TE APRENDÍ A AMAR

Página 3 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por love.C.and.B.mabel12 el Dom Jul 26, 2015 2:42 pm

Me encanta sigue

love.C.and.B.mabel12
As del póker
As del póker

Mensajes : 312
Fecha de inscripción : 21/11/2014
Edad : 15
Localización : barcelona

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por BRIGITTEALWAYSBELIEVE el Lun Jul 27, 2015 4:50 pm

22:49:1507.27.2015

definitivamente esta fabuloso ... ojala lo continues pronto... Clap Clap Happy Clap Happy Clap Clap Study Study Clap Clap Heart Heart

BRIGITTEALWAYSBELIEVE
As del póker
As del póker

Mensajes : 312
Fecha de inscripción : 15/06/2015
Localización : BOGOTA

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Cecifillion<3 el Miér Jul 29, 2015 11:35 am

Capítulo 28

POV RICK

En cuanto llegamos me metí enseguida en la cocina, iba a lucirme, para nuestra cita de esa noche, quería que fuera especial, sacar lo mejor de mí, para ella. Mientras, Kate tomaba un poco de sol en una de las hamacas de la piscina mientras, seguía leyendo mi libro, mi libro para ella… Nunca imagine que ese libro fuera a ser leído por su musa, así que en cierto modo estaba cumpliendo, sin saberlo una más de mis metas.

Cuando acabe la cena, escuche como Kate entraba. Levante los ojos y la vi acercarse con paso tranquilo y sonriendo, desde que estábamos de "vacaciones" se la notaba relajada, como si le gustara estar conmigo allí. Se la veía radiante, contenta… era tan rematadamente sexy con ese andar despreocupado y esa sonrisa constante.

- Hola, ¿Qué haces? - dijo acercándose donde estaba yo.

- Es una sorpresa, así que fuera de aquí - dije impidiéndole el paso - ¿Qué te pareció lo que estuviste leyendo?

- Venga… un adelanto… - dijo acariciando mi cuello y bajando hacia mi pecho con un dedo, intentando seducirme, lo triste para mi voluntad, es que lo estaba consiguiendo – Si no me dices que cocinas, no te digo si me gusto lo que leí…

- Kate… - dije soltando un suspiro.

- Vamos, solo algo… -dijo posando sus labios sobre mi cuello y yo cerré los ojos al sentir el contacto sobre mi pulso.

- Kate… – proteste - no seas mala.

- Bueno… voy a vestirme - dijo con voz enfadada, dando la vuelta y tomando dirección a su habitación. A medio camino, se giró dedicándome una sonrisa.

Suspiré, ¿Qué más podía hacer? porque esa noche iba a cumplir otro de "mis sueños", solo esperaba estar a la altura, darle todo lo que esperaba de mí, hacerle disfrutar como nunca antes lo había hecho en su vida. Suplicaba al cielo, o a mi enfermedad, que me permitiera estar a la altura de la situación. El hacer el amor con Kate, ya no sería un sueño, sería una realidad.

La quimio me dejo inactivo durante unos días, mato mis ganas, mi ilusión, hoy quería presentarle guerra y dejar el pabellón alto frente a la mujer de mi vida. La leucemia me quitaría la vida, pero esperaba me diera cancha para disfrutar esa velada.

Estuve haciendo unas llamadas mientras el horno terminaba su faena. Había encargado unas flores, el postre y encontré dentro de la despensa un vino perfecto para mi cena especial. Perfume el comedor con unas velas, deje la mesa a punto y cuando el horno me dio su señal, casi había terminado con los preparativos. Solo quedaba adecentarme yo, una ducha, y estaría listo.

Cuando acabe de la ducha me vestí con pulcritud, me hubiera gustado ir mucho más arreglado, pero la gorra no combinaba con la corbata. Ropa cómoda y fresca, esperaba hubiera otra ocasión para demostrarle que también podía vestir como un galán. Me calce mi inseparable compañera en la cabeza y salí nervioso de mi habitación. Llamaron a la puerta, eran todos mis encargos, pague y los dispuse en su lugar.

Quise ir a recogerla en su habitación, en parte para no destapar la sorpresa, y en parte para demostrarle que podía ser un caballero. Esperaba le gustara… cumplir mi promesa, darle la mejor cita, algo que pudiera recordar toda su vida, aunque yo no estuviera, formar parte de su memoria… de los buenos recuerdos de la vida.
Cuando llegue a su puerta, la de la habitación que ella había elegido el primer día, pero en la cual, dicho sea de paso, no había vuelto a dormir, estaba muy nervioso, me sudaban las manos y un ligero temblor las sacudía, era como llegar a la meta después de una larga carrera. Golpeé un par de veces y espere hasta que vi cómo aparecía tras esa puerta la imagen más bonita que nunca pude soñar. No tenía esa luz especial del día de nuestra boda, amañada, pero boda al fin y al cabo, pero su sonrisa estaba ahí presente. Cuando levanté la mirada desde sus pies hasta sus maravillosos ojos, me quede boquiabierto, era una imagen soberbia de una mujer, rebosaba feminidad por los cuatro costados. Dios debió inspirarse en ella para crear la mujer. Desde sus pies subidos a esos tacones altísimos que tanto le gustaban a ella, hasta ese vestido de vuelo rojo, que se ceñía a su cintura para subir ajustado hasta sus pechos y allí sujetarse tras el cuello, el mismo que le había besado tantísimas veces esa tarde. Su melena suelta y un ligero toque de rubor en sus mejillas acompañando al brillo especial de sus ojos.

- Castle… cierra la boca - dijo riéndose.

- Es difícil hacerlo ante tanta belleza Kate - dije besándola suavemente en la mejilla y ofreciéndole mi brazo para acompañarla hasta el comedor donde esperaba todo lo dispuesto.

- No seas cursi… - me respondió ruborizada.

La acompañe por el pasillo, tenía la mano puesta sobre mi brazo y con la otra se daba vueltas entre los dedos a un mechón de pelo. Ella también estaba nerviosa y le gustaba ese juego de seducción, la conocía y eso me hizo sentir seguro.

-Cierra los ojos – le dije al llegar a la puerta del comedor que estaba cerrada.

- ¿Qué? Venga… Rick – se quejó.

- Por favor… hazlo por mí – le suplique.

- Bueno, pero porque me lo pides por favor - dijo sonriéndome y cerrando los ojos.

- No hagas trampas Kate.

- Richard Castle, ¿por quién me tomas? - dijo riéndose.

Abrí la puerta y todo estaba cual lo había dejado hacia menos de diez minutos, la deje que se apoyara en mi brazo como lo hizo momentos antes y avanzamos hasta llegar junto a la mesa.

- Tranquila Kate, te prometí que te gustaría - dije riendo justo en su oído y vi cómo se estremecía ante un roce intencionado de mis labios. La ansiedad y el nerviosismo, así como la falta de visión hacían que sus sentidos estuvieran agudizados y en alerta. Me puse a su espalda y deje que se apoyara en mi pecho.

- Ábrelos Kate – le dije suavemente mientras atraía su cintura a la mía con mis manos y besaba el hueco de su cuello estilizado y perfumado para la ocasión.

Cuando lo hizo, pudo contemplar como la mesa estaba dispuesta para la cena. La fuente con la comida estaba aun tapada para que se mantuviera caliente, pero los cubiertos, las copas, el vino, los platos, estaba todo preparado para ser usado. La mesa estaba presidida por un centro de rosas rojas.

- ¿Te gusta? – le pregunte ante su silencio.

- Me encanta, gracias. Pero no tendrías que haberte molestado tanto, solo es una cena -dijo riéndose-me encantan las rosas, lo sabes ¿verdad?

- Es una forma como cualquier otra de darte las gracias por todo lo que estas haciendo, por cada día que llevamos casados, por hacerme el hombre más feliz de la tierra - dije mirándola. Se dio la vuelta y suavemente me beso en los labios, solo una leve caricia, una señal de cariño, una muestra de afecto.

Aparté su silla para facilitarle el asiento e hice lo mismo a su lado. Le serví en la copa que me ofrecía y bebimos mientras no dejábamos de hablar con nuestros ojos.

- No hagas trampas Kate.

- Richard Castle, ¿por quién me tomas? - dijo riéndose.

Abrí la puerta y todo estaba cual lo había dejado hacia menos de diez minutos, la deje que se apoyara en mi brazo como lo hizo momentos antes y avanzamos hasta llegar junto a la mesa.

- Tranquila Kate, te prometí que te gustaría - dije riendo justo en su oído y vi cómo se estremecía ante un roce intencionado de mis labios. La ansiedad y el nerviosismo, así como la falta de visión hacían que sus sentidos estuvieran agudizados y en alerta. Me puse a su espalda y deje que se apoyara en mi pecho.

- Ábrelos Kate – le dije suavemente mientras atraía su cintura a la mía con mis manos y besaba el hueco de su cuello estilizado y perfumado para la ocasión.

Cuando lo hizo, pudo contemplar como la mesa estaba dispuesta para la cena. La fuente con la comida estaba aun tapada para que se mantuviera caliente, pero los cubiertos, las copas, el vino, los platos, estaba todo preparado para ser usado. La mesa estaba presidida por un centro de rosas rojas.

- ¿Te gusta? – le pregunte ante su silencio.

- Me encanta, gracias. Pero no tendrías que haberte molestado tanto, solo es una cena -dijo riéndose-me encantan las rosas, lo sabes ¿verdad?

- Es una forma como cualquier otra de darte las gracias por todo lo que estas haciendo, por cada día que llevamos casados, por hacerme el hombre más feliz de la tierra - dije mirándola. Se dio la vuelta y suavemente me beso en los labios, solo una leve caricia, una señal de cariño, una muestra de afecto.

Aparté su silla para facilitarle el asiento e hice lo mismo a su lado. Le serví en la copa que me ofrecía y bebimos mientras no dejábamos de hablar con nuestros ojos.

- Creo que será mejor que cenemos - dijo Kate sin borrar la sonrisa de sus labios.

- ¿Estás ansiosa? – le pregunte para darle algo del intriga al tema.

- Creo que tu no lo estas menos – dijo bajando la voz de forma seductora. Podría acostumbrarme fácilmente a esta complicidad que estábamos teniendo en ese momento, a ese juego de palabras, a esa seducción, en una palabra, a la vida a su lado. A ese lado, al de la mujer, al de la persona, del que me fui enamorando durante todos los años estuve como compañero y casi ni conocía.

Me levanté para recoger la comida y de forma triunfante, la deje en el centro de la mesa.

- ¿Lasaña? – pregunto expectante.

- Es mi especialidad… entre otras - respondí con una sonrisa y un pícaro movimiento de cejas.

- Eso ya lo veremos - dijo dándome su plato vacío.

La serví con una generosa ración, añadí un poco de ensalada para acompañar y se lo entregue. Hice lo mismo con mi plato, pero con menos cantidad, me senté a su lado y sin quitar mis ojos de sus expresiones, espere, ahora la expectación era mía por conocer su reacción ante "mi especialidad". Siempre pensé ser un buen cocinero pero su opinión me importaba demasiado.

Cuando vio mi expectación, quiso jugar conmigo, alargando el momento, pero ella misma tenía también curiosidad por saber cómo sabría esa comida.

- Esto… es…. – tenía los ojos cerrados, degustaba, saboreaba, estaba paladeando ese rico manjar como soñé que lo haría.

- ¿Qué…? - dije impaciente.

- Esto esta increíble - dijo sonriendo y entonces pude expulsar el aire que había estado reteniendo, le gustaba...

- Ya te lo dije, soy el mejor - dije ya tranquilo después, cerrando los ojos en un gesto triunfante.

- Si, ya, casualidad… venga, come payaso -dijo con una sonrisa.

No tenía mucho apetito, pero haría el esfuerzo, iba a ser una noche complicada. No sabía si mi enfermedad me daría la tregua suficiente para aguantar, quería dar la talla, estar a altura y que ella sintiera que no se equivocaba conmigo, quería hacerla disfrutar y si era posible hacerlo yo, aunque a mí me bastara tenerla, allí, a mi lado, mirándome con esa sonrisa seductora que me hacía volar.

Cuando acabamos con la lasaña, le retire el plato y apareció mi segunda especialidad, una mousse de chocolate. Ataco la copa y la vi disfrutar de ese dulce manjar casi con los ojos cerrados. Disfrutando de cada cucharada… Solo paro para ofrecerme la copa, al verme abrir una botella de cava que saque con el postre.

Cuando acabamos de comer, recogí un poco todo y cogí una rosa entregándosela. Ella se la llevo a su nariz llenándose del aroma.

- Que bien huelen… ¿Cómo sabias…?

- ¿Que te gustaban las rosas? Se muchas cosas de ti Kate.

- ¿Ah sí? – pregunto curiosa. Había sido una cena tranquila, en la que nuestros ojos hablaron más que nuestras bocas – Me parece Sr. Castle que cree conocerme usted demasiado, quizá pueda sorprenderle aun hoy.

- Estoy casi seguro de que si, conozco tus gustos porque durante todos estos años a tu lado, he aprendido mucho de tus gestos, de tus gustos. Todo ha ido guardándose aquí – dije señalando mi mente - Ahora haremos algo que no puedes hacer en la ciudad.

- ¿Ah no? Dígame Sr. Castle – me pregunto mientras se levantaba de su silla al momento que yo le ofrecí mi brazo para acompañarla.

- Ven, te lo enseñaré – dije cogiendo una manta preparada para la ocasión. La guie hasta el exterior hasta llegar a la barrera que nos separaba de la arena de la playa – creo que será mejor que te descalces.

Kate, obedientemente, se apoyó en mí, desato sus zapatos y se descalzo. Y así, juntos, cogidos del brazo, nos acercamos a la orilla, tendí la manta en el suelo, y le ofrecí mi mano para que sentara.

- Ven, hazme caso, túmbate, tenemos entradas para el mejor espectáculo del siglo.

- ¿Qué? – pregunto inquieta, mientras cumplía mis órdenes.

- Te voy a mostrar las estrellas - dije sonriéndole coquetamente.

- ¿Seguro? – pregunto algo escéptica.

Me tumbe y ella hizo lo mismo. Allí estaba, con la mujer de mi vida, y no sabía ni por dónde empezar.

- Ves, aquella es la osa mayor y esa de ahí es la osa menor - dije muy serio a pesar de no tener ni idea del tema, como si fuera un auténtico astrologo. De repente, Kate empezó a reírse a carcajadas - ¿Qué? ¿Qué es tan gracioso?

- Rick, de verdad, ¿esto lo usas con todas?

- No… normalmente no traigo a nadie aquí, quizá en alguna fiesta de algún vecino, he intentado alguna vez pero... ¿por qué?

- Pues déjame decirte que sales con gente que no tiene dos dedos de frente - dijo incorporándose por el ataque de risa.

- Oye… - eso me hizo sentir algo infantil, la verdad, que pensé impresionarla, pero claro, era Kate Beckett, a ella no se la impresionaba enseñándole estrellas. Además de policía, no solo era lista, sino que acabo en la universidad con matricula "Cum Laude"…

- ¡Ays! Disculpa… - dijo aun entre risas - Castle no has dado ni una.

- ¿Seguro? – pregunte vanidoso… intentaba deslumbrarla con mi verborrea y mis conocimientos y se estaba riendo a carcajadas de mí. A eso se le llamaba triunfar… vaya fiasco el mío.

- Esa es la constelación de Orión, ¿ves la forma…? y esa, si es la osa mayor.

- Claro y lo tuyo tiene que estar bien y lo mío mal ¿no? – le dije herido en mi ego masculino.

- Vamos no te enfades… - dijo parando ya de reír – si en el fondo hacía tiempo que no reía tan a gusto. Eres un payaso, si lo sabía… otra cosa no sé, pero la risa estaba asegurada contigo.

- No vale, eres mejor que yo en todo… ¿habrá algo en lo que pueda yo ganarte? – dije triste, intento impresionarla y lo único que consigo es que se de unas risas a mi costa.

- Desde luego, venga no te enfades, mira, sin duda, cocinas mejor que yo… - paro y se tumbó de nuevo a mi lado apoyándose en el codo para mirarme a los ojos, ahora ya de forma seria – y quizá, y digo quizá, aun puedas demostrarme que también sobresales en otros campos – y con un guiño se acercó sus labios a los míos.

- Pues veras… - iba a darle algún tipo de explicación, pero sus labios invadieron los míos.

Saboree sus labios, su lengua y encontré en su boca el sabor del cava mezclado con el chocolate, una mezcla perfecta pues estaba en la boca de la mujer que quería con todo mi ser. Deguste ese beso como si del mejor manjar se tratara y deje que nuestras lenguas jugaran picaras. Estaba disfrutando ese instante cuando vino a mi mente una imagen. Ella estaba allí, a mi lado, pero no me quería.

-Kate, de verdad, no tienes que hacerlo… y menos aquí - dije señalando el lugar donde nos encontrábamos.

- Shs… - dijo colocando su dedo sobre mi boca haciéndome callar – no rompas el momento, además, así puedo darte alguna lección más sobre astrología – dijo soltando una risita antes de atacar de nuevo mis labios.

