(+18) Desde el umbral- CAPITULO XIX (ATENCIÓN!! ACTUALIZADO 30/11/16)

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Re: (+18) Desde el umbral- CAPITULO XIX (ATENCIÓN!! ACTUALIZADO 30/11/16)

Mensaje por nick_otina el Lun Nov 14, 2016 12:32 am

Por diosss Actualiza mas a menudo.
Me va a dar un infarto Boom

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Re: (+18) Desde el umbral- CAPITULO XIX (ATENCIÓN!! ACTUALIZADO 30/11/16)

Mensaje por BRIGITTEALWAYSBELIEVE el Sáb Nov 26, 2016 11:01 am

Mad Confused Crying or Very sad Crying Baby affraid affraid :affr:affraid: Crying Baby ya ha pasado un mes y siete dias desde la ultima actualizacion,se que es complicado a veces que las musas lleguen ,..pero por favooooooorrrrrrrrrrr actualizaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa Wink Wink Very Happy Oops Study Study Study Wink

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Re: (+18) Desde el umbral- CAPITULO XIX (ATENCIÓN!! ACTUALIZADO 30/11/16)

Mensaje por Solexite el Miér Nov 30, 2016 3:29 pm

Hola a tod@s! Antes que nada, miles de gracias por los comentarios a Ruth Maria; Alba_caskett; Claritacastillo; nick_otina y a BRIGITTEALWAYSBELIEVE. Ahora a lo urgente: acá les dejo el nuevo capi. Perdón por la demora y gracias por la enorme paciencia. Espero que les guste!!!


Capítulo XIX


Castle salió por la ventana y descendió como tiro por las escaleras de emergencia. En un principio pensó en irse de inmediato, pero algo en su interior le impidió arrancar su auto y permaneció dentro durante varios minutos. En su cabeza solo había lugar para recordar el increíble momento que acababa de interrumpir Royce ¿Cómo podía estar de novia con él? ¿Cómo podía ser que hubiese aparecido justo esta noche? - se preguntaba en un brote de celos, que por supuesto, nunca le confesaría a Beckett.  Hubiese deseado poder concluir lo que había empezado, pero la  suerte no estaba de su lado esa noche, pese a que le costaba aceptarlo. Tanto había esperado por volver a tenerla en sus brazos que aun se resistía a la idea de que esta velada la terminase con Mike en lugar de él.
La oportunidad había sido perfecta y probablemente no habría otra igual. La forma en la que se habían dado las cosas era inverosímil, habían pasado de ser Nikki Heat y Jameson Rook a ser nuevamente Kate Beckett y Rick Castle en segundos y de ahí en adelante ninguno de los había podido disimular  por más tiempo las ganas que se tenían el uno al otro.

El escritor no se había resignado aun a perder esa oportunidad, a pesar que le había dicho al irse que esto se había acabado. No lo sentía así en absoluto. Nada había terminado y él lo sabía. La caja de Pandora estaba abierta y ya no había vuelta atrás.  

Una sombra masculina salió del palier del edificio de Kate, sobresaltando al escritor, quien se hallaba inmerso en sus pensamientos. Castle observó con atención como se dirigía lentamente hacia la moto que estaba estacionada en la puerta. No tardó demasiado en ponerla en marcha y salir en dirección al auto. Al escritor ya no le quedaba duda: Michel Royce era el hombre que desaparecía con su moto en la oscura calle.  

No había estado adentro ni diez minutos. Lo había despachado en un santiamén, vaya a saber con qué pretexto.
Eso no importaba, lo que si importaba era la nueva oportunidad que se le presentaba a Castle para cerrar la noche como ambos se merecían después de tanto tiempo y en lo único que podía pensar era en encontrar una excusa para volver al departamento de la joven.

-¡El sombrero!- se dijo con una enorme sonrisa al verse en el retrovisor del auto. El haberse olvidado el fungi  sobre la heladera le venía como anillo al dedo, teniendo la excusa perfecta para regresar.

