Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por Emily Claire el Jue Mayo 16, 2013 1:40 pm

increíble!!!! espero la segunda parte, menos mal que las cosas han cambiado en favor de la mujer. Quiero saber ya de la vida de Kate, sigue contando su pasado... buenisimo este fic... Smile

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por _Caskett_ el Vie Mayo 17, 2013 2:40 am

Me encanta, continua que esta maravilloso

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por agecastbet el Vie Mayo 17, 2013 3:31 am

No se qué decir, es estupendo lo que cuentas y como lo cuentas, pero es tan real que me duele, no me gusta reconocerlo, era así incluso no hace mucho se seguía esa misma costumbre.
Se por experiencia propia lo mal que puedes llegar a pasarlo cuando te equivocas y eliges mal, pero si además eligen por ti, no quiero pensarlo por lo que te dije antes, me duele, así que estoy dudando si seguir leyendo y no es por que no seas para mi una de las mejores escritoras de este foro, es por que me traes recuerdos que no quiero revivir, y eres demasiado buena contando la historia, como para no meterme en ella.
Mis felicitaciones por ser tan extraordinaria, haces que parezca fácil, pero este relato no es un fic, es real como la vida misma.
BESOTESSSSSSSSSSSSSSS

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por xCaskett el Vie Mayo 17, 2013 5:13 am

María tienes un don que no lo tiene cualquiera eres magnífica escribiendo me postro a tus pies

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por saratheplatypus el Vie Mayo 17, 2013 6:45 am

xCaskett escribió:María tienes un don que no lo tiene cualquiera eres magnífica escribiendo me postro a tus pies

THIS Mad.

Eres un hacha, Maria. En serio, no me cansaria de repetirtelo y ya te lo he dicho varias veces por WA, pero has nacido para esto. Eres super detallista y haces que la historia la podamos vivir y sea super real. Como lo describes, lo especifica que eres con las emociones y los pequeños detalles. Genial, en serio, genial. Cuanto mas leo este fic mas enamorada me caigo.

Estoy deseando seguir leyendolo. Me da muchisima pena la pobre Johanna, que la tengan que casar en contra de suvoluntad. Que asquito daba la sociedad por aquella epoca, de verdad xdd. Bueno, no se que mas decir, lo demas ya lo sabes. Tu fic es genial, engancha, es realista y asfdfsdfsdSDGDFSGDFGDGDDF POR FAVOR, CONTINUALO YA! Big Crying

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por AlwaysSerenity el Vie Mayo 17, 2013 7:25 am

Jo, es que es genial...
A ver qué pasa...
CONTINUA PRONTO MARIA! Wink

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por Beckett_Castle_Alba el Vie Mayo 17, 2013 8:47 am

Eres tan fiel a la realidad de aquella época que es muy fácil meterse en la historia que cuentas disfrutar con ella.
La primera parte es muy dura, imaginándome a Joahnna llorar .por no querer casarse con alguien que le imponen. Tengo ganas de saber como sigue Smile
Besos guapa.

______________________




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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por cururi el Vie Mayo 17, 2013 9:58 am

esto esta genial maria!!! no me gusta para nada el supuesto papa de johanna aunque no lo conosco pero no la pueden obligar a casarse!!! que huya con fatima ...
continua pronto que esto esta buenisimo!!!

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por xCaskett el Jue Jun 20, 2013 5:47 am

LLevas mucho sin subir Sad

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por KateC_17 el Vie Jun 21, 2013 7:06 am

IMPRECIONANTE ReverenceReverenceReverenceReverenceReverence que más puedo decir (si es que me quedo corta) escribes muy bien... el capitulo es magnifico y como ya han dicho, el capitulo es tan real... a cada palabra que leo me meto tanto en la historia que cuando se acaba es como si hubiera despertado... me encanta... Reverence

ù.ú no se puede hacer nada por la fuerzaa Sad haber si pasa algo para que eso cambie No War

Estaré esperando impaciente la continuación, con muchas ganas de leerla Happy Clap sigue pronto Maria, pliss Big Crying que ya quiero saber que pasara... ¡nos vemos!

besotesss Kiss

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por maria_cs el Mar Ene 14, 2014 12:21 pm

Perdón por la tardanza, aquí tenéis el capítulo seis terminado. Muy, muy pronto el siete. BEsos y gracias por leer.

Capítulo 6


Al bajar las escaleras no tengo tiempo de reaccionar antes de que una señora obesa y maloliente se eche a mis brazos y me asfixie. Trato de separarme, mareada por el abrazo y el olor, pero ella no cede. María se acerca, tosiendo, incómoda.

-Doña Ana, va a asfixiar a la niña.

Al fin se separa, toso, con los ojos llorosos, ya no recordaba lo desagradable que era tenerla tan cerca. La mujer toma mi rostro entre sus manos y me dedica una mirada compasiva.

-Pobre niña, no llores, sé que es por la emoción, una no va a altar todos los días… y menos aún con tan buen partido…
-Doña Ana… -María quiere hacerla callar, yo las miro a ambas, confusa.
-¿De qué habla?
-Vamos querida no intentes negarlo, en la ciudad no se habla de otra cosa.
-María, ¿de qué está hablando? –Pregunto, tensa. Doña Ana mira a mi cuñada, sorprendida.
-¿Es qué aún no sabe nada?
-No –responde ella fríamente, apretando los labios.
-¿Qué es lo que tengo que saber?
-Johanna, vamos a mi despacho, debo hablarte –Henry me toma del brazo con suavidad y dirige una mirada envenenada a la señora, quien dirige la vista al suelo, entumecida.

No puedo decir nada, siento que me ahogo, me falta el aire. Henry no puede hablar en serio, no puede hacerme esto. Parpadeo para evitar el llanto, no quiero parecer una niña asustada, aunque me sienta como tal. Él espera a que comente algo.

-Me gustaría ir a mi alcoba –murmuro; me tiembla el labio.
-¿No vas a decir nada?