CONTINUARÁ…

Cecifillion<3
As del póker
As del póker

Mensajes : 331
Fecha de inscripción : 22/12/2014
Edad : 19
Localización : Paraguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Cecifillion<3 el Miér Jul 29, 2015 11:37 am

Capítulo 29

POV KATE

Sentí sus labios temerosos en un principio sobre los míos, con delicadeza, con adoración. En todos y cada uno de sus gestos hacia mí, se comportaba igual, como si temiera hacerme daño o no creyera aun del todo mi presencia. Y yo que creía que ese tipo de hombres habían desaparecido de la faz de la tierra. Todos se comportaban siempre conmigo de forma tan ruda, casi bruta, mientras que el, a pesar de ser una de las personas más fuertes que conocía, su delicadeza y cuidado eran extremos, me sentía a gusto, tranquila en sus brazos.. No podía creerme que esto me estuviera pasando, Castle… si me lo hubieran dicho hace apenas unos meses…

Pero ese no era el Castle que ahora conocia, ese era una fachada, una máscara de este Rick. Este es el que me gustaba, por este es por el que mi corazón saltaba de alegría cada vez que estaba cerca.

¿Enamorada? No sabía si llamarlo así, o si, ¿esto era algo más que pena, amistad, tensión sexual? El saber que estaba tan enamorado de mí, que su máxima expectativa de vida era yo, me hacía verlo como lo veía ahora. No lo sabia, pero no quería preguntarme eso ahora, solo iba a disfrutar el momento.

Escogí tomar la iniciativa, era nuestra primera vez y a pesar de sentir los dos las mismas ganas, quería que para él fuera inolvidable. Iba a seducirle, a llevarle a mi terreno y después dejaría que el hiciera lo que quisiera. Me senté sobre sus piernas y lentamente fui bajando hacia sus labios que me atraían como un imán, le devore a besos la boca y le escuche suspirar, nuestras lenguas bailaban juntas un vals interminable, nuestros cuerpos notaban como subía la temperatura y empecé a deshacerme de las barreras que nos molestaban.

Note sus fuertes y calientes manos en mi espalda, se movían impacientes y poco a poco fueron bajando la cremallera de mí vestido hasta el final, después su mano, ya sobre mi piel, hacia caminos desconocidos. Yo aún tenía los ojos cerrados, pero en ese instante, cuando note mis pezones endurecerse por la excitación, miré a Rick y me sentí un poco cohibida, su mirada penetrante y seria me demostró lo importante que era ese instante para él.

Poco a poco fue levantando mi vestido, hasta sacarlo por mi cabeza quedándome solo con un pequeño tanga de color rojo. Sus ojos ahora brillantes a pesar de la oscuridad reinante, me decían que iba a ser uno de los momentos más especiales de mi vida.

- Kate, eres… tan bonita – me dijo mientras contemplaba mis pechos descubiertos, haciendo que me sonrojara bajo su mirada intensa, azul y brillante.

- Quiero verte Rick - dije mientras intentaba quitarle la gorra, al principio quiso impedirlo con su mano - Rick por favor ¿No confías en mí? – le dije intentando de nuevo el movimiento.

- Siempre, ya lo sabes, con mi vida si fuera preciso – respondió fijando sus ojos en los míos.

- Entonces déjame - dije retirándole la gorra tiernamente y volviendo a besarle.

Poco a poco fui quitándole la camisa, dejando ver el que fue su fuerte torso desnudo. Había perdido la forma, estaba bastante más delgado, las últimas semanas fueron malas, apenas comía aun y eso se notaba, pero aun así lo vi guapo, nunca repare en el de esa forma, y si, Rick era realmente guapo.

Pasé mis manos por su torso desnudo y luego por su espalda atrayéndolo hacia mí, necesitaba ese contacto y al conseguirlo, los dos suspiramos de placer.

Volvimos a besarnos, queríamos darlo todo, luchábamos por complacer al otro de todas las formas posibles. Sus manos en continuo movimiento sobre mi cuerpo hacían que mi piel estuviera encendida por la pasión, creando electricidad por donde pasara su mano.

A pesar de mi primera incomodidad, empezaba a sentirme a gusto, deseándole a cada instante más y con un movimiento rápido me coloque a su lado para atacar su pantalón. Le deshice maestramente el botón con dos dedos y luego mirándole, baje la cremallera. Se notaba su excitación y a pesar de mi timidez, reconocí que me apetecía verlo.

Me coloque de rodillas sobre la manta y me deshice de su pantalón, ahí estaban sus slips, a los que ataque sin tregua, quedando a su erección completamente visible y libre, levanto la cabeza y nuestras miradas se encontraron.

- ¿Decepcionada? – pregunto temeroso.

- Para nada – respondí mientras atacaba con mi boca su miembro, al que saboree como al mejor de los manjares. Nunca fui muy partidaria del sexo oral, pero en ese instante, lo estaba disfrutando. Otro síntoma de que no era solo pena ese sentimiento que estaba creciendo en mí, era complicidad, quizá amor. Mi lengua jugaba con él y podía escuchar como su respiración se aceleraba y una y otra vez gemía de placer.

- Para Kate, por favor… - dijo susurrando entre algún que otro gruñido.

- ¿No te gusta? – le pregunte abandonando por un segundo mi potro de tortura.

- Demasiado… voy a terminar en nada…

Paro un instante y me miro a los ojos, vi tanto deseo en ellos, que solo pude imaginarme como estarían los míos, porque nunca antes me había sentido con tantas ganas de tener sexo con alguien.

Volvió a retomar su tarea y muy lentamente fue quitando la mano para ocupar el lugar con su lengua que limpio mi humedad por completo, para volver a humedecerme con su saliva. Notaba el recorrido que estaba haciendo y no podía más que respirar fuertemente con anticipación. Iba y volvía haciendo el camino de mi clítoris a mi entrada en un vaivén arrebatador, me agarraba fuertemente a la manta intentando no gritar. Sus manos acariciaban mis nalgas que tenía algo levantadas para conseguir más contacto. Ahora le comprendía, como no parara, en cualquier momento habría terminado. Tanto es así que cuando su lengua entro en mi vagina, estalle… fue tanto el placer, que sin avisar, note una explosión descomunal en mi interior y mis convulsiones fueron recibidas por su lengua que se hallaba aun ahí. Suavemente fue retirándose y acercándose a mis labios, donde yo, aun con la respiración acelerada le recibí.

- Rick, ¡Dios! Como podías tener este don tan escondido – le dije entre besos.

- ¿Y usted señorita? No sabía que se le dieran tan bien ciertas cosas…

Nos reímos los dos ante nuestras ocurrencias y es que no había nada mejor en el mundo que la complicidad en una pareja. Siempre eche de menos el poder reír y hablar con Josh. Si, nos acostábamos, no estaba mal. Pero reír, o hablar, o simplemente comentar, no se nos ocurrió nunca. Yo era algo tímida para esas cosas, pero hacerlo con Rick era como hacerlo con un colega, un amigo de toda la vida. Multitud de veces me vio mal o yo a él y compartimos algún que otro secreto, en nuestras largas horas de vigilancia. No solo me sacaba de quicio, sino que muchas veces era un amigo al que le podías contar lo que te sucedía. Esa complicidad en la vida de pareja era aún mejor. Poder decir lo que quieras sin temor a meter la pata o quedar en ridículo… eso era incomparable a cualquier cosa conocida hasta el momento.
Cuando decidí iniciar de nuevo el juego el me paro y se levantó, no oculto su desnudez y yo tampoco lo hice, en ese momento ya me sentía cómoda a su lado. Me tendió la mano y se la di, me ayudo a levantarme y recogiendo la manta y nuestras ropas, recorrimos el camino andado de vuelta a casa. Las luces de la piscina estaban encendidas y el agua nos llamaba. La arena se deslizaba por nuestros cuerpos molestándonos y con un empujón le mande al agua. Dio un grito y soltando mi vestido en la hamaca más cercana, me uní a él.

El agua estaba fría pero con el calor sofocante del día y nuestros cuerpos aun encendidos por la pasión, no molesto. Daba gusto notarte desnudo en el líquido elemento. Nos acercamos y después de besarnos y dejar que nuestras manos nos ayudaran a encender más el momento, comprendí que estaba preparado para un nuevo juego. Posicione mis piernas abrazando su cintura. Me miro y paro de besarme.

- Kate, no tengo protección aquí… - dijo muy serio.

- ¿Quién te la ha pedido? – le respondí sin dejar de sonreír ni un instante… estaba ahí porque quería, porque me apetecía, no por pena, no porque se estuviera muriendo, estaba ahí porque iba a satisfacer todos sus sueños, iban a ser todos y cada uno de ellos. Que fuera lo que Dios quisiera… sabía que su quimio había dejado muy débiles a sus soldaditos… pero ¿quién sabe?

- No, no puedo obligarte… - y no deje que siguiera con sus temores. Le bese como si no hubiera mañana, como si con ese beso le dijera que estaba dispuesta a todo. No quería poner nombre a mis sentimientos, no sabía si llamarles pena, amor, pasión, amistad o tristeza…

Después de unos momentos más donde nuestras lenguas danzaron juntas, ayude al pequeño Ricky a tomar el camino correcto y una vez dentro de mí, le sentí suspirar y gemir. El empezó el movimiento de forma muy pausada, el agua nos ayudaba a movernos y era todo muy relajante. Mi cuerpo volvía a desearle y su movimiento me producía un cosquilleo muy especial en mi interior. El no dejaba de mirarme, sus ojos me trasmitían tanto que solo quería ser especial para él.

No creí durar mucho, pero es que él tampoco tenía esa meta, incremento su movimiento y después de un gruñido me apretó fuerte en las nalgas y paro el movimiento… justo ahí, note como se vaciaba en mi interior, volvió a moverse un poco más y eso me provoco a mi también tener mi segundo orgasmo.

Mis contracciones le animaron y volvió a moverse al instante, lo que volvió a provocar un segundo clímax más intenso que el anterior que me recorrió por entero. Hasta los dedos de mis pies notaron la descarga eléctrica que me provoco y el hizo lo propio y con mis sacudidas, también consiguió otra vez llegar al máximo placer. Fue una consecución extraña pero llena de gruñidos, suspiros y algún que otro grito.

- ¡Dios Kate! ¿Qué fue eso? – me pregunto aun con la respiración acelerada.

- No lo sé… - dije riendo pero aun con mis pulmones pugnando por respirar profundo.

- Nunca… - supuse iba a explicarme, pero no le deje… le atraje hacia mis labios y le bese intensamente. Había sido algo mágico, no sé si por el agua, por la situación, por nuestra excitación… pero fue una experiencia fabulosa.

Cuando nos repusimos, salimos del agua, algo arrugados ya.

- Ven, vas a coger frio – me dijo mientras me tapaba con la toalla que había dejado ahí fuera esa tarde.

- Tengo de todo menos frio ahora… necesito descansar… me tiemblan las piernas… - le dije mientras él me secaba un poco.

Me senté en la hamaca y él lo hizo a mi lado. Me miraba de reojo, mis pezones seguían duros, la sensación del agua y la suave brisa que se movía junto a la playa era quien provocaba esa reacción en mí. Paso la toalla sobre mi espalda y con ella me abrazo.

Era una sensación tan especial, esa afinidad, ese momento de ternura, esos ojos azules que se veían, brillaban en la oscuridad con los reflejos del agua. Ese momento permanecerá en mí memoria por siempre. Porque nunca me había sentido tan bien y tan especial para alguien. Casi podía decir que jamás me sentí tan querida por nadie.

Sin palabras, comprendimos que ese abrazo nos hacia un verdadero matrimonio, ahora si podía decir que estaba casada con el hombre adecuado.

Me beso muy suavemente, solo un tierno roce, pero que al momento se convirtió en algo más intenso. Nunca tenía suficiente de él. Cuando paramos para respirar, se levantó y me llevo de la mano hasta nuestra habitación, allí entre caricias y luz tenue de una vela que encendió justo al entrar, me seco, para después levantarme en vilo y depositarme sobre la cama que nos esperaba. Se tumbó a mi lado y vi sus ojos cansados.

- Rick, estoy bien, vamos a descansar… venga… que es tarde.

- Por favor Kate, no, ahora no, me da igual morir esta noche… con tal de poder tenerte una vez más – su voz era baja, no sé si por dar más intimidad al momento, o porque notaba ya el cansancio.

- Pero si estas exhausto… descansemos, si en un rato te encuentras con ganas repetimos… - le dije apoyándome sobre una mano para verle mejor – no quiero agotarte.

- Por favor… - insistió. Y no quise contradecirle más… era suya y si el precisaba de mí, yo feliz de complacerle.

Deje que sus labios siguieran sus pasos por mi cuerpo y al instante me sentía preparada de nuevo. La pasión despertaba una y otra vez con sus labios. Eran tan suaves, conocían tan bien el camino a trazar que en pocos segundos había olvidado su cansancio y cualquier cosa, que no fuera mis vellos de punta por sus maniobras.

Nos entregamos en el beso, tanto es así que no me di cuenta de que Rick nos había volcado quedando yo debajo de él. Empecé a sentir como sus labios se movían a través de mi cuerpo, primero la mandíbula bajando por mi cuello hasta encontrar mi fuerte pulso por lo que me estaba haciendo sentir, hasta llegar a mi pecho dándole la atención necesaria para que gritara de placer. Lo necesitaba tanto que no pude evitar hasta suplicar…

-Rick por favor… te necesito.

Rick levanto la mirada centrándola en mí y vi una sonrisa de placer, orgullo y auténtica felicidad en ella. Siguió bajando por mi cuerpo haciéndome suspirar por las maravillas que hacía con su boca, son su lengua, sus labios, sus dientes… me estaba volviendo completamente loca. No dejaba de moverme debajo de él, estaba a punto de llegar a mi orgasmo y aun no me había tocado donde más lo necesitaba.

Jugueteaba sobre mi ombligo con su lengua cuando sentía como sus dedos pasaban sobre mis labios inferiores llevándose con ellos mi humedad que enseguida limpio con su boca.

- Estás húmeda otra vez mi amor...
- Te necesito Rick.

- Tus deseos son órdenes para mí - dijo mientras se sentaba y yo lo hacía sobre él.

Solo el roce de nuestros sexos nos hizo a ambos suspirar. Me deje caer con cuidado sobre su erección penetrándome hasta el fondo de un solo golpe sacando un fuerte gemido de ambos. Nos quedamos así hasta que empecé a moverme, primero despacio y poco a poco más rápido por la necesidad de liberación y anticipación de mi cuerpo. De repente sentí la mano de Rick sobre mi cintura ralentizando mis movimientos.

- Despacio Kate, deja que esto dure un poco más. Estoy disfrutando mucho de la vista - dijo sonriéndome y el devolví la sonrisa de forma tímida.

Volví a movernos y note como Rick se movía cambiando el movimiento de la penetración haciéndola más profunda, haciéndome gemir de placer. Empezamos a movernos ambos al unísono como un solo cuerpo, cada vez más y más rápido, hasta que volví a sentir como mi cuerpo se tensaba, fue sentir su mano sobre mi clítoris a la vez que su boca sobre el lóbulo de mi oreja mordiéndola suavemente, y entonces note como llegaba de nuevo al punto álgido.

- ¡Oh Dios mío Rick! - grité liberándome de la tensión, del placer que recorría cada poro de mi ser.

Esta vez Rick no me dio tregua, siguió con fuerza y rapidez alargando mi orgasmo hasta límites que nunca pensé que podía llegar. Mi cuerpo ardía de deseo, temblaba ante sus caricias y sus fuertes embestidas, hasta que él también tuvo su culminación, liberándonos a ambos otra vez.

Castle termino encima de mí, derrumbado por el esfuerzo. Le acaricié la espalda despacio dejándolo que recuperara el aliento. Poco a poco fue dándome de nuevo señales cuando sentí sus labios sobre mi cuello. Se levantó sobre su codo mirándome con adoración.

- Eres increíble… - dijo besándome, y para qué negarlo sin duda para mí también había sido una gran noche. Una gran noche en cuanto a lo sexual pero también en cuanto a mis sentimientos, porque ya no podía negarlo lo quería… estaba enamorada de él.

CONTINUARÁ…

Cecifillion<3
As del póker
As del póker

Mensajes : 331
Fecha de inscripción : 22/12/2014
Edad : 19
Localización : Paraguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por love.C.and.B.mabel12 el Miér Jul 29, 2015 12:07 pm

Me encanta lo único, malo es que se me ha echo el capítulo corto,de lo que me gusta y nunca estoy contenta cuando se acaba el capítulo.

love.C.and.B.mabel12
As del póker
As del póker

Mensajes : 312
Fecha de inscripción : 21/11/2014
Edad : 15
Localización : barcelona

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Cecifillion<3 el Vie Jul 31, 2015 11:41 am

Capítulo 30

POV KATE

Me desperté con pequeñas molestias entre mis mulos sin duda después de una gran noche. Era un dolor bueno, un dolor que hizo que sonriera como hacía mucho que no lo hacía. Me estire buscando su grande y caliente cuerpo pero no lo encontré por ningún lado.

Me desperté buscándolo por la habitación pero no lo encontraba por ningún lado. Me levanté y entré en el baño pero allí no estaba, seguí hacia fuera de la habitación, y antes de girar por la última esquina ya sabía donde se encontraba gracias al magnifico olor que venía de la cocina.

Cuando llegue allí debió escucharme porque se giro enseguida hacia mi dirección.

- Buenos días preciosa dama -dijo sonriendo - me has fastidiado la sorpresa - dijo acercándose, agarrándome por la cintura y besándome suavemente en los labios - quería llevarte el desayuno en la cama.