Ahora solo le restaba pensar cómo es que regresaría. Llamarla por teléfono o presentarse en su puerta parecía ser lo más lógico. La primera opción quedaba descartada por no tener su número agendado en su celular; y con la segunda opción  se arriesgaba a que la joven le entregase el sombrero sin darle oportunidad de entrar. No sabía qué era lo que sentía en este momento Kate y suponía que el haberla dejado pensar en lo que estaban haciendo le jugaría en contra. Después de todo, ambos sabían que terminar juntos esa noche era una verdadera locura, pero eso no le importaba. Estaba loco, cierto, completamente loco por ella, como siempre lo había estado y como al parecer, nunca más podría dejar de estarlo.  
                                                     

                                                                                            ***



UNOS MINUTOS ANTES…

-¡¿Qué diablos haces aquí, Mike?! ¿Estás loco?
-¡Loco por verte! ¡Te extrañé tanto!- respondió besando y abrazando a la joven en cuanto le permitió entrar.– ¿Estuviste bebiendo?- preguntó Royce al sentir el sabor a alcohol en su boca.
-Necesitaba un trago.  Día complicado…- explicó escuetamente.  
-Entiendo ¿Me convidas uno? Así podemos charlar de tu día…- sugirió mientras ingresaba al departamento.
-No creo que sea buena idea. No debiste venir y lo sabes, si alguien te ve aquí arriesgarás toda la operación.
-¿Y quién va a enterarse? ¡Más de media ciudad está sin luz!
-Sí, pero no sabemos cuándo puede regresar y eso lo hace muy peligroso.
-Será más divertido si hay peligro…- aseguró Mike mientras la tomaba por la cintura atrayéndola hacia él. –Me moría de ganas de verte ¿No me extrañaste ni un poquito?
-Sí, claro…sólo que aun estoy sorprendida por tu visita…- explicó rápidamente intentando disimular. Si había algo que no había hecho en este último tiempo había sido extrañarlo.
-Podrás mostrarme todo lo que me extrañaste mientras nos tomamos unas copas ¿Tienes hielo?
-Una cubitera  llena…- soltó con frustración recordando el acalorado momento que acababa de vivir con el escritor. –… pero no puedes quedarte y lo sabes muy bien. Si lo haces no sólo pondrás en riesgo la operación, si no también mi vida y la de Ryan.
-No lograré convencerte de quedarme unos minutos ¿Verdad?
-No. Además, me estaba por dar una ducha. Tuve un día agobiante… Pronto terminará todo esto y te compensaré ¡Te lo prometo!
-De acuerdo, me iré por donde vine. Y aunque me muera de ganas de quedarme contigo, sé que tienes razón. Lo último que quiero es arriesgar tu vida ¡Adiós preciosa!- dijo antes de darle un beso y desaparecer por la puerta.
Beckett cerró con llave y giró quedando apoyada de espaldas a la puerta. Llenó de aire sus pulmones y resopló largamente. Todo había pasado tan rápido que no le había dado tiempo a asimilarlo. Su cabeza, en este instante era un verdadero caos.


Necesitaba ducharse de inmediato. Todavía podía sentir a Castle en su piel, como si se hubiese tatuado en ella y debía quitárselo cuanto antes si quería aclarar sus ideas esa noche. No podría apagar su cabeza si no lograba apagar el fuego que había reavivado el escritor en su cuerpo.  Abrió la ducha y mientras se desvestía recordaba toda la secuencia que había protagonizado con Rick, provocando un nuevo ascenso en su temperatura corporal. Sacudió su cabeza desvaneciendo sus lujuriosos pensamientos y se metió en la ducha, fría por su puesto, ya que entre el calor de la noche sumado a su propio calor, le habrían impedido bajar la temperatura de su piel con un baño caliente.  

Mientras el agua refrescaba su cuerpo, meditaba sobre cómo había llegado a ese punto con el escritor y que era lo que pretendía él con todo eso ¿Un polvo y nada más? Por la forma en la que se había marchado, era lo más probable. Y eso hubiese sido lo más sensato, ya que para ser honesta, nada tendría que haber sucedido entre ellos. Lo que menos necesitaba en ese momento era una distracción y Castle había resultado ser más que una distracción, su talón de Aquiles. Lo había descubierto en el preciso instante en que lo tuvo a escasos centímetros de su oído preguntándole si quería que la desnude y ella no había logrado resistirse por más de diez segundos.

