llegar y hablar por su móvil. Cuando casi estaba a su altura, él se giró y la miró, despidiéndose de su interlocutor y cortando la llamada.

- ¡Eh! Ya está aquí – dijo Aaron acercándose – me alegro mucho de verte.

- ¿Todo ha ido bien? – preguntó ella dándole un abrazo.

- ¡Más que perfecto! – dijo él haciéndola girar en el aire – Aiden está bien, sólo fue un susto.

- ¡Basta ya! ¡Bájame al suelo! – pidió riendo.

Él la dejó en el suelo y ella le rodeó el cuello con sus brazos.

- Creo que tienes que darme muchas explicaciones señor embustero – le dijo sonriendo.

Aaron aprovecho ese momento para darle un rápido beso en los labios, Katherine le separó regañándole.

- No vuelvas a hacer eso.

- Lo siento, no pude resistirlo. Ha sido el último de mi vida, lo prometo – le dijo mientras rodeaba sus hombros y comenzaban a andar - ¿Qué tal si te doy esas explicaciones con un par de cervezas?

- Creo que vas a tener que pagar más de un par de cervezas si quieres que te perdone.

- ¿Me harás pagar la cena? – preguntó riendo.

- ¿Y que te creías? – contestó ella con una carcajada.

Siguieron andando hacía el restaurante, ajenos a un par de hombres que se cruzaron con ellos y les observaban en silencio.

/../

Nueva York. Bufete de abogados Keker & Skadden.


Jim asentía a su interlocutor telefónico.

- Está bien. Contad conmigo. Lo haré así, tengo unos días libres y aprovecharé para hacerlo… Bien Martha… saluda a Alexis de mi parte.

Jim depositó el auricular y consultó su agenda, encontró tres días libres de clientes y se dispuso a rellenar la solicitud de días libres. Él sería el primero en visitar a su hija en Washington, y lo haría sin previo aviso.

Esperaba que no le asignasen un caso y no estuviese en la ciudad, aunque como ella le había dicho eso no era del todo habitual y solía ocupar su tiempo en informes y en revisar casos no resueltos para aportar otros puntos de vista que aportasen algo de luz y poder desvelar los misterios.

Jim pensó por un momento que si su hija se enteraba en algún momento del esfuerzo que entre todos sus amigos estaban haciendo por ellos dos, posiblemente montaría en cólera y conociéndola, mantendría durante algún tiempo su enfado.

Jim no tardó en recibir la contestación a su petición, tenía luz verde para tomarse esos días. Entró en la web de American Airlines y reservó los vuelos.

- Es por tu bien Katie – se dijo en voz alta – porque mereces ser feliz hija…

/../

G R A C I A S por leer hasta aquí. Espero no defraudar a nadie.

Intentaré subir el siguiente el próximo lunes, aunque espero que me perdonéis si no lo consigo.

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por choleck el Lun Ago 12, 2013 9:59 am

Pobre Richard, viendola reirse con otro habra pensado lo que no es.
Como cada lunes, gracias por esta fantastica historia

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Beckett_Castle_Alba el Lun Ago 12, 2013 10:02 am

Antes de comentar el capítulo, gracias por ese guiño Ana. Me ha sorprendido el motivo por el que te has acordado de mi, no me imaginaba que fuese a aparecer en esta historia.

Cuando he leído Lance Sweets he tenido que rebobinar para ver si había leído bien. La verdad es que me esperaba cualquier otra aparición antes que la de él, pero me encanta, le da un punto divertido a la historia sobre todo ahora que Beckett lo acaba de conocer y le parece un crío con el que le cuesta sentirme cómoda. Me has hecho sonreír al recordar justamente esa misma escena pero en Bones y con Booth. Bueno, que me voy del tema. Me gusta mucho la idea de que Sweets vaya a ser el nuevo psicólogo de Beckett. Es un hombre al que no se le escapa un detalle y creo que puede ayudar mucho a Beckett, y no solo en el terreno profesional.

Me gusta como has comenzado el capítulo con Gates, humanizándola un poco más, que todos la tenemos como la eterna dama de hierro pero para mi que Gates es solo fachada y detrás hay una gran mujer.

La parte de Richard me tiene ganada. Ese halo de misterio que se crea alrededor de Alexender, de su vida y de todo lo que le rodea me gusta muchísimo y me alegra que le des una parte importante en el fic. Me hace gracia lo que le cuesta a Castle confiar en su padre, cuando al fin y al cabo fue él quien decidió seguirlo. Lo que me sorprende es la seguridad con la que Alexander asegura que Martha lo aceptará. ¿Cómo está tan seguro? Parece que esté en la mente de toda su familia... Ya sé que es de la CIA y que tiene muchos contactos y acceso a muchas cosas, ¿pero como conoce tanto y tan bien lo que cada miembro de su familia piensa o siente?... Me intriga.

La parte del "amigo" de Kate... Que quieres que te diga, a mi desde el anterior capítulo Aaron dejó de parecer el buen hombre que creí que era. Y lo que es peor, sigue jugando como si no tuviese una familia. Si yo fuera Kate, iba a necesitar más que pagarme una cena para que lo perdonara. No se puede jugar así con los sentimientos de los demás.

Y Jim... No me extraña que sea él el primero que vaya a verla. Es su padre, la persona que mejor la conoce y en quien confía más Beckett. Me pregunto que habrá Martha... Desde luego, viniendo de ella se puede esperar de todo.

Gracias por este estupendo capítulo. Y no te preocupes si la próxima semana no puedes subir el lunes. Estaremos esperando pacientemente, al menos yo.
Besos.

______________________




Castlet: What happens if you don’t like what you see?
Beckett: What happens if you don’t let me look?

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Yaye el Lun Ago 12, 2013 11:55 am

Wow, un gran capítulo. Me gusta ver como ninguno de sus amig@s se rinden y hacen cualquier tipo de planes para que sebjunren de una vez y sean felices.