- ¡Mmm! me hubiera encantado - dije devolviéndole el abrazo y aspirando con fuerza su olor -pero te echaba de menos.

- Me encanta que me eches de menos - dijo acariciándome suavemente el pelo - ahora vamos a desayunar.

Nos sentamos ambos en la mesa sin dejar de acariciarnos con los ojos como dos niños que descubren el amor por primera vez, diciéndonos palabras cariñosas. Entre sonrisas y besos recogimos rápidamente la cocina y para apaciguar un poco el calor de nuestros cuerpos y mentes, pensamos refrescarnos un rato a la piscina.

Nos metimos juntos para intentar conseguir combatir el fuerte calor que hacía aquí en Los Hamptons. Estuvimos jugueteando durante bastante tiempo en el agua, hasta que Rick se quedo parado cerca de la pared. Me acerque rápidamente a él y enseguida me envolvió entre sus brazos y empezó a besarme despacio haciéndome temblar de anticipación.

- Esto es increíble - dijo sonriéndome - soy el hombre con más suerte del mundo.

El sí que era increíble, por todo lo que estaba pasando y ahí estaba feliz a pesar de todo, agradeciendo cada minuto que pasaba del poco tiempo que le quedaba y solo por estar conmigo. Yo, que jamás pensé ser nada especial y ese hombre simplemente por el hecho de tenerme entre sus brazos se consideraba afortunado. Precisamente él, y personas como él eran los que más merecían vivir y ser felices.

- Tu sí que eres increíble – dije emocionada, casi sin poder evitar una lágrima.

- Kate ¿estás bien? - pregunto preocupado.

- Si, solo… que esto es tan injusto.

- Ya preciosa… pero ¿sabes?... Me da igual Kate, solo me importa esto… estar aquí a tu lado. Ahora más que nunca quiero pensar en el presente y dejarme de un futuro que no sabemos qué va a pasar.

- Tienes razón, pero tengo miedo… miedo de perderte - dije apoyando mi cabeza en su pecho, Rick me abrazó con fuerza acariciándome con delicadeza.

- Esto es… ¿es cómo te esperabas? – me pregunto temeroso de mi respuesta.

- No.

- Ya… - dijo mirando a lo lejos.

- Es mucho mejor - dije levantándole la cabeza - soy feliz, nunca pensé que todo esto me diera este tipo de felicidad, estos momentos de autentica pareja. Nunca imagine… que llegáramos hasta este punto - quería decirle que le quería, que estaba enamorada de él pero… no sé porque, no podía… Sería por miedo a decírselo y después perderlo… no sé, pero sentía un pánico casi doloroso a perder aquello que nunca soñé que existiera.

- Yo tampoco pensé que sería así. Lo soñé durante mucho tiempo pero de ahí a que se hiciera realidad… para mí era una utopía.

- Los sueños se cumplen Rick - dije acariciándole tiernamente y besándole, enseguida sentí como Rick me devolvía el beso con todas sus ganas.

Ahí nos quedamos, entre besos y arrumacos hasta que prácticamente nuestra piel empezó a arrugarse por el agua.

- Kate ¿puedes hacerme un favor?

- Claro, dime - dije.

- Tengo que ir a devolver el coche, pero luego hay que venirse andado y estoy algo cansado para…

- ¿Estas bien? – me preocupe.

- Sí, solo cansado por el ejercicio de anoche - dijo mirándome con su mirada picara -preferiría reservar mi fuerza para esta noche… ya sabes - dijo atrayéndome hacia él y besándome en el cuello haciendo que soltara un pequeño gemido.

- Bueno, yo voy, pero me debes una - dije besándole y salí del agua con una sonrisa, estábamos tan bien… y porque no, también porque tenía la oportunidad de volver a conducir esta magnífica máquina.

POV RICK

Necesitaba buscarme una excusa para que se fuera, tenía una visita que sabía que le haría mucha ilusión pero antes necesitaba estar a solas un rato con "la" visita. Cinco minutos después de que Kate se marchara escuche como se acercaba un coche a la puerta delantera, me levante y fui a recibir a mi invitado.

Cuando se bajó del coche le ofrecí mi mano a modo de saludo pero me envolvió en un fuerte abrazo y sentí que así sería, si alguna vez hubiera tenido un padre.

- Gracias por venir.

- No hijo, gracias a ti por invitarme. Echaba de menos a mi hija.

- Normal Sr…

- Jim, ¿recuerdas? llámame Jim.

- Si, disculpa, la falta de costumbre… Jim. Gracias por venir sé que a Kate le hará ilusión verte, pero antes necesito hablar contigo de algo profesional.

- Por supuesto, lo que quieras – me respondió tomando el asiento que le ofrecía en la terraza.

- ¿Te apetece un café o prefieres algo frio? – le ofrecí.

- Café por favor.

Preparé un par de tazas bien cargadas y nos sentamos en la terraza, Jim sacó todos los papeles necesarios para poder ponerse manos a la obra.

- Es la primera vez que hago esto.

- Bien, siempre es necesario tomar medidas legales hijo, no es nada extraño.

- Sí, nunca se sabe - dijo dedicándole una sonrisa triste.

- Tú dirás.

- Bien, veras, quiero que mi testamento se divida en dos partes. Mi padre antes de largarse para siempre, imagino que pensó en tapar su culpa con un dinero. Con el tiempo, eso y algo que he ido ahorrando, ha sido bien invertido y ha crecido, así que ahora es una pequeña fortuna. – mi suegro me escuchaba atentamente - El cincuenta por ciento del dinero quiero que se divida, un 30% para investigación de la L.L.A. y el otro 20% para el hospital para que puedan hacer todas la mejoras posibles - dije parando y tragando saliva – Después, el otro 50%, el 25% para mi madre para que no necesite nada el resto de su vida y el 25% por ciento restante para mi mujer.

- Bien, tomo nota – dijo mientras hacia algunos apuntes en su libreta.

- Las casas, ese es un tema delicado, mi casa de Nueva York quiero que se la quede mi madre para que tenga una residencia cada vez que esté en Nueva York. Y esta casa quiero que se la quede Kate, aquí creo que tendrá los mejores recuerdos, y si para ella es complicado tenerla, pues que la venda, si así lo quiere - dije mirando al suelo.

- No creo que sea capaz de hacerlo, aunque imagino que le costara volver si algo… si algo te sucede, Dios no lo quiera.

- Por último, quiero que te encargues de algo cuando yo no este. Quiero que te encargues de esto - dije entregándole el manuscrito del libro.

- ¿Y esto? – dijo cogiéndolo curioso.

- Es un libro que escribí hace algún tiempo, quiero que lo envíes donde tengas que hacerlo, me gustaría que se publicara.

- Yo me encargo, mañana mismo si hace falta.

- Gracias pero quiero que sea algo póstumo, creo que no soportaría la vergüenza de que mis compañeros de la 12 leyeran esto. Si lo cuento, quizá la publicaré, pero ahora no quiero…

- Bien, ningún problema – el seguía atentamente tomando notas sobre mis deseos en su libreta.

- Bien, si tiene el éxito que espero, todo lo que se gane, será para mi mujer. Ella es "la culpable" de que exista… por lo que, ella debe tener el beneficio.

- Aja. ¿Algo más?

- Sí, quiero que guardes esto - dije entregándole un montón de cartas y un video - el video quiero que lo pongas cuando se abra el testamento y que te encargues de que todas estas cartas lleguen a sus destinatarios.

- Por supuesto – dijo tomando lo que le entregaba y poniéndolo a buen recaudo en su maletín.

- Perfecto - le contesté y en ese mismo instante se abrió la puerta y se escuchó la voz de mi mujercita.

- Castle ya estoy en casa, ¿tenemos visitas? - dijo y una sonrisa ilumino su cara.

Jim enseguida se levantó para recibirla. La cara de Kate al ver a su padre y como se abrazaron ambos valió la pena por completo.

- Pero… ¿Qué haces aquí? - le pregunto Kate con una gran sonrisa en la cara.

- Pues ya ves, me llamo Rick y no dude en venir.

- Pero…

- Era una sorpresa - dije sonriéndole.

- Gracias - me respondió nerviosa mordiéndose el labio, cosa que sacaba siempre un pequeño suspiro… se la veía tan inocente cuando lo hacía.

- Anda id a pasar un rato juntos, lo necesitáis – dije besándola y entrando en la casa.

- Pero…

- Yo estoy bien - le mentí, porque en realidad me sentía cansado no, lo siguiente y tenía de nuevo el estómago algo revuelto.

- ¿Seguro?

- Sí, ve tranquila.

- Vale. Papa vamos a dar un paseo, la playa por la mañana esta preciosa, ven - dijo tirándole de la mano feliz. Pero unos segundos después vi como volvía atrás y se acercaba a mí, dándome un suave beso en la mejilla.

- Gracias - dijo sonriendo – eres un ángel.

- Anda vete - dije riendo.

POV KATE

Cogí a mi padre y fuimos juntos caminando por la orilla de la playa, ambos estuvimos callados durante un tiempo, había mucho de qué hablar pero no sabía por dónde empezar. Al final empecé yo, tenía la necesidad de saber.

- ¿Para qué has venido papa?

- Para verte preciosa… o ¿acaso estabas muy ocupada en tu luna de miel?

- Sí, claro… en serio papa, Rick no te llamo solo para eso ¿verdad? He visto tu cartera en la terraza… la del trabajo.

- Es que vine directo de la oficina - y le miré como diciendo "en serio, búscate una excusa mejor" - No puedo contarte nada.

- Bien, perfecto, o sea, es algo profesional.

- Kate, no sigas.

- ¿Por qué? ¿Qué pasa? Tengo derecho a saberlo, vale - dije parando mi paseo y enfrentándolo, levantando un poco la voz.

- Bien, bien… pero no puedo darte detalles, solo quería hacer testamento.

- Pero… ¿Por qué?

- Kate… hija, es obvio.

- No, no lo es.

- Mira Kate, no te cierres, todo el mundo tiene que hacerlo algún día.

- Ya lo sé papa, pero si lo hace… si lo hace es porque piensa que esto no va a salir bien. No quiero que piense así, no puede pensar así - dije resistiéndome a la realidad, a pesar de que mis lágrimas la conocían y mucho.

- Mi pequeña… lo quieres ¿verdad? – dijo abrazándome.

- Sí, mucho más de lo que imagine papa, jamás creí que tras mi compañero estuviera ese hombre, y no…no puedo imaginarme ya, una vida sin él.

- Es difícil cariño, lo digo por experiencia. Pero al final te das cuenta que tienes aquí a gente que te quiere también, por la que tienes que luchar.

- Me da miedo de que… no, no quiero pensar en ello y no quiero que él lo piense. Sé que es una tontería, pero quizá, si no pienso en ello, a lo mejor…

- ¡Ey pequeña! no es una tontería - dijo abrazándome y consolándome como cuando solo era una niña pequeña y asustada.

CONTINUARÁ…

Cecifillion<3
As del póker
As del póker

Mensajes : 331
Fecha de inscripción : 22/12/2014
Edad : 19
Localización : Paraguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Cecifillion<3 el Lun Ago 03, 2015 1:15 pm

Capítulo 31

POV RICK

Cenamos los tres juntos, no dejaba de mirar a Kate que se la veía triste, tenía que hablar con ella para ver que le pasaba. Tras cenar, nos sentamos en el comedor para tomarnos una copa mientras hablábamos, pero Kate estaba ausente.

- Voy a darme una ducha - dijo levantándose, me contuve de ir tras ella.

- ¿Qué le pasa? – pregunte a mi suegro, cuando sabía que ella ya no me escucharía.

- Solo… hemos tenido una conversación que la puso triste.

- Puedo…

- Ya te lo contara cuando esté preparada.

- Bien. Si tú lo dices… Gracias por venir Jim.

- Gracias a ti por invitarme. Y creo que todos estamos cansados – dijo mientras se levantaba para irse a su habitación. Sabía que lo hacía básicamente por mí, habíamos comentado en la cena que a pesar de llevar una vida bastante tranquila, solía acabar los días agotado. Así que se lo agradecí.

Me levanté rápidamente del sofá, pero me traiciono mi equilibrio, solo conseguí que todo me diera vueltas. Sentí a alguien a mi lado hablándome pero apenas oía un rumor. Inconscientemente, me volví a sentar, esperaba que ese pequeño mareo pasara solo. Poco a poco sentí como todo parecía volver a la normalidad.

- ¿Estás bien? – me pregunto Jim, que era quien al verme parado, volvió para ayudarme.

- Sí, no te preocupes, solo ha sido un mareo - dije con una sonrisa para no asustarlo.

- ¿De verdad? Creo que deberíamos llamar a un…

- No, por favor.

- Pero…

- Estoy bien, solo quiero que esto dure un poco más antes de… de meterme en un hospital del que sé que no volveré a salir.

- Está bien. Como quieras, pero creo que debería avisar a Kate.

- Si no te sabe mal Jim, preferiría que esto quedara entre nosotros. No quiero preocuparla - dije señalando hacia la dirección donde Kate había desaparecido.

- Vale, pero creo que debería saberlo, ahora déjame ayudarte.

- Bien - me levanté con su ayuda y me acompaño hasta la puerta de mi habitación – gracias.

- Hasta mañana hijo. Descansa.

- Igualmente – le respondí viendo como seguía pasillo adelante para ir a la que había sido la habitación que ocupo el día de nuestra boda.

Cuando entré, me senté sobre la cama y cerré los ojos intentando mantenerme en esa posición sin caer. La verdad es que no había sido el primer síntoma de mi enfermedad. Llevaba ya un par de días que sentía que volvía para atrás, pero estaba tan feliz que quise negármelo como fuera. Tenía que descansar más, supongo que mis excesos me pasaban factura. Me tumbé en la cama y debí quedarme dormido, hasta que sentí como Kate se tumbaba a mi lado y pasaba su brazo por encima de mi pecho. La atraje más hacia mí y deposite un beso sobre su cabello mojado.

- ¿Todo bien? - le pregunte con voz preocupada.

- Mejor, ya mejor, gracias - dijo besando mi pecho y pegándose más a mí.

- Duérmete, mañana hablaremos, descansa amor.

Me levanté y al abrir los ojos, tuve que volver a cerrarlos por la gran cantidad de luz que entraba por la ventana. Debía ser ya tarde y había dormido demasiado, porque me dolía el cuerpo de estar inmóvil. Me levanté con cuidado, mis piernas me pesaban como si estuvieran hechas de cemento y la cabeza parecía abotargada, como si tuviera resaca, ese era un síntoma nuevo, pensé. Me acerque a la ducha y agarrándome fuertemente a ella, me di una ducha fría, quizá así me espabilaría lo suficiente para aguantar el tipo delante de mi suegro y mi mujercita. No quería parecer un zombi y menos delante de ellos.

Cuando salí me encontré con una Kate relajada, o al menos más relajada que el día anterior, hablando con su padre.

- Buenos días - dije sonriéndoles.

- Buenos días - respondieron ambos, pero mi mirada estaba fija en ella, tenía tantas ganas de besarla, pero estaba su padre y no sabía cómo se lo tomaría. Imagino que Jim se dio cuenta o quizá fue el destino…

- Voy al baño, ahora vuelvo - dijo levantándose y dándome un apretón en el hombro al pasar por mi lado.

Me senté junto a ella en la barra de la cocina y le acaricie de forma tierna la mejilla sonriéndole, ella me devolvió la sonrisa sin decir nada. Le bese suavemente los labios y sentí su sonrisa sobre la mía mientras me acariciaba el cuello de forma tierna y delicada.

- Buenos días mi vida - dije volviendo a sonreírle.

- Buenos días - dijo mordiéndose el labio – ponte en el otro lado de la barra, no quiero que mi padre nos vea así.

- Claro - dije algo triste - ¿molesto?

- Castle – me recrimino seria – Es que no me gusta que mi padre vea… - dijo sonrojándose.

- Comprendo, pero eres mi mujer y somos mayorcitos… - dije algo molesto, obedeciendo sus órdenes.

- Tienes que desayunar.

- Ahora no me apetece nada, de verdad - dije al ver su mirada seria, esa era la voz de jefa, poco podía hacer si ella se empeñaba en que comiera.

- Bueno, pero en un rato comes algo.

- Si, jefa - dije sacándole una risa a Jim, que volvía de su viaje al baño.

- Chicos, me gustaría poder quedarme más tiempo pero el deber me llama.

- Qué pena papa - dijo Kate levantándose y abrazando a su padre con fuerza.

- Nos vemos… aunque espero que no muy pronto - dije dándole la mano.

- Comprendo… - dijo con una pequeña sonrisa.

Nos despedimos desde la puerta y note como Kate se quedaba algo triste. Sabía que estaba siendo egoísta al alejarla de las personas a las que quería, pero a mí no me hacía falta nadie más en este momento.

- ¿Estas bien? – insistí a ver como seguía seria y sin hablar, cuando volvimos a sentarnos en la barra frente al desayuno.

- Si – mintió Kate, intentando sonreír.

- Kate, no me mientas, por favor – le dije levantando su rostro con un dedo para que me mirara a los ojos - es normal que eches a todos de menos. Si quieres podemos volver - dije intentando ayudarla.

- No, no te preocupes, estoy bien - dijo acercándose y besándome suavemente los labios - aquí estoy perfectamente - dijo abrazándose a mi cuerpo como si de un salvavidas se tratase.