Niego, las primeras lágrimas empiezan a salir, él se levanta, rodeando el escritorio y frota mis brazos, tratando de reconfortarme. –Es una gran oportunidad, hermana, serás la esposa de un León, tus hijos llevarán su apellido…

-Yo no… no quiero casarme –sollozo como una criatura.
-Tienes dieciocho años, tarde o temprano debías pensar en ello.
-Pero… Madre acaba de morir… estamos de luto… y yo no… no conozco a… ¡no lo conozco!
-Eso puede arreglarse, no estaba previsto un encuentro hasta dentro de al menos un mes… pero supongo que puedo hablar con don Alfonso para que…
-¡No quiero casarme con el hijo de ese hombre! –chillo. Sus facciones se endurecen, miro al suelo tal como había hecho doña Ana, arrepentida y temerosa.
-Ese hombre –dice con enojo –es uno de los nobles más acaudalados e importantes de Sevilla, posee infinidad de títulos, tierras, palacios por varias ciudades. Algún día su hijo lo heredará todo y tú disfrutarás de esa herencia. Emparentarnos con una familia así puede traernos grandes beneficios. Te casarás con él, porque es tu deber para con tu familia. No olvides nunca quien eres y de donde provienes.
-No me hagas esto Henry, por favor… -le ruego, pero él me mira con desdén.
-No hay nada más que decir, hablaré con don Alfonso para organizar un encuentro con tu prometido, supongo que querrás conocerlo.

No puedo responder a eso, no sin arriesgarme a que me vuelva a abofetear, sin poder soportarlo más salgo corriendo de allí, ignorando las llamadas de María y doña Ana y me dejo caer en mi cama, llorando. Matrimonio. Matrimonio con un hombre al que desconozco, nada se de él, sólo su nombre, Pedro. Una voz dulce me llama, unos brazos maternales me acarician con afecto, me ruega que me calme pero hoy ni la ternura de Fátima servirá para calmarme.

-Cálmese niña, se lo ruego, me desgarra verla así.
-No quiero casarme, ayúdame Fátima, por favor –me incorporo y la miro a los ojos, llorosa, suplicante. La anciana me responde con pena, mientras que limpia mis lágrimas con sus amorosas manos.
-¿Qué puede hacer esta vieja, niña? Sabe que nada de lo que yo piense tiene importancia en esta casa y mucho menos en la decisión que su padre tomó hace tantos años.

Me levanto de golpe, poseída por la rabia. ¿Mi padre? Mi padre murió hace cinco años y nunca nadie me dijo nada de matrimonio.

-¿De qué hablas? ¿Qué tiene que ver mi padre con todo esto?
-Niña…
-¡Habla Fátima! –grito, furiosa. La anciana me mira asustada.
-Fuera de aquí, Inés –María entra en mi alcoba con los brazos cruzados, desafiante. La aludida se marcha, sin mirarme, dolida por mi actitud. Siento una pizca de culpa, pero mi cuñada parece tener mucho que decir y ahora no tengo tiempo de pensar en Fátima ni en nadie. –Deberías comportarte como una mujer, pareces una niña consentida, con tu actitud avergüenzas a tu hermano –dice con dureza. Aprieto los puños, con fuerza.

-¿Quién te crees que…
-La señora de esta casa –me corta -. Hoy nos has puesto en evidencia delante de doña Ana, hasta en la calle se oían tus gritos… ese comportamiento es intolerable.
-No te consiento que me hab… -vuelve a interrumpirme, pero esta vez con una bofetada. La miro, entre el horror y la sorpresa, frotándome la mejilla.
-Trato de defenderte delante de tu hermano, te aprecio mucho, cuñada, pero el buen nombre de esta familia está por encima de todo y yo como señora de la casa me encargaré de que siga ocupando el lugar que le corresponde.
-Sal de mi alcoba.
-Aún no he terminado –replica -. Sé que odias a tu hermano, pero estás siendo muy injusta, el acuerdo de tu matrimonio con Pedro de León fue idea de tu padre, él lo dispuso todo antes de su muerte. Entonces eras muy joven, pero ya eres una mujer adulta y cumplirás con tus obligaciones.
-Mi madre jamás consentiría ese acuerdo… ella me dejó una dote para que…
-Tu madre no sabía nada y aunque así hubiera sido, ella habría estado de acuerdo.
-Mi madre quería que yo decidiese con quien casarme –vocifero.
-¿Una niña eligiendo marido? No seas ingenua, Johanna, una decisión tan importante no se deja en manos de una muchacha. Tu madre te consentía demasiado, te dejó creer lo que tú querías creer, pero nada más. Ella sabía que cuando llegase el momento de casarte, serían otros los que decidieran por ti.
-¿Cómo hicieron contigo? –pregunto con frialdad. María me responde con indiferencia, girándose para salir.
-Naciste hembra y otros decidirán por ti, siempre. No lo olvides.

Cuando se marcha cierro la puerta empujándola con odio, la madera cruje, desearía salir de esa casa, recuperar el aire que me falta desde que sé la horrible noticia, pero Henry no me permitirá salir. ¿Cómo han podido ocultarme esto durante cinco años? ¿Cómo pudo mi hermano ocultárselo a Madre? No estoy preparada para el matrimonio, no aún.

Llorando con amargura me pregunto cómo pude ser tan estúpida. Debí saber que nunca me dejarían elegir, que jamás podría ser yo quien decidiera sobre mi vida, sobre mi marido… Durante un instante de locura pienso en coger los hábitos, cualquier cosa por tal de no calentar la cama de un desconocido, pero mi hermano ya ha decidido por mí y tal como me han recordado, romper el compromiso sería avergonzar a mi familia. Mi futuro ya está escrito y es horrible.

Es de noche cuando me decido y salgo de mi alcoba. En el piso de abajo escucho la voz entusiasta de mi hermano y la de un desconocido. Cuando pongo un pie en la escalera ambos hombres se vuelven hacia mí. Henry sonríe, parece satisfecho y me tiende la mano.

-Ven, querida –me dice, su voz amable. Lo miro sorprendida y temblorosa acepto, acercándome a ellos. Miro al suelo, no sé quién es ese hombre, ni quiero saberlo. Sólo sé que lleva ricas vestiduras y un cordón de oro con un hermoso medallón. Debe ser él. Y no quiero conocerlo. Debí quedarme en mi alcoba, llorando mi desgracia. –Johanna, te presento a Pedro de León. -Mi prometido, pienso sin dignarme a mirarlo. Henry murmura algo en voz muy baja antes de volverse hacia él –Ruego disculpe a mi hermana, es muy tímida.

¿Tímida? ¿Yo? Quizás por orgullo o simplemente para molestar levanto la cabeza y miro a los ojos de quien va a ser mi esposo. Unos ojos muy extraños. Uno verde; el otro, azul. Y son amables.