A la espera del próximo.

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Ethan3 el Lun Ago 12, 2013 8:49 pm

gran capitulo como siempre, es un placer leerte cada lunes! no me gustan los lunes, pero desde que empezaste a escribir ya me gustan un poquito mas! enhorabuenaa

saludosss Very Happy

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Aitana el Mar Ago 13, 2013 3:13 am

Increíble el capítulo e increíble la historia. Me tiene super enganchada. 
Cuando Castle ve a Kate y a Aaron... mi corazonzito se ha roto... Big Crying Big Crying Big Crying 
Me gusta mucho el padre de Castle y todo el misterio que le rodea... tengo muchas ganas de seguir conociendo al personaje. 
Pues nada, a esperar al proximo lunes para ver como sigue esta magnífica historia... ¡Un beso! Kiss

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Kynu el Mar Ago 13, 2013 11:55 am

Aunque tarde, aquí estoy para un capítulo más darte la enhorabuena Ana Wink

Hoy soy mujer de pocas palabras, pero te destaco a un Hunt un poco más hombre, un poco más romántico, un poco más él... la forma en cómo se ha llevado a Rick ha sido la correcta, no esperaba menos de ti.

La parte de Kate en una "doble visión" me ha gustado.

Un saludo

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por SaraS17 el Lun Ago 19, 2013 4:56 am

¡Si que tiene que estar cambiando Rick con su nuevo look para que Kate no se fije en él ni lo reconozca! jajajaja Genial el capi Ana, con muchas ganas de leer el próximo ;D

Me gusta la idea disparatada de Victoria, menuda vuelta sólo para traer a Kate de vuelta y conseguir que Rick y ella se reencuentren, a ver si hay suerte y consigue el visto bueno de sus superiores, ya me imagino lo contenta que se pondría la tropa Razz

Genial como Hunt está haciendo desaparecer a Rick, tengo curiosidad por saber cual será el nombre de su nueva identidad. Y por fin vamos viendo poco a poco el lado más humano de su padre, ya sabemos más cosas de él y sabemos cuales son sus intenciones para el futuro, esperemos que logro ser feliz con Martha, ambos lo merecen después de su historia.

La visita de Kate al psicólogo muy buena, ya me la imagino toda mosqueada por tener que ir, por las preguntas de Lance y por tener que volver para la semana, ¡con lo poco que le gusta! jajajaja

Lo dicho, un gran capítulo, a ver que pasa en el de hoy Kiss

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Kynu el Lun Ago 19, 2013 3:43 pm

Aviso por aquí también, pero imagino que ya lo habréis leído del tema de meln que puse.

Ana (Anver) publicara a lo largo de la semana.

Un saludo

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por choleck el Mar Ago 20, 2013 2:15 am

Si, gracias Kynu, eres muy atenta.
esperaremos

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Anver el Miér Ago 21, 2013 7:55 am

Gracias a todos los que seguís leyendo esta historia.

Millones de gracias por vuestros comentarios, son muy, pero que muy estimulantes.

A todos los que habéis estado esperando desde el lunes, que sepáis que no hay nada que pueda agradecer más que saber que lo habéis estado haciendo. Gracias por vuestra paciencia, es muy gratificante saber que os sigue interesando.

Apenas tengo tiempo libre y se hace muy cuesta arriba seguir escribiendo, tan sólo la perseverancia de quienes me animan y apoyan hace que no abandone y siga con el reto. Por delante ya sólo quedan cuatro capítulos, cuatro lunes más. ¿De verdad os está gustando esta historia o debería terminarla ya sin esperar cuatro capítulos más?

Ana, Alba, Estrella, Sil... vuestro... al fin y al cabo sois quienes me incordiáis para que siga, que menos ¿no?


*********************

CAPITULO 14. PLANES.

Dos meses más tarde, Jueves, 14 de Noviembre de 2014.


Alexis le había pedido a Katherine que les dejase alojarse en su casa, con la excusa de hacer un pequeño viaje de varios días para visitar museos de la fundación Smithsonian y poder realizar así un supuesto trabajo que necesitaba para su clase. PJ, su nuevo novio, la acompañaba en su visita, pues él no conocía la ciudad. Evidentemente, todo era un montaje de la tropa para que Alexis visitase a Katherine.

Katherine aceptó a la primera, echaba de menos a la pelirroja y pese a que contaba con algunos amigos de su trabajo, que la visitasen desde Nueva York siempre llenaba de alegría su maltrecho corazón. Y es que Katherine, pese a que finalmente decidió llamar a Richard, lo hizo tal y como él la había dicho, demasiado tarde, y el escritor tenía apagado su móvil. Más tarde se enteró por Martha que se había marchado del país indefinidamente siguiendo una pista de su padre con la intención de conocerle.

Eso al menos mantuvo su esperanza, pues pensaba que el escritor había cambiado de teléfono para que ella no le localizase. No obstante no dejaba de estar preocupada por él, y aunque Martha le aseguraba que estaba bien, Katherine, indagando en las llamadas de Martha y Alexis, no encontraba ninguna pista que le indicase que el escritor se ponía en contacto con ellas por ese medio.

Durante los dos últimos meses, Katherine había tenido visitas de su padre, de Lanie y Javier, de Martha y hasta una visita muy fugaz de Victoria Gates que acudía a una reunión de mandos de policía… supuestamente. Kevin y Jenny no la habían visitado aún, aunque el rubio, cada vez que hablaba con ella, le comentaba que no podían hacerlo debido a las molestias por el embarazo que estaba sufriendo Jenny. Ninguno había conseguido convencerla para que abandonase Washington y volviese a Nueva York.