Yo necesitaba moverme un poco, mis piernas seguían tiesas y doloridas, así que pensé ir a caminar un rato, y ella se ofreció a acompañarme. Andábamos junto a la orilla, nuestros pies se mojaban con las olas que iban y venían, era una sensación muy placentera, íbamos cogidos de la mano y a pesar de no hablar, nos sentíamos a gusto, hasta que me sentí algo cansado y me senté cerca de la orilla, Kate se colocó a mi lado recostándose sobre mi costado. Hice que se tumbara y me tumbe a su lado apoyándome sobre mi codo para poder mirarla.

- Eres preciosa ¿lo sabías? - dije haciendo que se sonrojara - y cuando te sonrojas mucho más -dije riéndome. Y recibí un pequeño golpe en el pecho.

- ¡Tonto!

- Si, lo soy. Pero te gusta – le respondí bromeando.

En ese instante me sentí atraído por la mano de Kate que se apodero de la pechera de mi camisa y me atrajo hacia ella, cayendo sobre su cuerpo tumbado en la arena. Nuestros labios se juntaron de forma salvaje, yo necesitaba sentirla y ella parecía que también a mí.

- ¡Dios Kate!

- No hables tanto – exclamo callándome con sus labios.

Nos besamos despacio, degustándonos el uno al otro, sin prisas reconociendo el interior de nuestras bocas con la punta de la lengua, eran tan sensual que empezaba a desaparecer el cansancio con el que había despertado para dar paso a una excitación muy latente en mi entrepierna. Nos complementábamos de tal modo, que ella tenía razón, no hacían falta palabras, nuestros cuerpos sabían lo que debían hacer.

Seguimos besándonos y acariciándonos como dos adolescentes. Empecé a acariciarle suavemente levantándole la camiseta juntando nuestros cuerpos sacándole gemidos una y otra vez cuando de pronto escuchamos algo semblante a un ronquido. Levante la cabeza rápidamente mirando en todas direcciones.

- ¿Qué ha sido eso? - dije separándome de golpe. Kate empezó a reír a carcajadas, sin poder parar – no le veo la gracia… ¿Qué pasa?

- Es mi móvil – exclamo entre risas, no podía contenerse - tendrías que ver la cara que has puesto - dijo empujándome para incorporase. Miró su móvil y luego a mí.

- ¿Que?

- Nada, tranquilo – dijo mirándome - pero tengo que contestar.

- Vale, vale...

- Ahora vuelvo – dijo mientras se alejaba unos metros para poder hablar tranquila por teléfono.

POV KATE

Me aleje unos metros, algo prudencial para que el no pudiera oírme. Estaba sonriendo, y es que últimamente me costaba mucho no hacerlo, a pesar de todo, el estar con él era lo mejor que me había pasado. Ya no estaba haciendo un favor a un amigo, a mi compañero, estaba disfrutando de cada minuto a su lado más de lo que jamás imagine. Lo mejor era que no debía dar ninguna explicación, estaba bien, me encontraba a gusto… para que poner nombres a los sentimientos pues…

Mire la pantalla y vi que era Martha. Marque su número y al instante me respondió.

- Martha soy yo. ¿Tienes noticias?

- Oh querida, menos mal que me has llamado. Esta búsqueda está siendo todo un desafío. Los chicos me están ayudando mucho pero por lo que se ve el padre de Rick tiene un nombre bastante común. Ahora mismo estoy de camino a Minnesota hay una persona en un pueblecito que puede ser el padre de Rick, solo espero que sea él porque ya me he recorrido medio país.

- Esperemos que sí. Me encantaría poder estar ayudándote Martha, tenemos que encontrarle.

- Lo sé, lo sé. ¿Cómo está mi hijo? – pregunto preocupada.

- Bien, se le ve bien, está feliz.

- Gracias Kate, no sé cómo puedo agradecerte lo que estás haciendo por él – note que se le saltaban las lágrimas y es que era normal, se trataba de su hijo y dependía su vida de ello - sin ti, mi hijo no estaría tan entero y desde luego no podría yo estar buscando a su padre, tendría que estar cuidándole… y… - el llanto no la dejaba continuar y era comprensible. Por lo que intente restar importancia al asunto.

-No Martha, aquí si alguien debe dar las gracias, soy yo. No imagine nunca que fuera como lo estoy viendo ahora, es un ser tan especial.

- ¡Oh! Veo que has caído ya en las redes del conquistador de mi hijo – me interrumpió aun emocionada pero queriendo hacer el esfuerzo de sonreír.

-Yo… Veras… - no sabía que responderle… porque la verdad es que si, había caído en la redes de Richard Castle

- No hace falta que digas nada, conozco a mi hijo y heredo ese don de su padre… ahora comprenderás porque no pude negarme a él… son tan encantadores, que cuando quieras darte cuenta, ya no podrás escapar, estarás rendida a sus pies - dijo haciéndonos reír a las dos - tengo que dejarte, mi vuelo está por salir. Mañana llamare a Rick, tengo ganas de hablar con él.

- Claro, estaremos esperando tu llamada – le respondí despidiéndome.

- Cruzad los dedos.

- Lo hare, gracias Martha.

- Es mi hijo Kate, daría mi vida por él - dijo justo antes de colgar.

Y lo sabía, a mí no me había llegado la llamada de la maternidad pero sabía lo que una madre podía hacer por un hijo, aun podía recordar a mi madre a mi lado siempre hiciera lo que hiciera.

Trague saliva y volví sobre mis pasos con una sonrisa de nuevo a su encuentro, tenía que ser positiva, Martha lo encontraría y pronto Rick conseguiría su trasplante. Me acerque a él, estaba tumbado, cuando me acerque un poco más me di cuenta que tenía los ojos cerrados.

- ¡Ey! dormilón despierta, vamos a darnos un chapuzón en la piscina.

No se movía, ni se despertaba, así que me acerque sentándome a su lado y le zarandee un poco el brazo.

- Rick… Rick despierta… - cuando vi que no daba señales de despertarse empecé a preocuparme. Me senté más cerca de él y empecé a moverlo con más fuerza mientras las lágrimas corrían sin control por mis mejillas - Rick… Rick… Rick….

CONTINUARÁ…

Cecifillion<3
As del póker
As del póker

Mensajes : 331
Fecha de inscripción : 22/12/2014
Edad : 19
Localización : Paraguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Cecifillion<3 el Lun Ago 03, 2015 1:17 pm

Capítulo 32

POV KATE

Decir que estaba asustada era quedarse corto, estaba muerta de miedo mientras esperaba que llegara la ambulancia. Lo abrazaba contra mi pecho, fuerte, como si con mi abrazo le trasmitiera vida. Necesitaba que me respondiera, que dijera algo. Tanto quejarme de lo que hablaba y ahora mismo necesitaba escucharlo, oír su voz, sentir que estaba a mi lado. No dejaba de tocar sobre su cuello, sintiendo su pulso lento, menos era nada, ahí estaba, eso era lo que me mantenía cuerda, que estaba vivo, que respiraba.

Empecé a escuchar como la ambulancia se acercaba, pero yo no podía dejar de tocar su pulso y le hablaba, tenía que intentar que se quedara conmigo como fuera, sabía que me estaba escuchando lo sentía, necesitaba que supiera que estaba aquí con él y que no me iba.

- Rick, ya vienen… aguanta cariño, estoy aquí. Abre los ojos, por favor ábrelos para mí - dije llorando, no paraba de hacerlo, no podía estar tranquila hasta saber que estaba bien, que todo esto solo era una pesadilla, que iba a despertar e íbamos a estar los dos juntos en la cama disfrutando de la vida.

De repente, me vi rodeado de dos hombres y una mujer que se acercaban hasta la playa corriendo, me rodearon y me pidieron que me quitara, sabía que debía alejarme para que lo atendieran pero no podía, no podía dejar de tocarle el pulso para saber que estaba vivo. Necesitaba sentirlo y que me sintiera para que supiera que estaba ahí.

Nos montamos en la ambulancia y enseguida lo llenaron de toda clase de tubos, apenas podía tocarlo porque estaba rodeado por los paramédicos. Cuando lo monitorizaron empecé a escuchar el rítmico "tic, tic" que me decía estaba ahí, que su corazón aun latía. Cuando terminaron de colocarle toda clase de cables, avisaron al conductor y arrancó la ambulancia.

- ¿Qué le ha sucedido Señora? ¿Ha bebido?

- No, no… tiene L.L.A.

- ¡Ah! De acuerdo – y empezaron a poner toda clase de productos en el gotero que le habían puesto.

- ¿Está bien? – pregunte mientras esas dos personas no paraban de poner y quitar aparatos al cuerpo de Rick.

- Tenemos que hacer pruebas pero no se preocupe, de momento está estable ¿Oye su pulso? - - me dijo amablemente el medico al cargo, y yo asentí con mi cabeza… no podía ni articular palabra - ¿O sea, que esta con la quimio?

- No, bueno, solo dos sesiones, pero decidió dejarlo.

- Bien – dijo mientras empezaba a sacar muestras de sangre y meterlas en tubitos varios, supuse que para adelantar trabajo.

- Se va a poner bien ¿verdad? – dije asustada, quería tocarle.

- Tranquila, estamos haciendo lo posible para mantenerlo estable – el pobre doctor intentaba mantenerme calmada, sino, seguramente tendría que atender a dos enfermos en lugar de uno, yo estaba al borde del colapso también, verlo ahí inerte mientras le clavaban todo tipo de agujas y tubos me estaba sacando mi vena hipocondriaca y ya empezaba a ver estrellitas frente a mis ojos.

- ¿Dónde nos llevan doctor?

- Al Hamptons Memorial señora – me respondió amablemente.

- Por favor, deben llevarnos a Nueva York, allí están sus doctores – le pedí.

- Bueno, cuando le hagamos unas pruebas, le llevaremos.

- No, por favor, quiero que le lleven ahora al Memorial Sloan Kettering Cáncer Center.

- Pero… - iba a protestar pero vio en mi cara que no había posibilidad de réplica - John vamos a Nueva York, al Memorial Sloan, pon la sirena.

- Ok Doctor - dijo el conductor pisando con fuerza el acelerador, y a los pocos segundos se unió también el fuerte ruido de la sirena… me daba la sensación de estar en el trabajo persiguiendo a un asesino… ojala… quien me mandaría a mi meterme en esto pensaba de forma inconsciente mientras miles de cosas de los últimos días venían a mi mente. Pero era Rick, era mi compañero… ahora mi marido… tenía que ponerse bien.

Me senté detrás de la camilla, para poder verle mejor y de paso vigilar a los paramédicos que no paraban de quitar y poner cosas al cuerpo inerte de Castle. Le acariciaba suavemente su cabeza donde empezaba ya a sentir como su pelo, su nuevo y fuerte pelo empezaba a dar señales de vida. Tenía que aguantar, Martha estaba cerca de encontrar a su padre y entonces podríamos hacer un trasplante, tenía que aguantar.

El camino hacia Nueva York se me hizo eterno pero al ver las luces de mi ciudad, de mi hogar, sentí como me relajaba. Rick aún no había vuelto en sí y me tenía preocupada pero los médicos me explicaron que era debido a los medicamentos que le habían puesto.

Yo solo rezaba, rezaba por mí, por la necesidad que tenía de él. No podía estar sin él, no ahora, después de descubrir que le quería, que estaba enamorada de mi marido, no de mi compañero, sino del hombre con el que me había casado. Él no se parecía a mi compañero, eran distintos… tanto, que cualquiera diría que eran dos hombres diferentes.

Cuando llegamos lo metieron en urgencias, y el otro doctor entrego una carpeta con todo lo que habían hecho ellos durante el camino. Cuando me encontré de cara con el médico, no podía creer mi "suerte".

- ¿Kate?

- Hola Josh… - dije intentando ir tras la camilla que llevaba a Castle.

- ¿Es Rick? – pregunto extrañado.

- Si – respondí sin más explicaciones viendo como desaparecía entre las puertas de ese inmenso hospital.

- Bien, llévenlo dentro ahora mismo voy… - dijo dirigiéndose a los médicos - Kate puedes esperar…

- Por favor necesito estar con él – le suplique entre lágrimas.

- Bien. Solo déjame que le hagamos unas pruebas – miro el historial que le dieron los paramédicos y siguió – ahora llamare al Dr. Carter, mientras será mejor que me encargue yo, empezaré con las pruebas para adelantar. Solo será una hora como mucho, luego lo llevaremos a una habitación y podrás estar con él.

- Pero…- intente insistir.

- Kate… es lo mejor para él – me cogió de la mano y mirándome fijamente dijo – créeme, está en buenas manos.

- Bien - dije agachándome para dejar un suave beso en los labios a Rick, poco a poco lo deje ir mientras las lágrimas mojaban mi camiseta.

- Kate ¿estarás bien? – Me pregunto Josh al verme casi caer - ¿Necesitas algo?

- Necesito que lo ayudes – le grite casi histérica.

- Lo haré. Deberías llamar a Lanie. Es mejor que no estés sola – me aconsejo.

- Sí, lo hare, gracias – dije mientras le veía desaparecer por las puertas por donde había entrado Rick.

Me senté en una silla de la sala de espera, pero no podía estar allí parada, tenía que hacer algunas llamadas, pero… ¿a quién llamar primero? Lo normal sería a su madre pero no quería preocuparla sin saber muy bien como estaba, además la necesitaba allí, para encontrar al padre de Castle, aquí no hacía nada, como tampoco lo hacía yo.

Quería llamar a Lanie y a los chicos para que vinieran también, merecían saberlo, pero antes de poder coger el teléfono escuche una voz a mi lado.

- ¿Kate?

- ¡Dios Alex! - dije abrazándola con fuerza.

- ¿Qué haces aquí? ¿Está bien Rick? – me pregunto sin deshacer el abrazo que nos unía en aquel momento de tristeza y angustia.

- Sí, no… quiero decir… - tome aire para poder continuar, intentando parar de llorar para hacerme entender - lo encontré hace unas horas en la playa desmayado y no conseguía que volviera en sí. Me asuste y decidí traerlo aquí.

- Has hecho bien, tranquila – dijo acariciándome la cara con su mano – ahora solo tienes que esperar, está en buenas manos, las mejores.

- Creo que me va a odiar.

- No lo hará porque lo has hecho por su bien.

- Alex… - le dije sin poder parar mis lágrimas - ¿Qué le pasa?

- No lo sé Kate, me imagino que le están haciendo pruebas pero… - interrumpió sus palabras, no quería nombrar la dichosa palabrita. Ya lo sabía, todos los sabíamos, más pronto, o más tarde tenía que pasar eso… pero ¿Por qué tan rápido?

- ¿Pero?

- Me imagino que la L.L.A. se habrá extendido, que estará siendo más agresiva con su cuerpo al parar la quimioterapia. Era algo que esperábamos, aunque quizás no tan pronto.

- No, no, no… - decía una y otra vez sin parar - no puede pasarle nada… estamos a punto de encontrar a su padre y yo… - no podía ni hablar solo podía llorar desconsoladamente.

Sentí con fuerza los brazos de Alex sobre mi cuerpo abrazándome. Pero nada en esta vida podía tranquilizarme, nada podía quitarme este sofoco, este miedo, este sentimiento de pérdida que tenía cuando él no estaba conmigo. No podía vivir sin él, lo era todo para mí, ya nada tenía sentido sin él y no podía dejarme, ahora no.

Alex había sido providencial en esos momentos, era tan buena y comprensiva con nosotros, siempre nos cuidó de especial manera y ahora lo hacía conmigo. Consiguió sacarme de aquel pasillo y llevarme a la cafetería a tomar un café mientras esperábamos a que llegara el doctor Carter o que Josh pudiera decirnos algo sobre el estado de Rick. Estaba muy nerviosa pero al menos había conseguido dejar de llorar, había tenido un momento de debilidad pero necesitaba estar fuerte, ahora más que nunca tenía que serlo por él, por nosotros.

- Kate, ¿Estas mejor? – me pregunto Alex cogiendo mi mano y apretándomela fuertemente para que la sintiera.

- Sí, aunque no lo estaré hasta que no me digan que está bien.

- Lo sé cariño... ¿Cómo habéis estado? ¿Os ha ido bastante bien por lo que veo? - dijo sonriéndome. Sé que lo hacía para distraerme y mantener a raya el pesimismo que me abatía. Así y todo, se lo agradecía, esa mujer era genial.

- Nos ha ido muy bien, a veces no me lo puedo creer Alex… es un ser tan especial.

- Sabía que lo querías - dijo y yo le miré extrañada - eres una mujer increíble Kate, pero aunque te quisieras negar la realidad y decir que lo hacías porque él te lo pedía, porque era su último deseo… yo sabía que lo hacías porque lo querías.

- Yo no… - quise explicarle… decirle que yo iba a casarme con Josh, pero no me dejo continuar.

- A lo mejor no eras consciente de ello. Pero yo vi como le mirabas, como le sonreías, como cuidabas de él… era amor lo que sentías por él Kate. Cuando escuchaba como él hablaba de ti, pensé que exageraba porque estaba enamorado, pero tenía razón Kate, eres una gran mujer, un ser de luz… no podías ir a parar ambos en mejores manos, estáis hechos el uno para el otro.

-No lo soy, si lo fuera lo salvaría, haría algo por ayudarlo – quise explicarle entre lágrimas otra vez.