-¿Qué es lo que tiene ese desgraciado que no puedo evitar prenderme fuego cada vez que me toca?- se preguntaba frente al espejo mientras se desenredaba su largo cabello, luego de haberse colocado una tanga y su  corta bata de raso blanca como única vestimenta.    

Cuando salió del baño, no tenía ni pizca de sueño. Se encontraba más serena, pero dudaba poder conciliar el sueño y prefería estar sentada en la cocina antes que dar vueltas en su cama por lo que pensó que sería un buen momento para escuchar la grabación que contenía la tarjeta de memoria guardada en su bolso. Concentrarse en el trabajo le haría olvidar por un rato el episodio con Castle, pero primero necesitaba beber algo.  Buscó un vaso en la alacena para llenarlo con agua fresca, si es que todavía la jarra aguantaba el frio de la heladera.  Al acercarse su mirada se posó sobre el sombrero que descansaba sobre el refrigerador. No se había percatado que se lo había olvidado. Tuvo suerte de que Mike no lo viese cuando entró, de lo contrario tendría que haber inventado unas cuantas explicaciones.  
Mientras bebía el agua meditaba sobre el sombrero, que ahora giraba en sus manos. Podía olerse el perfume de su shampoo al acercarlo.
¿Podría haberlo dejado intencionalmente para regresar a buscarlo?- pensó por un instante. -¡Imposible! Me dejó bien en claro que esto estaba terminado. Además, sabiendo que Royce podría estar aquí ni siquiera lo hubiese intentado…- se dijo a sí misma mientras devolvía el sombrero donde estaba.  -Lo mejor será decirle mañana que se lo olvidó. Eso sí, debo ser discreta si no quiero que nadie se entere de que estuvo aquí.- analizó rápidamente, pero no estaba del todo convencida, por lo que meditó durante unos segundos sobre la situación: No podía llevarle el sombreo al bar, sólo avisarle que se lo había olvidado (aunque para estas alturas ya debería estar enterado), debiendo esperar a que lo pase a buscar; así que ¿Porqué no llamarlo ahora y avisarle por teléfono evitando levantar cualquier sospecha en el trabajo? Después de todo,  lo más sensato era comunicarse con él y arreglar como devolvérselo. Al menos de eso trataba de convencerse, sabiendo que la verdadera razón era tenerlo en frente otra vez esa noche y terminar lo que habían empezado; o mejor dicho a empezarlo de una vez por todas.  Al parecer, ni siquiera el trabajo podía lograr que el escritor desapareciese de su cabeza unos instantes, ya que no pudo pensar un minuto más sobre la grabación desde el momento que había divisado el sombrero.
No perdió más tiempo y buscó su celular. En pocos segundos el teléfono del escritor comenzaba a sonar.

-Hola. –respondió Castle rápidamente.
-Soy yo. Olvidaste tu sombrero en mi casa ¿Cómo te lo devuelvo?
-¡Vaya! ¡Parece que tu noche fue más corta de lo esperada! ¿Tu novio se fue temprano?
- ¿De qué diablos estás hablando?  
-Que si estuviese Royce en tu casa no me estarías llamando ¿O me equivoco?
-¡Eso no te incumbe! ¿Quieres tu sombrero de vuelta, sí o no?
-Sí y lo quiero ahora. Así que… ¿sugerencias?
-Puedo alcanzártelo donde tú me digas o…
-Espera un momento…
-¡Hola! ¿Estás ahí?... preguntó intrigada al no escuchar su voz por unos segundos.
-Aquí… En tu ventana.- respondió asomándose con una sonrisa, sobresaltando a la joven.
-¡¿Qué estás haciendo?! ¡No te dije que podías venir a buscarlo!- le reprochó mientras se cerraba más la bata.
-Hubiese regresado de todas formas. Por cierto,  no tienes que cubrirte por mí. Me encantas semidesnuda- respondió acercándose hasta donde estaba ella.
-Tu sombrero está arriba del refrigerador.- indicó algo nerviosa.
-No vine a buscar mi sombrero. Tengo de sobra.
-¿Y a que viniste Castle? - increpó sin dejar de mirarlo a los ojos.
-Vine a terminar lo que habíamos empezado.- afirmó con seguridad aproximándose lentamente hacia ella

Durante el transcurso de esa noche, Beckett  había intentado más de una vez comportarse como una verdadera policía, enfocándose  únicamente en su trabajo, pero no lo había conseguido en absoluto. En cambio, sucumbía sin remedio a la inmensa locura de dejarse llevar por sus deseos irrefrenables de acostarse con él, y ahora estando tan  cerca de su boca, sabía que absolutamente nada de este mundo podría evitarlo.  