Jim había intentado hacerlo, alegando que desde que ella se había marchado aún se sentía mucho más sólo que antes, y que pese a que cuando ella vivía en Nueva York, tampoco se veían demasiado, al menos sabía que estaba a una llamada y media hora de poder disfrutar de su presencia. Había sido muy duro para ella despedirse de él en el aeropuerto después de saber lo sólo que le había dejado. En ese mismo instante dudó durante toda la tarde y pensó en hacerle caso, buscar un buen abogado y abandonar la agencia. Su padre había intentado convencerla alegando que no todo estaba perdido y que podían intentar cancelar el contrato. Lloró amargamente al pensar en lo que le había confesado, visitaba cada dos por tres la tumba de su madre intentando únicamente encontrar algo de “compañía”. Pero finalmente su lado más racional volvió a ganar la batalla y después de unos días su decisión de seguir hasta cumplir con el contrato se hizo firme, aunque tenía presente la pena de su padre.

Martha por su parte, le había contado lo destrozado que estaba Richard con su vuelta a Washington y lo mucho que estaba sufriendo ella como madre al verle así. Evidentemente exageró todo lo que pudo. La pidió que sopesase la idea de volver a Nueva York, y cuando se despedían en el aeropuerto, la actriz, en ese momento y sin fingir un ápice, confesó que desde el mismo día que Richard y ella habían acudido a una gala benéfica de incógnito y Martha le había prestado una de sus joyas, la había considerado como la más firme candidata a convertirse en la hija que no tenía y que pasase lo que pasase, siempre la estimaría como a tal. La noche que Martha se marchó, lloró hasta quedarse dormida pensando en él y en la familia que estaba dejando de lado. Por dos veces cogió el teléfono para llamar al abogado que le había recomendado su padre, pero finalmente el sueño pudo con ella.

Lanie y Javier también insistieron bastante para que reconsiderase su decisión y volviese a Nueva York. La forense intentó hacerle comprender que elegir el trabajo antes que al escritor era el mayor error que había cometido desde que la conocía y que así, negándose la felicidad no honraba en absoluto la memoria de su madre

Javier le recordó como se había sentido ella cuando Will Sorenson eligió ir a Boston a trabajar antes que continuar con su relación e intentó molestarla un poco metiéndose con los federales como lo hacían antes, cuando aparecían en mitad de sus casos para arrebatárselos y no dejarles intervenir salvo para hacer el trabajo más sucio. Le preguntó que había conseguido Sorensen en aquellos seis años y Katherine no supo que contestar. Era cierto, su ex no había conseguido más que ser un agente especial, sin subir de rango pese a que no paraba de viajar y sacrificarse, incluso ella sabia que ahora él trabajaba en Europa.  Javier le hizo recapacitar, al menos en la NYPD tenía una carrera encaminada y podía seguir subiendo de categoría, pero en el FBI acababa de empezar de cero.

Y ahora el turno de Alexis.

La tropa esperaba que la visita de Alexis removiese a Katherine. La pelirroja había ensayado su papel alentada por su abuela, que la corregía y la adiestró en el noble arte de soltar unas lagrimillas en el momento adecuado. Al principio a la chica le costó, pero en cuanto Martha se puso seria con ella, consiguió llorar en cualquier momento que se lo propusiese.

Por su parte, de Richard y Alexander poco sabía nadie, salvo que estaban bien, puesto que Martha recibía cada Lunes puntualmente un ramo de diecisiete rosas. Katherine se había desesperado buscando señales del móvil de Richard, el seguimiento por GPS le había situado en la interestatal 95 en dirección a Washington, parando durante varias horas en un pequeño pueblo de Delaware llamado Christiana y después volviendo sobre sus pasos con paradas en Philadelphia, Newark, Nueva York, Boston para finalmente desaparecer la señal en Newport, una localidad fronteriza con Canadá y muy cerca de Montreal. Allí había perdido el rastro, el teléfono había sido apagado y no se había vuelto a encender. No pudo averiguar si Richard había salido del país por avión, en ninguna compañía aérea se había hecho reserva a su nombre. ¿Estaría en Canadá?

El plan de Alexander con respecto al móvil de Richard había funcionado. Lo había dejado caer en Christiana, sabiendo que cualquiera podría recogerlo y seguir su camino por cualquier parte del país. Sabía que nadie podría hacer llamadas desde ese terminal, pues había utilizado sus contactos para bloquear las llamadas tanto entrantes como salientes, y cuando consideró oportuno dio la orden para que lo bloqueasen inutilizándolo definitivamente.

Los planes que Gates tenía para Katherine poco a poco estaban dando su fruto, había tenido reuniones, primero con el Jefe de la Policía, que habló con el Alcalde Weldon y este a su vez con el gobernador y finalmente el FBI estaba estudiando la propuesta, por eso Gates había acudido a Washington. Ella era la única que no la había pedido que reconsiderase su decisión y volviese a Nueva York. No lo iba a hacer hasta que tuviese todo atado y la agente no tuviese ninguna excusa para aceptar volver.

Katherine seguía visitando con periodicidad a Lance Sweets, incluso había llegado a hacer amistad con él, tanto que en ocasiones, en vez de en su despacho, ambos salían a desayunar en la hora de su terapia a una cafetería cercana llamada Royal Dinner, dónde en una ocasión el psicólogo le presentó a los que denominó como sus compañeros de campo, un grupo bastante curioso, formado por un agente del FBI, una antropóloga forense, una pintora experta en tecnología y un doctor en botánica, geografía y entomología. Katherine se preguntó que clase de asociación formaban personas tan dispares, incluyendo al psicólogo y a una forense que faltaba en el grupo por estar de vacaciones. Pero cuando Sweets le contó alguno de los casos que habían resuelto entre todos y la manera en la que lo habían conseguido, deseó formar parte de aquella sociedad en vez de realizar el aburrido trabajo de velar por los asuntos turbios de los políticos que le habían asignado.