- Tú lo ayudas más de lo que podamos hacer el resto del mundo. Tú le haces feliz y eso es lo más importante para alguien a quien le queda… - iba a decir tan poco, pero se calló, cogió aire y siguió hablando - Cuando hablaba de ti, o cuando venías a verlo, se le iluminaba la mirada… no podía negar lo que sentía por ti… no podéis negarlo ninguno de los dos. Nunca en mi vida he visto un hombre tan enamorado como él lo está de ti, nunca he visto a nadie querer tanto a alguien, como para que pasar dos semanas con ella, le valiera más que su propia vida. Él es feliz, no le va a pasar nada, ya verás – dijo secándome una lagrima de mis mejillas con sus dedos - pero si pasara… sé que se iría con esa sonrisa, esa que salía siempre que tu entrabas en su habitación… la mejor sonrisa del mundo, de alguien que es feliz, la sonrisa de la persona que ha conocido al amor de su vida y ha podido disfrutarlo.

- Sí, pero y yo… ¿cómo me quedare yo?

- Kate tienes que estar feliz porque él lo ha sido y eso fue gracias a ti. Tú le diste la felicidad que le faltaba.

- Sí, pero yo me quedare aquí, sola, sin él. Sabiendo que el amor de mi vida se ha ido, como voy a vivir sabiendo que nunca más podré tenerle como le tengo ahora.

- Kate puedes volver a ser feliz, eres joven… puedes volver a encontrar la felicidad.

- Puede… pero nunca podré tener lo que he tenido con él, nunca… no estoy preparada para perderlo, y no voy a hacerlo.

- Además, quien dice que no pueda ser Rick quien siga a tu lado, no le borres de tu vida aun, disfruta de él, aún está aquí, entre los vivos… lucha para que no te vea así, intenta que te vea bien y si tú lo estas, él lo estará.

CONTINUARÁ…

Cecifillion<3
As del póker
As del póker

Mensajes : 331
Fecha de inscripción : 22/12/2014
Edad : 19
Localización : Paraguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por love.C.and.B.mabel12 el Lun Ago 03, 2015 2:04 pm

Que bonito y que pena, espero que no se muera Rick por que lloraré más que Kate. Sigueeeeee

love.C.and.B.mabel12
As del póker
As del póker

Mensajes : 312
Fecha de inscripción : 21/11/2014
Edad : 15
Localización : barcelona

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por BRIGITTEALWAYSBELIEVE el Lun Ago 03, 2015 6:38 pm

08.04.201500:35:41

definitivamente sin palabras...es el mejor fic...espero y deseo que rick no muera Crying or Very sad Crying or Very sad It\'s no It\'s no Crying Baby ...que siga luchando Heart Heart Heart ...ansio por el proximo capitulo Study Study

Thumb Clap Thumb Clap Reverence Reverence Reverence Reverence Reverence Reverence Reverence Reverence Reverence Reverence Reverence Reverence Reverence

BRIGITTEALWAYSBELIEVE
As del póker
As del póker

Mensajes : 312
Fecha de inscripción : 15/06/2015
Localización : BOGOTA

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Cecifillion<3 el Vie Ago 07, 2015 6:07 am

Capítulo 33

POV KATE

Alex me había mandado al baño para refrescarme y que Rick no me viera en ese estado cuando lo llevaran a su habitación. Debía estar al cien por cien para él. Cuando entre en los aseos, y vi mi rostro reflejado en el espejo que tenía frente a mí, me asuste. Esa no era yo. Nunca me derrumbe de ese modo, ni cuando murió mi madre se me vio en un estado tan lamentable. Tenía los ojos hinchados y rojos de llorar. Mi cara a pesar de estar algo tostada por el sol, lucia unas feas bolsas bajo mis ojos y cuando me refresque y moje un poco mi pelo, entonces sí que ya no pude aguantar más la sensación de asco. Agache la cabeza y saque el café que había tomado. Solo me faltaba eso, ponerme enferma yo. Volví a lavarme y después de colocar un poco mi pelo y secarme la cara, me perfume discretamente, me lave los dientes y decidí que ya no tenía tan mal aspecto, por lo que volví sobre mis pasos para reencontrarme con Alex, en la cafetería. La vi hablando con Josh… no sabía que se conocían.

- Hola Kate.

- Hola, ¿Cómo está Richard?

- El doctor Carter ya ha llegado, a partir de ahora, será él quien se encargara de todo.

¿Porque me decía eso y no como estaba mi marido? Había pasado algo, seguro. Necesitaba saberlo, o preferiría no saberlo. Sí, prefería vivir en una mentira donde todo siguiera tan bien como antes, como ayer. Pero sabía que había vivido durante todo este tiempo en un sueño y había despertado volviendo a la realidad tras el duro golpe de encontrar a Rick inconsciente.

- ¿Cómo está? - volví a preguntar esperando respuestas esta vez – y no me digas que el Dr. Carter esta con él, tú le has visto, has estado a su lado, ¿ya despertó?

- Le hemos hecho todas las pruebas necesarias. El doctor Carter le hará algunas más, pero esta despierto y pregunta por ti.

No necesité escuchar más para salir corriendo a su lado, Alex me seguía de cerca pero al llegar a la puerta pare en seco, necesitaba coger aire, contener mis lágrimas y mis miedos y sacar todo lo bueno de mi para el. Estaba concentrándome en todo eso cuando llego Alex a mi lado y apretando fuertemente mis manos, recibí su sonrisa y me dejo sola ante el peligro.

Cuando abrí la puerta encontré al doctor escribiendo una serie de notas, hablando con Castle, y si, Castle estaba despierto y tenía ganas de hablar, había vuelto.

Me acerque rápidamente a su cama y me abracé a él casi sin dejarlo respirar pero en esto momento necesitaba tanto abrazarlo, hacerle sentir que lo necesitaba tanto como él a mí.

- ¡Ey! ¿Me has echado de menos?

- Castle… - dije riñéndole.

- Es pronto para bromas, bien, vale, lo comprendo - dijo sonriéndome.

- Os dejo solos - dijo el doctor - que no se levante, tiene que descansar. Cuando sepa algo de los resultados os aviso.

- Gracias doc. - dijo sonriéndole, pero veía tristeza a la vez que cansancio en su mirada.

- Lo siento – dije mirándole fijamente.

- ¿Por qué cariño? – me respondió sin entender muy bien a que se debían mis disculpas.

- Sé que no querías venir hasta Nueva York, pero… - iba a explicarle, pero no hizo falta, el solo se respondió… era demasiado listo para ir con tonterías y subterfugios.

- Sabía que tarde o temprano pasaría, ojala solo hubiera podido disfrutar, un poco más – dijo haciendo la señal con los dedos… pobre… quería estar conmigo a solas un poco más, a pesar de todo, solo pedía un poco más de mi compañía. ¿Cómo no iba a quererle? Si es que era lo mejor que me había pasado en la vida.

- ¿Desde cuando te estabas sintiendo mal? – le pregunte muy seria.

- No, estaba bien – pero no me miro a los ojos mientras lo decía, claramente me estaba mintiendo.

- Rick… - dije enojada.

- Vale, un par de días. Tres como mucho.

- ¿Y por qué no me lo dijiste? – le reprendí.

- Solo sabía que en cuanto te lo contara estaría aquí en menos que canta un gallo. Quería disfrutar más de lo nuestro, de este sueño.

- Rick, yo… te necesito… no sabes cuanto y no puedo… verte mal… no puedo mirar hacia otro lado – dije soltandolado – dije soltando las lágrimas que había prometido esconder, pero no podía aguantarlas más, pugnaban por salir y mostrarle que estaba rota por dentro.

- ¡Ey! tranquila Kate. Ven - dijo tirando de mi mano hasta que quede medio tumbada en la cama del hospital justo a su lado - lo sé. Has hecho lo correcto y nunca me enfadaría contigo por cuidar de mí. Te quiero Kate y que te preocupes es lo más bonito que podías hacer por mí, eso quiere decir que no está todo perdido… - dijo evitando un golpe que le di en su vientre.

- Ojala no tuviera que hacerlo.

- Ojala - dijo besándome suavemente en la cabeza.

- Tienes que descansar - dije intentando levantarme pero él me lo impidió.

- Tú también necesitas hacerlo, ven preciosa - dijo dejándome sitio en un lado de la cama para que yo pudiera entrar. Me tumbe apoyando mi cabeza sobre su pecho, y envuelta entre sus brazos escuchando su constante latido, eso me relajo y consiguió que me quedara completamente dormida.

Me desperté un par de horas después y estaba durmiendo el también. Estuve un rato más acariciándole y dejando pequeños besos sobre su costado y su pecho intentando no despertarlo. Pero necesitaba ir al baño, así que, lo más despacio posible, me levanté y estiré bien las piernas que estaban adormecidas por la mala posición en la que había estado a su lado intentando no molestarle. Fui al aseo y después de recogerme el pelo y enjuagarme un poco la cara, decidí salir un momento fuera, en busca de un poco de aire, antes de volver a su lado. Sabía que tenía que hacer un montón de llamadas, necesarias todas ellas, pero eran las 4 de la madrugada y podía esperar un poquito más para que la gente que pudiera descansara. En cuanto a Martha prefería llamarla cuando Castle estuviera despierto y así él mismo pudiera llamarlo, le daría más tranquilidad escuchar a su hijo que a mí.

Los resultados aún no habían llegado y estaba preocupada, pero me imagino que el que estuviera de guardia en los análisis no tendría mucha prisa. Salí al exterior y tomé todo el aire del mundo. Sin duda estábamos en casa, este aire no se parecía en nada al de Los Hamptons. Quería volver a casa, tenía tantas ganas pero sabía que si volvía era por esto y… eso hizo que me diera miedo volver a pisar mi hogar.

Vi una señora a mi lado fumando y de repente me entraron un montón de ganas de un cigarrillo. Llevaba años sin probar ninguno, solo fume en mi adolescencia, hacía ya bastante tiempo de ello, en una época de rebelión que acabo con la muerte de mi madre. Pero ahora mismo necesitaba uno para quitarme esta angustia que sentía.

- Perdone – le dije acercándome a ella lentamente para no asustarla.

- ¿Si? – pregunto algo asustada.

- ¿Le molestaría invitarme a fumar? - dije señalando el cigarrillo que ella tenía entre sus dedos.

- No, por supuesto, claro - dijo entregándome la cajetilla, de donde extraje uno y se la devolví.

- Muchas gracias - dije dedicándole una pequeña sonrisa y me aleje.

Me senté en un banco que había enfrente del hospital y sentada, en medio de la oscuridad de la noche, me fume tranquilamente ese cigarro.

- Hola – escuche a mi espalda y en un instante vi a Josh sentado a mi lado - ¿Fumando? ¿Tu? Kate, has cambiado mucho…

- Pensé que ayudaría pero… no ha servido de mucho.

- No ayuda - dijo quitándomelo y tirándolo al suelo - esto solo puede matarte.

- Salió el doctor que llevas dentro - dije sonriendo.

- Es lo que soy – respondió siguiendo la broma - ¿Cómo estás?

- Mal - dije sin poder mentirle.

- Siento mucho todo lo que paso Kate. Siento que Castle…. este pasando por esto.

- Gracias – le respondí, porque parecía sincero… igual había comprendido que lo nuestro no tendría buen final, con o sin Rick.

- Creo que tengo que darle las gracias, aunque en este momento… no lo tengo muy claro.

- ¿Qué? – pregunte no entendiendo exactamente a lo que se refería.

- Le pedí que cuidara de ti y te hiciera feliz. Ahora no veo esa felicidad, pero estoy segura de que lo has sido, si no, conociéndote ya habrías vuelto a la ciudad - dijo riéndose.

- Sí Josh… si cumplió su palabra, me ha hecho la mujer más feliz del mundo el poco tiempo que hemos podido disfrutar sin que volvieran los síntomas - dije sonriendo, no era un tema para hablar con tu anterior novio al que dejaste por él.

- He visto cómo te preocupas por él. Al principio, antes de saber esto, pensé que te habías vuelto loca, luego pensé que lo hacías por pena, porque eres una mujer increíble que no podía negarse a ello. Ahora te veo, como lo miras, como te preocupas, como hablas de él y… veo que el idiota fui yo – dijo parando para coger aire, para el también era complicado estar hablando de eso conmigo. Eran sus sentimientos los que habían sido pisoteados - Nunca estuviste enamorada de mí, ahora lo comprendo. Nunca has sentiste nada parecido por mí, como lo sientes por él.

- Josh… - quería disculparme… porque era cierto lo que decía, pero no me dejo continuar, puso su dedo sobre mis labios y siguió hablando.

- No Kate. Sé que no lo hiciste queriendo. Quizás ni tu misma sabías que era amar, estar enamorada o querer a una persona más que a ti misma. Ahora esta enamorada y eso se nota. ¿Y sabes qué? – espero mi respuesta que le di con un movimiento de cabeza de lado a lado – Que te veo feliz y, por eso, yo soy feliz.

- Gracias – era un buen chico… siempre lo fue. Quizá demasiado bueno para mí y no lo supe ver, o el no supo conquistarme o mantener la chispa… había pasado así… no había mas explicación.

- Kate, sigue luchando. No te vengas abajo. Mientras haya vida siempre hay esperanza y sabes que yo creo en los milagros. A veces pasan cosas, que ni los propios médicos, podemos vaticinar. El cuerpo humano es la maquina más maravillosa del mundo y a pesar de que estudiamos años y años para entenderla, siempre escapa a nuestras previsiones – estaba mirando al vacío, sentado a mi lado, contemplando la noche y hablándome con el corazón en la mano – Quédate junto a él, dale tu amor. Eso le hará ser fuerte, eso le empujara a luchar contra todo lo que le venga. Pero… por si acaso, no te quedes con nada dentro Kate. Dile lo que sientes, que no se quede con ninguna duda de que le amas.

- ¿Cómo sabes que no se lo he dicho ya? – le estaba oyendo y parecía la voz de mi conciencia. Quizá el me conociera mucho más de lo que yo nunca imagine y por eso me estaba diciendo todo eso… Porque, lo mismo que acababa de decir, lo había tenido yo en mi mente desde que llegue a ese hospital. Me quería hacer la fuerte mientras estábamos en Los Hamptons, pero era inútil… y allí ya sabía que estaba enamorada de él, que lo quería como nunca quise a nadie que estuviera a mi lado.

- Te conozco, te cuesta mucho hablar de ello. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy Kate. Díselo, demuéstraselo… se feliz cada minuto que tengas para estar a su lado.

- Gracias por el consejo. Y siento mucho todo lo que paso. Tenía que habértelo explicado bien… pero me sentía tan mal por hacerte daño que… quería que tú me lo hicieras a mí, quería que me odiaras.

- Kate nunca podría odiarte. Estaba enfadado, claro, ¿Cómo no iba a estarlo? Me acababas de dejar por otro tío. Pero no podía odiarte, nunca podría hacerlo. Y ahora que se lo que has hecho, lo especial que eres, mucho menos. Ve a su lado Kate, y díselo… no esperes más para decir algo que sientes y de paso harás feliz a la persona que quieres, no esperes para decir algo de lo que estas tan segura. Sé feliz Kate te lo mereces - dijo levantándose y dejándome allí de nuevo sola.

Me sentí mal por haberle dejado, por haberle hecho daño, pero no me arrepentía para nada de casarme con Rick, de estas dos semanas que habíamos pasado juntos. De cada caricia, cada beso, de haber hecho el amor con él… y no me arrepentiré de cada minuto que vayamos a pasar juntos. Josh tenía razón no podía esperar más para decir algo de lo que estaba segura, más segura que nunca antes en mi vida.

Le quería, tanto, que me dolía el corazón por no haber manifestado aun mis sentimientos Era el amor de mi vida, el único hombre que me hizo completamente feliz, él me había enseñado el verdadero significado del amor.

Me levante sin pensar y fui corriendo hacia la habitación donde estaba Rick… seguía profundamente dormido, no se había ni movido y respiraba acompasadamente… y me quede quieta recuperando el aliento, mirándole, contemplando el hombre que me había cambiado por fuera y por dentro. Un hombre que hacía seis años que trabajaba a mi lado y que nunca me dijo nada por temor a perderme… realmente eso debía ser mucho amor, si prefería callar a hablar y quizá… perderme.

CONTINUARÁ…

Cecifillion<3
As del póker
As del póker

Mensajes : 331
Fecha de inscripción : 22/12/2014
Edad : 19
Localización : Paraguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Cecifillion<3 el Vie Ago 07, 2015 6:10 am

Capítulo 34

POV RICK

Me desperté asustada, estaba teniendo una pesadilla, en cuando abrí los ojos, ni recordé donde me encontraba, hasta que comprendí. Lo que estaba viendo, no era una pesadilla, era una realidad, había vuelto a esta maldita habitación de hospital. Me desarrope para levantarme, estaba cansado de estar allí, tumbado, pero no me dio tiempo a levantarme, en ese instante, se abrió la puerta y vi como Kate venia corriendo hacia mi para intentar impedirme el movimiento.

- Castle ¿Qué haces?

- Levantarme - dije enfurruñado.

- Tienes que descansar, tienes que recuperarte.

- Estoy bien, solo necesito salir de aquí – le explique.

- Bien, espera, voy a buscar a un médico para que nos traiga una silla de ruedas.