-¿Terminar? Tú y yo ni siquiera empezamos…- dijo un segundo antes tomarle el rostro con ambas manos para besarlo con esas ganas  que la consumían.
Había deseado su regreso prácticamente desde que había cruzado la ventana para irse y ahora lo tenía nuevamente para disfrutarlo sin interrupciones. Sus manos rodearon la cintura del escritor para aferrarse a su camisa, tirándola hacia afuera de su pantalón. Rápidamente, sus dedos se dirigieron hasta sus botones a desabrocharlos con urgencia.  
-¿Ahora si se me permite tocar?- preguntó Beckett con una sonrisa al separarse de sus labios.
-Todo lo que quieras.- respondió él antes de besar su cuello, al mismo tiempo que desanudaba su bata y de inmediato  posaba sus manos  en su cintura atrayéndola para pegarla a su cuerpo, piel contra piel.
Y así, sin poder dejar de besarse y mucho menos de acariciarse, fueron llegando hasta la habitación.

Inmediatamente después de entrar le sacó la bata y antes de dejarla caer al suelo, el escritor tomó el cordel de la prenda entrelazándolo en sus dedos mientras que con su otra mano la guiaba hacia el lecho sin dejar de besarla. Cuando se dejaron caer sobre el colchón, ella quedó sobre él unos instantes, aunque rápidamente giró quedando sobre ella. Con una enorme sonrisa miró el respaldo de la cama diciendo: -¡Me encantan los barrotes!
-Si tanto te gustan, puedo ponerte tras las rejas unos días…- respondió divertida antes de atrapar sus labios con su boca.
-Mmm… Así que te gustaría esposarme ¿Verdad? ¡Vaya que eres traviesa! Pero, sabes que no me refería a una jaula sino a los barrotes de tu cama, mi morbo se enciende  de sólo pensar en ellos…- explicó mientras que descendía a besos por su pecho.
-Puedo esposarte a la cama en un segundo…- sugirió sonriente sin dejar de mirarlo.
-Tengo pensado algo mejor.- aseguró al mismo tiempo que se incorporaba tomando sus brazos con suavidad acariciándolos despacio y acercándolos entre si hasta juntarlos.
-¡¿Qué estás haciendo?!- preguntó sorprendida al verlo con el lazo blanco en sus manos.
-Regalándote la mejor noche de tu vida.
-¡Vaya modestia! ¿Tan seguro estás de ti mismo?- curioseó divertida. En verdad estaba intrigada.
-¡Por supuesto!  ¿Crees poder soportarlo?
-¡Pruébame!- desafió ofreciéndole sus muñecas. Castle las envolvió firmemente con el cordel de raso, pero sin apretar demasiado.  Luego, ató el otro extremo a uno de los barrotes del respaldo, dejándola completamente a su merced.
-¡Ahora eres toda mía!- susurró sonriendo con malicia, al mismo tiempo que sus labios recorrían su cuello en dirección a uno de sus lóbulos para atraparlo suavemente con sus dientes, mientras sus manos se perdían disfrutando de sus senos.  Un delicioso escalofrío recorrió el cuerpo de la joven, erizando sus pezones como respuesta a sus caricias, que  junto con un leve gemido que brotaba involuntario de su garganta invitaban a Castle  a continuar su recorrido.
Su boca ahora descendía por su clavícula dejando un camino de besos por su piel, electrizando cada centímetro por el que pasaba.  Ella respiraba profundo intentando calmar su respiración, la cual se agitaba ante cada latido de su corazón que galopaba cada vez más violento, mientras la lengua del escritor giraba alrededor de sus pezones, alternando con suaves y deliciosos mordiscos que la enloquecían segundo a segundo. El escritor se entretuvo largo rato con sus perfectas tetas, disfrutándolas a pleno y cuidando cada mínimo detalle, combinando sus labios con su lengua y sus dedos, mordisqueando, sobando y apretando sus erguidos botones, logrando llevarla al paraíso. La respiración de la joven se encontraba a estas alturas, completamente agitada y sin poder controlarla, indicio que Castle percibió de inmediato advirtiendo que ya estaba lista para que continuase su exquisito recorrido por su cuerpo.
Lentamente descendió por su vientre a besos, deteniéndose a pocos centímetros de su diminuta tanga. La prenda estaba visiblemente húmeda, cosa que lo deleitó profundamente sintiéndose satisfecho por su gran trabajo previo. Ahora debía continuar con su sesión de placer y el próximo paso fue tomar sus piernas y flexionarlas delante de él, luego besó la parte interna de sus muslos al mismo tiempo que los acariciaba con lentitud. Su boca se acercó lentamente a su vulva, aun cubierta con la trusa, al momento que sus dedos separaban la prenda levemente de su piel, dejándole un pequeño espacio para introducir su lengua. Estaba deseoso de saborearla hasta el fin, pero le había prometido hacerle pasar la mejor noche de su vida y no lo iba a estropear con su ansiedad, por lo que sólo daría una pequeña probada al delicioso néctar que brotaba de su ser.
Con la punta de su lengua, recorrió los delicados pliegues de su húmeda cavidad, lentamente,  pero con firmeza, provocando que las piernas de ella se tensaran de forma involuntaria intentando cerrarse alrededor de su cabeza, como queriendo atraparlo para siempre, pero los fuertes brazos del escritor se lo impedían, abriéndolas suavemente.  Los gemidos, que en un principio había intentado reprimir la joven  con algo de pudor, ya no tenían freno y brotaban libres cada vez que el escritor colaba su lengua dentro de la deliciosa abertura, combinándola ahora con sus dedos que comenzaban a jugar con su delicado botón de placer, levemente abultado por el estupendo estímulo que estaba recibiendo.  
-¡Dios… Rick! ¡Eres… increíble!- susurró Kate aferrándose fuertemente a los barrotes donde estaba atada mientras disfrutaba de su primer orgasmo.