Aunque para ella aquellas visitas a Sweets seguían sin aportarle nada nuevo,  merecían la pena por el hecho de poder desahogarse con alguien sobre su frustrada relación amorosa con el famoso escritor Richard Castle, al que no quitaba de su cabeza ni un solo momento.

Cada vez que veía en la televisión una entrevista a Richard, intentaba obtener pistas sobre el paradero del mismo, pero era imposible. Todas conducían a la nada. Las entrevistas habían sido grabadas antes de que el escritor abandonase Nueva York y emitidas como si fuesen en directo en distintos programas y momentos. Con las radiofónicas pasaba igual, habían sido hechas por teléfono, sin que Katherine pudiese averiguar la localización de escritor. Seguía la evolución de sus ventas. Su último libro había sido todo un éxito, y aunque ella había leído gran parte del mismo, no pudo evitar comprarlo para satisfacer su curiosidad en cuanto a la dedicatoria del mismo, esperando secretamente que la misma estuviese dirigida a ella. Pero se llevó una gran decepción.

“A mis amigos de Costa Rica, Leo, Miguel y Rox,  por enseñarme a valorar el planeta y el significado de ser libre”

Tuvo que traducir la dedicatoria, pues Richard la había escrito en español. Supuso que Rox sería la mujer con la que él había confesado había tenido una relación. Su curiosidad la llevó hasta averiguar de quien se trataba e incluso pudo ver fotografías de ella en la página web del parque nacional en el que trabajaba. Había sentido celos al ver varias de las fotos de aquella página en las que aparecían ambos juntos y esperaba que Richard no estuviese en Costa Rica con ella.

/../

Grozni. Chechenia.


Richard se frotaba las manos enfundadas en unas manoplas de piel, intentando calentarlas. Alexander se había reído de él asegurándole que aún no hacía frío. Las temperaturas en Enero solían estar todo el día bajo cero, y en ese momento los cinco grados Celsius eran más que soportables.

Ambos estaban sentados dentro de un viejo Lada 110 de color blanco. Richard pensó que aquel era el coche más basto, simple y destartalado en el que había estado nunca, y eso pese a que Alexander solía utilizar todo tipo de viejos trastos en sus movimientos.

En aquellos dos meses junto a su padre había aprendido a camuflarse entre la población local. Cada vez que llegaban a un sitio nuevo, lo hacían sin más ropa que la puesta y acudían a los lugares más baratos para comprar la ropa más simple y común, usaban los trasportes públicos y en caso de tener un coche, era el más vendido en el país.

Miró su reflejo en el cristal del coche. Se había acostumbrado a su nueva imagen. Barba y pelo oscuros salpicados de zonas grisáceas y perfectamente cortados y cuidados. De eso se encargaba Alexander cada cierto tiempo, de recortar y teñir su pelo, barba y cejas. En ocasiones usaba unas pequeñas gafas redondas, sin ningún tipo de graduación. Pero solía dejarlas olvidadas.

Quizás porque en esa parte de Europa nadie se interesaba por sus libros, o quizás porque estaba bien camuflado, nadie le había reconocido por ninguno de los países del este de Europa en los que habían estado.

A Richard no le gustaba Grozni. Era una ciudad nueva y moderna, levantada de nuevo de las ruinas en las que quedó después de la guerra y con financiación directa del Kremlin. Alexander le había dicho que desaparecerían de allí en un par de días y ya llevaban estancados una semana.

Y Grozni no le gustaba no sólo por el hecho de que hiciese frío, porque sabía que cualquier otro destino sería parecido, si no porque se sentía intimidado. De todos los lugares en los que había estado, Grozni, que en ruso significa terrible, era en la que más falto de libertad y seguridad se había encontrado. El presidente de Chechenia estaba obligando a la población a convertirse al Islam. Todas las niñas y mujeres  por ley deben cubrir su cabeza con un pañuelo o no pueden acceder a edificios oficiales. La ciudad tiene un horario especial de venta de alcohol reducido a dos únicas horas al día. Los periodistas no tienen libertad de movimiento y los grupos extranjeros son guiados por personal del gobierno.

-          ¿Qué ocurre Richard? – le preguntó Alexander después de un rato observándole.

-          No me gusta esta ciudad. Me siento atado.

-          Pues imagínate a ellas – le dijo el agente señalando con la cabeza a un grupo de adolescentes.

-          Yo no podría permitir a Alexis vivir aquí.

-          Ellas han nacido aquí, no conocen otra forma de vida, son sus costumbres, al igual que para Alexis la suya es la libertad de hacer lo que quiera.

Richard no contestó. Se perdió en los recuerdos de su familia y de Katherine. Apenas faltaban dos semanas para el día de acción de gracias y este sería el primero que pasaría alejado de ellas, aunque sería el primero que pasase con su padre, si es que él celebraba acción de gracias, claro.

Su corazón sintió una punzada de dolor al pensar en ella. Si no la hubiesen ofrecido aquel trabajo y toda su vida se hubiese ido al garete, el pavo de acción de gracias de su casa ese año, habría sido más grande, pues tendría dos nuevos integrantes para darle cuenta, Jim y Katherine.

Sin darse cuenta lanzó un suspiro.

-          Nos iremos de aquí en unas horas.

-          Genial, cuando quiera salir de este coche estaré congelado – dijo sin mirarle.

-          Me refiero a Grozni. Nos iremos en unas horas.

Richard giró su cabeza para mirarle.

-          ¿Lo dices en serio? – le dijo con ilusión.

-          Nuestro hombre viaja al sur de Europa – le dijo desconectando el pequeño equipo de sonido y arrancando el coche – tenemos que volver al piso.

-          ¿Al sur de Europa? – preguntó un alegre Richard -  No me lo digas, Marsella, Cannes… ¿O quizás San Remo? o  mucho mejor… ¿Mónaco?