-¿En serio? – Le pregunte sorprendido – ¿Para qué?... Kate, tengo leucemia, mis pies están bien – estaba muy enfadado, pero no con Kate, al fin y al cabo ella había hecho lo que teóricamente haría cualquiera, estaba enfadado con mi cuerpo, por no reaccionar a mis órdenes, por no dejarme vivir un poco más de tiempo tranquilo.

- Es de la única manera que saldrás de aquí, así que tú eliges – me explico muy seria.

- Bien - dije al ver su cara, sabía que no podía ganar cuando se ponía en plan mandón.

Salió de la habitación y volví a poner mis posaderas en la cama, completamente resignado y vencido. Sabía que lo hacía porque se preocupaba por mí pero… a veces sentía que necesitaba hacer esto solo, sin que nadie a mi lado sufriera. Pero yo elegí tenerla a mi lado, fui egoísta y decidí ser feliz junto a ella, a pesar de que ella no me quisiera o no estuviera enamorada de mí. La obligue a vivir "mi infierno" conmigo, ahora no podía hacer nada para alejarla de todo ese dolor.

Quizás tenía que haber pensado mucho antes en todo esto, pero el deseo de tenerla, supero al resto, la necesidad de su compañía, a la necesidad de alejarla de todo lo malo que iba a pasar. No me arrepentía de nada de lo que habíamos vivido o hecho, que me dijo una vez que era feliz y era todo lo que me llevaría de este mundo conmigo. Pero, de aquí en adelante, sabía que ella misma querría borrar su memoria, o sencillamente, a mí me gustaría que no tuviera que vivirlo conmigo… Lo triste, es que la conocía y ahora más que nunca estará ahí, a mi lado.

- ¡Ey! - dijo entrando - te he conseguido la mejor - dijo con una sonrisa, mostrándome una silla de ruedas que debió coger de algún lado. Me ayudo a levantarme para poder sentarme allí, y solo ese movimiento, hizo que me sintiera agotado. A lo mejor ella tenía razón y necesitaba descansar.

Salimos hacia el pasillo y dimos un par de vueltas, pensé que íbamos sin destino final pero parecía que Kate sabía muy bien adonde me llevaba. Fuimos a una especie de patio interior que estaba rodeado de un montón de plantas y había unos pocos bancos para poder sentarse y tomar un poco de aire, aire sin olor a medicinas. Nos sentamos en el banco más alejado, con ayuda de nuevo de Kate. Lo hicimos muy juntos como últimamente hacíamos casi todo, sin darnos cuenta. Nos mantuvimos ambos en silencio, durante un tiempo, tranquilos y agarrados de la mano hasta que Kate sacó lo que la estaba royendo por dentro.

- Tengo que decirte algo – tomo aire y siguió, como haciendo un gran esfuerzo - He estado hablando con alguien que me abrió los ojos – media sus palabras, las estudiaba antes de decirlas, como si aquello fuera primordial para ambos - Hay algo que debo contarte y que no puedo, ni quiero, seguir callando. Pensaba que si lo ocultaba…

- Kate – le dije cogiendo su cara y elevándola para que me mirara, me estaba poniendo muy nervioso y tenía miedo, el mismo que veía en sus ojos - ¿Qué pasa?

- Yo Rick… te quiero - dijo mirándome muy seria.

- ¿Qué? - pregunté arrugando el ceño, sin saber, ni comprender que era lo que quería decir.

- Estoy enamorada de ti.

Cuando dijo eso me quede mirándola, sus ojos me decían siempre lo que rondaba por aquella cabecita y hoy más que nunca, gritaban lo que ella me había dicho. Necesitaba saber si decía la verdad o era solo un nuevo regalo que me hacía para que me sintiera mejor. Estos días había cambiado, era ella la que había dado el paso para ir más allá pero nunca me imaginé… esto.

- Rick… - pero no la deje seguir la bese con fuerza en sus labios sorprendiéndola en un principio hasta que sentí como ella me devolvía el beso con pasión y con ¿amor?

- Te quiero - le dije en apenas un susurro cuando nos separamos, quedando nuestras frentes juntas y nuestros ojos cerrados viviendo el momento.

Cuando abrí los ojos estaba sonriéndome, con tanta felicidad, que no pude evitar que apareciera en mi cara una sonrisa igual. Kate estaba enamorada de mí ¿qué más podía pedir? Tiempo, eso es lo que pedía tiempo para poder hacerla feliz, para poder vivir nuestro amor juntos y felices.

Volví a besarla una y otra vez, una y otra vez sin poder dejar de sonreír. Estaba tan feliz que ahora mismo me dijeran lo que me dijeran no me importaría porque Kate estaba enamorada de mí. Estaba tan eufórico, que no sabía cómo conseguir mantenerme quieto y callado cuando lo que quería era gritar al mundo entero, saltar y bailar como un auténtico loco.

- Rick… Nunca te había visto así… Estás feliz – dijo entre lágrimas de emoción.

- Muy feliz. Kate… esto… es… lo mejor que podías haberme dicho - dije recogiendo detrás de su oreja un mechón de pelo rebelde que se le había caído ocultando su perfecta cara.

- Yo… siento no habértelo dicho antes - dijo bajando la mirada y tragando saliva.

- ¿Desde cuándo? ¿Cuándo te diste cuenta? – ella se sentía tímida, y era natural y normal, acababa de decirme que me quería… había necesitado mucha fuerza de voluntad para hacerlo y yo encima le pedía explicaciones. Pobre… - Kate… esto es lo mejor que me ha pasado en la vida, yo no sé cómo podre agradecerte esto con el tiempo que me queda…- Dios mío, Kate, ¿sabes qué significa esto para mí…? No… no lo puedes saber – estaba tan eufórico que ni la dejaba hablar.

- Yo… creo que después de la conversación que tuvimos en la playa, cuando me besaste de ese modo, me desarmaste, antes de que tuvieras la magnífica idea de bañarnos juntos desnudos -dijo riéndose - creo que ahí me di cuenta de que sentía algo más de lo que yo misma creía.

- ¿Y por qué no me lo dijiste antes preciosa? ¿Por qué mi vida? – le preguntaba cogiendo su rostro, quería ver sus ojos, su cara mientras me explicaba, sabía que mirando sus ojos, nunca podría mentirme.

- Solo… tuve miedo.

- ¿Miedo?

- Todas las personas que quiero, acaban alejándose de una forma u otra. Mi madre, mi padre, incluso a Josh, fui yo quien termino alejándolo… yo tenía miedo de que si lo decía en alto te alejarías de mí.

- Nunca podrías alejarme de ti Kate, nada en este mundo podrá conseguirlo ahora, solo la muerte… y porque no es algo que yo pueda dominar.

- Pero… - ella aún seguía asustada, temía perderme.

- Sí, sé que… voluntariamente no me alejaría de ti nunca. Te quiero Kate - volví a repetirle porque ahora si podía decírselo con tranquilidad – Nunca olvides eso mi vida, te quiero más que a nada en el mundo y no conseguirás nunca que me separe de ti voluntariamente. ¿Me oyes?

- ¿Te gusta decirlo? - dijo riéndose al oír mis afirmaciones y ver mi rostro entusiasmado por todo lo hablado.

- Me he tenido que aguantar mucho estas semanas para no decírtelo. Ahora que puedo…. Déjame que lo diga, y gritaría, pero son las cinco de la madrugada y creo que alguna gente puede sentarle mal si me pongo a chillar.

- ¿Por qué?

- No quería hacerte sentir incómoda con mis sentimientos, pensé que te cansarías de mí si te atosigaba una y otra vez con lo que siento.

- Pues ahora puedes decirlo todo lo que quieras - dijo agarrándose a mis hombros para acercar de nuevo nuestras bocas en un tierno beso.

- Te quiero… te quiero…. te quiero - iba alternando con cada beso.

- Ya es tarde, así que vámonos - dijo levantándose. Me ayudo de nuevo a pasar a la silla de ruedas y cuando estaba bien sujeto allí, tiré de su cintura con fuerza hasta que perdió un poco el equilibrio haciendo que cayera sobre mis rodillas – Castle - me regaño, pero con una gran sonrisa en su cara.

-Solo quería decirte una cosa querida esposa - dije volviendo a besarla con pasión, juntando nuestras lenguas en un lucha por demostrar nuestro amor. Poco a poco fuimos ralentizando el beso solo usando nuestros labios, adorándonos. Nos separamos despacio ambos abrazados el uno al otro y en un suspiro junto a su oído volví a declararle mi amor - Te quiero.

Estuvimos un buen rato en la habitación dándonos arrumacos como dos enamorados. No dejábamos de sonreír, de tocarnos, de besarnos. Se había abierto la veda y ahora no podía dejar de decirle que la quería cada cinco minutos, haciéndola reír. Me encantaba verla así tan risueña, tranquila, relajada. Aunque eso sabía que duraría poco, en cuanto el médico entrara para darnos noticias sobre mi estado. Pero hasta entonces quería disfrutar de esta Kate cada segundo que pudiera.

De repente sentí como se ponía seria y se llevaba las manos a la cabeza, sin duda había recordado algo.

- ¿Qué?

- Teníamos que haber llamado a tu madre ya.

- No pasa nada, para preocuparla siempre hay tiempo.

- No, no puedes volver atrás. Tienes que llamarla. Quise hacerlo yo anoche cuando llegamos pero… pensé que si tu hablabas con ella estaría más tranquila.

- Bien, lo haré - dije besando esa arruguilla que le salía en la frente cuando estaba preocupada por algo.

Cogí el teléfono, busque su entrada en la agenda y espere a escuchar su voz. Respire profundamente y aguante el aire en mis pulmones, todo el posible, no pensaba tener que volver a pasar por esta situación, la de volver a decirle a mi madre por lo que estaba pasando. Sabía que estaba haciendo, sabía que era difícil para ella y que querría estar aquí conmigo, pero su idea de salvarme la vida, superaba cualquier temor o dificultad. No estaba de acuerdo, porque sabía lo que le costaba, pero se lo agradecía porque me hacía sentir especial, querido. No cambiaría ni un minuto de todos los que pase a su lado, por haber conocido a mi padre. Ella que había sido abandonada a su suerte con un niño pequeño, le había sacado adelante, le había dado su amor "a su manera" y ahora, por salvar a su hijo, tenía que buscarle, a la persona que más daño le había hecho. Ni me imaginaba por lo que tenía que estar pasando en estos momentos. Más o menos, ella tenía idea de por donde se podía encontrar porque cuando cumplí mi mayoría de edad, apareció en el banco el dinero de mi padre. Ella jamás lo toco, siempre dijo que ese dinero era mío y yo debía ser quien le diera utilidad. Yo no lo toque, pero mis abogados me aconsejaron que lo moviera, porque si no podría ocasionarme gastos cuantiosos y eso hice. Compre mi casa en Los Hamptons y poco más.

Desde que entre en la policía, al salir de la universidad, siempre había tenido un sueldo, no había vivido mal pero no era una persona caprichosa y mis necesidades eran cubiertas por mi madre, así que… ese dinero creció y ahora podría usarlo Kate cuando yo faltara.

Escuchaba los tonos, y una parte de mi rezaba porque saliera el contestador automático, si, era un cobarde, pero el tener que decirle a tu madre por segunda vez que te estas muriendo no es algo de buen gusto.

- ¿Diga? - se escuchó del otro lado del teléfono, miré a Kate, estaba allí, a mi lado, como siempre. Tragué saliva y lo deje salir todo de golpe.

-Mama soy yo, estoy en Nueva York en el hospital, estoy bien pero…

- Ahora mismo voy para allá - dijo justo antes de colgar.

Note como las lágrimas después de pasar por mi rostro, desaparecían entre las sabanas. Sabía el dolor que les causaría a mis seres queridos, y me dolía, pero eso a su vez, me hacía sentir tan querido.

Mirando a Kate supe que viviría siempre pasara lo que pasara en los corazones de mi gente y en sus recuerdos, eso me hizo sentir orgulloso del camino que había recorrido, porque gracias a él, esas personas estaban a mi lado.

En ese instante note otra vez como todo se volvía oscuro, y escuche a Kate llamarme, pero no tenía fuerzas para responderle, después escuche gente hablando a mi alrededor, pero no podía responderles, eso era un esfuerzo casi sobre humano y me deje ir, cerré los ojos y me dormí.

CONTINUARÁ…

Cecifillion<3
As del póker
As del póker

Mensajes : 331
Fecha de inscripción : 22/12/2014
Edad : 19
Localización : Paraguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por love.C.and.B.mabel12 el Vie Ago 07, 2015 6:57 am

espero que no me mates a castle Crying or Very sad Shocked por que si no iré a por ti:x Razz , sigue cuando puedas , me encanta esta historia y me gustaría que todo saliera mas o menos bien . sigueeee Happy Clap Thumb

love.C.and.B.mabel12
As del póker
As del póker

Mensajes : 312
Fecha de inscripción : 21/11/2014
Edad : 15
Localización : barcelona

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Cecifillion<3 el Dom Ago 09, 2015 1:03 pm

Capítulo 35

POV KATE

Desde que llamo a su madre hace unas horas se le veía mucho más apagado, sabía lo importante que para él era su madre y lo poco que le gustaba verla mal. Le notaba triste, a la par que agotado.

Sabía de sus intenciones, quería ser egoísta y solo pensar en él lo que le quedara de vida, pero… era tan bueno, tan leal, que por mucho que quisiera, siempre pensaba en la gente a la que quería, antes que en él.

Le vi desvanecerse de nuevo, le llame un par de veces pero no hacía caso, así que llame a la enfermera, ella me pidió que me tranquilizara y me dijo que estaba dormido, pero que de todos modos, llamaría al médico. Así lo hizo y su doctor me confirmo que simplemente el agotamiento le gano, estaba profundamente dormido, que si a la noche no despertaba, ya verían, pero que ahora le dejara reposar. Así lo hice y le deje un rato solo. Me senté en el pasillo, justo delante de su puerta para intentar yo también recomponerme después del susto.

Llevaba un rato sentada, mirando hacia el infinito, intentando no pensar, no sentir, pero era tan complicado… Ahora que ese hombre me importaba, se iba a ir de mi vida, como todas las personas que me importaron. Quizá lo mío fuera una maldición pensé, riéndome interiormente de mi ocurrencia… Yo, Kate Beckett pensando en maldiciones, cuando era la persona menos crédula del mundo. Estaba tan metida en mis pensamientos que no escuche unos pasos que se acercaban a mí.

- Kate - levanté la mirada hacia la dirección de la voz y me encontré con Lanie mirándome.

Me levanté y la abracé como si fuera un salvavidas en medio de una tormenta en el mar. La había echado mucho de menos, la necesite en mis momentos de duda, en mis malos momentos, esos en que el miedo me vencía y el pánico aparecía.

- ¡Dios Lanie! te he echado tanto de menos - dije apretándola aún más.

- Yo también amiga mía - dijo separándose para mirarme, las lágrimas volvían a correr por mis mejillas, quizá lo hicieron demasiado, en las últimas horas - ¡Dios mío! mírate Kate, estas más delgada y tus bonitos ojos…

- Yo… - no podía hablar, era intentarlo y volver a llorar aun con más vehemencia.

- ¡Ey! tranquilízate, vamos a sentarnos, ven - dijo ayudándome a sentarme, sin dejar de agarrarme de la mano.

- Estamos esperando pruebas. Pero… no pinta bien - dije llorando de nuevo.

- Ya Kate, está bien. Él es fuerte, es muy fuerte no te puedes rendir, todavía no.

- Yo… todo iba tan bien… no puedo perderlo. Ahora menos que nunca, le quiero Lanie…

- Lo sé – dijo mi amiga mirándome fijamente, como sabiendo lo que iba a decirle.

-No, estoy enamorada de él. Le quiero como no he querido a nadie en mi vida, no puedo vivir sin él. No sabría vivir sin él. Me ha enseñado tantas cosas… me he acostumbrado a él, a estar a su lado, siempre, en cualquier momento de mi vida, él siempre ha estado ahí… si me alejo cinco minutos ya noto un vacío, lo echo de menos. ¿Cómo voy vivir sin tenerle cerca?

- Pues si Kate, estás enamorada - dijo haciendo que ambas sonriéramos - hubiera sido increíble en otras circunstancias. Pero aun así me alegro. Porque no hay cosa más hermosa en esta vida que encontrar el amor de tu vida y poder disfrutarlo, sea el tiempo que sea Kate. Eso que has vivido, no será en vano, te lo llevas para siempre aquí - dijo colocando su mano sobre mi pecho – siempre lo habéis sido, o simplemente tú no te dabas cuenta, pero cuando estáis juntos, sois muy especiales.

- Él lo es. Sin duda nunca hubiera pensado decir esto - dije riéndome - pero sin duda, estamos hecho el uno para el otro. Somos tan distintos… pero conectamos de una forma tan especial… estos días han sido los más importantes y más bonitos de mi vida… y no quiero que se acabe, no es justo…

Me quede un rato fuera con Lanie intentado ponernos al día. Estaba feliz de volver a tenerla cerca. No paraba de reír por sus cosas cuando levante la mirada y vi como el Dr. Carter se acercaba hacia la habitación de Castle.

- Dr. Carter, ¿se sabe algo? – pregunte ansiosa.
- Tengo los resultados. Venia para hablar con Rick - dijo muy serio, lo que me dio a entender que la cosa no iba bien.

- Doctor… - quise interrogarle antes, pero estaba claro que primero hablaría con Rick.

- Mejor entremos, si no ha despertado, veremos de que consiga tener conciencia – dijo muy serio.