Había intentado zafarse más de una vez de sus ataduras,  queriendo tocarlo, besarlo, morderlo y excitarlo con locura,  para devolverle las atenciones que le estaba brindando con excelsa maestría. Pero por ahora, solo le tocaba disfrutar del increíble momento de placer que estaba transitando.
Habiendo logrado su primer cometido, el escritor le quitó finalmente la tanga, dejándola completamente desnuda ante sus ojos. Enseguida se quitó lo que quedaba de su ropa y se acercó a su boca para besarla con la misma pasión con la que la había besado la primera vez. Sus manos volvieron a jugar con sus pezones al mismo tiempo que su boca recorría su cuello en dirección al lóbulo de la oreja, al cual mordió con suavidad antes de susurrar en su oído:

-¿Quieres más?
-¡Absolutamente!- respondió sin pensar.
-¿Qué es lo que quieres?- preguntó con una sonrisa.
-A ti… dentro de mí.- aseguró entre jadeos disfrutando de los escalofríos que le provocaban los besos, mordiscos y susurros que Rick esparcía por su largo cuello.  
-No te haré esperar…- afirmó al momento que dos de sus dedos se abrían paso penetrándola con delicadeza y su pulgar jugaba en círculos sobre su clítoris, muy suavemente, sabiendo que ahora estaba más sensible que antes.
-Desátame…- pidió la joven.
-Aun no.- dijo con una sonrisa maliciosa,  mientras abría un preservativo que había sacado de su pantalón unos segundos antes de desvestirse.  Inmediatamente después, se arrodilló entre sus piernas, abriéndolas con caricias y la penetró muy lento, hasta estar completamente dentro de ella y poco a poco comenzó un movimiento de vaivén, que se aceleraba a medida que su respiración se agitaba. Nuevamente, sus pulgares jugaban con su clítoris entre cada envestida, y los gemidos de la joven brotaban de sus labios al compás de los movimientos del escritor. Estaba a punto caramelo, entrando en un nuevo orgasmo que se manifestaba con los movimientos involuntarios de sus piernas intentando cerrarse sobre el cuerpo de Castle.  Él no podía más que excitarse hasta la locura al escuchar los gemidos que brotaban de la garganta de ella y debía concentrarse terriblemente para no dejarse llevar por la ansiedad.  
Quería llevarla hasta lo más alto,  hacerla gozar de forma inigualable, conducirla a un placer que únicamente él  podía provocar en ella; haciéndole entender que nunca nadie le haría sentir lo mismo y condenarla así a  pertenecerle para siempre. Pero debía tranquilizarse o su propia excitación lo estropearía todo. Y no le resultaba nada fácil; tantas veces había soñado volver a tenerla en sus brazos, que todavía le resultaba imposible haberlo logrado.
Sin dejar de moverse, se acercó a su boca para besarla ardientemente, como respuesta la joven atrapó sus labios inmediatamente después de morderlo con suavidad.