Alexander le miró sonriendo. La vida de millonario que llevaba le obligaba a ser tan sibarita y buscar lujos y calidad de vida.

-          Me temo que nuestro destino no es tan exclusivo – le dijo – pero puedo garantizarte que te sobrará la ropa.

-          Vamos… dime dónde iremos…

Richard había aprendido a respetar los silencios de su padre. Si este no quería hablar, era mejor no insistirle y dejarse llevar.

Volvieron al pequeño apartamento y después de que Alexander se pusiese en contacto con sus superiores por una vía segura, imprimió unos localizadores de billetes de avión y los metió en su mochila junto a un fajo de euros y los guardó cuidadosamente en el bolsillo secreto de la misma. Después hizo lo mismo con la mochila de Richard y se la entregó.

Richard se había acostumbrado a aquello. Si alguien abría su mochila, únicamente encontraría un par de revistas locales, una botella de agua vacía, una chocolatina, una caja de aspirinas y pañuelos de papel.

Alexander buscó los pasaportes Ucranianos con los que habían entrado a Chechenia en la caja fuerte de dónde había sacado el dinero, guardó la pistola, el reloj de fabricación rusa que le había prestado a Richard y la documentación que habían utilizado en esos días convertidos  en ciudadanos rusos y cerró la caja, activando el código de seguridad que en caso de manipulación, haría que esta saltase por los aires destruyendo su contenido.

-          Ponte el sonotone – le dijo a Richard entregándoselo, era su excusa si alguien le interrogaba, era sordo y el aparato no funcionaba bien.

Un par de horas después, ya en el aeropuerto de Grozni, Richard con cara de sorpresa interrogó con la mirada a Alexander que le ignoró.

-          ¿Ankara? – preguntó Richard al fin cuando nadie podía oírles - ¿Bromeas? ¿Eso es el sur de Europa?

-          Es tan sólo una escala para cambiar de identidad – le aclaró algo molesto.

Richard se sintió más seguro en suelo turco, y mucho más cuando Alexander comenzó a hablarle sin disimulo y sacó de su bolsillo dos pasaportes ingleses y dos billetes de avión.

-          ¿Puedo preguntar como han llegado hasta ti?

-          Puedes… pero no voy a darte detalles. Me los ha entregado otro agente.

-          Esta bien… ¿Y ahora dónde vamos? – preguntó soplando.

-          Ve a ese aseo y entra en el reservado de minusválidos – le dijo –  junto a la papelera hay una bolsa negra, cámbiate de ropa, deja la que llevas en la bolsa en el mismo sitio y espera sentado en esa cafetería.

Richard no preguntó, hizo lo que le había mandado. Un pantalón vaquero, una camisa blanca, zapatos y una cazadora de cuero negro. Todo de su talla. Metió la horrible ropa que llevaba puesta en la bolsa, se colgó la mochila y salió del baño para sentarse en la cafetería. Instantes después Alexander, también con otra ropa, se sentaba a su lado.

-          ¿Puedo ya saber a dónde vamos? – preguntó mientras tomaba un sorbo de café.

-          Torrevieja.

-          ¿Y eso dónde esta? – dijo molesto.

-          En el sur de España.

-          ¿Allí ha ido nuestro hombre? – preguntó desilusionado por el destino.

-          La zona está tomada por la mafia chechena, tráfico de drogas, prostitución… Siento mucho no ser 007 y llevar esa vida de lujo y fiestas que tu esperabas – le dijo sonriendo.

-          Pensaba que tu objetivo era el terrorismo…

-          La policía española y la interpol han detectado conexiones, de allí sale el dinero con el que se nutren algunos grupos.

-          Y también hablas español – le dijo el escritor en ese idioma con un marcado acento y después de pensarlo un buen rato.

Alexander se limitó a sonreírle.

-          También he tenido misiones en Sudamérica.

Richard se acomodó en el asiento del avión que les llevaría hasta Madrid. A los quince minutos de despegar, el escritor se quedó profundamente dormido. Durante su estancia en Grozni apenas había conseguido dormir.

-          ¡Richard! Despierta – le dijo Alexander zarandeándole.

-          ¿Ya hemos llegado? – preguntó el escritor mirando por la ventanilla y viendo únicamente el mar.

-          Estabas de nuevo llamándola a todo grito.

-          Lo siento.

-          ¿Sigues sin querer hablar de ella?

Richard apoyó la cabeza en el asiento y comenzó a hablar sin dejar de mirar la salida del aire acondicionado.

-          No podía imaginar que tenía a alguien en Washington – admitió – se lo pregunté y me dijo que no. Me dijo que me quería…

-          Y no puedes olvidarlo… - aseguró el agente.

-          Imposible cuando se ama – dijo girándose para mirarle.

-          Lo sé.

-          La he perdido.

-          No has hablado con ella desde entonces, no puedes darlo por hecho.

-          Tú también la viste besando a ese tipo.

-          A lo mejor estaba en una misión de incógnito.

Richard le miró con intensidad.

-          Creo que acabo de descubrir de quién he heredado mis locas teorías sobre la vida.

Alexander comenzó a reír ante tal ocurrencia.

-          He visto a tu madre besar a otros e incluso casarse con ellos… pero sé que únicamente me ama a mí – dijo muy serio.

-          Me sorprende esa seguridad tuya en mi madre, creo que no la conoces.

-          Me parece que quien no la conoce en absoluto eres tú, muchacho.

Richard guardó silencio. Él también quería que ese beso entre Katherine y aquel tipo hubiese sido fingido.

Otra vez se le abría una brecha dentro del cuerpo, un dolor que le partía en dos pese al tiempo que había pasado. No iba a olvidarla jamás. No podía. No sabía vivir sin su presencia.