Última edición por maria_cs el Sáb Feb 08, 2014 1:03 pm, editado 1 vez

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por xCaskett el Sáb Ene 18, 2014 12:34 pm

Es un añadido pequeño pero magnifico continua pronto

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por Verispu el Sáb Ene 18, 2014 5:37 pm

Pero como consigues atraparme con cada una de tus historias Question Me encanta no tengo palabras, es adictivo lo que tu haces! Y que mas puedo hacer que pedirte mas y mas, por favor continua tus historias son grandiosas! Awesome

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por nusky el Dom Ene 19, 2014 8:26 am

Esta tarde me he leído los 6 capítulo de un tirón y sólo puedo decir que ME ENCANTA!!!!!me encanta como está ambientada la historia,me encanta las 2 historias que nos estas contando tanto la de la madre como la de la hija,me encanta como la estas redactando,es que hasta haces que me imagine las escenas...y otra cosita,ODIO A HENRY!!!!!no puedo con los machistas!!!!CONTINÚA PRONTO

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por maria_cs el Vie Ene 31, 2014 4:41 pm

Capítulo 7


-Me dijeron que era usted muy hermosa –murmura -. Pero nadie me advirtió de que caería rendido a sus pies. Es un placer conocerla, señorita Johanna.

Su voz es profunda, clara, distinguida, reflejo de la buena educación que le han dado. Se inclina para coger la mano que yo inconscientemente le tiendo. Me da un casto beso, aunque presiona sus labios más de lo que sugieren las leyes de la decencia. Un beso, en la mano y sin embargo siento algo extraño, algo que no había sentido nunca. Asustada y confusa me suelto, bruscamente; Henry suelta un gruñido que sólo yo oigo. Ignorándole me dedico a mirar con atención a mi prometido, intentando salir del hechizo en el que sus ojos me tienen atrapada. Jamás había visto a nadie con un ojo de cada color, sé que algunos podrían incluso decir que es cosa del diablo, pero no es un rasgo feo, sino hermoso. Verde, como la esmeralda que llevo en mi pecho, regalo de mi madre al nacer; azul, como el mismo cielo. Y su hechura… es alto, más que mi hermano o que mi madre, que para ser mujer medía igual que mi padre; me sorprende que sea tan musculoso, quien lo diría de un noble, ¿dónde está esa barriga que dejan tantos banquetes y fiestas? Pero no, él es fuerte y robusto. Y su pelo… que hermoso color, castaño pero muy claro, casi rubio. Don Pedro me sonríe y puedo notar que no le falta ningún diente, y que no están demasiado amarillentos. Me estoy ruborizando…

-¡Johanna! –Sobresaltada miro hacia atrás; María se acerca a pasos agigantados. Hace una sutil reverencia ante mi prometido antes de volverse a su esposo. –Creo que deberíamos guardar a la niña, ha sido suficiente. –La niña soy yo, pienso con amargura.
-Pero… -trato de decir, pero don Pedro asiente, sonriendo tranquilo a mi cuñada.
-Tiene usted razón, señora; lamento las horas, mas no quería perder más tiempo en conocer a tan bella señorita.
-Me alegro de que haya sido de su agrado –dice Henry, sin ocultar su satisfacción; yo intento no torcer el gesto, no me gusta nada que hablen de mí como si fuera una yegua.
-Tiene una hermana encantadora –Pero si no he hablado, no he tenido tiempo, protestó mentalmente -. Quizás podría verla mañana, con la luz del día. Podríamos pasear por los alrededores.
-Pues… -Henry mira a su mujer, dubitativo; antes de que ella pueda decir nada me adelanto:
-Será un placer –María y mi hermano me miran con el ceño fruncido; atino a ruborizarme, cumpliendo a la perfección el papel de doncella vergonzosa: -Lo lamento, don Pedro, creerá que soy una descarada, mas me gustaría mucho conocerle mejor ahora que nuestro enlace es un hecho.
-Lo mismo pienso, señorita. Si su hermano no pone impedimento, podría venir a buscarla a las nueve.
-Supongo que no hay ningún problema –responde, aunque el entusiasmo ahora brilla por su ausencia. María suspira, se acaricia el abultado vientre, como suele hacer cuando está nerviosa y me mira:
-Haz que Inés os acompañe. Elvira se las arreglará sola con la casa.
-Estupendo –Don Pedro me mira complacido, su mirada se posa un momento en mis ojos antes de bajar a mis labios; esta vez vuelvo a sonrojarme, sin necesidad de fingirlo. ¿Qué me está haciendo este hombre? Su mirada es tan intensa… -Hasta mañana entonces, señorita. –Le tiendo la mano, ahora con decisión y me recorre un escalofrío cuando me la besa. Luego imita el gesto con María, pero estoy segura que con ella no se detiene tanto tiempo; una inclinación hacia mi hermano en su despedida antes de marcharse.

Suspirando me dejo caer sentada en las escaleras; María y Henry me miran con cara de pocos amigos. -¿Qué ocurre?
-¿Qué ocurre? –repite él. -¿Has visto cómo te miraba?
-No te entiendo.
-Ese hombre quería llevarte a tu alcoba y despojarte de tu vestido –aclara María, para sorpresa mía y de mi hermano, que pocas veces la oye hablar así -. Será mejor que hasta la boda te mantengas alejada de él.
-Pero mañana vamos a…
-Mañana cuando él venga, Inés le dirá que estás indispuesta. –me interrumpe-. Dios sabe que ocurriría si te desflorase antes de tiempo –murmura y Henry hace un gesto de horror.
-¿Puedo retirarme? Estoy cansada –En realidad estoy muerta de vergüenza, no puedo creer que mi cuñada hable de este tema delante de mi hermano. Él asiente en silencio y huyo escaleras arriba, hasta la protección de mi alcoba.

Fátima está allí, recupero la compostura y me doy la vuelta, ella me ayuda a desvestirme; está muy silenciosa, demasiado silenciosa. Cuando me entrega el camisón veo un brillo en sus ojos; resoplo:

-¿Qué?
-Veo que ya ha conocido a su prometido – su voz me sorprende, parece… ¿traviesa?
-Sí, así es.
-¿Y qué le ha parecido?