-Suéltame… Necesito tocarte…- suplicó al separar su boca de la de él.
Si hacerla esperar, soltó sus manos de inmediato. Beckett rodeó su cuello con sus brazos atrayéndolo hasta ella y volvieron a besarse. La manos libres de la joven descendían por su fornido cuerpo, deseosas de acariciar toda su piel,  mientras la envestidas eran cada vez más intensas. Ahora su boca besaba el cuello del escritor hasta llegar a su oreja.  

-Mi turno…- dijo la joven con una sonrisa, al momento que se incorporaba sentándose a horcajadas del apuesto escritor, quien la abrazó fuertemente pegándola a su cuerpo. Los labios de la joven recorrieron su cuello hasta llegar al lóbulo, el cual mordió con suavidad mientras jugaba con su lengua, arrancándole al escritor un ronco gemido entrecortado.  
-Eres delicioso.- susurró a su oído, al mismo tiempo que sus caderas se movían lentamente, acompañadas por las manos de él, que parecían no querer soltarla nunca más.
-Me vuelves loco… - confesó antes de besarla con desesperación. Al separarse, la joven mordió con suavidad el labio inferior de su escritor favorito y luego sonriendo con malicia dijo: -Todavía no he terminado…

Sus movimientos comenzaron a hacerse más y más intensos y sus gemidos se mezclaron hasta complementarse a la perfección.  Ambos estaban gozando con la misma intensidad, disfrutándose a pleno en cada caricia, en cada roce. Habían esperado tanto tiempo por estar así nuevamente, que pretendían hacerlo durar por siempre, pero sus cuerpos, envueltos en las llamas de la lujuria, sugerían que no podrían resistir mucho más.

-Kate…  no puedo aguantar más… -avisó en tono de súplica.

Ella entendió a la perfección y  sin demora cabalgó sobre él sin piedad, completamente extasiada, disfrutando del placer compartido al llegar juntos a la cima del goce.

Quedaron tendidos boca arriba sobre el lecho, completamente exhaustos, envueltos en un manto de paz y tranquilidad,  propio de la satisfacción que produce despojarse de todo pensamiento ajeno a lo que acababan de protagonizar.
Permanecieron unos minutos uno al lado del otro en silencio, recobrando el aliento, hasta que finalmente Castle habló:


-¿Y ahora, qué?
-Ahora necesito una ducha.- respondió ella sentándose en la cama.
-No me refería a eso…
-Lo sé y no puedo responderte en este momento.- dijo al levantarse.
-En algún momento tendremos que hablar de esto, Kate.- aseguró al tomarla suavemente de la mano impidiendo que se vaya.
-Estoy al tanto, pero preferiría no arruinar la estupenda noche que tuvimos.- explicó antes de besarlo dulcemente y previo a dirigirse al cuarto de baño.

Castle torció su boca en señal de fastidio mientras la observaba desaparecer en el baño.  No le había gustado posponer la charla, aunque no sabía realmente que era lo que quería escuchar. O mejor dicho: sí sabía que era lo que quería escuchar, lo que no sabía era si Beckett estaba dispuesta a decírselo. Podía imaginar que era lo que sí le diría: que todo había sido un gran error, que era poco profesional y que nunca más debería pasar nada entre ellos; y seguramente, en todo tenía razón, pero él no quería aceptar eso.