Aeropuerto Ronald Reagan. Washington.


Una risueña pelirroja se abrazaba con fuerza a Katherine. Aunque habían hablado en varias ocasiones por teléfono, no se veían desde el día que ella se marchó de su casa tras discutir con su padre.

-          Él es PJ – le dijo haciéndose a un lado para presentarle al chico.

-          Me alegra conocerla al fin – dijo el chico tendiéndole la mano – Alexis no para de hablar de usted.

-          ¿Usted? – le dijo ella respondiendo al saludo – Tutéame por favor.

Durante el trayecto desde el aeropuerto a la casa de Katherine, Alexis no paró de contestar a las preguntas que la agente le hacía sobre sus estudios. La joven estaba muy ilusionada con el comienzo de su segundo año en la universidad. PJ sentado en el asiento de atrás, se mantenía en absoluto silencio.

-          ¿Sabes que tu padre me mataría si se enterase de eso no? – le dijo a Alexis.

-          Para eso tendría que aparecer, llevo dos meses sin verle – contestó apenada.

Katherine no supo que contestar. Sabía que la culpa de que la chica no viese a su padre era de ella. Le podía haber dicho tantas cosas que no le dijo… Volvió de sus pensamientos y sacudió la cabeza.

-          Espero que para cuando aparezca no se te ocurra decirle ni siquiera que me lo has propuesto – dijo al fin Katherine – si se entera que os dejo dormir en la misma cama…

-          ¡Oh vamos Katherine! Ya es suficiente con molestarte ocupando la habitación de invitados para ocupar también tu salón y el sofá. Además, no voy a hacer nada que no haya hecho antes y…

-          Vale Alexis – dijo levantando la mano – no necesito saber más.

-          Papá no se enterará – aseguró.

-          Si va a resultar problemático para ambas, dormiré en el sofá – intervino PJ.

Katherine les miró y les entendió. Estaban enamorados. Ella soñaba cada noche con estar entre los brazos de Richard, de dormirse a su lado y despertarse envuelta en su aroma, simplemente eso, no era necesario ningún contacto sexual, tan sólo quería sentirse amada y protegida, y nada mejor que hacerlo que con él durmiendo a su lado. Se perdió por un momento en esas sensaciones y comprendió que ambos jóvenes no habían ido hasta allí buscando un sitio donde acostarse, lo único que querían era estar juntos.

-          Está bien – claudicó –  pero no se enterará.

-          No – dijo la pelirroja sonriendo.

-          Estaré en la habitación de enfrente, por si necesitáis algo – les dijo – buenas noches.

-          Buenas noches – contestaron al unísono.

-          Katherine, gracias – le dijo mientras la agente salía de la habitación de invitados haciendo un gesto con su mano.

Alexis se giró para mirar a PJ y le guiñó el ojo. Todo iba bien. El plan también consistía en mostrarle a Katherine lo enamorados que estaban, intentando así darle un punto de envidia y hacerla recapacitar sobre lo que estaba perdiendo por no estar junto Richard.

Unas horas después Katherine tenía una de sus habituales pesadillas. Su mundo se desmoronaba y Richard desaparecía entre la niebla de Central Park sin atender a sus súplicas para que no la dejase allí sola.

Alexis se acercó corriendo hasta su cama y comenzó a zarandearla para despertarla y que dejase de gritar y llorar.

-          Era un sueño – le dijo en cuanto vio como abría los ojos.

-          Siento haberte despertado.

-          Llamabas a papá.

Katherine asintió en silencio incorporándose para beber agua de una botellita que tenía sobre la mesa junto a la cama.

-          Le pedías que no se marchase.

-          Alexis…

-          No os entiendo a ninguno de los dos – confesó la chica – no comprendo porqué seguís empeñados en haceros esto, tú le llamas por la noche y él huye porque no puede estar sin ti…

-          Es complicado.

-          ¿Sabes? Lo complicado es entender porque voy a pasar el peor día de Acción de gracias de mi vida – dijo algo enfadada – y seguramente también las peores Navidades, no sé nada de papá, la abuela sabe que está bien, pero nada más y ¿Sabes? me parece muy injusto que con vuestra cabezonería la abuela y yo tengamos que pasarlo tan mal.

-          Alexis, lo siento… yo…

En ese momento la chica comenzó a llorar amargamente y después de unos instantes Katherine la abrazó.

-          Lo siento mucho Alexis, nunca imaginé que podría desaparecer por mi culpa, no sé que debo hacer para intentar compensarte…

-          No quiero pasar Acción de gracias llorando – dijo la pelirroja entre hipos – ni las Navidades, sólo de pensarlo… y él no va a venir, ya le conoces, lleva años celebrando Halloween y este año fue el peor que he vivido sin él.

-          Intenté llamarle pero su móvil…

-          Lo tiene desconectado desde que se marcho.  Le echo mucho de menos y quiero que vuelva…

-          No puedo hacer nada, he intentado localizarle pero…

-          No es justo Katherine…

-          Se me ocurre una cosa… ¿Qué te parece si mi padre y yo cenamos con vosotras? No seremos tan divertidos como él, pero…

-          ¿Haríais eso? – preguntó separándose de ella para mirarla ilusionada.

La agente asintió, pensando que a ella y a su padre también les vendría bien cambiar sus rutinas de trece años y disfrutar de un poco de compañía en esos días tan familiares. Sabía que le costaría un poco convencerle pero…

-          No será lo mismo pero…

-          Gracias Katherine – le dijo mientras volvía a abrazarla con fuerza.

-          Y ahora creo que deberíamos dormir, tengo que trabajar mañana.

-          Sí… sí… PJ y yo iremos a buscarte para cenar juntos…

-          Está bien, mañana lo hablamos. Ve a dormir.

Alexis volvió a su habitación y se metió en la cama intentando no despertar a su novio, pero este estaba despierto.