Basta, basta de ponerme roja. Miro a otro lado y pregunto si la cama ya está caliente. Ella inclina la cabeza y me arropa, alisando la colcha. Luego se sienta en el borde de la cama, observándome como si me hubiera convertido en un interesante cuadro. Al final no puedo evitar reírme:

-No sé cómo explicártelo, Fátima, pero es tan…
-¿Apuesto?
-Y no sólo eso, me habla como si de verdad yo le importase; y es muy educado; y sus ojos, oh Fátima tiene unos ojos tan hermosos… uno azul y otro verde, ¿habías visto algo así antes?
-Nunca, niña –responde -. ¿Qué va a hacer mañana?
-Si has oído a mi hermano y mi cuñada, como sé que has hecho, fingiré estar enferma.
-No seré yo quien se atreva a contradecir a los amos… –empieza.
-¿Pero?
-Pero debería aceptar su propuesta y pasear con él. ¿No quiere saber más sobre su futuro esposo?
-Pero no puedo desobedecer a mi hermano… Henry está convencido de que don Pedro quiere aprovecharse de mí.
-Su hermano es un hombre y piensa como tal. Es usted una joven hermosa, sin experiencia, demasiado inocente como para dejarla bajo el cuidado de un hombre como su prometido. Le preocupa su honra, mi niña.
-Mi honra está bien guardada. Don Pedro sólo quiere hablar conmigo, conocerme mejor –replico, obstinada.
-¿Entonces? ¿Irá o no?
-¡Por supuesto que iré! –contesto y ella sonríe, encogiéndose de hombros.
-Tendrá que enfrentarse a su hermano después.
-No te comprendo, Fátima, primero me dices que debo ir y ahora que tema a mi hermano.
-Esta vieja sólo intenta hacerle comprender que cada acto tiene su consecuencia, niña. Incluso un acto inocente y sin ninguna mala intención como este.
-¿Crees que mi madre vería bien que desobedeciera a Henry? –pregunto en voz baja; el dolor me golpea de repente; apenas hace unas horas que la hemos enterrado y ya la he olvidado. ¿Qué clase de hija soy? Fátima me coge la mano y me la acaricia, dulcemente.
-Su madre era una mujer especial, querida niña. Ella sólo hubiera temido que os sintierais mal al veros casada con un hombre que no aprobaseis. El ama estará muy feliz en el Paraíso sabiendo que su hija ve con buenos ojos al hombre con el que compartirá vida e intimidad.
-Ojalá estuviera aquí, quisiera hacerle tantas preguntas…
-¿Sobre vuestra vida conyugal? –adivina. Asiento, mirando hacia abajo.
-No es algo que deba preocuparos ahora, niña, aún queda para la boda. Ahora descansad.
-Fátima… -tanteo; ella espera -. ¿Mi madre yació con aquel pirata?

Me tiende mi rosario en silencio y se aparta, caminando hacia la puerta. Allí queda quieta, se vuelve, triste: -No me pidáis que os hable de eso, si queréis respuestas leed el diario, mas no me preguntéis a mí, os lo ruego. –Se marcha y comprendo que la respuesta es "sí". ¿Cómo pudo casarse entonces con un noble habiendo perdido la honra? No lo comprendo. Acaricio las cuentas del rosario, inquieta y sin poder evitarlo salgo de la cama y cojo el diario. Acerco una vela lo suficiente como para poder ver en medio de la oscuridad y paso las páginas, dejando la historia de la desgraciada Claudia atrás.

Cuanto dolor madre, para una pobre mujer cuyo único sueño era casar y tener una familia a la que amar y cuidar. Cuanta crueldad para una pobre criatura cuyo único pecado fue cometido por su padre y no por ella. ¿Quién castigaría a aquel hombre por vender así la honra de su hija? Nadie, mas la vergüenza y el desprecio sí la golpearon a ella y a sus hijos, que según me contó esa pobre infeliz eran llamados por las gentes como "los hijos de la puta Claudia".

Tenía aún los ojos llenos de lágrimas, habiéndose ido ya la ramera, cuando alguien bajó y abrió la reja; me encogí, temerosa de que fuera aquel horrible hombre al que llamaban el Vasco, pero no era él; era Richard, el capitán el que me miraba. En silencio me tendió la mano, la cual yo tomé, temblorosa por el frío y el miedo. Ya me había castigado condenándome al calabozo, ¿qué más podría hacerme? Le juro madre que temí que me ordenasen azotar o algo peor, mas nada de esto ocurrió. El capitán me arrastró fuera de la jaula y cubrió mis hombros helados con una capa; no era muy agradable al tacto, pero alejaba un poco el frío y lo miré agradecida, perdiéndome en sus ojos azules. Que hermosos eran, madre.


-No tantos como los de don Pedro –dudo, antes de continuar leyendo.

-¿Tenéis hambre o frío? –me preguntó y yo asentí, pues no quería mentir, ni vi la necesidad de hacerlo. Me llevó cogida de su mano hasta su camarote y me indicó que me acomodase en su catre; tomó un cuenco con lentejas calientes y me lo entregó: -Esto os saciará y entrareis en calor –me dijo.

-Gracias –murmuré. Las lentejas tenían un sabor horrible, en nada se parecían a los deliciosos guisos y potajes que nos prepara nuestra buena Fátima, mas tal como él señaló, me hicieron entrar en calor así que las apuré con prisas. Él se rio y levanté la cabeza del cuenco, sorprendida ante la ternura que aquella risa desprendía. Se reirá de mí, madre, pero le aseguro que aquel hombre bravo y fiero reía como un niño.

-¿Queréis más? –preguntó cuando terminé; negué y el capitán se sentó a mi lado. –El cirujano estaba enojado –comentó -. He tenido que amordazarlo para que dejase de sermonearme sobre usted. Le preocupa que su herida no reciba las debidas atenciones. ¿Es así? –inquirió.
-N… no. Dígale que estoy bien, que ya apenas duele –dije, aunque en realidad aún sentía pinchazos al caminar, pero no quería dar muestra alguna de debilidad.
-Eso no lo calmará –respondió.
-Le aseguro que esto… -No me dejó terminar madre. Tomándome por sorpresa deshizo el lazo de mi vestido y sin darme oportunidad de quejarme o defenderme me lo bajó hasta la cintura. Me obligó a echarme sobre el catre y con aquellas ásperas manos rozó la herida, sin tener en cuenta mi desnudez o mi vergüenza. No dijo nada, sólo asintió con aprobación y se incorporó de nuevo; yo apenas podía respirar, me sentía tan acalorada por el toque de ese hombre. Y entonces, tapando mi boca para callar mi grito posó su varonil mano sobre mi pecho y dios, madre, como reaccioné. Mi cuerpo cobró vida propia y mis pechos se sintieron llenos pesados; mis pezones se endurecieron cual dos piedras y mi vientre… ¿cómo explicaros el calor que sentí entre mis piernas, la humedad que corrió allí? Gemí, deseando más caricias de aquellos endiablados dedos, pero él se apartó de repente, como si hubiera despertado de un sueño. Mi pecho aún bajaba y subía desbocado cuando se marchó del camarote, cerrando con un portazo, dejándome allí, sola, confusa y, Dios me perdone, muerta de deseo.