                                                                                    ***



Beckett se metió bajo el agua de inmediato. Había escapado de la incómoda conversación, pero sabía que tarde o temprano debía enfrentar la situación.  Y si quería responderle a Rick,  primero necesitaba responderse ella misma la pregunta: ¿Y ahora qué? ¿Cómo seguiría esto después de lo que había pasado esa noche?, y la respuesta más sensata habría  sido: “seguir como si esa noche no hubiese existido”, aunque sabía muy bien que eso era imposible. No podía de ninguna manera borrar todas las sensaciones que la atravesaban en ese momento.
-¡Joder! ¡Qué buen polvo!- se dijo a sí misma, mientras el agua refrescaba su cuerpo.

También se preguntaba le pensaría Castle al respecto. Hubiese dado cualquier cosa por poder meterse dentro de su cabeza y saber cuáles eran sus pensamientos en esos momentos. Todo había sido una locura, algo totalmente irresponsable y probablemente un tremendo error, sin embargo había sido verdaderamente memorable y estaba segura que en eso coincidían, pero también sabía que de los dos, ella cargaba con la peor parte.  

Desde dónde se lo viese, estaba  mal. Mirándolo desde el lado profesional, se había comportado de forma negligente; nunca debió intimar con una de las personas que supuestamente investiga, salvo que el capitán le hubiese indicado lo contrario y ciertamente, no lo había hecho. Ahora, viéndolo desde el lado personal, la había cagado de verdad. Había engañado a su pareja después de habérselo sacado de encima en menos de cinco minutos cuando le cayó de sorpresa y recién ahora la culpa y el remordimiento le estaban pasando factura, pero ni siquiera había pensado un segundo en Mike, ni antes ni después que apareciese en su puerta. ¿Cómo podía haberle sido infiel a Royce? Nunca se imaginó que podía llegar a hacerle eso al hombre que la acompañó durante los peores momentos de su vida y con el único que había durado tanto. Su relación con Mike no era del todo normal, pero así todo estuvo junto a él  mucho tiempo, por lo que era la relación más seria que había tenido la joven en años. Tan en seria,  que incluso hablaron de vivir juntos, solo que no se habían puesto de acuerdo en quien se cambiaría a la casa del otro. Sí, así de seria estaba su relación. Sin embargo, lo había engañado y casi sin ningún remordimiento.

-Nada de esto tendría que haber ocurrido y eso mismo le diré a Castle en cuanto salga.- se dijo a si misma al cerrar la ducha.

Luego de secarse, se envolvió en la toalla y salió a enfrentar al escritor, pero para su sorpresa se encontraba desmayado en su cama, profundamente dormido.  No quiso despertarlo, después de todo, se merecía un buen descanso, por lo que decidió posponer la charla hasta la mañana siguiente.
Se recostó a su lado y se lo quedó observando. La tenue luz de las velas bañaba de sombras su fornido cuerpo, descubriendo las pequeñas cicatrices que marcaban su espalda producto del naufragio.
No podía más que compadecerse por todo lo que había pasado Castle en el tsunami. Había sobrevivido por pura casualidad, eso estaba claro, lo que no podía entender la joven aun, era el porqué se había alejado de toda su vida anterior después del accidente. Algo muy fuerte había sucedido en su vida, algo con lo que no había podido lidiar y no le quedó otra más que alejarse,  huyendo de todo y de todos, convirtiéndose en otra persona completamente diferente a la que era. Debía descubrir que había pasado, a cualquier precio, ya que estaba convencida de que eso tenía estrecha relación con su amistad con Simmons. Algo ocultaba con respecto a su “supuesta hermandad” con el mafioso. Se le había metido esa idea en su cabeza y como buena policía que era tenía que descubrirlo a toda costa.  
El cansancio terminó ganando a sus elucubraciones y finalmente sus ojos se cerraron, segundos antes de que el escritor se volteara en sueños para abrazarla.

A la mañana siguiente el sol que entraba por la ventana, despertó a la joven.  Castle no se encontraba a su lado y el departamento estaba completamente en silencio. Se levantó de inmediato buscando al escritor, pero éste se había marchado.  Estaba claro que no tenía intención de hablar de lo sucedido la noche anterior, de lo contrario se hubiese quedado, por lo menos a desayunar con ella.