-          ¿Todo bien?

-          No podía haber ido mejor, no he tenido que convencerla, se ha ofrecido ella a ir a cenar en Acción de gracias con la abuela y conmigo – le dijo en un susurro.

El muchacho sonrió y abrazó a la pelirroja, parecía que los planes se cumplían.

Al día siguiente, antes de irse a trabajar, Katherine no pudo evitar asomarse a la puerta abierta de la habitación que ambos jóvenes compartían. Por un lado le alegraba que Alexis estuviese feliz, pero por otro, una punzada de envidia recorrió su cuerpo al ver a la pelirroja descansar sobre el torso de su novio, que la abrazaba rodeando su cintura y estrechándola la mano.

Katherine les dejó una nota en la cocina y salió de la casa limpiándose una lágrima. Era duro no poder estar con Richard. ¿Estaría él también echándola de menos?

Cuando llegó a su despacho comprobó que en su teléfono había un mensaje. El doctor Sweets la citaba para hablar con ella. Miró su reloj. ¿Porqué tan pronto? Dejó sus cosas y fue a ver al psicólogo.

-          Hola Sweets.

-          Pasa, Beckett, te estaba esperando – dijo señalándole la silla para que se sentase y ella notó seriedad en sus palabras.

-          ¿Ocurre algo?

-          Tengo que hablar contigo.

-          Bien, tú dirás.

Sweets la miró en silencio, para él no era fácil comunicar noticias así a los agentes y en pocas ocasiones había tenido que hacerlo.

-          Sabes que llevo un tiempo revisando tu situación, eso implica también el control de los resultados de los casos que llevas.

-          Entiendo.

-          Cuando te incorporaste a la agencia fue una sorpresa para todos tu grado de adaptación y la progresión que alcanzaste el primer mes. La cuestión es que, en las últimas semanas tu trabajo no ha rendido igual, dos de los casos asignados no han sido resueltos, sin embargo el compañero que se ha hecho cargo de ellos lo ha resuelto rápidamente…

-          Ya… ambos eran callejones sin salida, estudié los expedientes del agente Forbes y creo que ha tenido bastante suerte al encontrar las pistas que…

-          Katherine… Espero que sepas que a estas alturas tengo la certeza absoluta que no te gusta lo que estas haciendo, ni es el trabajo adecuado para ti. Mi opinión es que tu pasado está influyendo y no estás preparada para hacer esto.

-          Pero eso no es así, yo…

-          He hablado con Freedman – cortó el psicólogo – y está de acuerdo en rescindir tu contrato con el departamento que dirige y encontrar una nueva ubicación para ti.

Katherine abrió la boca queriendo decir algo, pero las palabras no acudían a su mente. En ningún momento esperaba oír lo que el psicólogo le estaba diciendo. Ella era una profesional cualificada con una experiencia de casi quince años, y poco menos que un niño, le estaba diciendo que no servía para el puesto asignado. Las lágrimas de rabia, impotencia y contrariedad comenzaron a brotar imparables por sus ojos.

Sweets, atento, le tendió una caja de pañuelos de papel.

-          No te estoy diciendo que no puedas desarrollar un trabajo en la agencia, pero no en ese departamento.

El psicólogo la observaba dejando que asimilase lo que le acababa de decir.

-          Considerándome amigo tuyo, creo deberías tomarlo como algo bueno.

-          ¿Algo bueno? Si fueses mi amigo no te alegrarías de que no sirva para hacer este trabajo.

-          Únicamente en este departamento. No en otros, no te equivoques. Tienes un historial envidiable.

-          Pero no para aquí.

-          Freedman buscará otro departamento, es tan sólo un traslado.

-          Un traslado no implica rescindir un contrato.

-          Sabes lo complicados que son los contratos, cada departamento gestiona los suyos, es sólo eso, nadie va a echarte de la agencia.

Katherine guardó silencio sopesando esa idea. Le rescindían el contrato y con el sus cláusulas. Eso abría una nueva posibilidad. Se levantó mirando a Sweets.

-          ¿Puedo marcharme ya?

-          En realidad no hemos terminado.

-          Yo creo que si. Si voy a dejar de trabajar, no veo porqué tengo que seguir en esta consulta.

-          No deberías tomártelo así.

-          Ya. Pero es mi vida y  creo que puedo tomármela como quiera – le dijo dándose la vuelta y encaminándose sonriente hacia la puerta.

-          Freedman quería verte al acabar la consulta.

-          Gracias – dijo mientras salía y cerraba la puerta.

Sweets se quedó pensativo durante unos segundos tras los cuales finalmente sonrió.

Katherine hizo caso omiso de la orden de ver a su jefe y se encaminó directa a su despacho. Cerró la puerta y cogió su móvil personal. Tenía que hacer varias llamadas, en primer lugar habló con Peter, el abogado amigo de su padre, con el que estuvo hablando durante más de treinta minutos.

Después buscó una de las fotos de Richard que guardaba en la memoria de su teléfono y la acarició sobre la pantalla, sonriendo. Tras unos segundos marcó un número que se sabía de memoria.

-          Necesito tu ayuda para encontrar a Richard…


/../

G R A C I A S por haber llegado hasta aquí. Como siempre, espero no defraudaros.

Los planes pueden ir tomando forma,  torciéndose, cruzándose, enderezándose de nuevo o fallando completamente... Todo un abanico de posibilidades. ¿Qué ocurrirá?  Espero poder tener el siguiente para el Lunes 26.