-Señor… -susurro.


Última edición por maria_cs el Sáb Feb 08, 2014 1:07 pm, editado 1 vez

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por qwerty el Sáb Feb 01, 2014 7:27 am

maria_cs escribió:Capítulo 7. Link de FF hasta que pueda subirlo al foro. Gracias por leer.

¡Cuanto tiempo que no actualizabas este! o que yo me enterase que actualizabas jajajaja.

No sé que problemas tienes con el foro, aquí la que más control tiene es la Administradora Kate, puedes mirar si es cosa de tu Pc como alguna extensión instalada de más u otra cosa. Si es cosa del foro tienes que recurrir a ella.

Por indagar, he probado a intentar capturar el texto de FF para luego editarlo aquí pero no me deja.

Espero que vuelvas a la normalidad. Saludos

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por agecastbet el Sáb Feb 01, 2014 11:15 am

maria_cs escribió:Capítulo 7. Link de FF hasta que pueda subirlo al foro. Gracias por leer.

https://www.fanfiction.net/s/9134333/9/B%C3%BAscame-en-la-noche

Cómo me gusta que los planes me salgan bien, jajajajajajaja
Impresionante María tu capacidad para escribir, lástima que no lo hagas tan seguido como antes y que me dejes siempre colgada, sin poder seguir tus historias todo lo pronto que me gustaría. Pero menos da una piedra, aunque tenga que estar presionándote constantemente, jajajajajaja
Me parece que se han gustado más de lo que sería de esperar, por la forma en la que se han conocido, más por obligación que por gusto, pero esta chica parece que ha tenido mucha suerte, con el novio que la han adjudicado. Pero creo que incluso ante lo injusto de la situación, he llegado a conocer un matrimonio concertado tal y como lo cuentas, y más cercanos en el tiempo, y a pesar de todo han sido felices y llevan la retorta de años juntos. No te puedo asegurar si tal y como muchos creamos que debería ser, pero han formado un vínculo que ya me hubiera gustado tener a mí con una pareja. Así que es posible que no todo sea tan malo como pensamos, o incluso dudo que llevemos la razón cuando pensamos diferente.
Bueno espero que sigas más seguido y no tener que presionar tanto, que a veces no tengo esa disponibilidad y me encantaría poder leer tus historias hasta el final de las misma y a este paso creo que se va a alargar más de la cuenta, al menos para mí.
Muchas gracias por seguirla, está más que interesante y no solo por la historia, sino por tu fidelidad a la época en la que transcurre el relato.
BESOTESSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por maria_cs el Dom Feb 02, 2014 8:42 am

Gracias Adri y Petra por leerlo.  Kiss

Capítulo 8


Fátima me despierta temprano, debo prepararme para estar lista cuando don Pedro venga a buscarme. Mi vestido, de luto y sin escote me da un aspecto tétrico y triste, pero no lo lamento; vestir de color sería ofensivo. Sin embargo, no puedo evitar adornarme y para ello me pongo mi esmeralda y, tras pensarlo mucho, el viejo anillo que encontré en el arcón, aquel que indirectamente Madre mencionaba en su testamento. Cuando termino Fátima me observa y asiente, con orgullo.

-Es usted tan bella como lo fue su madre, niña.
-Gracias –respondo suavemente. Ella se marcha y yo me siento a esperar, pues no puedo bajar hasta oírle. Me siento ansiosa, deseo verle de nuevo y saber más de él, al menos poder intercambiar más que cuatro palabras. La puerta de mi alcoba ser abre y Catalina entra, aferrada a su muñeca de trapo.

-¿A dónde vas? –pregunta, al verme arreglada. Me agacho, poniéndome a su altura y sello sus labios con un dedo.
-Voy a encontrarme con don Pedro, mi prometido, pero ni tu padre ni tu madre deben saberlo todavía.
-¿Por qué?
-Porque se enojarán conmigo y me encerrarán en la alcoba como a la princesa del cuento, tú no quieres que me hagan eso, ¿verdad?
-No, tía. ¿Es apuesto tu prometido?
-Mucho.
-¿Tanto como Padre?
-Más aún. Ahora, ¿me harías un favor y me traerías algo de comer?
-¿Uvas?
-Un racimo –respondo -. Y gachas, un buen tazón.

Catalina se marcha no sin antes darme un beso; mi sobrina es muy cariñosa, me recuerda a Madre. Mientras espero no puedo evitar volver a cepillarme el pelo, por quinta o sexta vez, quiero estar radiante. Fátima vuelve con la pequeña de la mano, la anciana lleva el cuenco que a la niña le debe pesar. Como con avidez, recuperando el apetito que no sentía desde que Madre enfermó y me acaricio la esmeralda, recordándola. Estaría feliz por mí, tal como Fátima señaló anoche. Muy feliz, lo sé. Y Padre también. –Vuelve abajo, Fát… Inés –me corrijo a tiempo pues la niña está delante -. No quiero que salga Henry a recibirlo.

Cuando sale Catalina y yo nos sentamos junto a la ventana y reparto el racimo entre las dos. La pequeña sigue haciéndome preguntas entre uva y uva.

-¿Cuándo te casas?
-Aún no lo sé, pronto.
–Madre dice que va a hacerme un vestido –afirma, orgullosa -. Dice que lo estrenaré para tu boda.

Sonrío, dejando las uvas y empezando a cepillarle el pelo, tal como Madre hacía conmigo.

-Serás la invitada más hermosa –aseguro.
-¿Habrá nacido ya mi hermano para entonces?
-No lo sé, cariño.
-Quiero que mi vestido sea verde –me informa -. Y quiero llevar un lazo en el pelo, un precioso lazo dorado.
-Así será entonces –respondo para contentarla, pues no sé que habrá decidido su madre. Imagino que mi hermano querrá que su familia lleve sus mejores galas, pues raro es que un Grande de España tome por esposa a la hija de un hidalgo. De repente me veo envuelta en un mar de dudas relacionadas con la familia de mi futuro marido ¿Qué habrán visto en mí? ¿Qué espera mi prometido de este enlace?