- Bien - dije tragando saliva. Sentí como Lanie me agarraba de la mano parándome.

- Te espero aquí cariño, estaré esperando por si me necesitas.

- Gracias - dije intentando sonreírle pero estaba muy nerviosa.

En realidad sabía que en esa carpeta que llevaba el médico no iba a poner nada bueno, solo rezaba porque no fuera tan malo, porque no sabía si podría superarlo.

Entré y vi a Castle despierto, pero aun recostado. Al menos verlo así me sacó una pequeña sonrisa, había despertado por sí solo, eso ya era algo. Me acerque y le di la mano, quería que sintiera mi apoyo

- Hola Dr. Carter, Kate… me quede dormido hablando contigo, lo siento… - se disculpó cuando me vio.

- Rick, venia para hablar contigo, veras, estas aquí por las decisiones que tomaste y lo sabes, ¿verdad? – pregunto el Doctor mirándole muy serio.

- Lo sé.

- La cosa no está bien, como supongo que habréis imaginado – hizo una pausa valorativa, como para darnos a entender que todo lo sucedido era por culpa de Rick y de su idea de no seguir con la quimio - La L.L.A. se ha ido extendiendo rápidamente durante todos estos días. Rick sintiéndolo mucho tu esperanza de vida se ha acortado.

- Pero… - dije intentando preguntar, pero las lágrimas me lo impedían - todavía… hay opciones ¿verdad? No ha pasado ni un mes, le quedaban dos meses para…

- Siento deciros que ese tiempo se ha reducido, las defensas que tenía anteriormente fueron destruidas por la quimio, y al no seguir con la medicación, esas defensas no se han reproducido.

- ¿Y si encontráramos un donante de medula? – pregunto Castle. Por primera vez le vi asustado, sus ojos apenas podían abrirse por el agotamiento.

- Una semana, dos a lo máximo para ver que el trasplante funcione y no las tendremos todas con nosotros. Va a ser muy complicado. Además, ten en cuenta, que en la lista de posibles receptores, no serás prioritario, espero que lo comprendas. Por lo que solo queda el caso que alguien te la done a ti, y rezar para que tu cuerpo tenga la fuerza aún suficiente para poder luchar.

- Pero Doctor, eso no es justo… él lo necesita porque…

- Lo siento – dijo bajando la mirada. En el fondo el también sentía tener que darnos esas noticias tan desalentadoras.

- No, no me vale con que lo sienta - dije gritando y secándome con rabia las lágrimas - no quiero un no como respuesta, tenemos que seguir luchando, todos. Así que no me diga que se acabó.

- Kate no he dicho… - intento hablar pero mi desesperación le callo.

- ¿Qué? están casi diciéndonos que se han rendido, ¿no lo comprendes Rick? – Decía cada vez más alto – y no voy a permitirlo, no quiero.

- Kate, él no tiene la culpa - dijo Rick intentando tranquilizarme - ellos han hecho todo…

- No, tu tampoco. No nos vamos a rendir. O al menos yo no pienso rendirme aún, haré lo que haga falta, ¿me oyes? lo que haga falta - dije gritando mientras salía corriendo por la puerta de la habitación sin mirar atrás.

- Kate… Kate… Kate… - escuchaba como me llamaba Lanie pero necesitaba huir de todo, huir del miedo que recorría mis venas hasta envenenarme el corazón, no podía rendirse, nadie podía hacerlo. No podía imaginarme una vida sin él, no quería imaginarme una vida sin él.

POV RICK

Sabía cómo se sentía Kate, yo me había hecho a la idea, pero ella no. Yo tampoco quería morirme, ni quería pensar en ello siquiera, pero estaba preparado por si pasaba. Yo si me había hecho a la idea, supongo que ella no había querido pensarlo y eso había hecho que ahora no quisiera ni siquiera escuchar que cabía esa posibilidad. Que en realidad era lo más probable. Pero no quería que pensara que yo había dejado de luchar que yo me había hecho ya a la idea de tal manera que todo me
daba igual.

Cuando dejo la puerta abierta, vi a Lanie y le hice una señal para entrara, así lo hizo y el doctor después de despedirse de mi de forma muy atenta, cerró la puerta.

- Lanie… por favor, ayúdame, estoy agotado, pero necesito hablar con ella… por favor… te lo suplico.

- Castle, no deberías moverte de la cama, mira, estas empezando a sangrar por la nariz… no deberías… - me dijo acercándome una toalla del baño.

- Necesito hablarle, por favor – le implore.

Y debí de darle mucha pena, porque después de limpiar la sangre y de taponarme el orificio con un algodón me ayudo a sentarme en la silla y me llevo con Kate.

Salimos de la habitación en su búsqueda, necesitaba hablar con ella y sabía muy bien donde podía encontrarla. Estaba con apenas fuerzas, pero precisaba hablar con ella, hacerle entender que daría hasta el último aliento de mi vida por la lucha, por intentar vivir todo lo máximo que pudiera a su lado. Porque ese era mi destino, ese era mi deseo, mi objetivo. Ella era todo para mí, y quería estar a su lado el mayor tiempo posible. Porque cuanto más tiempo pasábamos juntos, más quería.

La encontramos y cuando la vi, avise a Lanie, que me acerco y tras dejarme allí, se fue para no molestarnos. Ella estaba en nuestro banco, donde hacía apenas unas horas, por fin me dijo que me quería.

- Hola preciosa – le dije mientras cogía con la fuerza que podía su mano.

- Rick no deberías…

- Estoy bien – le mentí para tranquilizarla.

- Rick… - me dijo levantando la mirada y viendo el algodón empapado en sangre que llevaba en mi nariz.

- Déjame hablar Kate, por favor. Necesito que sepas, que entiendas, que no he dejado de luchar. No dejare de hacerlo nunca mientras te tenga a mi lado. Tu eres mi apoyo, mi razón de vivir, te necesito - dije tragando saliva para mantener bien sujetas las lágrimas que amenazaban con salir - Necesito que entiendas que no puedo, aunque quisiera, rendirme, porque mi corazón necesita estar aquí a tu lado. Y también quiero que entiendas que para nada quiero rendirme, no quiero irme… quiero pasar más tiempo a tu lado, y quiero que esto dure mucho… quiero verte envejecer a mi lado… quiero besarte un millón de millones de veces - dije haciéndonos reír a ambos - quiero despertar cada noche a tu lado hasta que sea un viejecito con el pelo blanco y sin dientes. Quiero hacerte feliz Kate. Así que no puedo, ni quiero irme, no quiero morirme. ¿Me oyes? así que no pienso rendirme ni siquiera en mi último suspiro de vida. Hasta en ese momento luchare por estar aquí, por permanecer a tu lado. Para que veas que es verdad, antes cuando estabas fuera… me desperté solo y aproveche para hablar con mi madre.

- ¿Si?

- Le he pedido que no venga. Quiero que le encuentre, quiero que le busque y que al menos haga algo por mí por primera vez en su vida, quiero que encuentre a mi padre porque quiero y deseo vivir, pero solo si es a tu lado, porque nada tiene sentido, si no estás tú.

Kate se lanzó a mis brazos besándome con fuerza con pasión pillándome desprevenido teniendo que agarrarme con fuerza a la silla para no caerme. Y me deje llevar, me perdí entre sus besos y sus caricias, deseando más que nunca poder vivir, deseando más que nunca tener las fuerzas necesarias para luchar contra todo esto.

CONTINUARÁ…

Cecifillion<3
As del póker
As del póker

Mensajes : 331
Fecha de inscripción : 22/12/2014
Edad : 19
Localización : Paraguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Cecifillion<3 el Dom Ago 09, 2015 1:07 pm

.

Cecifillion<3
As del póker
As del póker

Mensajes : 331
Fecha de inscripción : 22/12/2014
Edad : 19
Localización : Paraguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por BRIGITTEALWAYSBELIEVE el Dom Ago 09, 2015 1:22 pm

08.09.201519:16:27

Que gran historia...me tienes con el jesus en la boca para que logren salvar a rick...no puedes dejarlo morir Crying or Very sad Crying or Very sad Crying or Very sad It\'s no It\'s no Crying Baby Crying Baby Crying Baby Crying Baby

asi que por favor continua cuando puedas ojala pronto y que todo se arregle...es lo maximo Thumb Thumb Study Clap Clap Heart

BRIGITTEALWAYSBELIEVE
As del póker
As del póker

Mensajes : 312
Fecha de inscripción : 15/06/2015
Localización : BOGOTA

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Cecifillion<3 el Lun Ago 10, 2015 11:23 am

Capítulo 36

POV MARTHA

Estaba muy preocupada, no podía evitarlo, quería estar a su lado. No en vano era la persona más importante de mi vida, por él lo dejaría todo y a pesar de saber que estaba en buenas manos, mi vena maternal me decía que él me necesitaba allí.

Nunca fui una persona dada al llanto y mucho menos a perder el tiempo en regodearme en mis problemas. Mi carácter siempre me empujo a luchar, a no conformarme con arreglar las cosas. Siempre supe que si luchaba por conseguir algo, ganaría. Por eso ahora me encontraba ahí, frente a una puerta que me quizá me devolviera al pasado, al momento en el que engendre al ser más importante de mi vida. Mi hijo.

Tampoco he sido nunca una persona religiosa, a pesar de mi educación católica, se rezar, conozco las iglesias y de pequeña mi madre me obligaba a cumplir con la doctrina que me enseñaban en el colegio. Pero nunca pensé que una simple oración, arreglara algo. Sin embargo, llevaba unos días recordando esas enseñanzas para pedir por Richard, para suplicar por su cura, o por encontrar al padre y que fuera compatible su medula con él.

También me debatía entre la cordura y el deseo. Mi cordura me ordenaba de forma rotunda estar ahí, frente a esa puerta, en una ciudad lejana de mi lugar de residencia, Nueva York. Y mi deseo, el de madre coraje, que es lo que siempre me he considerado, me ordenaba que volviera a su lado, que fuera a darle la mano para cuidarlo, mecerlo si era necesario en mis brazos para que pudiera estar tranquilo, su madre cuidaría de el con su vida si era preciso. Pero no debía… mi lugar era ese, buscando a su padre para conseguir salvarle la vida a mi descendente. Además, si hacía caso a mi intuición, no podría haberlo dejado en mejores manos. Me basto verlos juntos el día de la boda, para saber que esa mujer era la indicada para estar junto a Rick, porque ella le había devuelto las ganas de vivir, lo veía feliz y con ganas de luchar con todas sus fuerzas, y eso se lo debía a su mujer. Kate era una mujer especial, un ángel que llegó a su vida en un mal momento y en lugar de huir, se quedó junto a él para hacer de esposa, enfermera, amiga. Era la indicada y lo supe nada más verla, esos ojos de esa mujer hablaban muy claro. Quería a mi hijo.

Solo esperaba que por fin encontrar al padre de Rick… esperaba dar con él, luego lo demás sería fácil porque o lo hacía por las buenas o lo haría por las malas, no pensaba consentir que dejara tirado a su hijo, tenía que estar ahí por él ahora, aunque luego volviera a desaparecer de la faz de la tierra.

Llegue a la dirección que me facilitaron los chicos, ya había visitado a otros "James Smith" y había sido en vano, pues es un muy nombre común por aquí. Pero para mí no era un nombre cualquiera, en un lugar cualquiera, yo ese día, en el que le conocí, me enamoré. Una sola noche, me basto para caer rendida a los pies de la mayor farsa de mi vida. Él me engaño, solo fui una noche más en sus noches de soledad.

Cuando supe de mi embarazo, lo busque pero no aparecía nadie. Hasta que un día cuando mi pequeño contaba con tres añitos, lo encontré por casualidad. Yo estaba de gira, no recuerdo ni el lugar, mi hijo me acompañaba siempre y durante el día le llevaba a algún parque, o a pasear. De forma repentina, me pareció ver una silueta conocida que me llamo la atención, me acerque y ahí estaba el, con un niño pequeño, debía tener una edad semblante a Richard. Allí comprendí la verdad.

Cuando lo vi ejerciendo de padre con otro niño, me sentí hundida, derrotada, pero sobre todo, humillada. El también me vio y se acercó a mí, me suplico silencio y me conto lo sucedido.

Una noche en la que tuvo una fuerte discusión con su mujer, se sentía frustrado por no conseguir descendencia… ¡qué ironía! Salió a pasear, se metió en el teatro, igual que podría haberse metido en un café o en un cine. Pero no, fue a ese lugar donde yo representaba con bastante éxito "Pigmalión". Allí me vio y según él, quedó prendado de mi actuación. Al final e la obra, vino a felicitarme al camerino y después de una conversación, dijo sentirse a gusto a mi lado por lo que me invito a cenar. Una cosa llevo a la otra y tonta de mí, caí rendida en sus brazos sin pensar en que pudiera estar casado. A las pocas semanas, su mujer logro quedarse en cinta, por eso no volví a verlo. Desde ese momento, se había dedicado por completo a ese hijo que engendro con su mujer, olvidándose de mí, y de las posibles consecuencias de esa noche.

Tras ese encuentro, no lo volví a ver, ni a saber de él. Recibí un día una citación de un notario para hacerme la entrega de una cantidad bastante abultada de dinero para mi hijo, con la condición de mi total discreción sobre "el tema".

Al principio decidí no aceptar semejante soborno, ¿cómo se atrevía a hacerle eso a su hijo? pero luego pensé que si él no quería conocerlo, quien salía perdiendo, era él, no mi pequeño, que se fuera al cuerno… no le necesitábamos. Guarde ese dinero, lo invertí bien para que mi hijo dispusiese de un buen futuro a su mayoría de edad. Pero mi chico se parecía a mí, era orgulloso y muy digno, por lo que decidió no tocar ese dinero para la universidad, entre unos ahorros míos y su esfuerzo estudio y luego paso con nota los exámenes de la academia de policía y después los de detective. Le gustaba su trabajo, por lo que siguió ganando dinero y aumentando el que le dejo su padre, hasta que decidió invertirlo en la casa de sus sueños.

Y aquí estaba yo ahora, delante de la puerta de ese "hombre" si es que podía llamársele así, para incumplir ese acuerdo, para que hiciera algo por mí, no por su hijo. Salvar aquello que me dio ese día y que perdería si no le donaba su medula.

Levanté el puño para llamar a su puerta, la mano me estaba temblando pero la golpee con fuerza y decisión. Espere rezando para encontrarme con él cara a cara. Tenía tantas ganas de reprocharle todo, pero sabía que este no era el momento, me hijo me necesitaba y tenía que ser lo más rápida posible para volver a su lado.

Cuando la puerta se abrió no podía creerme lo que me encontré. Era una mujer de mi edad con una niña pequeña en brazos. Se veía guapa a pesar de su edad, que podía ser más o menos la misma que la mía.

- Hola ¿puedo ayudarla en algo?

- Si, disculpe las molestias. Busco a James Smith.

- Es mi marido. Pero ahora mismo no está en casa, pero si desea dejarle un mensaje yo puedo… - me decía, pero a la mitad de la frase yo ya no la escuchaba.

- ¿Va a tardar mucho? – pregunte nerviosa, mirando mi reloj.

- No creo, ¿si quiere pasar? – Dijo cediéndome el paso – puede esperarle dentro.

Me lo pensé un poco pero no lo creí oportuno. Me decidí por dejarle un mensaje.

- Puede decirle que Martha Rodgers vino a verle – saque una tarjeta de mi bolso de mano y se la entregue a la señora en cuestión – Y aquí tiene mi número de teléfono, dígale que me llame a la mayor brevedad posible – su cara era de sorpresa, pero más se sorprendió cuando añadí - es urgente.

- Claro, por supuestos, se lo diré, descuide - dijo mirándome con preocupación al verme tan nerviosa.

Me fui de allí decidida. Si mañana por la mañana no me había llamado, volvería y entonces sí que tendría que hablar conmigo aunque fuera lo último que hiciera en su vida.

POV RICK

Estábamos sentados en la habitación cada uno con sus pensamientos. La veía tranquila pero me pareció triste.

- Kate.

- ¿Si? - dijo levantando la cabeza del libro que estaba leyendo.

- Estamos bien ¿verdad?
- Claro - dijo mirándome con cara extrañada.

- Es que… me preocupa que te enfades - dije abatido.

Se levantó sentándose a mi lado, me beso suavemente y se abrazó a mi cuello con una sonrisa en la cara.

- Todo bien, muy bien - dijo sonriendo.

- ¿Sabes? me encanta estar así contigo. No es el mejor lugar, pero tengo mucha imaginación.

- ¿Ah sí? Demuéstramelo – dijo retándome.

- Mira… por ejemplo… cierra los ojos y a ver si lo ves – le dije poniendo mi mano libre sobre sus ojos - Me imagino contigo en un lugar paradisiaco, tumbados en la playa, bajo el sol mientras me besas apasionadamente.

- No está mal… A mí también me encantaría - dijo agarrándome por la cara y besándome con fuerza en los labios.

- ¿Sabes? He pensado en hacer otra lista.

- ¿Ah sí? ¿Ya no te basta casarte conmigo?

- No es eso. Es otro tipo de lista, una lista de lugares donde… -dije subiendo las cejas de forma pícara para que me comprendiera.

- ¿Ah sí? Anda…

- Si.

- No te vale con la playa, la piscina, tu cama, la ducha… - dijo mientras iba enumerando con sus dedos los lugares donde nos habíamos dejado llevar por la pasión.