Necesitaba una taza de café urgente. También debía concentrarse en su trabajo y  escuchar la grabación de la tarjeta de memoria, pero primero el café.
Luego de preparar la cafetera, buscó su portátil y la encendió, después fue a su cartera a buscar la memoria. Revisó una vez el bolsillo interno donde la había guardado, pero nada se encontraba ahí. Vació íntegramente el bolso buscando en cada recoveco, en cada pliegue de tela la minúscula tarjeta. No estaba en ningún lado. Inmediatamente, la cara del escritor se le dibujó en la cabeza y una larga serie de insultos salieron de su boca:

-¡Maldito hijo de puta! ¡¿Cómo pudiste caer tan bajo, Castle?! ¡¿Y cómo pude ser tan estúpida de creer que venias por mí?!- se decía a sí misma mientras se agarraba la cabeza con desesperación.
Sin perder un segundo más agarró su teléfono y marcó el número de Rick. Del otro lado una voz femenina algo robótica  le informaba que el teléfono al que estaba llamando se encontraba apagado o fuera del área de cobertura.
-¡En cuanto te agarre, te mato!- le dijo al aparato como si estuviese hablándole al escritor.

Estaba indignada por sobre todas las cosas, pero también sorprendida y muy dolida por la forma en la que se había comportado con ella. Su  propia irresponsabilidad había puesto en jaque a toda la operación, arriesgando no solo su vida, sino también la de Ryan y todo por un polvo.  Había confiado en Castle y éste la había traicionado de una forma cruel y eso difícilmente se lo perdonaría.


CONTINUARÁ…


Bueno gente, ojalá que les haya gustado y que la tardanza haya valido la pena, jajajaja. Ya saben que espero sus comentarios, críticas y sugerencias, como siempre. Hasta la próxima y nos leemos pronto!!!

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Re: (+18) Desde el umbral- CAPITULO XIX (ATENCIÓN!! ACTUALIZADO 30/11/16)

Mensaje por BRIGITTEALWAYSBELIEVE el Miér Nov 30, 2016 11:05 pm

Que si valió la pena la espera, valiooooo muchisiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiimo, el capítulo mas esperado, simplemente wow, pero espero no tener que esperar demadiado para leernos nuevamente... Happy Clap Thumb

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Re: (+18) Desde el umbral- CAPITULO XIX (ATENCIÓN!! ACTUALIZADO 30/11/16)

Mensaje por alba_caskett el Jue Dic 01, 2016 8:03 am

valió la pena la espera por tan ansiado momento... Si Rick robó la tarjeta espero que fuera por una buena causa, sino ni yo se lo perdono...

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Re: (+18) Desde el umbral- CAPITULO XIX (ATENCIÓN!! ACTUALIZADO 30/11/16)

Mensaje por Yaye el Jue Dic 01, 2016 9:44 pm

No se como no me ha saltado el aviso del capítulo anterior  a este último subido, por lo que te comentaré los dos juntos, jejejejeje, perdón por no hacerlo antes.
Ya sabia yo que era Castle el que estaba al acecho, lo que no me imaginaba es que tuviese esa montada, que con naciente mente quiera estar desaparecido y muerto para todos. Me ha gustado mucho como Rick le ha dicho que la conoce y se ha descubierto ante ella. Bonito juego ese de las preguntas. Y ahora la regañina, ¿cómo se te ocurre hacer que aparezca Royce en el mejor momento interrumpiéndolos? ¿de verdad sigue con él estando enamorada de otro? Esto tiene que solucionarlo ya y recordar viejos tiempos con Castle, jajajaja.

Wow, capitulazo este segundo. Finalmente pudieron recordar viejos tiempos, y de que forma!!! No creo que para ninguno sea solo cuestión de esa noche y digan que fue un error, o eso espero. Muy mal por Castle por llevarse esa tarjeta, esperemos que tenga una buena excusa para ello.
No se xq yo me he hecho la misma pregunta al principio q Castle, q casualidad que Royce tiene que aparecer justo en ese momento.

Espero que puedas continuar pronto y nos saques de duda  Smile

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