-¿Tendréis muchos hijos?

Dejo de peinarla por segundo, ella se vuelve, esperando. Continúo, limitándome a responder con un débil "sí". ¿Y si no soy fértil? ¿Y si tengo un aborto tras otro? ¿Y si los niños no sobrevivieran y murieran como muchos lo hacen? ¿Me repudiará? ¿Soportaría el dolor de ver morir a mi hijo? Madre lo soportó y como ella miles de mujeres, pocas son las que no ven morir a uno o más hijos a lo largo de su vida. Miro a mi dulce sobrina y me pregunto si podría soportar perderla. Y si ella me duele tanto, ¿cuánto me dolería un hijo?

-¿Los querrás más que a mí? –pregunta, su voz chillona. Niego, dándole un beso en el pelo.
-Ningún niño ocupa el lugar de otro.
-¿Seguirás viviendo con nosotros? –Y esta vez sólo puedo sacudir la cabeza tristemente; me asusta dejar mi casa, el único hogar que conozco, pero qué voy hacer, la casa de una mujer es la de su padre mientras es doncella y la de su marido cuando está casada. O un barco cuando te secuestran y te enamoras de tu captor, pienso en mi madre y su diario. Lo que leí ayer de sus recuerdos me trastorna. Madre pecó con ese hombre, no me cabe duda de ello, mas sigo sin comprender como después contrajo matrimonio con Padre. El diario espera escondido en el arcón, si Henry lo descubriese… no quiero ni pensarlo. De repente escucho la voz de Fátima desde abajo:

-Don Pedro –saluda. Rápidamente me levanto, dejando a la niña en la alcoba y bajo las escaleras justo a tiempo para oír a mi hermano

-Lo lamento, don Pedro, pero mi hermana se encuentra…
-Dichosa de poder pasear con usted –termino yo; Henry me traspasa con una mirada fría como el hielo, pero no me acobardo. Haciendo una perfecta reverencia tomo mi capa y salgo a la calle, ni siquiera noto el frío. Don Pedro le dice a mi hermano que me devolverá pronto y me ofrece su brazo. Fátima va a seguirnos, pero mi hermano la frena.

-Entra en la casa, Inés. ¡Elvira! –llama con un grito a nuestra criada, quien se asoma a la puerta, asustada ante su tono de voz.

-¿Señor?
-Acompaña a mi hermana y su prometido. Van a dar un paseo.
-¿Yo?
-Sí, tú, ¿es que tengo que repetirlo?
-No, señor, disculpe.

Fátima entra en la casa, no sin antes darme ánimos con un disimulado gesto. Elvira se queda detrás de nosotros, pero muy cerca. Una perfecta carabina. A él no parece preocuparle su presencia.

-Está muy hermosa, señorita, la luz del día os sienta bien.
-Llámeme Johanna, se lo ruego, don Pedro.
-En ese caso te pido que me llames Pedro. Podríamos caminar alrededor de la catedral, ¿te parece bien?
-Me gustaría –asiento -. ¿Te importaría si entro? Quisiera encender una vela por mi difunta madre, que Dios la tenga en su gloria.
-Vayamos pues –responde.

Caminamos en silencio, no sé qué decir y él parece no querer molestarme. Elvira parece una sombra, pegada a nosotros pero ajena a todo. Por ahora. Al llegar a la entrada de la catedral lo miro:

-Espérame aquí –le pido -. No tardaré.

Acepta, imaginando que esto necesito hacerlo sola, pero Elvira me sigue, reacia a quedarse con un hombre. En el templo hace frío, el agua bendita está helada; no puedo evitar tiritar y no deseo estar mucho tiempo aquí. La catedral me sobrecoge, prefiero la pequeña capilla de san Jorge a este monumento creado para la Gloria de Dios, pero tengo que hacer algo. Me acerco a las velas y tras dejar un par de monedas enciendo dos, alejándome para volver a santiguarme. Murmuro algo en voz muy baja, una sencilla oración, en su recuerdo y en el de mi padre. Al dirigirme a la salida, ella me dice:

-Dos velas por sus padres. No se preocupe, señorita Johanna, que Dios los tendrá juntos en el cielo.

Asiento y vuelvo junto al hombre que me está esperando. Pedro me ve tiritar y me frota los brazos, con ímpetu. Elvira se tapa la boca, horrorizada, antes de pegarse a mí. Él se retira discretamente; empezaba a entrar en calor, pienso antes de fulminar con la mirada a la criada.

-Vamos a sentarnos ahí –me dice él, señalando unos bancos de piedra. Acepto y lo sigo, no sin antes decirle a la muchacha que no vuelva a interrumpirnos.
-Para eso me han obligado a venir –responde.
-El señor está siendo muy amable –replico -. No seas grosera.

Me siento a su lado, con Elvira al otro, aunque por su ceño bien querría ella estar entre nosotros. Pedro parece pensativo.

-¿Estás bien?
-Sí. Sólo querría preguntarte… ¿estás de acuerdo con nuestro enlace, Johanna?

Me tenso ante una pregunta tan directa; Elvira carraspea. Una pregunta correcta sería "sí", pero en su mirada veo que quiere que sea sincera.

-No voy a negarte que estoy… asustada y que no esperaba esto. Siempre pensé que podría escoger al hombre con el que me casaría. –Él me mira sorprendido, como si tal cosa fuera un disparate, que de hecho lo es, pero no me grita ni me ofende como lo hizo ayer mi cuñada.
-¿Y no soy un hombre al que escogerías? –pregunta con amabilidad.
-No te ofendas –le pido -. Eres… apuesto y tienes una buena posición. Hijo de un Grande de España…
-Tres veces Grande de España –me corrige, haciéndome reír. Elvira abre los ojos desmesuradamente, yo le dirijo una mirada de advertencia.
-Apenas te conozco –digo al final.
-Tendremos mucho tiempo para conocernos tras la boda –dice, suavemente -. En todos los sentidos.

Elvira traga saliva y se sonroja, pero dudo que su color pueda competir con el mío. Me abanico, de repente todo el frío traído de la catedral se ha esfumado. -¿Te encuentras bien?
-S…sí.
-¿Te he incomodado? –insiste, preocupado -. Lo lamento, querida niña.
-No soy una niña –replico tajantemente y Elvira se pone en pie.