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Verispu el Miér Ago 21, 2013 9:02 am

Happy Clap K bonita historia ya quisiera que se reencuentren y aclaren las cosas ahhhhhhh Love

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por choleck el Miér Ago 21, 2013 10:05 am

Capítulo fantástico. Es tu historia, tú decides como y cuando terminarla, yo puedo decir y digo, que me encanta la narrativa, la trama, es genial y será así de principio a fin. Clap 

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Beckett_Castle_Alba el Miér Ago 21, 2013 10:58 am

Esperaba con muchas ganas que dejases el capítulo, Ana.
Respecto a tu pregunta, sabes cual es mi respuesta. No puedo ser objetiva con tus historias porque para mi son todas buenas. A mi no me gusta, no, me encanta. Pero la continuidad de ella la debes decidir tú, que al fin y al cabo eres la que la escribe.
Por cierto, gracias en la parte que me toca por la dedicatoria.

Paso a comentarte el capítulo.
Parece que los planes de toda "la tropa" van siguiendo el curso que planeaban. No pensé que fuese a ser tan fácil el minar la moral de Beckett, pero al final la unión de todos a conseguido que Beckett empezara a dudar sobre su elección de seguir en el FBI en lugar de quedarse con Castle.
Buena interpretación la de Alexis. Tiene una gran maestra, así que no podía ir mal.

Me ha encantado el detalle del Royal Dinner y de todo el equipo del Jeffersonian. Ha sido toda una sorpresa que de algún modo los hayas incluido en el capítulo.

La parte de Alexander y Richard me encanta. Y más aun el cambio de look de Castle. Me lo imagino con tu descripción y se me cae la baba jaja No sé por qué intuía que acabarían pasándose por España. Y yo me pregunto, ¿se quedará en acción de gracias en España? Ahora que los planes de la tropa han dados sus frutos y Beckett está deseando volver a Nueva York, debería haber algún modo de hacérselo saber a Castle...

Estaré esperando el próximo capítulo con ganas. Aunque no sé si estaré por aquí, seguiré leyéndote como de costumbre.
Besos.

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Yaye el Miér Ago 21, 2013 1:27 pm

Wow, menudo capítulo. Parece que los planes de sus ex-compañeros y amigos van dando sus frutos, espero que este pronto de vuelta en la12th

Espero con intriga la continuación por saber quien es el misterioso amigo de Kate que la ayudará a saber dónde puede haberse metido Rick, aunque lo veo difícil debido a tanto cambio de identidad, Jajajajaja.


Con respecto a la continuidad del fic, solo decirte que a mí me encanta, pero sólo tú puedes decidir cuando acabarlo, ya que eres la escritora. Ánimo.


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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por colombianita el Miér Ago 21, 2013 2:01 pm

Cada vez pinta mejor esta historia, y claro que seguiremos aquí hasta el final.
Hasta la próxima semana!!!!

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Kynu el Miér Ago 21, 2013 5:04 pm

Me da igual que sen las 6 y este reventada.
He empezado a leer y ni podía parar .

Espléndido.
Gracias por la parte que me toca de ka dedicatoria, sabes que es todo un placer.

Y de nuevo me dejas con ganas de devorar otro capítulo.
La dueña de este proyecto eres tu y en definitivia decides si seguirlo o ni, pero en mi opinión no deberías.

Es una historia impresionante y realmente buena.

Mañana te dejaré un mejor comentario, de nuevo:gracias por deleitarnos con esto y por escribir.

Bss

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por Aitana el Jue Ago 22, 2013 3:05 am

La espera ha merecido muchísimo la pena Very Happy
Me encantan los planes de la tropa para lograr que Kate vuelva Laughing
Aunque me ha dado mucha pena lo del padre de Kate... lo de que se siente solo y eso Sad
Y esta vez ha sido el turno de Alexis... muy bueno eso de darle envidia con su novio, pobre Kate, se lo están haciendo pasar mal! Aunque todo sea porque luego vuelva con Castle.
La parte de Castle me ha encantado también, el pobre ahí congelandose en Rusia y ahora se viene pa' España Laughing 

Respecto a lo de continuar con el fic o no... yo te pediría que hicieras esos 4 capítulos más, si lo acabas todo en el siguiente por ejemplo, sería todo muy repentino, ¿no? Aunque si por mí fuera te pediría que hicieras otros quinietos capítulos más, para seguir disfrutando de este magnífico fic, pero la decisión final de continuarlo o no es solamente tuya, que eres la escritora Smile

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por stanathan_caskett el Vie Ago 23, 2013 12:08 pm

Estaaa geniiial . No se que tienes para escribir , tienes que tener un don o algo , porque me encanta como lo haces
Espero que puedas tener el próximo capii pronto

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Re: Volver a empezar. CAP 19. FINAL. (23/09/13)

Mensaje por SaraS17 el Dom Ago 25, 2013 5:58 am

No sé por dónde empezar a comentar. En primer lugar decir que sigues en tu línea, un gran capítulo.

Por partes. Las visitas a Kate parece que han dado resultado, ¡cuánto me alegro! Si de cada vez que iba alguien lo pasaba mal y se replanteaba todo, con la visita de Alexis, la conversación que tuvieron las dos y la rescisión de contrato, todo parece ponerse en orden y a punto para su regreso a NY, esperemos que así sea y los planes no se vayan al traste. ¿A quién habrá llamado para encontrar a Rick? Dudo mucho que pueda hacerlo dada su situación, pero bueno, ¡por lo menos lo intenta!

Y en cuanto a Rick, ¡se nos viene a España! jajaja Dos meses y no se termina de adaptar aún a la situación, esto de vivir sin lujos no es lo suyo, desde luego jajaja Pero bueno, no va tan mal la cosa, está conociendo a su padre y viviendo una nueva experiencia, igual dentro de poco hasta participa en las misiones jajajaja Y está más que claro que él tampoco consigue olvidarse de Kate, a ver si hace algo al respecto ahora que vuelve a tener esperanzas y confía en que ese beso fuese fingido...

A ver si mañana puedes subir ya, y sino toca esperar un poco más, pero bueno, merece la pena Very Happy ¡Besos!

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