- Todo eso me encanto, pero son lugares normales… - dije arrugando la nariz - aquí en el hospital tiene que ser…

- Ni te lo imagines - dijo riéndose.

-Tienes que ayudarme con la lista, no puedo hacerla solo.

- Richard Alexander Castle, ni siquiera se te ocurra pedírmelo.

- Vamos – le dije estirando su mano para que se tumbara a mi lado, intentándola convencer.

- Castle - dijo mientras se le escapaba un pequeño gemido.

- Podemos hacerlo rápido.

- Rick, para…- dijo intentando levantarse - cada hora y media vienen a cambiarte la medicación.

- Bueno, creo que no podría durar mucho más que eso - dije haciéndola reír.

- Eres un caso.

- ¡Vamos! dime que tu no lo deseas.

- Claro -dijo poniéndose tímida - pero no pienso hacerlo aquí.

- Eres una aguafiestas.

- Venga… vamos a hacer algo fructífero, deja de pensar en actos impuros.

- Esos son muy puros, lo hago por amor - dije haciéndole cosquillas. Veía como se reía sin poder parar y yo también sonreí porque verla así era lo mejor del mundo para mí.

- Me quedaría así toda mi vida.

- Yo también.

- Te quiero Kate.

- Yo también te quiero Rick. No sabes lo que…no sabes lo importante que eres para mí. El conocerte ha sido... Nunca imagine el amor así.

- ¿No te enamoraste? Nunca antes…

- Chifladuras infantiles, supongo que si debe tener, pero sentir como me siento ahora. No, creo que no.

- Yo creo que tampoco. Aunque una vez creí… pero ahora… ahora sé que no - dije acariciándole suavemente la mejilla - Cuando te conocí me di cuenta que nunca he sentido algo parecido.

- Yo… veras… mis padres se querían, eran una pareja increíble. Pensé que lo suyo era especial, extraordinario. Pensé que eran únicos y que eso no podía existir, ahora me doy cuenta de que estaba equivocada, pensé que conocía el amor verdadero, pero no lo conocía de verdad. Gracias por mostrármelo - dijo besándome.

Nos quedamos un buen rato abrazados hasta que nos quedamos dormidos, uno junto al otro sintiendo nuestras respiraciones tranquilas. Ahora me daba cuenta de que ella también me quería de verdad, ahora sabía que todo esto valió la pena, aunque fuera a terminar tan pronto.

CONTINUARÁ…

Cecifillion<3
As del póker
As del póker

Mensajes : 331
Fecha de inscripción : 22/12/2014
Edad : 19
Localización : Paraguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por BRIGITTEALWAYSBELIEVE el Lun Ago 10, 2015 4:45 pm

08.10.201522:42:37

ohh por DIOS esta historia me tiene pegada del techo y al borde de un panic attack affraid affraid affraid ...que aparezca ya el papa de rick y que tenga las fuerzas suficientes para aguantar...
asi que como siempre esta buenisimo asi que por favor continua muyyyyyy pronto Thumb Clap Study Study Thumb Clap Heart Heart

BRIGITTEALWAYSBELIEVE
As del póker
As del póker

Mensajes : 312
Fecha de inscripción : 15/06/2015
Localización : BOGOTA

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por love.C.and.B.mabel12 el Lun Ago 10, 2015 5:22 pm

Estoy igual que BRIGITTEALWAYSBELIEVE . Sigue por qie sino me quedaré cao.

love.C.and.B.mabel12
As del póker
As del póker

Mensajes : 312
Fecha de inscripción : 21/11/2014
Edad : 15
Localización : barcelona

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Cecifillion<3 el Lun Ago 10, 2015 11:10 pm

Gracias.. No saben cómo me alegra saber que les gusta... Y sin dudas creo que pondré dos finales porque si no me matan jajajja

Cecifillion<3
As del póker
As del póker

Mensajes : 331
Fecha de inscripción : 22/12/2014
Edad : 19
Localización : Paraguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por castle&beckett..cris el Mar Ago 11, 2015 2:56 am

Cefillion,yo sigo tu fic x fanfiction..ke akabe bien sigue

castle&beckett..cris
Escritor - Policia
Escritor - Policia

Mensajes : 5454
Fecha de inscripción : 20/03/2011
Edad : 25
Localización : Menorca..I LOVE NEW YORK..NYPD..RICK CASTLE & KATE BECKETT

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por love.C.and.B.mabel12 el Jue Ago 13, 2015 12:45 am

Cecifillion como te llamas en fanfiction?
Es que yo también leo historia por ahí.

love.C.and.B.mabel12
As del póker
As del póker

Mensajes : 312
Fecha de inscripción : 21/11/2014
Edad : 15
Localización : barcelona

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Cecifillion<3 el Jue Ago 13, 2015 12:48 am

Capítulo 37

POV MARTHA

Estaba abatida y cansada de tanto viajar, de tener que demorar mi próximo proyecto, de estar lejos de casa, pero todo me daba igual. Estaba sentada tomando un té, esperando una llamada que quizá no se produciría, su llamada.

Si todo salía bien, no volvería a alejarme por tanto tiempo de Richard. No fui una madre al uso, pero a partir de este momento, en que mi carrera ya había tocado techo con el "Tony" que me entregaron ese invierno, quería estar cerca de mi hijo, de su mujer. De esa familia que querían formar. Estaría en Nueva York, a mano para poder echarles un cable si me necesitaban, tampoco era cosa de estorbar. Viaje mucho a lo largo de mi vida y a pesar de sentirme joven aun, era momento de descansar. Me cansaban lo indecible los aeropuertos, los trenes, quería descansar de la vida tan agitada que había tenido. A pesar de todo, fue una vida plena, llena de experiencias y vivencias que serían un buen fruto para un libro, quizá…

Quería que fuéramos una familia normal por una vez en la vida, quería estar junto a él. Sabía que me quería tanto como yo, pero sabía que cuando era pequeño estuvo demasiado tiempo solo. Tuve que trabajar duro para sacarlo adelante, pero si pudiera volver atrás sin duda pasaría más tiempo a su lado. Es la mejor y la única forma de poder vivir la vida de verdad, vivir la vida feliz.

Estaba allí en mis pensamientos y mis deseos, cuando de repente sonó el teléfono. Tragué saliva, intentando prepararme para la batalla que quizá se avecinara ante una negativa.

- ¿Si? – respondí tensa.

- Hola madre.

- Hola cariño – me relaje al escuchar la voz de mi hijo - ¿Cómo estás?

- Estoy perfectamente madre – que bien mentía, pensé, quizá también heredo algo de mi talento para el teatro - ¿Cómo te va por ahí?

- Creo que he dado con él. Solo estoy esperando a que me llame. En cuanto lo haga no tardaré en estar ahí contigo.

- Estoy deseándolo, te echo de menos - dijo pero podía oír su sonrisa en su voz.

- Yo también cariño. ¿Cómo está tu mujercita?

- Aquí disfrutando de mi compañía - dijo riéndose.

- Seguro que sí, mi pequeño Don Juan, pero tengo que dejarte cariño, por si llaman, no quiero tener la línea ocupada…

- Te quiero madre - me dijo antes de colgar y no pude evitar sonreír, porque a pesar de todo lo veía animado, contento…. eso sin duda le ayudaría en su recuperación.

Estaba aún sonriendo a la vez que limpiaba alguna lágrima furtiva cuando volvió a sonar el teléfono. Sin duda Rick había olvidado decirme algo cuando colgó tan rápidamente.

- ¿Olvidaste algo cielo? - se produjo un silencio en el otro lado del teléfono hasta que escuche a alguien suspirar.

- Martha soy yo…

- ¡Ah…!

- Mira Martha… No puedes venir a mi casa… comprende que

- James, mi idea no es arruinarte la vida, ¿vale? – Dije muy seria cuando me recompuse del error cometido pensando que era Richard - Pero tenemos que hablar, y no puedo esperar.

- Martha, no…

- Mira - dije seria, iba a plantar batalla si era necesario - o te presentas en una hora en el Sheraton Duluth Hotel o te juro que me planto en tu casa y entonces sí que vas a salir tocado de esto – se escuchó un silencio que interprete como una derrota por su parte.

- Tú ganas. Estaré allí en media hora - dijo y le colgué enfadada.

Solo le importaba su familia, y ni siquiera pregunto por su hijo. Eso me enfado bastante, pero por lo menos accedió a verme, luego solo faltaría convencerlo ya fuera por las buenas o por las malas, porno no pensaba aceptar un no por respuesta.

Seguí sentada en la cafetería el hotel, en una mesa cercana a la puerta, pero lejos de la ventana para tener algo de privacidad. Cuando lo vi entrar le reconocí inmediatamente al igual que él, que después de unos segundos buscándome, vino directamente hacia mí, estaba mayor, como yo por supuesto, pero aún mantenía esa gallardía que rebosaba hace 42 años en aquella noche que pasamos juntos. Sus ojos eran los mismos, su donaire al andar, su porte era el mismo y la voz, al menos por teléfono, era la misma. No sabía que sentía en este momento, se parecía tanto a mi pequeño pero con unos años de más, ojala mi hijo pueda llegar a su edad pensé.

- Hola - dijo sentándose al otro lado de la mesa.

- Hola.

- Martha yo…

- No, déjame hablar a mí, después ya dirás algo si tienes vergüenza para hacerlo.

- De acuerdo. – dijo el serio y nervioso.

- Estoy aquí por mi hijo. Necesita tu ayuda, por desgracia, la mía no le ha servido.

- Claro, ¿cuánto necesita? Sabes que lo que… - pero paro al ver como con mi mano le solicitaba callar.

- Si, ya conozco tu forma de ayudar, dinero… pero no, él tiene todo lo que pueda desear respecto a es.

- Mira Martha… para mí no es nada fácil. Tengo una familia…

- Lo sé, y no te pido que la dejes. Solo te pido que ayudes - dije tragando saliva - nuestro hijo tiene leucemia y necesita un trasplante de medula, todos nos hemos hecho pruebas y no somos compatibles con él, así que tú eres nuestro último recurso.

- ¿Qué? – dijo mientras su tez se tornaba roja y una gota de sudor caía por su rostro.

- Se está muriendo - dije rompiéndome - eres una de sus últimas oportunidades.

- Martha… porque… tu… tenías que haberme avisado antes – dijo entre tartamudeos.

- Llevo semanas buscándote, no eres fácil de encontrar.

- ¿Dónde está? – pregunto inmediatamente.

- En Nueva York, yo parto hacia allí en cuatro horas – dije mientras consultaba mi reloj, no iba a estar ni un minuto más de lo preciso en ese dichoso pueblo que solo me traía recuerdos.

- Yo iré contigo. Prefiero que mi familia no se entere pero… si es necesario se lo diré a mi hijo. Quizás él también pueda donar.

- Gracias… - dije tragando saliva, fue más fácil de lo que imagine… quizá aún tuviera el corazón que me pareció ver en el 42 años atrás.

- ¿Gracias? Martha, puedes acusarme de cualquier cosa, porque lo más seguro es que tengas razón, pero soy humano y quiera o no, es mi hijo, si hay alguna posibilidad, alguna forma o manera en la que yo pueda salvarle la vida, lo hare. Yo no he formado parte de su vida, por miedo a perder a mi familia, pero como comprenderás, no voy a dejar que se muera sabiendo que puedo salvarle la vida – cogió aire y soltándolo continuo hablando - Sabía que estaba bien, que era feliz y eso me bastaba, pero ahora… ¿Por qué clase de persona me tomas Martha?

Y así acabo nuestra conversación, calle al comprender que no lo juzgue tan mal, al fin y al cabo, era una persona comprensiva e iba a intentar ayudar, incluso llamando a su hijo si fuera necesario. Eso me dio ánimos y después de quedar en vernos en el aeropuerto, nos despedimos.

POV KATE

Estaba cansada no había podido dormir mucho en los últimos días. Solo quería estar a su lado mirándolo constantemente para asegurarme que estaba bien, que su corazón seguía latiendo de forma constante.

Quería estar ahí a su lado pero necesitaba un poco de aire, no me encontraba del todo bien y suponía que era por estar tanto tiempo en un sitio que no me gustaba. Nunca me habían gustado los hospitales, y estar aquí encima porque mi marido estuviera enfermo. "Mi marido" aún me costaba hacerme a la idea. Salí al patio interior en el que por fin conseguí abrirme a él, en el que por fin me declare, dejándole claro cuáles eran mis sentimientos. Eso hizo que todo fuera más fácil entre los dos, ya sabíamos solo con mirarnos lo que queríamos él uno al otro.

Me senté en el banco mirando hacia el cielo, buscando entre las estrellas alguna fugaz a la que pedir un deseo. Pero no me encontraba en Los Hamptons, aquí no se podían observar las estrellas, apenas el cielo era visible. Cerré los ojos, intentando concentrarme, y recé…nunca antes había creído en nada pero desde que esto paso no dejaba de rezar a quien me oyera para que lo salvara, cualquier ayuda que llegara sería bienvenida.
- Kate

Cuando levanté la cabeza me encontré con mi amiga de pie, mirándome. Se sentó a mi lado, colocando su mano sobre mi pierna, se mantuvo en silencio hasta que yo lo rompí.

- Es tarde Lanie ¿Qué haces aquí?

- Acabo de salir de trabajar, tenía ganas de verte - dijo y no pude evitar sonreír.

- Deberías descansar.

- Puede, pero me aburro demasiado, ahora en el trabajo, sin vosotros nada es lo mismo.

- ¿Y Espo?

- Se acabó.

- Lo siento.

- Tranquila, estamos bien, lo hemos pasado bien y con eso me quedo. Siempre hay que quedarse con las cosas buenas Kate.

- Yo me quedo con las cosas buenas, pero en esta historia hay cosas… demasiado malas.

- Si, comprendo, pero al menos hay una cosa buena, os queréis y estáis juntos. Eso es lo más importante.

- Ya, tienes razón. Tendría que volver - dije levantándome de golpe, pero volviéndome a sentar cuando sentí como todo me daba vueltas, hasta estar a punto de caer.

- Kate ¿Estas bien?

- Si… - dije aguantándome la cabeza como si eso sirviera de algo - si… un momento.

- No, amiga estás cansada, muy delgada. Así que no me digas que estas bien.

- Lanie, ahora el importante es él, a mí se me pasara cuando salga de este dichoso hospital.

- No Kate, ahora la importante eres tú. Porque si tú no estás bien, no podrás ayudarlo. Vamos ahora mismo a que te hagan una analítica. Debes tener anemia, por lo menos.

- Lanie no creo…

- Kate… basta.

- Lanie… - pero la miré y sabía lo terca que era, no me dejaría en paz hasta que me los hiciera, así que me levanté y fuimos hacia la sala donde se encontraban las enfermeras, allí estaba Alex entre muchas otras.

- Hola chicas – salude tímida.

- Hola Alex - dijo Lanie saludándola - necesito tu ayuda.

- Pues tú dirás.

- Necesitaría que Kate se hiciera una analítica.

- ¿Te encuentras mal cariño? – me dijo Alex asustada.

- Ni caso… estoy bien – le respondí.

- Acaba de marearse, ha adelgazado un montón, solo tienes que mirar las ojeras que tiene.

- Gracias Lanie - le dije de forma irónica.

- Venga Kate, vamos abajo y que te echen una ojeada – dijo cogiéndome del brazo y llevándome con ella.

- Bueno… - dije enfadándome, aunque sabía que lo hacían porque estaban preocupadas por mí - pero de esto, ni una sola palabra a Castle.

- Si, si… lo que usted diga señora, pero anda, vámonos - dijo Alex, y fui detrás de ella seguida muy cerca de Lanie que vigilaba que no me escapara, como si fuera una niña pequeña con temor a las agujas… que dicho sea de paso no me gustaban ni un poquito.

CONTINUARÁ…

Cecifillion<3
As del póker
As del póker

Mensajes : 331
Fecha de inscripción : 22/12/2014
Edad : 19
Localización : Paraguay

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por BRIGITTEALWAYSBELIEVE el Jue Ago 13, 2015 4:06 am

08.13.201510:02:04

OMG OMG OMG affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid affraid por fin dieron con el padre de rick Happy Clap Happy Clap Happy Clap ... por DIOS hay esperanzas si que las hay...ojala subas el proximo capitulo pronto porque estos con los nervios de punto...desde la ultima actualizacion me la paso pegada haber a que horas subes uno nuevo asi que por amor a DIOS continua pronto..... Clap Clap Clap Clap Clap Thumb Thumb Thumb Clap Clap Clap Clap Thumb Thumb Thumb Rolling Eyes Rolling Eyes Rolling Eyes Rolling Eyes Study Study Study Oh, my God! Oh, my God! Oh, my God! Oh, my God! Oh, my God! Study Study


BRIGITTEALWAYSBELIEVE
As del póker
As del póker

Mensajes : 312
Fecha de inscripción : 15/06/2015
Localización : BOGOTA

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por love.C.and.B.mabel12 el Jue Ago 13, 2015 6:10 am

Bueno han encontrado al padre ya veremos como continua espero ansiosa capítulo

love.C.and.B.mabel12
As del póker
As del póker

Mensajes : 312
Fecha de inscripción : 21/11/2014
Edad : 15
Localización : barcelona

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: TE APRENDÍ A AMAR

Mensaje por Contenido patrocinado Hoy a las 4:56 pm


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Página 3 de 5. Precedente  1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.