-Señorita, deberíamos regresar –masculla. Me levanto y empiezo a caminar, pero él me detiene.
-Perdóname, Johanna, no quería ofenderte.
-Señorita… -Elvira insiste, yo le pido silencio con un gesto y espero, mis ojos puestos en los masculinos.
-Sé que no eres una niña, cualquier hombre que te viera diría que eres una hermosa mujer, pero vuestros ojos…
-¿Qué pasa con mis ojos?
-No esconden tu inocencia –susurra -. No pretendía incomodarte al hablarte sobre lo que ocurrirá tras la boda, lo lamento. –En un gesto de atrevimiento me acaricia la mejilla, cierro los ojos ante el contacto, su palma está caliente sobre mi piel. Elvira tose, fuerte y me obligo a apartarme.
-Debo volver a casa –digo, mirándome lo pies. Él suspira:
-Sólo deseo saber si me aceptas como esposo; no quiero que te lleven obligada al altar.
-Esta no es mi decisión –respondo sinceramente -. Mi padre decidió por mí y mi hermano sigue sus órdenes, yo nada puedo hacer.
-Yo puedo anular el compromiso, tu hermano aceptaría una compensación económica por las molestias –responde.
-¿Quieres anularlo?
-Nada me haría más feliz que tomarte por esposa y madre de mis hijos –dice -. Pero no quiero que para ti sea una condena.

Sus dulces y sinceras palabras me traspasan y al final tiendo mi mano. Él la toma, mirando a Elvira antes de darme un beso, tan casto como los de la noche anterior.

-No creo que pueda encontrar mejor esposo –digo y me sonríe en respuesta, ofreciéndome de nuevo el brazo para volver atrás. Elvira suspira, aliviada y nos sigue.
-Ha sido un placer pasear contigo –se despide junto a mi puerta.
-El placer ha sido mío.
-Espero verte pronto, querida Johanna –se marcha, después de mirar divertido a la muchacha, que ya parece agotada de hacer de carabina. Lo sigo con los ojos hasta que se pierde por las calles de Sevilla; Elvira entrecierra los ojos:

-Ese hombre es un atrevido –murmura.
-Ha sido muy correcto. Y eso es lo que le dirás al señor –añado, amenazante. Ella asiente con un "sí, señorita" y una inclinación antes de entrar en la casa. La sigo, sintiéndome bien, mis temores acerca de esta boda comienzan a desaparecer. Madre sería feliz.

En el interior Henry me espera de brazos cruzados, junto a la escalera. Lo sigo en silencio hasta su escritorio, esperando una buena regañina; me indica que cierre la puerta y se apoya sobre la mesa, esperando. -¿Y bien?
-Hemos hablado –me limito a decir. Suelta un bufido, mirándome con impaciencia.
-¿Te ha tocado?
-¡No! –Una caricia en la mejilla no es tocar…
-Bien. Mantente alejada de él, lo último que necesitamos es que te vean como una cualquiera.
-No he hecho nada malo –protesto.
-Mantente. Alejada. De. Él. –repite en voz muy baja y se marcha. Indignada vuelvo a mi dormitorio, ignorando a mi cuñada que me dedica una mueca de reprobación y también a Elvira que se encoge cuando paso por su lado. Pedro me toca y la cualquiera soy yo, no es justo. Estoy enfadada con Henry, me ha destrozado la mañana. Sin molestarme siquiera en cerrar la puerta rebusco en el arcón y cojo el diario de madre. Necesito su consuelo y sus recuerdos son lo único que me queda de ella.

Llevábamos seis días de travesía, madre y el capitán ni me miraba. Durante esos días me había mantenido al margen de todo, limitándome a observar, quería conocer a mis captores, saber a qué debía atenerme. Así, poco a poco comencé a conocer a los miembros de la tripulación de la Lady Martha. Ya le he hablado de Lanie, la que había sido esclava, pero no le he dicho como era. Aquella mujer me sorprendía, pues a pesar de su pasado como propiedad, se daba muchos aires e incluso se permitía dar lecciones y gritar a los hombres. Pude ver como ella era la única, además del capitán, que se atrevía a enfrentarse al Vasco, el hombre cruel que me golpeó nada más llegar. Odiaba a ese pirata, madre, que cada vez que me veía hacía gestos obscenos y murmuraba cosas que ninguna señorita de bien debería repetir. Mas como le digo él no ofendía a Lanie ni tampoco era cruel con ella y durante el viaje comprendí que había algo romántico entre ambos, pero ya le hablaré de ello después.

Ya le he dicho que había un cirujano que atendió mis heridas, Joshua, un hombre alto y de pelo oscuro, muy apuesto aunque a diferencia del capitán él no despertó en mí ni el menor deseo. Sí sentí algo tierno, pues me parecía un buen hombre y creo que puedo decir que trabé amistad con él, aunque no se me escaparan las miradas que me dedicaba. No sé si es demasiado presuntuoso decir que se enamoró de mí, madre, mas creo que así fue. Pobre hombre, como lloré cuando murió a causa de unas heridas que él había curado en tantos otros y que no pudo tratarse a sí mismo.

Cachorro era de entre todos mi preferido. Ese niño de ojos vivos y boca desdentada era mi perdición. Me tomó como su protegida en medio de tantos sanguinarios y salvo cuando el capitán le ordenaba limpiar la cubierta o ayudar en la cocina se mantenía siempre cerca de mí, dispuesto a ladrarle a cualquiera que se me acercara, excepto al Vasco, al que temía tanto como yo. Los hombres por su parte tenían una actitud ambigua respecto a él: algunos lo trataban con aprecio, como si fuera uno más y otros le hacían burlas y decían bien alto para que él los oyera que algún día tirarían al mocoso por la borda. Entonces el pobre crío corría a esconderse a la bodega y se mostraba huraño, rechazando cualquier muestra de cariño que yo intentara darle. Como quise a ese crío, madre y que importante fue para mí.

No voy a volver hablarle de la ramera, que ya la conoce bien y poco más hay que decir de ella. Más de una vez oír decir al capitán que Claudia era después de él la más importante de toda la tripulación, pues era ella quien tenía a los hombres tranquilos gracias a sus artes y que si no fuera por ella habría habido más de un motín. Por aquel entonces yo no sabía que los hombres se volvían mansos ante un trozo de carne y dudaba de las palabras del capitán, a quien tomaba por loco. Ahora, cuando la experiencia le ha dado la razón y me ha hecho comprender, me doy cuenta de que Claudia mantenía a flote aquel barco tanto o incluso más que el capitán.

Quisiera hablarle de alguien a quien todavía no he mencionado y cuya presencia en ese nido de herejes me sorprendía más que ninguna. Se llamaba Ryan y tal como me contó en el quintó día de la travesía era irlandés y católico.


-¿Qué hacía un irlandés en un barco pirata inglés? –murmuró, confusa.

-Niña, su cuñada la llama –Fátima entra sin llamar y me regaña: -¿Aún con eso?
-¿Qué te dijo Madre sobre Ryan?
-¿El irlandés?
-Ese mismo, ¿por qué formaba parte de la tripulación?
-Una historia muy larga que narrar, niña y la señora la espera.
-¿Tienes muchos quehaceres esta tarde?
-No, niña.
-Bien. Vas a acompañarme a Triana.
-¡Niña! –protesta.
-Tengo que cumplir la voluntad de Madre. Ella quería que llevase… –Me levanto y abro su joyero, que he guardado en mi arcón. Entre sus joyas encuentro el guardapelo de plata, con sus iniciales bellamente grabadas -… este guardapelo a la ermita de Santa María del Mar.
-Puede llevarlo su hermano…
-Iré yo, puedes acompañarme o puedo ir sola.
-¡Ni se piense que va a ir sola a Triana! -replica.
-¿Entonces?
-La acompañaré –dice a regañadientes -. Pero que su hermano no entere –añade en voz baja.
-No lo hará –aseguro, triunfante -. Iremos después de la comida.
-Como desees, niña, ahora vaya a ver a su cuñada antes de que se ponga histérica.

Obedezco con poco entusiasmo, ahora mismo lo último que quiero es que María me dé un sermón sobre lo que una muchacha inocente no debe hacer y menos en público.

La encuentro tumbada en la cama, parece dolorida. Olvidando el enfado me acerco, preocupada. Haciendo una mueca me tiende la mano.

-¿Le ocurre algo al niño?
-Está intranquilo –murmura -. Catalina también era revoltosa, no es algo que me preocupe.
-¿Querías verme? –Me siento a su lado, aún preocupada.
-Quiero hablarte sobre tu boda.
-Henry ya me ha dado el sermón, no volveré a acercarme a Pedro hasta el enlace.
-¿Pedro? –Arquea las cejas, con una sonrisita. Me ruborizo y miro hacia otro lado. -¿Te atrae?
-Sí. ¿Está mal? –Replico, ahora desafiante.
-¿Sentirse atraída por tu esposo? No. ¿Reconocerlo? Sí. Tienes que aprender a disimular, querida. La atracción que sientes por tu esposo es algo que debes dejar salir sólo en la intimidad.
-¿Cómo haces tú? –replico, recordando aquellos gemidos de la otra noche. Ella ni finge no comprenderme, se acaricia el vientre, con dulzura.
-Amo a tu hermano, en todos los sentidos, más de lo que mi confesor me permitiría, pero eso no es algo que nadie tenga porque saber. Ante el mundo debes mostrarle tu respeto y tu sumisión, la atracción o el amor es algo que sólo os atañe a vosotros dos.
-¿Y mi hermano te corresponde de la misma manera?
-Él me quiere, me cuida; no podría tener mejor marido ni mejor padre para mis hijos, sé que lo ves como un ser cruel e insensible, pero no es así.
-Sólo lo veo como él se muestra.
-Ningún hombre bueno se mostrará tal como es delante de otros. ¿Qué hombre respetaría a aquel que muestra dulzura a su esposa?
-Yo no soy un hombre al que tenga que impresionar, soy su hermana.
-Y pronto serás la esposa de un hombre muy poderoso.
-Pedro no es como esos hombres de los que me hablas –murmuro.
-¿Acaso lo conoces bien? Apenas has intercambiado dos palabras con él, querida. Yo conozco a tu hermano desde hace años, ¿cuál de las dos puede decir cómo es su hombre?
-¿Qué intentas decirme, María?
-Que seas cauta, niña. No te muestres tal cómo eres ante un hombre al que aún no conoces; disimula, conócelo primero y después déjate ver, pero sólo ante él. Que nadie sepa que sientes o disfrutas, pues no lo verán con buenos ojos.
-¿Has terminado?
-Sí –suspira -. Espero que al menos pienses en lo que te he dicho.
-Te veré en la comida –respondo, volviéndome.
-Una cosa más, niña. –Respiro hondo, antes de enfrentarla. La paciencia nunca ha sido mi mejor virtud.
-¿Sí?
-De ti depende ser la compañera de tu esposo o ser su propiedad.


Última edición por maria_cs el Sáb Feb 08, 2014 1:14 pm, editado 1 vez

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por agecastbet el Dom Feb 02, 2014 12:10 pm

Qué biennnnnn jajajajajaja esto marcha, parece que ninguno es como debería de ser, al menos en aquella época. Claro que los consejos de su cuñada no son nada malos, al contrario, nos han servido a todas alguna vez, jajajajajajaja
Me gusta muchísimo esta historia, bueno estas historias, pues claramente son dos, una la de la aventura de su madre con los piratas, otra la que ella misma está viviendo. No es que no tenga curiosidad, pero es que me parece estar viendo una película de lo más entretenida, sólo me falta un abordaje y que ella consiga volver a ver a su prometido, jajajajajajajaja
Muy bien ambientado en una época en la que las mujeres eran más que listas, pues conseguían llevar a sus maridos por donde ellas querían, claro que lo único que tenían que hacer es meterlos bajo sus faldas, jajajajaja es que no hemos cambiado tanto. Aún recuerdo lo que me dijo una vez un representante que venía mucho por el sitio en el que trabajaba, era un tío muy divertido, pero entre sus bromas dejaba caer grandes verdades, pero a su manera, claro está. Él nos dijo un día a mi compañera y a mí, que las mujeres teníamos un talonario entre las piernas, y lo cierto aunque no sin protestarle mucho, es que llevaba razón, y no me alegra decirlo, pero esa es nuestra ventaja y a veces nuestra desventaja.
Bueno impecable de nuevo María, a la espera del siguiente y sin importar que lo hagas pronto, jajajajajajaja
Vale te dejaré un poquito más de tiempo para que te puedas informar de más detalles de aquellos tiempos.
BESOTESSSSSSSSSSSSSSSS

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

Mensaje por _Caskett_ el Lun Mayo 05, 2014 7:44 am

muy bueno, me gusta mucho...pero continua¬¬ Very Happy

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Re: Búscame en la noche (Capítulo 8- ACTUALIZADO 2-2-14)

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